T1 E11

*En el cuarto de Antonella. Ella y Giuliana entraron juntas, y Giuliana miró a su alrededor con asombro*

Giuliana: ¿Este es tu cuarto, Antonella?

Antonella: [asintiendo] Sí, este es mi cuarto.

Giuliana: ¡Es hermoso! ¿Vos lo decoraste?

Antonella: Sí, bueno, en realidad, Pablo lo decoró. Yo le di unos pequeños retoques nomás.

Giuliana: [mirando las paredes y los detalles] Está hermoso. Es colorido, iluminado. Mi habitación es re aburrida, tiene colores así tipo crema.

Antonella: Yo estuve ahí, es hermosa tu habitación también. Pero si querés que sea más iluminada, deberías abrir un poco más las cortinas, y... no sé, agregarle más color a las mantas de la cama...

Giuliana: Sí, es verdad.

*Giuliana se sentó en la cama, mientras Antonella se acomodó en un sillón colgante que estaba al lado de su cama y de la ventana*

Antonella: ¿Y? ¿Cómo estuvo todo?

Giuliana: [ojos brillantes] Hermoso, muy lindo. Los lugares, los monumentos, una preciosura todo.

Antonella: ¿Todo?

Giuliana: ¡Sí! ¡Había un montón de monumentos, y el museo! ¡Es un lugar hermoso! ¡No me arrepiento de haberlo visitado!

Antonella: Y más allá de eso, ¿te lo pasaste bien con César?

Giuliana: La verdad es que sí. Necesitábamos ese viaje. Últimamente no tenía tanto tiempo para mí, pero en ese viaje estuvo distinto.

Antonella: Es bueno escuchar eso...

Giuliana: ¿Y por acá? ¿Cómo estuvo todo?

Antonella: [suspiro] Una montaña rusa...

Giuliana: ¿Eso cómo sería? ¿Bien? ¿Mal?

Antonella: *tono reflexivo* Ambas cosas... de todo un poco...

Giuliana: Quiero que me cuentes todo. Empecemos con lo malo. Dejemos lo bueno para el final.

Antonella: [tomando aire] Lo malo es que... estoy teniendo algunos problemas.

Giuliana: ¿Con quién? ¿Con Mariano?

Antonella: Ehh... no precisamente. Sino con Malena.

Giuliana: Uff, ¿otra vez esa chica? ¿Te hizo algo?

Antonella: Es que no le caigo bien, está muy enojada conmigo. Siempre me insulta, me ataca, o se mete conmigo.

Giuliana: [preocupación] ¿Te hizo algo mientras no estuve?

Antonella: Bueno, me mojó mi cuaderno con mis dibujos, porque según ella eran horribles. Y de paso, me dijo que si vos y Mariano estaban conmigo era por lástima y no por cariño. Después de eso, nos peleamos...

Giuliana: [indignación] ¡Pero qué cruel y perversa resultó ser! Qué desdicha... y me imagino que no le creíste, ¿no?

Antonella: Al principio sí me lo creí, pero no por ustedes, sino por mí.

Giuliana: ¿Pero por qué? Si vos sabés que Malena es una mala persona, que te quiso hacer sentir mal.

Antonella: Y sí, pero a veces me planteo... ¿qué me vieron? ¿Qué me vieron para querer estar a mi lado? Digo, porque... solo mirándome te das cuenta, soy una desfachatada para vestirme, no soy interesante, no soy así... lo que se puede llamar 'linda'...

*Giuliana, sintiendo la vulnerabilidad de su amiga, se acercó y le tomó las manos con ternura*

Giuliana: Te escucho y no puedo creer que pienses así. O sea, sos muy linda y muy interesante. Lo que tenés es que no sos como los demás, y eso no es malo. Yo te soy sincera, es muy difícil, en este pueblo y en cualquier lado, encontrar buenas personas. Ya viste mis ex amigas, por ejemplo.

Antonella: Bueno, sí, pero eso es otra cosa. Ellas eran unas turras...

Giuliana: Y vos sos muy linda, dulce, divertida, graciosa, y buena persona también. Por eso me quedé a tu lado. Y Mariano debe pensar igual que yo.

Antonella: [suspiro, mirando hacia abajo] Sí, por poco tiempo...

Giuliana: ¿Qué querés decir?

Antonella: [voz temblorosa] Quiero decir que... él me dijo hoy que... que yo le gusto, y que quería intentar algo conmigo. Que me quiere, que para él soy especial y quiere conocerme bien...

Giuliana: [emoción] ¿En serio? ¡Antonella, eso es muy lindo!

