T1 E19

*En la casa de Miguel, la puerta se cerró con un sonido seco, y Miguel giró la llave para asegurarla*

Miguel: Acá vas a estar a salvo...

*Luli, todavía con la adrenalina corriendo por sus venas, se alejó un poco de él, manteniendo una postura defensiva*

Luli: No cierres...

Miguel: ¿Por qué no, Luli? ¿No confías en mí?

Luli: ¿Cómo sé que puedo confiar en vos?

Miguel: (mirándola, con sinceridad) Luli, mirame, yo soy un tipo bueno, no soy como ese tipo...

Luli: (cautela) ¿Y... y por qué me querrías ayudar?

Miguel: Porque... porque sos mi amiga.

Luli: Pero sos hombre...

Miguel: Yo no soy como él... mirame a los ojos... ¿me creés?

*Luli dudó, sus pensamientos eran una maraña de confusión y miedo. Pero al observar la sinceridad en los ojos de Miguel, comenzó a ceder, bajando lentamente sus defensas*

Miguel: (sonrisa tranquilizadora) Tranquila, yo te voy a cuidar, no te preocupes...

*Con cuidado, Miguel la abrazó, y Luli, aunque todavía un poco a la defensiva, le correspondió el gesto, sintiendo por primera vez en mucho tiempo un atisbo de seguridad*

*En la casa de los Santander, Antonella entró con un suspiro de agotamiento. Apenas cruzó la puerta, se encontró con Lorenzo, quien la estaba esperando con una expresión de impaciencia*

Lorenzo: Miren quién se dignó a aparecer...

Antonella: Hola... y chau.

*Decidida a evitar una confrontación, Antonella se dirigió hacia las escaleras, pero Lorenzo se interpuso en su camino, deteniéndola*

Lorenzo: Esperá un segundo... vos a mí me debías explicaciones, ¿o no?

Antonella: (tono desafiante) Yo a vos no te debo nada, Guenzo.

Lorenzo: ¿Ah, no?

Antonella: (cruzando los brazos) No, más bien, yo te debería preguntar a vos por qué me andás siguiendo y controlando.

Lorenzo: No, te estoy cuidando, que es muy diferente.

Antonella: Para mí es lo mismo.

Lorenzo: Explicame, y te dejo en paz.

Antonella: (resignación y un suspiro) ¡Está bien! ¿Eso querés? Te voy a explicar...

*Antonella tomó un respiro profundo, preparándose para aclarar las cosas*

Antonella: [Yo antes vivía con un señor muy malo, Pablo te debe haber contado de él, mi papá biológico. Él abusaba de mí, me explotaba, me maltrataba, me humillaba, y lo más grave...]

***En el recuerdo, Antonella rompe un plato por accidente, y su padre la agarra bruscamente por el brazo, empujándola contra la pared***

*Imágenes de peleas entre su padre y ella se entrelazan con su narración*

Antonella: [...me agredía. Todos los días era una tortura, todos los días era un problema por algo. Que si no lavaba los platos, que si no conseguía la plata suficiente... y encima tomaba, y cuando tomaba, todo era mil veces peor...]

*Antonella sigue recordando, su mente viajando a aquellos momentos difíciles*

[Antonella: Hasta que un día... llegó él. Dani se llama. Mi padre lo recogió de la calle un día que lo encontró agarrando cartones. Él y yo teníamos fácilmente unos... 14 años.]

*En el recuerdo, Antonella se encuentra acorralada contra una pared, con miedo en sus ojos*

*Dani llega a la casa, y su presencia trae un cambio inesperado*

Antonella: [Al principio desconfiaba de él, pensé que era como todos los hombres. Pensé que con él se repetiría la historia, pero...]

*Entonces Dani le ofrece la mano a Antonella, ayudándola a levantarse del suelo con una sonrisa comprensiva*

Antonella: [...no fue así. Él se volvió todo para mí, un compañero, un amigo, un... un hermano. Y de ahí nos empezamos a llevar como si fuéramos hermanos. Él se sacrificaba siempre para que a mí no me faltara nada. Se portó como todo un hermano mayor, me protegió, me cuidó, y a veces hasta estaba dispuesto a llevarse la peor parte...]

***EN LA REALIDAD***

*Lorenzo escucha la historia en silencio, sus ojos reflejando tristeza y sorpresa ante las revelaciones de Antonella*

Antonella: Por eso lo considero mi hermano, porque aunque no lo sea, lo dio todo por mí, hasta lo imposible de creer. Él merece hacerse llamar mi hermano. ¿Entendés?

