“Una sonrisa es el mejor maquillaje que una mujer puede usar” -Marilyn Monroe-
Odette.
Estoy sentada en la habitación hablando por teléfono con mi novio hermoso y riéndome de sus cosas, él es tan dulce como la miel y tan sexy como un Adonis, tuvo que irse a Nueva York por sus negocios y yo estoy aquí a punto de terminar este año, para luego irme a mi nueva vida donde juro convertirme en la mejor bailarina de todas y ser el orgullo de mi madre a dónde quiera que esté.
Corto la llamada y bajo para encontrarme con mi rey precioso, mi padre, lo abrazo y lo beso, él me abraza con cariño y besa mi coronilla.
— Te amo papito, no lo olvides nunca, tú eres mi rey— le digo abrazándolo y sonriéndole dulcemente.
— Y tú eres mi princesita, mi pequeña niña — Me dice papá y vuelvo a sonreír.
— Sí, pero soy la princesa Mulan o Mérida, yo protejo al príncipe y al rey, padre — le digo y me sonríe orgulloso.
Después de esa plática fui a la habitación de mi querido hermano y estuve todo ese día con él, a mí me encantaba que él me acariciara la cabeza, sobre todo cuando estoy nerviosa o triste, aunque es difícil de identificarlo, pues, mi sonrisa jamás podía faltar.
Los días pasaron y con ellos vinieron los exámenes finales y así fue como el año universitario terminó y pronto nos iríamos a nuestra academia soñada, pero primero disfrutaríamos las mini vacaciones, fuimos a Miami a pasar las vacaciones, allí pasamos los mejores momentos mi amiga mi hermana y yo, pero al cuarto día mi novio nos alcanzó y fueron unas semanas extraordinarias.
Mi príncipe me besaba como nadie y me tocaba con mucho deseo, pero no pasábamos a más porque yo aún no estaba segura, solíamos discutir un día o dos por eso y luego a él se le olvidaba y todo seguía perfecto entre nosotros.
Un día antes de regresar se apareció con un chupón en el cuello y eso me hizo sentir horrible, solamente seguí seria, no le daría el gusto de verme destrozada.
— Hola amor, ya hoy regresamos, hace calor, quítate eso, ven amor— dije y bajé su bufanda quedando en shock con lo que veía.
— Ah, perdón por llamarte e interrumpirte— giré para ver a las chicas y dije.
— Se van cuando quieran papá me llamó y debo regresar ahora— y sin darle tiempo a que él se defendiera, tome un vuelo y regresé a casa, me fui a un hotel a llorar, no dejaría que nadie me viera en mal estado, las palabras de mamá eran mi credo.
Lloré hasta más no poder y en dos días saldríamos de viaje, mi teléfono no paro de sonar y yo no pare de llorar, me veía con un hermoso vestido de blanco y ahora solo me veía como una idiota sin remedio una ilusa que se dejó timar, duré un día allí y al siguiente regresé sonriente como siempre e irradiando luz propia.
— Papito regresé, mañana es el gran día, recuerda que te amo mucho— Dije y lo abrazo fuerte.
— Espero y a mí también me extrañes mi cosita bonita — salte a los brazos de mi hermano y le plante un beso en sus cachetes, así era yo cariñosa, melosa y llena de amor para dar.
La puerta se abre y por ella entran mi hermana, mi amiga y detrás de ellas mi exnovio Francesco Santis el hombre que me dañó el corazón, recuerdo la primera vez que lo vi, me dije a mí misma que sería él que me llevaría al altar y me daría unos hermosos niños, pero ya ven me puso, pero los cuernos.
— Buenos días, señor Fournier, hola Gabrielle como han estado — pregunto cordialmente, mi papá y mi hermano contestaron igual.
— Odette, podrías acompañarme al jardín — preguntó mi ex y sonriendo fui con él, al llegar al jardín habló.
— Mi amor deja que te explique por favor, escúchame, te amo mi princesa —dijo y mi sangre, aunque hervía, mantuve mi calma y le respondí.
— en tu vida vuelvas a decirme así y de más está decirte que se acabó lo de nosotros — digo seria y este niega como un loco.
— Mi amor, por favor escúchame, yo te amo, solo fue una cosa de un rato, estaba ebrio y molesto, no sabía lo que hacía, solo me besó y fue a mi cuello con maldad — dijo y lo miré a los ojos, inexpresiva.
— No me he acostado contigo porque quería algo único y bonito con el hombre que amaba, pero ahora me alegro de no haber cedido, ahora por favor vete— dije y me tomo del rostro plantando sus labios en los míos, un beso brusco y demandante el cual correspondí tomándolo del cuello y recorriendo su boca con mi lengua llenándola de él y saboreando una última vez sus labios.
— Mi amor gracias por entenderme mi princesa — dijo y lo miré a los ojos.
— No Francesco, tú me has decepcionado, pero esto se acabó ese beso fue para recordar el sabor de tus labios — dije y este me tomó de mis mejillas y unió nuestras frentes.
