Esos jóvenes les siguieron insistiendo a Kristen, para quitarse las zapatillas.
—Debe de doler mucho. Yo solamente uso mis zapatos, mi padre quiso obligarme a llevar altas y vestido, pero, me negué. —Dijo Pers, después mordió la manzana que tenía en su mano. —Esta fiesta es muy aburrida ¿Cierto?
Pers cambió de tema de la nada. Kristen se alejó un poco de Uri, mientras le agradecía por haberla sostenido.
Se sentó nuevamente y los otros dos también lo hicieron. —No seas terca y quítatelos Kris. —Le comentó Pers.
—¿Kris? —Kristen la miró confusa.
—¿Nunca te han dado un mote? Kristen es igual a Kris ¿entiendes? —Pers le explicó.
Kristen se quitó los zapatos después de tanta insistencia y Uri observó los pies de Kristen con preocupación.
—Te saldrán ampollas. —Kristen sonrió. Le habían salido tantas antes que una pequeña más, no le haría daño.
—No se preocupen, esto no es nada. Mañana estoy nueva.
—¿No quieren salir afuera? —Kristen miró con curiosidad a Pers. Era una chica muy única, era la primera vez que se sentía cómoda con alguien de su edad. Además, Uri era atento y transmitía calidez. «¿Qué pensarían de mi, si conocen lo que haré en el futuro?»
—¿Quieres venir Kristen? —Le preguntó el chico. Kristen dirigió su vista a donde estaban sus padres, viéndolos sumidos en su mundo, y a Ruth pasada de sus copas. Regresó a ver a los dos y respondió.
—Esta bien.
Kristen los siguió y dieron un paseo por el patio, Pers tarareaba una bonita melodía y caminaba dando saltitos. —Juguemos a las escondidas. —Pers se puso una mano en la frente de costado, observando cantidades de sitios para esconderse.
—Te quedas entonces, lo propusiste tú. —Uri embozó una sonrisa mientras entraba en mitad del jardín, Pers se volteó y siguió tarareando. «¿Me tengo que esconder?» se preguntaba Kristen.
—Ey… —Uri la llamó susurrando, le hizo una señal para que se escondiera. Kristen confundida solamente entró al jardín y se metió en los arbustos.
—¡Ya voy! —Kristen se quedó reflexionando, preguntándose que estaba haciendo, «Jugar». Y en eso sintió una mano tocarla, se sobresaltó y Pers empezó a reír.
—Tu expresión ha sido muy divertida. ¿Te asusté mucho? —Pers le brindó la mano y la ayudó a ponerse de pie. Se acercó rápidamente al oído de Kristen, quien ni siquiera pudo reaccionar para alejarse. —Ayúdame a encontrar a Uri. —Le mostró una sonrisa divertida a Kristen.
Kristen sin entender mucho de que trataba el juego, asintió —aunque era muy simple, esconderse y ser encontrado—.
«Tu por allá y yo por aquí». Le dijo Pers en señas. Kristen movió la cabeza de arriba hacia abajo y fue por la derecha.
Mientras caminaba sin buscar nada, escuchó algo moverse por un arbusto. Caminó de puntillas sin hacer ruido.
Por otro lado Uri estaba escondido en un arbusto muy grande, viendo a Kristen pasearse unas cuantas veces. «¿Por qué no se esconde?».
Se bajó del arbusto, llevando consigo unos raspones en los brazos. Y cuando iba a llamar a Kristen para ayudarla a esconderse, recibió una fuerte patada lateral y cayó al suelo.
«No puede ser», Kristen se acercó al muchacho en el suelo. —¿Estás bien? «No parece, ¿que pregunto?». —Lo siento, no te quise pegar. Ah, te encontré. —Uri empezó a reírse mientras se agarraba el abdomen.
—Pegas muy fuerte, que manera de encontrar. —Los ojos de Uri se curvearon mientras se reía.
—¿Qué ha sido ese ruido? ¡Uri! ¿Estás bien? —Pers se acercó a ellos en el suelo. —Oh, buen trabajo Kristen.
—Fue mi culpa le pegue porque pensé que era otra persona. —Pers le puso la mano en el hombro mientras negaba con la cabeza.
—Eso es lo de menos, encontraste a este tramposo.
—¿Cuándo he hecho trampa? —Cuestionó Uri mientras volteaba los ojos.
—La vez que hicimos una carrera, tomaste un atajo. —Pers lo contó con algo de enojo.
