*Marcelo
(Recuerdo)
Me perdí en mis pensamientos esos breves segundos recordando un par de meses atrás cuando ayude a una doctora joven y atractiva de un accidente que sufrió, la había mirado a detalle, aunque estaba manchada de sangre su hermoso perfil sobresalía. La contemplé por última vez cuando me dio las gracias y se despidió, ella no llego a preguntar mi nombre ni casi me miro, y era comprensible acababa de golpearse duro la cabeza y se la veía mareada, todo así, me sorprendió ver como trepaba ese portón y que luego agarrara su maletín y cartera haciendo pasar por las aberturas de las maderas acomodadas en forma horizontal. Proseguí mi camino, más tranquilo, por alguna extraña razón lo que me apresuraba en llegar a mi casa se me había pasado. Por el contrario, llegué y me fui a beber con mi amigo que me paso la foto, él me palmeaba la espalda a modo de consuelo, pero me perdí en mi copa, pensando más calmado que hacer, idee un plan, no avise de mi llegada a mi novia, ni lleve la camioneta a casa, mi amigo me dejo una cuadra antes, a medida que llegaba vi que aún seguía el Audi gris estacionado afuera. Le reste importancia ingrese a mi casa como siempre, me dirijo a mi cocina y saque una cerveza de la heladera sentándome en la silla a leer mis mensajes, apoyado en la mesa, en eso escucho como un cuchicheo y al rato aparece Olivia arreglando su cabello y luciendo un vestido a tiras, se ve que era lo primero y más rápido que encontró, la relojee sin darle importancia.
-AMOR... ¿POR QUÉ VINISTE?. Pregunto agitada.
-Es mi casa. Le respondí sin quitar los ojos de mi celular, me incorporo dirigiéndome a mi habitación.
-Espera... Te preparo algo de comer. Se ofrece tratando de frenarme, como nunca, ella siempre se queja al no gustarle cocinar. No le hice caso, ingrese de golpe al cuarto y veo a un tipo grandote morocho poniéndose un yin gastado. No voy a negar que me hirvió la sangre del coraje, pero me mantuve firme. Me giro a mirar a Olivia y veo su expresión de preocupación.
-Hola. Saludo al hombre que me mira como esperando un golpe. - Ya que te vas... No te olvides de ella. Le digo serio y solo asiente tomando sus cosas y cruzando a mi lado.
-Marce... Yo... Ella trato de formular alguna frase y solo le hice señas de que se vaya. Vi como los dos se subieron al audi quemando las llantas. Tome mi teléfono y llame para que vengan a desinfectar la casa y de paso quemen las sabanas. Así fue que termine mi relación.
FIN DEL RECUERDO
La pregunta insistente de Camila le regreso a la realidad.
-¿Usted quién es?. Pregunto con la voz cortada nuevamente.
-Perdón... Soy el abogado Marcelo Prieto, representante legal del señor Pablo Goicochea. Al oír el nombre a Camila se le congeló la sangre, era el nombre de su padre biológico que hace años no veía, desde que su madre falleció debido a un tumor maligno. La dejo al cuidado de su abuela materna con tan solo diez años y él se casó nuevamente. Aún no podía perdonar lo que hizo, como pudo olvidar a su madre tan pronto, ni un año paso de que ella falleció y el se casó nuevamente, por más que la llamo para que viva con él se negó y al tener la edad suficiente se cambió el apellido al de su madre, no quería nada que la una a los Goicochea.
- Su padre solicita su presencia... Él esta muy enfermo. Fue lo último que escucho Camila sumergida en sus pensamientos, lo anterior fue como si de un zumbido invadiera sus oidos.
-Perdon... No lo escuche bien... Me lo repite por favor. Le pidio con un hilo de voz.
-Usted es la señorita Camila Reina... Hija del señor Pablo Goicochea... Su padre solicita verla... Antes de su final. Le aclara nuevamente el abogado Marcelo contemplando esos enormes ojos color avellanas pobladas de unas pestañas sobre un fino rostro tostado por él sol y unos labios carnosos rosados que temblaban como ocultando un dolor profundo.
-Comprendo... Pero... Mi querida abuela... Fallecio (Dijo en un suspiro y carraspeo para proseguir)... Y debo colocar sus cosas en cajas... Y... (Solloza secando con su mano una lagrima que rodaba por su mejilla).
-Yo la ayudaré en lo que necesite... Pero luego de que la lleve a ver a su padre. Insiste Marcelo. Camila lo mira guiándolo a que se siente en la sala, y posa la urna de su abuela en la mesa pequeña ante el sofá.
Ella se sienta enfrente con las manos cruzadas sobre sus piernas, inclinada hacia adelante mirándolo y suspira antes de hablar.