Antonella: [tristeza] Muy lindo, sí. ¿Y cuánto te pensás que va a durar todo eso hasta que se entere de dónde vengo? ¿Hasta que se entere que soy familia de los Santander?

Giuliana: [confundida] ¿Cómo? ¿No se lo dijiste?

Antonella: ¿Cómo se lo voy a decir, si cuando le pregunté, me dijo que los detestaba, que eran mala gente, y que no los quería cerca suyo?

Giuliana: Pero vos no tenés nada que ver con todos esos problemas. No creo que se lo tome personal con vos. Más bien pienso que capaz sería diferente, que capaz se puede romper ese ciclo de odio que hay.

Antonella: En lugar de romperse, se va a ir hacia mí, por ser de esa familia y por haberle mentido.

Giuliana: Pero, ¿y si le decís la verdad? Porque él detesta la mentira, eh...

Antonella: No es mentir, es ocultar.

Giuliana: Es casi lo mismo. Él odia eso. Capaz se descoloca un poco, pero valora tu sinceridad.

Antonella: Sí, igual no sé. Depende de si esta "relación" llega a durar.

Giuliana: Si Mariano te pidió tener una relación, es por algo...

Antonella: [confundida] ¿A qué te referís con eso?

Giuliana: A que algo provocaste en él. Algo bueno y especial. Él NUNCA tuvo una relación seria, en la vida.

Antonella: [ligero rubor, sonriendo] Sí, me dijo...

Giuliana: Solo digo que puede salir algo bueno de todo esto. Mi consejo es que seas sincera. Mariano es un buen chico, pero detesta muchísimo las mentiras.

Antonella: Aún así... tampoco iba a mentirle de por vida. Solo pensaba que por un tiempo, hasta poder blanquear más o menos lo de mi familia.

Giuliana: No es mala idea. Es tu decisión, pero espero que hagas las cosas bien. Los quiero a Mariano y a vos.

*Antonella sonrió, sintiéndose agradecida por tener a Giuliana a su lado*

Antonella: Gracias, Giuliana. Me alegra tenerte acá para hablar de todo esto. A veces siento que me ahogo en el pozo de mis pensamientos.

Giuliana: Siempre voy a estar acá para escucharte. Y para ayudarte a decorar también, si un día te animás...

*Ambas se rieron, y la tensión en el aire se disipó un poco, dejando espacio para la esperanza y la amistad*

*Por otro lado, en casa de Malena, ella entraba con pasos pesados, visiblemente molesta y triste. Al cruzar el umbral, se encontró con Sandra, su madre, de brazos cruzados y con una expresión de enojo marcada en el rostro*

Malena: Hola, mamá...

*Sandra no respondió, solo la miró con desdén, manteniendo su postura firme y crítica*

Malena: ¿Todo bien? Parecés un poco enojada...

Sandra: [tono elevado] Ahh, ¿un poco? ¿Un poco enojada? ¡Estoy furiosa!

Malena: Ey, ¿y eso? ¿Por qué? ¿Pasó algo en el trabajo?

Sandra: ¡No, querida! ¡Con vos estoy enojada, muy enojada!

Malena: ¿Por qué, mamá? ¿Qué hice?

Sandra: ¡Porque se supone que sos una adulta! ¡Que tenés 18 años, pero te portás como una nena!

Malena: [defensiva] Pará, ¿por qué me decís eso?

Sandra: ¡Porque cuando eras chiquita, venían los padres de algunos chicos a hablar conmigo, porque por ahí tenías algunos problemas!

Malena: [confundida] No te estoy entendiendo...

Sandra: ¡No me gusta estar tranquila acá en casa, y que tenga que venir el idiota de Pablo Santander a decirme que estás molestando a su sobrina!

*Malena, confundida, comenzó a entender de qué se trataba la ira de su madre, y su enojo empezó a crecer*

Sandra: ¡Y que tengo que hacer algo con vos porque soy una mala madre que no controla que su hija sea una peleadora!

Malena: ¿En serio le vas a hacer caso a ese viejo loco? ¡Sabés que es un mentiroso y un ladrón!

Sandra: ¡Basta, Malena! ¡Yo no lo puedo creer, antes no eras así!

Malena: [desafiante] ¿Así de qué? ¡Yo no hice nada! ¡Si preferís creerle a un extraño antes que a mí, es problema tuyo!

Sandra: ¡Y me mentís en la cara! ¡Yo creo que vos te propusiste amargarme!