*Lorenzo la mira con profunda tristeza, conmovido por su historia*

Antonella: Lorenzo... ¿todo bien? Decime algo...

*Sin decir una palabra, Lorenzo la abraza, al borde de las lágrimas*

*Antonella le corresponde, su tristeza y confusión suavizadas por el abrazo*

*Se quedan abrazados por varios segundos, compartiendo un momento de comprensión y compasión*

*Lorenzo se separa de ella, algo incómodo*

Lorenzo: Perdón...

Antonella: (sonrisa suave) No, tranquilo, se sintió... lindo...

Lorenzo: (voz quebrada) Yo no sabía nada...

Antonella: Tampoco tenías por qué saberlo, está bien...

*A Lorenzo se le llenan los ojos de lágrimas, pero rápidamente se las seca*

Lorenzo: Ojalá, deseo de corazón, que todo eso que viviste, se tape con lindas experiencias nuestras. Que se vayan...

Antonella: Tranquilo, estoy segura de que va a ser así... ¿más tranquilo ahora que sabés la verdad?

Lorenzo: Sí, re tranquilo, no te preocupes...

*Antonella se aleja con una sonrisa, sintiéndose aliviada después de compartir su historia. Lorenzo, sin embargo, se queda en el lugar, sumido en pensamientos profundos y una tristeza que no puede sacudir*

*Poco después, Pablo, el padre de Lorenzo, emerge de detrás de una puerta. Su expresión es seria y triste*

Lorenzo: ¿Escuchaste todo?

Pablo: (suspiro) Desgraciadamente, sí.

Lorenzo: ¿Hay algo que yo pueda hacer que...?

Pablo: Hacerla sentir querida, Lorenzo. Cuidarla, apoyarla, protegerla... solo así vas a poder ayudarla...

Lorenzo: Prometo cuidarla con mi vida...

*Pablo, conmovido por las palabras de su hijo, lo abraza*

*En un parque desaturado y apagado, Malena y Lucas caminaban juntos, el ambiente tranquilo contrastando con las emociones que bullían en su interior*

Lucas: Malena...

Malena: (mirándolo con curiosidad) Decime...

Lucas: Quiero recordarte que estoy acá para lo que vos quieras...

Malena: (ligera sonrisa) Claro... ¿por qué lo decís?

Lucas: Porque sé que estabas ilusionada con Mariano, y te falló, pero quiero que sepas que yo no soy como él...

Malena: ¿No? ¿Y cómo sos?

*Se detuvieron, y sus miradas se encontraron*

Lucas: Malena... me re gustas. Y lo sabés, ya te lo dije...

Malena: Al grano, Lucas.

Lucas: Me ofrezco a darte el amor que Mariano no te puede dar a vos. Me ofrezco a darte esa oportunidad del amor, a darte esa oportunidad de conocer a alguien que te valore como quisieras que Mariano te valore.

Malena: Sabés que es muy romántico, y a la vez muy triste, lo que estás diciendo, ¿no?

Lucas: (sonrisa tranquila) No me importa cómo suene. Lo que me importa es que queden en claro las cosas. ¿Me das esa oportunidad o no?

*Malena se quedó pensativa, sopesando sus sentimientos y las palabras de Lucas con cuidado*

Malena: (finalmente, con una sonrisa) Está bien, dicen que no hay que negar el corazón al... amor...

Lucas: ¿Es un sí?

Malena: (asintiendo con una sonrisa) Sí, es un sí.

*Lucas se inclinó hacia ella, y la besó con suavidad. Malena le correspondió*

*Un rato más tarde, en la casa de Antonella, la familia estaba disfrutando de una partida de cartas, mientras Antonella se dedicaba a dibujar. De repente, recordó algo importante que le había dicho Giuliana*

Antonella: Tío, casi me olvidaba, tengo que hablar con vos...

Pablo: (levantando la vista, confundido) ¿Conmigo?

Antonella: Sí, ¿te puedo interrumpir un minutito chiquitín?

Pablo: (sonriendo) Sí, cómo no. ¿Me esperan chicos?

Lorenzo: Dale, pa...

Gina: Claro.