-¿Cuánto tiempo le queda al señor Goicochea?. Consulto Camila.
-No mucho lamento decirle. Le contesto con pesar, al ver que la joven acababa de perder a su abuela y ahora perdería a su padre. En el aire se respiraba la tensión del momento.
-Permíteme... Realizar una llamada... A mi vecino los Gimenez... Si pueden ocuparse de los animales... Hasta que regrese. Le comenta Camila dirigiéndose al telefono fijo que tenia en el descanso del pasillo.
-Sí... Tomate tu tiempo. Le responde Marcelo aflojando el cuello de su corbata.
Pasado unos diez minutos Camila regresa anunciando.
-Debemos dejarle de paso las llaves... Su casa queda al fondo... Iré a preparar un bolso.
-Lleva abrigo... Hace mucho frío. Le avisa Marcelo que mientras espera mira las fotos en la pared que contiene imágenes de Camila desde que era una niña.
(Camila de pequeña a caballo)
Y ve el titulo enmarcado del Secundario sobre un librero que contiene libros de medicina.
-Estudie medicina... Tenia la esperanza de curar a mi abuela... Pero... No fue posible... Ella falleció de un paro. Le comenta Camila al verlo con un libro en las manos.
-¿Aún sigues estudiando?. Le pregunta Marcelo cerrando el libro y devolviéndolo a su lugar.
- Nunca se deja de estudiar... Estoy haciendo las practicas. Fue lo único que respondió Camila suspirando pesadamente al contemplar una foto con sus abuelos cuando era una niña, la agarro guardando en su mochila.
La verdad que ella era muy inteligente por lo que la adelantaron por su capacidad de aprendizaje terminando a los quince años el colegio e ingresando a la Universidad. Su desempeño y dedicación fue todo gracias a la influencia de sus abuelos que le inculcaron que solo capacitándose lograría lo que desee. Toda su vida la paso entre libros que fueron sus unicos amigos, a pesar de ello se sabia comunicar con las personas, sobre todo con las mayores, tenia esa aura que hacia que él que le hablara terminara contándole hasta sus mayores secretos.
-Es interesante... ¿Y a qué universidad ibas?. Pregunto Marcelo ayudándole a llevar su bolso hasta su camioneta, abrigandola bajo su amplio paraguas.
- Estudie a distancia... Pero las practicas las hago en el hospital de aqui... Siempre necesitan una mano. Le cuenta Camila que encuentra en la conversación con Marcelo una manera de no pensar tanto en la perdida de su abuela que le provocaba mucho dolor.
-Yo también estoy ejerciendo hace poco mi profesion... Antes era asistente de un abogado conocido de la familia... Y ahora soy parte de su grupo de abogados... Tu padre me conoce de siempre... Al ser amigo de mi padre... Y ahora... Soy su abogado. Le cuenta Marcelo una vez que acomodo los bolsos y se subieron en la camioneta. Él evito aclarar que antes trabajaba para su hermano mayor y que pertenecia a su padre la firma de abogados.
-La lluvia no ha parado... ¿Vas a poder salir?. Le pregunto Camila preocupada al recordar el trayecto de tierra que debian recorrer hasta llegar a la ruta principal.
-Si... Es una todo terreno. Le avisa Marcelo con tranquilidad poniéndose en marcha una vez que se abrocho el cinturon. - ¿No te molesta si pongo música?... Eso me ayuda a no dormir. Le cuenta al sentir el cansancio pesandole en los hombros.
- La verdad... No tengo animos de escuchar nada... Pero si a voz te ayuda... Esta bien. Le comenta Camila con pena.
-Me cuentas tu historia... ¿Por qué no tienes el apellido de tú padre?... Asi, si me hablas, no me dormiré. Le dijo Marcelo. Camila suspiro subitamente antes de decir algo.
- Me crié con mis abuelos... Me gusta el aire libre... Despertar antes que salga el sol y contemplar desde mi ventana al sorsal cantando...
-Tienes una manera de contar... Que hace que lo este viendo... Me gustaría escuchar el canto del sorsal. La interrumpe Marcelo, Camila suspiro y prosigue.
-Disfruto de unos mates junto a mi abuela. Al decirlo Camila se calla abruptamente, aún para ella su abuela no se habia ido. - Disculpa... No me acostumbro a hablar en pasado de ella. Dijo acongojada. - Ve por ahi antes. Le indico al recordar que debian dejar las llaves.
-Te entiendo... Comprendo la perdida de un ser querido... No hace ni un año que mi madre falleció... Tuvo una rara infección en los pulmones... Que no lograron descifrar... Y en menos de un mes... Falleció con tan solo 65 años. Comento Marcelo tragando saliva, aún para él era dificil poder asimilar por lo que siempre se escudaba en el trabajo para no regresar a la casa de sus padres que sentia vacio sin su madre.
