Misión

Kristen se vistió para ir a entrenar, esperaba encontrar a Khal, pero, nuevamente no estaba. El señor Morrison era quien iba a dirigir nuevamente.

Kristen se ajustó los guantes mientras caminaba por la arena. Los compañeros la miraron y ella los ignoró esas miradas llenas de odio.

Morrison desde la plataforma se aclaró la voz. —Hoy cada uno de ustedes hará una misión— con el dedo apuntó al tablero, —En ese tablero se encuentran todo tipos de misiones, vayan a escoger.

Kristen corrió al tablero, así también los demás lo hicieron. Ella no quería tomar una misión extraña. Cuando llegó al tablero, inspeccionó con la mirada, buscando la palabra «matar» y no encontró nada. Aún sabiendo que ella no estaba lista para eso.

Un joven a su lado, tomó una misión y eso hizo que Kristen tomara uno al azar. Ya en sus manos lo leyó: «Ir al palacio del príncipe y la princesa, robar la espada regalada por el emperador al príncipe».

¿Qué misión era esa? Pensó ella. Kristen arrastró los pies sin ganas de caminar y volvió a posicionarse donde antes estaba, Morrison nuevamente les habló.

—Tienen 24 horas para terminar la misión, si no pueden cumplirlo en ese tiempo; fallan y quedan eliminados.

«Tengo que hacerlo» Kristen entendía a lo que Morrison se refería con eliminar. Ningún Russen aceptaría a alguien quien fuera débil, eliminar era morir.

Volvió a su habitación, Anne se acercó a ella. Kristen la saludó y se sentó pensando en como cumplir la misión.

Kristen envió a Anne a conseguirle comida y té, quería calmar sus nervios. Anne regresó muy rápido con el pedido.

Mientras comía, Kristen ideaba su plan.

«Debe ser en la noche, seré sigilosa y tomaré la espada y voy a salir sin ser notada» Kristen no pensaba si quiera en como iba a entrar, ella no conocía bien el palacio, lo bueno era que en la misión venía un mapa.

Cuando terminó de comer, Kristen se levantó y dejó todo a cargo de Anne, le ordenó no dejar que nadie entrara a su habitación mientras no estaba.

Después salió de la residencia de los Russen, eran las doce del mediodía. Kristen se dirigió a un pueblo que estaba marcado en el mapa, allí se quedó hasta la seis de la tarde. En el tiempo de su estadía, solamente caminó observando lo desconocido y compró comida para no cansarse.

A las seis entró por una puerta marcada en el mapa con una cruz roja. En la mente de Kristen ese era la puerta sin nada de vigilancia o con menos.

Su intuición no le falló. Kristen desde arriba de un árbol observó a los dos guardias en la puerta. Ella revisó la bolsa que cargaba consigo, dentro traía una poción del sueño y un frasco de veneno junto con el mapa.

«¿Los mato?» Kristen sintió todo su cuerpo temblar, no estaba lista aún. No podía arrebatarle la vida a alguien, no en este momento. Ella lo sabía, ni siquiera era necesario hacerse la pregunta, la prueba de su debilidad estaba en sus manos en ese instante. La poción del sueño… si no fuera débil jamás traería eso consigo.

Saltó del árbol cayendo encima del de la derecha y golpeó al guardia en el cuello. El cuerpo cayó y Kristen puso su atención en el de la izquierda, quién ya se posicionaba para atacar con su espada.

Kristen desenvainó sus dagas y sintió sus manos temblar, tuvo miedo de morir durante ese combate.

—¿Quién eres niño y quién te envío? Si dices la verdad, el emperador tendrá compasión, ya que, solamente eres un niño. —El hombre le habló.

Kristen no respondió y el hombre se acercó con rapidez, Kristen se cubrió con las dos dagas, la espada chocó contra ellas haciendo relucir el sonido metálico. El hombre alejó la espada y ella retrocedió. Él volvió a atacar y esta vez en la parte baja del torso de ella , la espada casi alcanzó a Kristen sino fuera porque ella dio un salto hacia atrás.

—Eres bueno, tienes un gran maestro. —«No dejes que el miedo te domine», pensó Kristen. El día que estuvo en el palacio y su cuerpo fue manoseado ella lo permitió debido al miedo que sentía. Ella podía haber golpeado a ese monstruo si quisiera, pero, tenía tanto miedo que se olvidó de su fuerza.