Malena: ¡No me propuse a amargarte! ¡Es verdad que me llevo mal con esa tarada, pero las dos nos llevamos mal! ¡Y ella no es una santa! ¡Es una desubicada y una agresiva también! ¡Ella es quien empezó todo!

Sandra: [tono autoritario] No me interesa si es un angelito, si es un amor, o si es una desubicada. No me interesa. Estás arruinando mi imagen, comportándote como una chiquilina. ¿Ahora por qué te peleaste? ¿Por un hombre?

Malena: [sonriendo, con desdén] Claro que no, mamá. Ni que fuera vos.

Sandra: ¡No me faltes el respeto, nena! ¡Yo hago todo por vos, todo! ¡Hasta intento ayudarte a cumplir ese sueño de la carrera de modelo! ¿¡Y así es cómo me pagás!? ¡Nunca vas a madurar!

Malena: ¡Mirá cómo me estás hablando, solo por poner en su lugar a esa desubicada que quiere quedarse con lo que es mío! ¡Vos me enseñaste de chiquita a defender lo mío!

Sandra: ¡Yo no recuerdo haberte enseñado que te pelearas con la gente! ¡Y a que los molestaras!

Malena: [mirada desafiante] ¡Estás falta de memoria, me parece! Soy igual que vos, mamá. Pisoteo a la gente con tal de conseguir lo que quiero.

Sandra: ¡Ahora la culpa es mía! Decime, ¿qué querés? ¿Arruinarme? ¿O que todo el mundo diga que tengo una hija problemática?

Malena: ¡O sea, te importa más la imagen que yo!

Sandra: ¡Me importa la imagen, sí! ¡Pero todo lo que hago es por vos! ¡Me la paso tratando de ayudarte, para que la señorita pueda cumplir su sueño de ser modelo! ¡Entonces me parecería muy bien que por lo menos me hagas un favor y te comportes!

Malena: [sarcasmo] Está bien, mamá. ¿Eso es lo que querés? Bueno, dale, nadie va a hablar mal de vos. Ni de mí. ¿Contenta?

Sandra: Sí, contenta. Y más contenta voy a estar si intentás no pelearte con esa chica.

Malena: [rodando los ojos] Sí, sí, eso. Pero no prometo nada.

*Por otro lado, Giuliana había llegado a su casa, sintiéndose muy feliz después de su encuentro con Antonella. Sin embargo, al entrar, se encontró con César en el living, quien la miraba con una expresión de molestia*

Giuliana: [sonrisa amplia] ¡Hola, amor!

César: Hola, Giuliana.

Giuliana: ¡Volví! ¿Está todo bien?

César: La verdad, no del todo bien.

Giuliana: [preocupada] ¿Qué pasa? ¿Es el trabajo?

César: No, no es el trabajo. ¿Dónde estabas?

Giuliana: Salí a ver a Antonella.

César: [frunciendo el ceño] ¿Y por qué te fuiste sin decirme nada?

Giuliana: Ehh... en realidad, sí te dije. Pero estabas ocupado con el trabajo y con mi papá, y seguramente no me escuchaste.

César: Y todo este tiempo, ¿estás diciendo que pasaste dos horas con tu amiga?

Giuliana: [asintiendo] Sí, ¿por qué?

César: ¿Te puedo decir algo?

Giuliana: ¿Qué?

César: No me gusta que estés demasiado tiempo en esa casa.

Giuliana: [sorprendida] ¿Por qué?

César: Amor, sabés bien por qué.

Giuliana: Yo no formo parte de los negocios de la familia. Que ustedes estén enemistados no significa que yo no pueda hacer nada en su casa.

César: Pero también sos parte de la familia. Además, no me gusta esa chica. Es una desubicada, es re cualquiera. ¿No la viste?

Giuliana: No hables mal de ella.

César: Es la verdad, amor. Ella se metió en nuestra relación. Si fuera por ella, capaz ni te habrías casado conmigo.

Giuliana: Yo a ella le pedí su opinión, y me la dio. Tomar o no esa opinión estaba en mí, y yo decidí casarme. Pero no me gusta que opines sobre mis amigos. Yo no opino de los tuyos.

César: Mis amigos son decentes. Tu amiga no.

Giuliana: Yo hago muchas cosas por vos, pero Antonella es y va a seguir siendo mi amiga. No voy a dejarla porque a vos te caiga mal.

César: ¿O sea que no valoras mi opinión?

Giuliana: La valoro, pero no por eso tengo que hacerte caso.

César: Pero...