*Pablo y Antonella se levantaron y se dirigieron afuera de la casa, buscando un poco de privacidad para su conversación*

*Segundos después, ya afuera, Pablo miró a Antonella con curiosidad*

Pablo: Sí, Anto, decime. ¿Qué pasó?

Antonella: Mirá... yo voy a ser directa. Yo sé que a vos se te calienta la bobina cuando ves a Chiara.

Pablo: (desconcertado) ¿Y eso qué significa?

Antonella: O sea, que te gusta...

Pablo: (titubeando) No, no, o sea, sí pero... yo... ¿por qué? ¿Se me nota mucho?

*Antonella soltó una risa ligera, divertida por la reacción de su tío*

Antonella: Sí, sos como yo, no sabés disimular cuando alguien te enciende el motorcito. La cosa es, yo sé que te gusta Chiara, y me imagino que vos querés su felicidad...

Pablo: Sí, obviamente que quiero verla feliz, ¿por qué?

Antonella: *cautela* Y por ahí, cuando querés insistir en clavar la aguja para enganchar el hilo y no se puede, hay que hacerse para atrás antes de pincharse... ¿me entendés?

Pablo: (confundido) No, Anto, no estoy entendiendo nada...

Antonella: Capaz, si vos querés estar con ella pero ella ya tiene a su familia, deberías... dejar de buscarla... y seguir adelante...

*Pablo se quedó pensativo, tratando de digerir la sugerencia de Antonella*

Pablo: Entiendo tu punto, pero somos amigos... ¿por qué me dirías esto?

Antonella: (nerviosismo) No, porque... Giuliana piensa... Digo, yo pienso...

Pablo: ¿Giuliana te pidió que me dijeras esto?

Antonella: Está bien, sí... es que ella me dijo que sus padres están discutiendo últimamente a causa tuya, y ella me pidió que te dijera esto...

Pablo: Mirá, Anto, entiendo que Giuliana me vea como una amenaza, pero Chiara y yo somos amigos hace como 35 años, desde que somos nenes. Tuvimos nuestra historia, sí, pero cada uno hizo su familia, y aunque hablemos, no significa nada más que una muy linda y sincera amistad. Yo sé qué lugar me corresponde, y ella también lo sabe muy bien...

Antonella: (confundida pero aliviada) Ah... ¿me lo resumís?

Pablo: Que ella y yo ya no somos nada más que amigos, y que hablemos no implica nada...

Antonella: (riéndose al comprender) Ah, ya entendí...

Pablo: ¿Más tranquila?

Antonella: Sí...

Pablo: Bueno, ¿volvemos adentro?

Antonella:Dale...

*Pablo rodeó a Antonella con un brazo, abrazándola de costado. Juntos, regresaron al interior de la casa, sintiéndose ambos un poco más aliviados*

*En casa de Malena, ella estaba en su cuarto, relajada y feliz, viendo la televisión. La tranquilidad del momento se interrumpió cuando su madre, Sandra, entró al cuarto con una expresión de enfado*

Sandra: ¡Malena! ¡Te estaba buscando!

Malena: (desconcertada) ¿Qué pasó, mami?

Sandra: ¿Vos me usaste la crema de peinar esa, que le quedaba poquito?

Malena: Ah, sí, lo hice porque tenía el pelo muy desordenado, ¿no me queda lindo?

Sandra: (fría) ¡No! ¡Te queda horrible! ¡Y no tenés por qué usar mis cosas!

*La felicidad de Malena se desvaneció, reemplazada por tristeza*

Malena: Quería verme bonita...

Sandra: Mirá, querida, ni aunque lo intentes lo vas a ser, ¿y sabes por qué? Porque nunca me vas a llegar a los talones. Aunque mona intente vestirse de seda, mona se queda.

*Los ojos de Malena se llenaron de una mezcla de dolor y odio, hirviendo por dentro ante las palabras de su madre*

Sandra: ¡Y que sea la última vez que tocas mis cosas!

*Con un movimiento brusco, Sandra salió de la habitación, dejando a Malena con el corazón pesado y la mirada fija en la puerta*

Malena: (¿Ah, sí? Yo te voy a demostrar que puedo ser igual de bonita, hasta más que vos.)

*En la casa de Miguel, Luli estaba sentada en un sillón, acurrucada en sus pensamientos. Miguel se acercó con una taza de té caliente, buscando ofrecerle consuelo*

Miguel: ¿Estás mejor, Luli?