—Eso es una estrategia, además, tu también tomaste uno, solamente que te perdiste. —Uri presentó una excusa.
—También, cuando competimos de quién come más, duraste dos días antes sin comer.
—No podría comer si estoy lleno. —Uri volteó los ojos.
Mientras los prometidos se peleaban Kristen los observaba sintiendo por primera vez diversión y felicidad. Algo que tal vez jamás volvería a sentir. Kristen soltó una pequeña carcajada, mientras veía a los dos discutir.
—Ustedes me agradan. —Kristen sonrió sinceramente. Y Pers abrazó a Kristen mientras besaba su cabeza.
—Pers la agobias demasiado. —Uri apartó a la chica de Kristen.
Kristen se levantó y sacudió su vestido. —Creo que debemos volver, sería un problema no estar cuando me busquen. —Los dos asintieron y regresaron adentro. Comieron aperitivos mientras se conocían más.
—Debes visitarme algún día, mi padre se alegrará al ver que tengo por fin una amiga. —Con entusiasmo Pers habló. —¿Tienes otros amigos?
Kristen negó con la cabeza. —Esta es la primera vez que salgo de «casa» y no me agradan mis hermanos —los que conozco— y mis primos son insoportables, así también los ilegítimos son odiosos. Anne es mi empleada, creo que si fuera de mi edad podría ser mi amiga. —Explicó Kristen.
Los dos notaron como Kristen habló fríamente cuando mencionó a su familia. Solamente su tono fue amable cuando habló de Anne.
—Entonces, todos somos unos insociables. —Uri se rió después de decir aquello.
—Yo no soy insociable, tengo amigos. —Mencionó Pers orgullosa y señalando a Uri y a Kristen. —Kristen quiso reír fuertemente, pero, se reprimió.
Al otro lado del salón, Kristian Russen se encontraba hablando con él archiduque Aldrich. Estaban sentados solos mientras compartían un par de copas.
—Escuché que el Joven Naim, es capitán de los soldados reales de bajo rango. —Los ojos de Kristian Russen se oscurecieron más al escuchar al mencionado.
—No es algo sorprendente. Debería estar mejor capacitado, es mediocre comparado a cuando tenía yo su edad. —Habló sin ganas Kristian.
—Deberías dejar de comparar a tus hijos contigo, lo digo por la vieja amistad, considéralo un consejo. —El archiduque miró a su hijo en un vistazo y se sorprendió al ver una chica con el pelo blanco como la nieve y volteó a ver a Kristian con sorpresa. Kristian también observaba a la niña con una sonrisa y luego giró a ver al archiduque.
—No pienses tanto, es mi hija. Acabo de descubrir su existencia, a veces tengo ganas de matar a Isabela. —Kristian dejó su sonrisa presente mientras decía aquello, tomó otro sorbo de su bebida y suspiró. «¿Cómo pudo esconderla por 12 años?» pensó mientras recordaba el interrogatorio que le hizo a Ruth. «¿Y por qué?».
—¿Te la escondió? No digas bromas estúpidas como esa. ¿Sabes lo enorme que es la panza de una mujer embarazada? —El archiduque se rió de nuevo.
—Ni siquiera entiendo por qué lo hizo, ¿acaso me como a mis hijos o algo? Además, has visto a Isabela antes embarazada, ni tú creías cuando dijeron que eran 6 meses.
—Ah, cierto. A ella casi nunca se le nota la panza.
—¿No es muy parecida a mí? Pero… ¿Ojos rojos? —Kristian pensó en voz alta.
—Parece que te gusta. —El archiduque sonrió.
—Todo padre ama a sus hijos ¿o me dirás que no es así? —El archiduque no respondió y siguió bebiendo de su copa, «¿Amar?», ¿Era exactamente eso?, Cuando el archiduque terminó su última copa se levantó para irse.
—Es extraño no ver a Liam, ¿Lo dejaste? —El archiduque le preguntó a Kristian.
—Jamás dejaría a Liam, sabes cuánto lo amo. Lo envié a un sitio, debe hacer algo importante. —La expresión de Kristian era una sonrisa bastante amplia —pero el archiduque quien lo conocía desde hace años— sabía la falsedad detrás de esas palabras.
—Deja de mencionar la palabra «amar», me da escalofrío escucharlo de ti. Ya está tarde, me despido. —El archiduque se dio la vuelta y pasó por la multitud hasta llegar donde los jóvenes que hablaban cómodamente.
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Comments
Marlucha💋
Si es algo de locos!
2024-11-29
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