Giuliana: [suspirando, sintiéndose cansada] Ay, César, por favor. Vine re cansada, no quiero ponerme a discutir. Prefiero acostarme un rato. Así que si no te molesta, con permiso...

*Ella se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el cuarto, sintiendo una mezcla de frustración y agotamiento*

*Una semana después, en la cafetería de Mariano, el lugar estaba lleno de clientes disfrutando de un ambiente animado. Mariano estaba detrás del mostrador, atendiendo a las mesas con una sonrisa, mientras Miguel se acercaba a él*

Miguel: Ey, amigo, tenés un montón de clientes. Antes tenías muy poquitos.

Mariano: [satisfacción] Sí, lo sé, estoy contento. Nella me ayudó bastante.

Miguel: ¿Antonella?

Mariano: Sí, ella me aconsejó poner una casetera con música y decorarlo más colorido así como de color rojo...

Miguel: Qué chica tan considerada...

Mariano: [sonriendo con orgullo] Sí, ella también me ayudó a limpiar la cafetería. La verdad, si no hubiese sido por ella, no me estaría yendo tan bien ahora.

Miguel: Me alegro escuchar eso, amigo.

*En ese momento, la puerta de la cafetería se abrió y Malena entró lentamente, con una expresión de tristeza y un aire de desánimo. Observó el lugar lleno de vida y se acercó a Mariano, quien al verla frunció el ceño con desagrado*

Malena: Hola, Mariano.

Mariano: [frialdad] ¿Qué hacés vos acá?

Malena: Quiero hablar con vos.

Mariano: Disculpame, pero no me interesa en lo más mínimo. Menos después del papelón que armaste el otro día.

Malena: [voz triste] Mariano, dale... quiero que arreglemos las cosas. No soporto estar peleada con vos.

Mariano: Si hicieras las cosas bien, Malena...

Malena: ¿Qué es hacer las cosas bien? Decime y lo hago...

Mariano: [mirándola a los ojos] Que te arregles con Antonella. Que intentes soportarla y que te disculpes con ella.

Malena: Ni loca.

Mariano: Bueno, entonces, sabés bien dónde queda la puerta.

*Malena suspiró, frustrada, mientras Mariano comenzaba a alejarse. Pero la necesidad de hablar lo detuvo*

Malena: Mariano, pará un segundo.

Mariano: [impaciencia] Malena, estoy ocupado.

Malena: ¿Vos querés que le pida perdón a esa chinita?

*Mariano levantó una ceja, sonriendo levemente, disfrutando del momento*

Mariano: [ironía] ¿A quién? No te escuché bien...

*Malena volvió a suspirar, esta vez con una mezcla de enojo y resignación*

Malena: Que si vos querés que le pida perdón a Antonella.

Mariano: Ahí está mejor. Sí, eso quiero.

Malena: Uff... está bien, lo voy a hacer. Si eso te hace feliz.

*Mariano, sintiendo que había un pequeño avance, asintió con aprobación*

*Entonces, Antonella entró en la cafetería, dirigiéndose hacia Mariano con una sonrisa radiante. Al verla, Miguel y Mariano se iluminaron de alegría, mientras que Malena se quedó quieta, con una expresión de descontento*

Mariano: ¡Viniste! ¿Cómo está la chica más linda de todo el pueblo?

*Antonella, sonrojándose un poco, se acercó y le dio un beso en la mejilla. Malena, observando la escena, frunció el ceño, confundida y molesta*

Antonella: *sonriendo* Me alegro tanto de verte, 'bambino'...

Malena: ¿Por qué le dijiste así?

Mariano: [entusiasmo] Porque es la verdad, para mí, es la más hermosa.

Malena: [confundida] Pero me refiero, ¿por qué hablás así? ¿Y por qué te dio un beso? No me digas que...

Mariano: Estamos saliendo.

*Malena, al escuchar eso, se llenó de furia y asombro*

Malena: ¿¡Qué!? ¡Imposible! ¡No podés estar saliendo con esta...!

Miguel: [interrumpiendo con calma] Malena... ¿no que ibas a comportarte?

*Mariano, disfrutando del momento, decidió aprovechar la tensión*

Mariano: Es más, ¿no tenías algo que decirle a Antonella?

*Malena respiró hondo, tratando de controlar su enojo mientras Antonella la miraba con curiosidad*

Antonella: ¿A mí?

Malena: Antonella, yo...

Antonella: [interrumpiéndola] Vos...

Malena: [un suspiro de resignación] Me quiero... disculpar con vos. Por todo lo que hice. Me pasé un poco de la raya.

Mariano: ¿Un poco?