Luli: (sonrisa) No, pero ahora que estás conmigo, estoy mejor...

*Miguel le devolvió la sonrisa, satisfecho de poder aportarle tranquilidad a Luli*

Luli: No entiendo por qué sos tan bueno... ningún hombre que conocí es así como vos...

Miguel: Porque eran unos idiotas. Y si no supieron decirte lo que vales... yo te lo digo; vales mucho, Luli, y así mereces que te traten...

*Luli sonrió, emocionada por las palabras de Miguel, sintiendo una calidez que no había experimentado en mucho tiempo*

Miguel: (tono más alegre) Pero bueno, dejemos de hablar de lo malo, que para eso no soy bueno...

*Luli se unió a su risa, sintiendo que la oscuridad se disipaba un poco*

Miguel: (animándola) Hablemos de algo lindo, así te distraes... contame algo de vos...

*Luli sonrió con más confianza y comenzaron a hablar*

*Por otro lado, Pablo estaba llamando a alguien por teléfono, esperando con una sonrisa en el rostro*

Chiara: ¿Hola?

Pablo: Hola, Chia...

Chiara: (riéndose) Por tu forma de llamarme, ya puedo adivinar quién sos.

Pablo: Ups... ¿fui muy obvio?

Chiara: Un poco...

Pablo: ¿Todo bien por allá? ¿Qué contás?

Chiara: Y acá... sí, todo bien...

Pablo: Ese tonito me dice otra cosa...

Chiara: No, es que estoy algo cansada, nada más.

Pablo: (preocupado) ¿Segura?

Chiara: Obvio...

Pablo: ¿Vas a venir mañana a la fiesta benéfica que voy a hacer?

Chiara: Obvio, todos van a estar ahí... Marco no está muy de acuerdo, pero va a querer quedar bien.

Pablo: (riéndose) No sería muy raro viniendo de él...

Chiara: ¿Sabés algo, Pablo? Te admiro, y admiro la gran persona que sos. Sos un gran influyente y aún así, usas esa influencia para ayudar a otros. Y no te jactas de eso, como...

Pablo: (interrumpiendo con una sonrisa) ¿Como tu marido?

Chiara: Sí... aunque no me gusta hablar mal de él. Pero admiro lo humilde que fuiste siempre, a pesar de tu grandeza.

Pablo: Sí, yo estoy acostumbrado a ver siempre por el otro, nada gano fijándome solo en mí.

*Chiara sonrió, sintiendo una conexión sincera a través de la línea*

Chiara: Entonces, ¿nos vemos mañana?

Pablo: Nos veremos...

*Pablo cortó la llamada, sintiéndose feliz y satisfecho por la conversación. Sin embargo, a lo lejos, Gina lo observaba, sus ojos reflejando una tristeza profunda al ver la cercanía entre Pablo y Chiara*

*Por otro lado, en casa de Miguel. Miguel y Luli estaban charlando alegremente en la sala*

Luli: ¡Me hacés reír tanto con tus ocurrencias!

Miguel: Esa es mi especialidad, sacarle una sonrisa a la gente... y con vos parece estar funcionando...

Luli: (riendo) Y te sale muy bien... no lo entiendo...

Miguel: ¿El qué no entendés?

Luli: Nunca conocí a un hombre como vos. Todos son territoriales, serios y amargados, en cambio vos... sos tan distinto...

Miguel: Lamento mucho que no te hayan tratado como te merecías, pero no todos somos iguales. Yo vengo con garantía de buen humor...

Luli: (sonriendo ampliamente) Sin duda que no, vos sos como... sos tan distinto, tan bueno, tan... despreocupado... no te importa lo que la gente piense, sos vos mismo...

Miguel: La vida es corta, Luli. Y no vale la pena perderla para complacer a otros. Nadie te va a regalar nada por querer complacerlos, siempre hay que pelearla y remarla por uno mismo... o al menos intentarlo sin ahogarse en el proceso.

Luli: (admiración) Es tan inspirador escucharte...

*Luli apoya su mano en la mano de él, y sus ojos se encuentran, ambos viéndose con nerviosismo*

*Miguel se levanta de allí*

Miguel: (entusiasmo) ¿Querés que te haga algo de comer?

Luli: No, no, preparo algo yo, es mi obligación...

Miguel: ¿Cómo "tu obligación", Luli? Nada de eso, tu única obligación es quedarte sentada, tranquila, y disfrutar del espectáculo culinario de Miguel Rivero Blanco.