Kristen tomó impulso y se acercó veloz, la espada vino a su derecha, ella se agachó y lo esquivó hábilmente. Kristen saltó para arriba y dio un giro en el aire y lanzó su daga hiriendo el brazo del hombre. No se alejó al momento de pisar la tierra y volvió a atacar. El hombre dio un corte y Kristen fue herida en su brazo. Ella aguantó el dolor y atacó de nuevo, su daga llegó al cuello del hombre pero, ella no le cortó sino que, le golpeó con el mango. Y el hombre cayó inconsciente, ella se apresuró a abrir la boca del hombre y vació casi toda la poción y luego hizo lo mismo con el primero.

Rompió la camisa de uno y lo utilizó como vendaje para su brazo y detuvo la sangre.

Caminó sigilosamente por el jardín y llegó justo a un gran edificio, era el marcado en el mapa. Suspiró con alivio y luego ella entró en la habitación del príncipe, desde la ventana que encontró abierta.

Kristen buscó entre las cosas, no lo encontró en el armario ni en ninguna parte. Ella se agachó y buscó bajo la cama, encontrando la reluciente espada allí.

Kristen extendió su mano y alcanzó la espada, luego sonrió debido a su logro. —¿Quién eres y qué haces en mi habitación?

Kristen se levantó con rapidez y algo sorprendida, ella no había escuchado la puerta abrirse y se dio cuenta que el príncipe entró por la ventana. Kristen lo reconoció debido a su pelo rojo.

El príncipe la miró de arriba hacía abajo y se acercó a ella.

—¿Una ladrona? —Sin que Kristen pudiera alejarse, su antifaz fue quitado, dejando a la vista del príncipe el pelo blanquecino y esa mirada roja de Kristen. —¿Una diosa? Eres hermosa.

Kristen hizo una mueca y dio un paso atrás, chocando sus piernas con la base de la cama.

—Dame mi espada, aunque no la voy a utilizar sigue siendo un regalo del emperador. —El príncipe volvió a hablar.

Kristen negó con la cabeza y el príncipe intentó quitarle el objeto. Pero Kristen lo golpeó con la espada en la cabeza y el príncipe cayó al suelo y la sangre manchó el piso.

Kristen notando que quedó inconsciente se agachó con miedo, cuando ella se aseguró de que seguía respirando, tomó su antifaz y se lo volvió a poner.

Salió por la ventana y siguió el mismo camino por donde había venido, encontró a los dos guardias inconscientes aún, no se quedó más y corrió con rapidez. Cuando llegó al pueblo de antes, entró en una tienda que encontró abierta, compró un vestido y se cambió de ropa. La anterior la tiró.

Envolvió la espada y se apresuró a llegar a la residencia de los Russen, ella sabía que la iban a buscar, así que no podía perder el tiempo.

Kristen llegó a tiempo, y a las 7 de la mañana, Morrison estaba verificando cuales eran los alumnos que hicieron bien su misión.

Ese viejo canoso apareció y se posicionó frente a Kristen, y ella miró a Morrison con nerviosismo. Esperando la respuesta.

—Has conseguido el objetivo, sin embargo, fuiste notada y el príncipe ha visto tu cara.

«¿Cómo saben eso?», se preguntaba Kristen. Debía estar siendo inspeccionada sin darse cuenta.

—Has sido aprobado. —Kristen dejó salir un suspiro de alivio. El señor Morrison fue anunciando el resultado de los demás alumnos, y muchos rostros se veían decaídos y otros alegres. Kristen por su parte estaba muy feliz de haber sido aprobada. Aunque le preocupaba ser regañada por su madre, por haber cometido un pequeño error.

Regresando a su habitación, Kristen fue casi arrastrando los pies. Anne estaba regando las flores en el jardín cuando la vio y se alegró, ella fue corriendo a encontrar a Kristen. Ellas se abrazaron, Anne derramó lágrimas de felicidad después de escuchar el logro de Kristen.

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Comments

Alberto Herrera Gómez

Alberto Herrera Gómez

be de menos a más y se complicala historia jejejeje

2024-05-16

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