Malena: Mariano, me estoy disculpando. Dejame que lo haga a mi manera.

Mariano: Bueno, bueno, como elijas.

Malena: Sé que me pasé de la raya, así que te pido perdón.

Antonella: ¿En serio?

Malena: Sí, en serio.

Antonella: Bueno, yo... supongo que está bien. No pasa nada, todos cometemos errores. Y qué bueno que estés arrepentida.

Malena: Sí... arrepentida...

*Mariano, sintiendo que la tensión se disipaba, decidió cambiar de tema*

Mariano: [sonrisa] Bueno, ¿qué te sirvo, Nella?

Antonella: Ehh, nada, un café nada más.

Mariano: Ahí se lo traigo entonces.

*Mariano, feliz, se alejó hacia la máquina de café*

*Mientras Mariano se dirigía a preparar el café, Miguel se alejó unos centímetros para charlar con alguien más*

*Malena, aunque enojada, comenzó a hacer una expresión de maldad, disfrutando de la oportunidad de lanzar una última provocación*

Malena: Antonella, ¿te puedo decir algo?

Antonella: [inclinación de cabeza] ¿Eh? Sí, decime.

Malena: Más bien darte un consejo. Ni lo intentes, ¿dale?

Antonella: [confundida] ¿Cómo? ¿Que no intente qué?

Malena: Con Mariano, ni lo intentes. No estás a su nivel...

Antonella: ¿Por qué decís eso?

Malena: Porque es la verdad. Él es mucha cosa para vos.

Antonella: Si es así, ¿por qué se fijó en mí?

Malena: [sonrisa burlona] A ver, vamos a dejar las cosas claras. Él se fijó en vos como se pudo haber fijado en cualquier otra chica. ¿O me vas a decir que no sabías de su fama de mujeriego?

Antonella: Pero no creo que conmigo sea así. Si no, no me habría mirado...

Malena: Te doy un consejo, por no decir "advertencia": aléjate de Mariano. Él no es para vos.

Antonella: [incrédula] ¿Por qué debería hacerlo?

Malena: No fuerces las cosas, Anto. Pensalo bien. Un hombre tan lindo, el picaflor del pueblo, el hombre 100/100... mirá si se va a fijar en una chinita tan poca cosa...

Antonella: [confundida y triste] ¿Por qué me decís esto? Se supone que estabas arrepentida...

Malena: Lo hago justamente por eso. Para que no pierdas el tiempo ni te ilusiones en algo que... no va a durar mucho...

*Antonella se entristece, sintiéndose desalentada por las palabras de Malena. Se queda pensativa, por otro lado, Malena esboza una sonrisa de satisfacción antes de marcharse, sintiéndose victoriosa*

*En ese momento, Mariano regresó con el café, rompiendo el tenso silencio que se había creado*

Mariano: Acá tenés el café, Nella.

*Antonella, aún con tristeza en su expresión, le dio el dinero mientras su mente seguía ocupada en las palabras de Malena*

Antonella: Gracias...

Mariano: [preocupado] ¿Estás bien?

Antonella: [forzando una sonrisa] Sí... ¿por qué?

Mariano: Tenés mala cara...

Antonella: Ahh, no, es que tengo sueño, nada más.

Mariano: Ahh, bueno... escuchame, ¿qué te parece si a la tarde paseamos por el pueblo y tomamos un helado?

Antonella: Ehh, suena bien, pero imagino que estarás ocupado...

Mariano: Por eso no te preocupes. Yo puedo manejar mis tiempos.

Antonella: Ahh, dale, entonces...

*Mariano, sintiendo la conexión entre ellos, se inclinó para darle un beso, pero Antonella, en un impulso de timidez, esquivó su acercamiento y le dio un beso en la mejilla. Mariano reaccionó con sorpresa y confusión, pero rápidamente disimuló con una sonrisa, intentando no mostrar su desconcierto*

*Miguel, que había estado observando la escena desde la distancia, también se sintió un poco confundido*

*Después de un rato, Miguel y Lucas entraron a la cafetería. Al entrar, encontraron a Mariano solo, detrás del mostrador, y no había clientes en ese momento*

Miguel: ¡Ehh! ¿Qué onda, bro?

Mariano: [sonriendo] ¡Hola!

Miguel: Volví, pero con mi hermano.

Lucas: [mirando alrededor] Ehh, ¿qué onda acá? ¿Todo bien?

Mariano: La verdad, genial. Hoy tuve muy buenas ventas.

Miguel: Ahh, sí, es verdad. Gracias a Antonella.

Lucas: Che, hablando de eso, ¿por qué tan solo?