Luli: (dudando, pero riendo) ¿Seguro?

Miguel: Claro, no se me van a caer las manos por hacerlo...

*Miguel se aleja hacia la cocina, mientras Luli lo observa con una sonrisa*

*Al día siguiente, Antonella estaba a punto de salir de casa cuando Lorenzo se acercó a ella con una expresión de curiosidad y cuidado*

Lorenzo: Anto, ¿qué hacemos?

Antonella: (confundida) ¿Eh?

Lorenzo: O sea... ¿a dónde vas?

Antonella: Ah, voy con mi amiga, Giuliana...

Lorenzo: (sonrisa de preocupación) ¿No querés que te acompañe? Así... me aseguro de que nada te pase...

Antonella: No me va a pasar nada, tranquilo, estoy acostumbrada a la calle. Igual... es muy lindo que te preocupes por mí. Creo que estoy más cerca de ganarme tu cariño...

*Lorenzo le devolvió la sonrisa, apreciando el vínculo que estaban formando*

Lorenzo: ¿Puedo confiar en que te vas a cuidar? ¿Y en que si ese idiota te vuelve a molestar, me lo vas a decir?

Antonella: (asintiendo) Eh... claro, no te preocupes...

Lorenzo: Bueno, andá tranqui...

*Antonella se fue de allí, lanzándole una última sonrisa antes de salir. Lorenzo la observó irse, su rostro reflejando una mezcla de cariño y preocupación*

*En la habitación, Luli y Miguel estaban acostados en la cama, mirando al techo y disfrutando de un momento tranquilo juntos*

Luli: (suspiro pensativo) ¿Alguna vez pensaste que en un mundo tan grande como en el que vivimos, estamos tan solos?

Miguel: Yo no pienso así, más bien creo que siempre hay alguien que nos complementa, solo que a veces no lo encontramos... o estamos mirando en la dirección equivocada...

Luli: ¿Y si lo encontraste y no sabés quién es?

Miguel: Es cuestión de abrir bien los ojos...

Luli: (curiosidad) ¿Vos ya la encontraste?

Miguel: Me temo que sí, pero ella no lo sabe... todavía.

Luli: (sonrisa pícara) ¿Ah, sí? ¿Y yo puedo saberlo?

Miguel: No, porque si lo supieras, podría ser que me des un zape por haberme desubicado... o capaz que no... (riendo)

*Luli lo miró con una expresión de confusión, pero a la vez divertida*

Luli: (perpleja) No te entiendo...

Miguel: Pensalo un poquitito más...

*Luli se quedó pensativa por un momento antes de sonreír ampliamente, comprendiendo la insinuación*

Luli: Creo que ya lo entendí...

*Con un movimiento decidido, Luli se colocó encima de él y lo besó. Miguel, aunque inicialmente sorprendido, le devolvió el beso con entusiasmo, ambos riendo en medio de la sorpresa y la alegría del momento*

*Por otro lado, Lorenzo caminaba por la calle, cargando algunas bolsas, cuando a lo lejos divisó a Giuliana caminando en dirección opuesta. Decidió acercarse a ella con curiosidad*

Lorenzo: (llamándola) ¿Giuliana?

*Giuliana se sorprendió al escuchar su nombre y sonrió al ver a Lorenzo*

Giuliana: ¡Hola, Lorenzo!

Lorenzo: ¿Cómo andás?

Giuliana: (gesto amistoso) Bien, bien, hacía tiempo que no te veía...

Lorenzo: Yo tampoco... Che, escuchame, ¿y Antonella?

Giuliana: (confundida) Antonella... ¿qué pasa con ella?

Lorenzo: Ella me dijo que había salido con vos.

Giuliana: (frunciendo el ceño) No, que yo sepa no quedamos en nada ella y yo...

Lorenzo: Pero... ¿entonces me mintió?

Giuliana: (encogiéndose de hombros) Ni idea...

*Lorenzo se quedó pensativo, tratando de entender por qué Antonella no le había dicho la verdad*

Giuliana: (sonrisa cortés) Bueno, te dejo porque tengo que seguir comprando. Nos vemos, Lorenzo, cuidate...

*Giuliana continuó su camino, dejando a Lorenzo con más preguntas que respuestas*

Lorenzo: Bueno...