-Lo se... Es dificil... Yo jamás pude superar la perdida de mi madre... Solo trato de vivir el dia a dia... Pensando en lo que ella diria o aconsejaría... Tengo el diario de ella... Y cuando me siento muy triste... Lo leo. Le cuenta Camila a Marcelo.
-Se esta largamos muy fuerte... Tendremos que parar en algun hotel... Hasta que pase. Reflexiona en voz alta Marcelo mirando la lluvia.
-Acuerdate... Para en esa casa. Le indica Camila señalando hacia una muy elegante. - Debo dejar las llaves.
- Cierto. Le responde Marcelo, estacionando enfrente. Camila bajo cubierta con su sobretodo y corrio a la entrada tocando el timbre.
-CAMILA... MI MAS SENTIDO PESAME. La saluda el señor Gimenez abrazándose a ella y por atras la señora Gimenez que sin poder pronunciar palabra la abraza entre sollozos.
Marcelo observa la escena sintiendo la congoja que transmiten, notaba que Camila se mostraba fuerte pero sus enormes ojos color avellanas transmitía tristeza.
Era una joven de una belleza unica, una belleza de cuerpo y alma. No habia signos de maldad en ella, el poder hablar con ella resultaba muy facil, no era como las demas chicas, en su conversación podia sentirlo. Jamás le habia pasado. Marcelo sacude la cabeza en negación mordiéndose el labio inferior y suspiro pesado, no podia pensar en ella de un modo especial, no era posible, recién la conocia.
Camila regreso a la camioneta y subio apresurada para no mojarse quitándose el sobretodo.
-VAMOS (Anuncio en un jadeo)... Ellos cuidaran la casa mientras no este. Le comenta Camila en un tono pausado abrochandose el cinturon.
-¿Estás bien?. Le pregunta Marcelo posando su mano sobre la mano izquierda de ella.
-No... La verdad no. Le respondió Camila apretando los labios.
-Cuando paremos... Te invito a cenar... No se tú... Pero aún no comi nada. Le comenta Marcelo.
-Yo... Empaque un paquete de galletas... Para acompañar el mate... Si quieres preparo y te sirvo mientras.. Le invita Camila revisando su mochila que tenia en frente de ella.
-Me parece bien... ¿Son dulces o saladas?. Le pregunta Marcelo extendiendo la mano.
-Saladas... No soy tanto de lo dulce. Le responde Camila, entregandole un paquete abierto.
-Excelente... Si tienes salame seria esplendido. Comenta Marcelo probando las galletitas crocantes que le invito Camila.
-No... No llegue a empacar eso... Te invito el mate cuando lleguemos a la ruta. Le dice ella, viendo como sostenia el volante con ambas manos cuando el camino se torno mas dificil. Al llegar a la ruta Marcelo decide detenerse a un costado.
-No se ve para conducir asi. Suspira pesado Marcelo fricionando su muñeca derecha.
- Permitime. Le dice Camila, tomandole la mano y realizandole masajes con los pulgares a lo largo de toda la palma y de la muñeca.
- Eso se siente bien. Comenta Marcelo sintiendose aliviado.
- Con mi abuela aprendi hacerle masajes... Confieso que estudie todos los metodos para aliviarle sus molestias. Le cuenta Camila consentrada mientras lo masajea y le realiza lo mismo en la otra mano.
-En que rama de la medicina decidiste especializarte. Le pregunto con interes Marcelo.
- En traumatologia... Mi abuelo me inspiro a que elija... Debido a que en el campo no habia especialistas de esa clase... Cuando alguien se fracturaba algo... Que suele ser frecuentes por los trabajos en el campo... Se tenian que trasladar a la ciudad... Pero no muchos cuentan con los medios para hacerlo... Eso incluye el economico... Listo, espero que eso te alivie. Concluye Camila mirandolo directo. Marcelo se tomó las manos sintiendo alivio.
Afuera la lluvia vestia el paisaje y los reelampagos cubrian el cielo. Camila junto con Marcelo comparten unos mates esperando que se apacigüe.
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Comments
Nancy Parraga
La Camila le está tocando ser fuerte más de lo normal la traición,la muerte de su abuela, y ahora también la enfermedad del padre ausente bien duro💔
2024-12-30
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Cinzia Cantú
Camila es miy valiente y está soportando esas desgracias con mucha entereza
2025-03-10
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Lilyben
Ahora se entiende porque tan joven es doctora. Es una mujer muy inteligente💪😊
2025-01-04
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