Mariano: [confundido] ¿Cómo?

Lucas: Digo, porque casi siempre estás acá con tu novia.

Mariano: Ahh, sí, se fue hace un rato y después vuelve.

Lucas: Mariano, aprovechando a que ella no está, ¿te puedo decir algo?

Mariano: Sí, decime.

Lucas: Me parece demasiado rara la relación que tienen ustedes dos.

Mariano: [frunciendo el ceño] ¿Cómo? ¿Por qué?

Lucas: Porque cada vez que ella viene a verte, siempre le decís de salir y tiene alguna excusa para no hacerlo.

Miguel: Sí, también noté eso.

Mariano: *defensivo* Pero ahora sí vamos a salir. Y no me parecen excusas, pueden pasarle cosas también...

Miguel: [preocupación] ¿Y te puedo decir algo, Mariano?

Mariano: Sí, ¿qué pasa?

Miguel: Noté algo raro hoy... noté como que ibas a darle un beso y te esquivó la cara.

Lucas: Siempre te hace eso, ¿ni siquiera un beso te da?

Mariano: No, yo también me di cuenta. Se ve que no le gusta. Pero yo la respeto.

Lucas: ¿Qué clase de relación es esa, amigo? No salen casi nunca, no se dan un beso, no se tratan con cariño. Y ni siquiera sabés dónde vive.

Mariano: No necesitamos darnos besos en la boca ni salir todo el tiempo para estar en una relación.

Lucas: ¿No te das cuenta? Es lo mismo que si fuera tu amiga.

Miguel: Yo te lo decía por los dos. Porque capaz ella no está cómoda en una relación con vos. Y por eso se sigue comportando como tu amiga.

Mariano: [dudando] ¿Vos decís? Pero yo hago todo lo que puedo para que los dos estemos cómodos, porque la quiero...

Lucas: Pero para mí ella no te quiere, amigo. Capaz deberías salir con Malena, ella sí te quiere de verdad.

*Mientras tanto, Antonella entraba con una sonrisa en el rostro, pero al escuchar la conversación, su expresión cambió y se quedó escuchándolos desde la entrada*

Mariano: Pero yo no la quiero a Malena para una relación. Es mi mejor amiga. Yo la quiero a Antonella.

Lucas: Pero, dale, aparte, ¿me vas a negar que Malena estaría mejor para una relación? Más linda, mejor portada, y mejor actitud, educada, fina... no como esa... chinita, eh...

Mariano: [interrumpiéndolo] Ey, basta.

Miguel: No hablés así. Antonella también es linda y tiene buena actitud.

Lucas: Y sí, pero comparándolas... no tiene ni punto de comparación.

*Antonella, sintiendo el peso de sus palabras, se entristeció y agachó la cabeza*

*Miguel, sintiendo un cambio en el ambiente, miró hacia el frente y se dio cuenta de que Antonella estaba allí, detrás de Lucas*

Miguel: [sorprendido] Ehh... Lucas...

Lucas: [tono nervioso] Está atrás mío, ¿no?

Miguel: Sí...

*Lucas se giró lentamente y, al ver a Antonella, se quedó sin palabras*

Lucas: ¡Antonella! Ehh... tranquila, no hablábamos de vos, hablábamos de otra Antonella... viste que hay un montón de 'Antonellas' por el pueblo...

Antonella: Sí, claro...

Mariano: Nella, escuchame. Ya no quedan clientes, así que ahora arreglo unas cosas, cierro y vamos. ¿Dale?

Antonella: [voz apagada] Sí, tranquilo, te espero...

*Mariano se alejó, sintiendo la tensión en el aire. Miguel, consciente de que Antonella estaba triste, se acercó a ella con un gesto amistoso*

*Él se sacó la vincha que llevaba en la cabeza y se la puso a ella, sonriendo para intentar animarla. Y ella sonrió con tristeza*

*Después de un rato, Mariano y Antonella caminaban por las calles, tomados de la mano y disfrutando de un helado. Antonella llevaba la vincha en la cabeza, pero su expresión era un poco triste, mientras que Mariano sonreía, feliz por el momento que compartían. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que algo no estaba bien*

Mariano: [viéndola con preocupación] ¿Qué te pasa, Nella?

Antonella: Nada, ¿por qué?

Mariano: Porque estás triste... ¿me lo vas a volver a negar?

Antonella: [bajando la mirada] No sé qué decirte...

Mariano: La verdad. ¿Escuchaste lo que hablábamos en la cafetería?