*En la cafetería, Antonella y Mariano se encontraban en el cuarto frío, disfrutando de un momento a solas mientras se besaban apasionadamente*

*Después de un rato, se separaron ligeramente, sonriendo el uno al otro*

Antonella: ¿Cómo vas a hacer si llega algún cliente?

Mariano: Tranquila, tengo una campanita en la puerta. Si alguien entra, lo voy a saber...

Antonella: Ah, dale... Mariano...

Mariano: (ternura) Decime, hermosa...

Antonella: Me encanta lo clandestino, pero a la vez lo odio...

Mariano: ¿Qué va a ser, Nella? Hay un montón de gente que no nos quiere juntos...

Antonella: Que la gente se vaya al pasto, yo me muero por gritarles a todos que te amo.

Mariano: (riendo suavemente) ¿Y qué vas a hacer con tu primo?

Antonella: No sé, lo voy a ir blanquearlo pero de a poquito y que así no quede desteñido tan de golpe...

Mariano: (sonrisa divertida) ¿Y eso en castellano sería...?

Antonella: Que lo voy a ir preparando para la posibilidad de que estemos juntos, así después cuando lo sepa, no va a afectarle tanto...

Mariano: (cariño) Ay, hermosa, vos y tus dichos raros. Pero así y todo me encanta...

Antonella: (mirándolo con amor) A mí me encantas vos...

*Se acercaron nuevamente y se besaron, disfrutando del momento compartido*

Antonella: Gioio... ¿vas a ir a la fiesta que va a hacer mi tío?

Mariano: (sonrisa) Solo voy a ir porque vas a estar vos. Aunque no podamos estar juntos... pero con verte me alcanza...

*Antonella sonrió, sintiendo el calor de sus palabras, y se besaron una vez más*

*De repente, se escuchó la campanita en la puerta. Se separaron rápidamente, y Mariano se dirigió al mostrador para atender al cliente que acababa de entrar*

*Al acercarse al mostrador, Mariano se encontró con una chica de trenzas, rubia, alta, que vestía un conjunto verde agua*

Chica: (sonrisa coqueta) Ehh, hola...

Mariano: (cordial) Hola, ¿se te ofrece algo?

Chica: (picardía) Si todos los mozos son así de lindos, voy a venir más seguido...

*Mariano sonrió, tratando de mantener la compostura mientras se sentía un poco incómodo, consciente de que Antonella podía escucharlo desde el cuarto frío*

Mariano: Eso porque no viste a uno de los meseros que empieza a trabajar conmigo mañana.

Chica: Mejor que vos no debe haber, hermoso...

*En ese momento, Antonella apareció impulsivamente con una sonrisa amplia, interrumpiendo la conversación, llevándose la mano hacia el antebrazo, haciendo el gesto*

Antonella: ¡Pido, pido, pido!

*La chica la miró con confusión, mientras Mariano mostraba una mezcla de nerviosismo y diversión*

Antonella: (fingiendo casualidad) Ehh, pido... pido un jugo, quise decir, de naranja...

*Mariano soltó una risa, aliviado por la interrupción de Antonella*

Mariano: Ahí se lo traigo, señorita.

Antonella: Dale...

*Antonella continuó mirando a la chica con atención, como si estuviera evaluándola, mientras la chica permanecía confundida por la situación*

*Un rato más tarde, en la casa de Miguel, él y Luli despertaron en la cama, sin ropa, con el sol colándose por la ventana. Al abrir los ojos y verse mutuamente, se sorprendieron*

Miguel: (con los ojos bien abiertos y un tono alarmado) ¿Qué hacemos acá? ¿Y así?

Luli: Creo que vos y yo lo sabemos muy bien...

*De repente, la puerta se abrió y entró Lucas sin previo aviso*

Lucas: Hermano, ¿me prestas tu...?

*Lucas se detuvo al ver la escena, con Miguel y Luli visiblemente nerviosos*

Lucas: (sonrisa socarrona) ¡Ah, bueno!

Miguel: ¡Hermano! ¿No sabés tocar la puerta vos?

*Miguel comenzó a vestirse apresuradamente mientras Luli se escondía entre las sábanas*

Lucas: ¡Aparentemente estoy interrumpiendo! Así que me voy y los dejo que sigan con lo suyo...

*Miguel se acercó a Lucas con una expresión de frustración*

Miguel: ¿Qué hacés acá?