— Perdóname mi amor, piensa las cosas, bien amor y luego hablamos, te amo, mi princesa — dijo y me dio un beso rápido, me solté de su agarre y regresé con los demás, mi amiga se había ido y mi hermana estaba en su cuarto.
Camine hacia mi habitación y llore de nuevo con dolor, eran muchos años de novios y perderlo, me dolía, su engaño quemaba, me acosté a dormir y lloré a más no poder, mañana comenzaría mi vida y no podía seguir llorando.
A la mañana siguiente me levanté y preparé mi cartera porque las maletas ya estaban listas desde hace días, me puse un pantalón negro, una camisa cuello de tortuga color negro y una chaqueta, abracé a papá y a mi hermano, estaba triste, pero mis lágrimas eran solo mías, desayunamos entre chistes y risas junto a mi hermana también y así se hizo el momento de partir, mi amiga llegó con Francesco lo saludé y disimulé para que nadie se diera cuenta de nada.
Subí a auto con papá, mi hermana y mi hermano y Amalia se fue al aeropuerto con Francesco, una vez allí la despedida era dura, mi hermana lloró abrazada a papá y a mi hermano, luego abrazo a mi ahora exnovio y yo me despedí de mi padre y de mi hermano, estaba triste, pero no lloré era una princesa.
— Te extrañaré mocosa, cosita bonita _ dijo mi hermano y me dio muchas vueltas hasta sus ojos se aguaron.
Mi padre se acercó a mí y también me abrazó, me besó la frente con ternura y yo me sentí tan amada, ese sería mi nuevo momento de paz verlos a ambos abrazándome a la vez.
— Mi princesa te amo, no lo olvides bebé, eres mi niña amada.— dijo y lo abracé antes de partir, me giré y Francesco se abalanzó a mis labios y me abrazó muy fuerte.
— Francesco, por favor... No me hagas esto, ya no siento nada por ti — susurré a su oído y lo sentí con su nariz aguada, imagino que por llorar.
Francesco me jaló lejos de mi padre junto a dónde estaban las chicas y me dijo.
— Esa mujer solo fue un error, tú eres mi único y gran amor, por favor perdóname, piensa las cosas mientras estás en la academia y luego hablamos, te amo.— dijo y me separé de él para encontrarme con la molestia en las caras de las chicas al parecer el hecho de que él me engañara les molestó.
Subimos al avión y los demás se retiraron, al ver el avión despegar me senté sola porque mi amiga se sentó con mi hermana y veía por la ventanilla del avión hasta que me quedé dormida, de pronto abrí mis ojos y nos dijeron que habíamos llegado, vi la hora y habían pasado solo tres no entendía al bajarnos del avión nos acompañaron y dijeron que había problemas con el avión y que viajaríamos en un vuelo charter, subimos y luego de muchas horas, más de las necesarias aterrizamos en Alemania sabía, porque había venido en uno de mis viajes de ballet y hablaba el idioma también, pero nadie sabía que era buena con los idiomas.
Nos llevaron unos alemanes a un lugar enorme y pensé que era la academia, pero estaba muy lejos de serlo, le pregunté a mi hermana que sucedía y ella negaba, mi amiga igual, nos separaron y a cada una nos llevaron, por un lado, yo estaba temblando, pero mi semblante era sereno.
Unos hombres comenzaron a decir entre ellos que la mercancía llegada de Francia era muy exquisita y que su jefe estaría encantada con las bellezas, o sea, nosotras este lugar era un prostíbulo, sentí morir cuando escuché tal cosa.
Me llevaron a una enfermería donde revisaban a todas, pero vino mi hermana a hablar con ellos y me pusieron a un lado y a mi amiga no la volví a ver.
Me llevaron a una habitación con varias chicas y allí todas lloraban, una se acercó a mí y me dijo que si quería sobrevivir que fuera obediente, no entendí lo que me dijo hasta que la puerta se abrió y varios hombres entraron y mi hermana estaba a un lado de ellos.
— Gracias señorita por la mercancía que me trajo, no se preocupe, ya el dinero está en su cuenta— le dijo un sujeto y ella sonrió, negué y me acerque a ella, le pregunté por qué y me dejó fría.
— Siempre has sido un maldito estorbo y Francesco me amaba hasta que apareciste tú con tus ínfulas de pura, siempre la perfecta, ahora te pudrirás aquí y aprenderás lo que es un hombre y tu pureza desaparecerá, se quedará solo en el recuerdo porque ellos piensan que eres una perra.— se rio y se fue, quedé destrozada, pero estaba entera, delante de ella no me derrumbaría mi hermana me dijo muchas cosas que ahora están en mi memoria.
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Comments
lisbeth mijares
que hermana tan desgraciada 🥺🥺🥺 que capitulo tan fuerte
2025-03-07
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"Coro" 💕🎀🇻🇪💞✨
Creo que es la fulana "amiga"...
2025-03-26
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Lili
No me esperaba esta SORPRESA...
2024-12-08
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