Antonella: [asintiendo lentamente] Sí, lo escuché.

Mariano: ¿Es por eso, entonces? Antonella, yo no pienso como Lucas. No sé qué le pasó, pero estuvo fuera de lugar.

Antonella: No me molesta lo que dijo como tal, pero me hizo sentir mal que no le dijeras nada. Como si estuvieras de acuerdo con lo que él dice.

Mariano: No, claro que no. Lo que pasa es que Lucas siempre dice cosas fuera de lugar, y a veces me acostumbro a dejarlas pasar, aparte, no quiero pelearme con él...

Antonella: Está bien, lo entiendo. A veces exagero. Además, tiene razón, no sé por qué me pongo mal.

Mariano: ¿Por qué decís que tiene razón?

Antonella: [mirando hacia el suelo] Porque es así. Mirame. Es obvio que al lado de Malena, no soy linda o interesante.

Mariano: [deteniéndola con la mirada] ¿Por qué pensás esas cosas? Sos hermosa, y lo sabés. No te midas con Malena.

Antonella: [leve temblor en su voz] ¿Me vas a decir que no te parece linda?

Mariano: Sí, me parece linda, pero vos también... y no hablemos de Malena, este momento es para pasarla bien.

Antonella: [sonriendo suavemente] Está bien, está bien...

Mariano: Pero quiero preguntarte algo...

Antonella: Sí, decime, ¿qué pasa?

Mariano: ¿Vos estás cómoda conmigo? O sea... ¿la pasás bien?

Antonella: Sí, obvio, muy bien. ¿Por qué?

Mariano: [mirando a sus ojos] Porque sos un poquito... evasiva conmigo. Me doy cuenta que cuando te quiero dar un beso, me rechazás, y apenas hoy pudimos salir en una cita.

Antonella: Ahh, eso...

Mariano: [con ternura] Quiero que seas sincera, ¿te molesta estar conmigo?

Antonella: No, para nada. Jamás me molestaría...

Mariano: [inclinándose un poco hacia ella] ¿Entonces?

Antonella: No sé, Mariano, me da vergüenza...

Mariano: [sonrisa reconfortante] No importa, no tengas vergüenza...

Antonella: [voz temblorosa] Yo... yo no tengo la mejor experiencia con los hombres...

Mariano: ¿Y eso por qué, Nella?

Antonella: Todos los hombres que conocí me trataron mal, me hicieron sentir una basura, y se aprovecharon de mí...

*Mariano se sorprende y su corazón se hunde por la tristeza de Antonella*

Antonella: [susurro lleno de vulnerabilidad] Y la verdad... soy una pobre nena asustadiza que tiene miedo de que la situación se vuelva a repetir...

*Mariano se detiene y le apoya las manos en los hombros, mirándola a los ojos con una intensidad que la hace sentir segura*

Mariano: Yo jamás, pero escuchame bien, jamás voy a hacer algo para faltarte el respeto. Ni para que te sientas mal. Te aprecio mucho y jamás me perdonaría hacerte sentir así...

*Antonella lo mira, sintiendo la conexión entre ellos, una mezcla de tristeza y esperanza en su mirada*

Mariano: Yo voy a hacer todo lo que esté en mis manos para que seas feliz. Para que no tengas que volver a sufrir todo eso que sufriste... Eso te lo prometo. Es más, te lo juro...

*Antonella se sintió emocionada, y la calidez de sus palabras la envolvió. Sin pensarlo, él la abraza, rodeándola con su cariño*

Mariano: Nunca tengas miedo conmigo. Yo me voy a encargar de hacerte la chica más feliz del mundo, sin miedos, sin preocupaciones...

*Ella, sintiéndose segura, le da un beso en la mejilla con ternura*

*Mientras tanto, a lo lejos, Malena observa la escena con una camarita, sonriendo con maldad*

Malena: [risa burlona] (¿Te crees viva, Santander? A ver qué opina tu familia de esto...)

*Entonces Malena se aleja, dejando a Mariano y Antonella en su burbuja de felicidad*

Mariano: [rompiendo el silencio] Y te quiero pedir un favor...

Antonella: Decime...

Mariano: Nunca dejes de sonreír. Tus ojos se ven tan lindos cuando sonreís, al igual que tu sonrisa...

*Antonella, sintiendo la sinceridad en sus palabras, suelta una sonrisa genuina, iluminando su rostro después de un largo tiempo de tristeza*

*Ambos continúan paseando alegremente, abrazados de forma lateral*

*Rato más tarde, por la nochecita, en la casa de los Santander. Gina estaba en la cocina, preparando la cena, mientras Lorenzo acomodaba los platos en cada mesa, asegurándose de que todo estuviera perfecto*

Gina: ¿Antonella qué va a hacer? ¿Va a comer con nosotros?