Lucas: Vine a pedirte una muda de ropa formal para la fiesta esta noche de los Santander, y te encontré 'in fraganti'...

Miguel: (molesto) ¡Dejá de hacerte el gracioso, la pones incómoda!

Lucas: Ay, qué poco sentido del humor... después presentámela, eh...

Miguel: De esto, a nadie, ¿me escuchaste?

Lucas: (haciendo un gesto con la mano) Tranquilo, no soy un buchón. Te dejo que sigas con lo tuyo, eh...

*Lucas se fue de la habitación, aún sonriendo, mientras Luli se destapaba, ahora más relajada*

Miguel: (sonrisa de disculpa) Perdonalo, es un tonto...

Luli: No pasa nada...

Miguel: A propósito, te quería invitar a la fiesta de esta noche en casa de los Santander, ¿querés venir?

Luli: ¿Los Santander? ¿Esos quiénes son?

Miguel: ¿No los conoces?

Luli: Manuel siempre me tenía en casa y no conocía mucho...

Miguel: Bueno, entonces esta noche los vas a conocer. Si querés venir, obvio...

Luli: (sonriendo con calidez) Claro...

*Rato más tarde, en la casa de los Santander, Pablo y Gina estaban afuera, ultimando los detalles para la fiesta. La atmósfera era de expectación y actividad*

*Antonella llegó con una vincha de caritas sonrientes, un vestido azul marino y unos borcegos, aportando su propio toque de estilo*

Antonella: (entusiasmo) ¡Familia, ya estoy acá!

Gina: ¡Anto! Qué bueno que llegaste, así me ayudas.

*Antes de que Antonella pudiera responder, Lorenzo se acercó con una expresión seria*

Lorenzo: Con vos quería hablar, Antonella.

Antonella: (confundida) ¿Conmigo?

Lorenzo: Vamos adentro...

*Lorenzo y Antonella se dirigieron al interior de la casa, dejando atrás el bullicio de los preparativos. Una vez dentro, Lorenzo se volvió hacia ella, su rostro reflejando seriedad*

Antonella: ¿Pasa algo?

Lorenzo: (frunciendo el ceño) Sí, pasa. Pensé que habíamos dejado de lado las mentiras.

Antonella: (desconcertada) ¿De qué me hablás? No te entiendo...

Lorenzo: Me dijiste que habías salido con Giuliana.

Antonella: Y salí...

Lorenzo: ¿Ah, sí? Me la crucé a Giuliana y no me dijo lo mismo...

*La expresión de Antonella cambió, mostrando sorpresa y nerviosismo al verse descubierta*

Lorenzo: Ya mismo decime lo que nos escondes, Antonella.

*Antonella lo miró, su mente trabajando rápidamente mientras buscaba una excusa para disfrazar su secreto sin traicionar sus verdaderos sentimientos*

*Por otro lado, Giuliana llegaba a casa con prisa*

Giuliana: ¡Hola, familia!

Chiara: *contestando con una sonrisa* Hola, Giuli, qué bueno que llegaste, ya estamos por salir...

Giuliana: (apresurada) Ah, dale, espérenme que me cambio rapidito y vamos...

*Giuliana se dirigió rápidamente a su cuarto*

Chiara: Claro, hija, andá...

*En su habitación, Giuliana se quitó las zapatillas y la ropa del día para ponerse un elegante vestido de color lila. Mientras se ajustaba unos tacones, notó algo inusual en el cuarto de Thiago, que estaba justo enfrente del suyo*

*Thiago estaba cerrando con llave un cajón, y luego dejó la llave sobre el mueble. Giuliana observó la escena con curiosidad y un poco de preocupación*

Chiara: (llamando desde otra habitación) ¡Thiago! ¿Podés venir un segundo por favor?

Thiago: ¡Ahí voy, mamá!

*Cuando Thiago salió del cuarto, Giuliana, intrigada, decidió entrar despacio al cuarto de su hermano*

*Con cuidado de no hacer ruido, agarró la llave y abrió el cajón lentamente. A medida que el contenido se revelaba ante sus ojos, se detuvo, espantada y desconcertada por lo que veía*

*En ese momento, Thiago regresó al cuarto. Al ver a Giuliana allí, se detuvo en seco, sorprendido y visiblemente nervioso*

*Giuliana y Thiago se miraron mutuamente, el aire cargado de sorpresa y preguntas sin respuesta*

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