Pablo: [encogiéndose de hombros] No me dijo nada, así que supongo que sí...

Gina: Bueno, por las dudas le pongo un plato...

*Justo en ese momento, tocan la puerta de la casa, interrumpiendo su conversación. Los tres se miran, confundidos*

Lorenzo: [frunciendo el ceño] ¿A esta hora?

Pablo: ¿Quién será?

Gina: Yo me voy a fijar. Ustedes sigan acomodando la mesa.

Lorenzo: Bueno...

*Gina se dirige hacia la puerta, abriéndola con un gesto de expectativa. Sin embargo, al abrirla, no ve a nadie y reacciona con confusión*

Gina: ¿Hola?

*Entonces, algo llama su atención. Mira hacia abajo y descubre un sobre en el suelo. Lo levanta, sintiéndose intrigada y un poco ansiosa*

*Mientras lo observa, se dirige hacia el living, donde Pablo y Lorenzo la esperan*

Pablo: ¿Quién era al final?

Gina: Ni idea, no era nadie. Abrí la puerta y solo estaba este sobre en el suelo...

Lorenzo: [confundido] ¿Un sobre?

*Gina, con el ceño fruncido, abre el sobre y saca varias fotos. Su expresión cambia de curiosidad a sorpresa y confusión*

*Pablo y Lorenzo la miran con preocupación, notando que algo no va bien*

Lorenzo: [inquieto] ¿De qué es?

*Gina observa las fotos y sonríe nerviosamente*

Gina: [risa nerviosa] A ver, no es de nada... O depende de cómo lo vean...

*Lorenzo, incapaz de contener su curiosidad, le quita el sobre de las manos, confuso. Al ver las fotos, su rostro se transforma de sorpresa a enojo en cuestión de segundos*

Lorenzo: ¿Qué es esto? ¡No lo puedo creer!

*Pablo, que hasta ahora había permanecido en silencio, también observa las fotos y su expresión se convierte en una mezcla de sorpresa y preocupación*

Pablo: ¿De dónde salieron estas fotos? ¿Qué significa esto?

*Los tres se miran entre ellos*

*Por otro lado, con Mariano y Antonella, la noche se había vuelto mágica. Estaban afuera de la cafetería, cerca de la fuente iluminada, donde el murmullo del agua creaba una linda atmósfera romántica. Una casetera de fondo reproducía música suave y cautivante*

*Mariano, sintiendo la energía a su alrededor, tomó la mano de Antonella con delicadeza, sus dedos entrelazándose de manera natural, y juntos comenzaron a bailar al ritmo de la música*

*Cada movimiento era fluido y lleno de gracia, como si la música dictara el compás de sus corazones. Mientras se sumergían en el momento, el mundo a su alrededor desaparecía*

*Mariano, con una sonrisa juguetona, hizo que Antonella diera una vuelta. Ella giró, riendo con alegría, su vestido ondeando con el movimiento. La risa de Antonella resonaba en el aire, y Mariano no podía evitar sentirse embriagado por su felicidad*

*De repente, el cielo se oscureció y comenzó a diluviar. Las gotas de lluvia caían rápidamente, y el sonido de los truenos resonó en la distancia. Ambos se sorprendieron, pero la sorpresa pronto se transformó en risa. En lugar de detenerse, continuaron bailando, dejándose llevar por la locura del momento*

*Empapados, pero llenos de alegría, Mariano tomó la mano de Antonella y la miró a los ojos*

*Mariano, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza, empezó a rodear el cuello de Antonella con sus manos, su mirada intensa fija en la de ella. Ella, sonriendo con ternura, comenzó a acariciar su cara, sus dedos recorriendo su mejilla con suavidad*

*Finalmente, en un impulso compartido, sus labios se encontraron*

*Se besaron durante lo que pareció una eternidad, sumergidos en el amor*

*Cuando finalmente se separaron, sus frentes se tocaron, y se miraron a los ojos, sonriendo*

*Mariano, con una voz suave y llena de emoción, se acercó a susurrarle a Antonella*

Mariano: [con ternura y voz temblorosa]

Te amo, Antonella...

*Las palabras colmaron el aire entre ellos. Antonella, con el corazón lleno de alegría, acarició el cuello de Mariano*

Antonella: [sonrisa radiante] Yo te amo, gioio...

*Con el corazón rebosante de felicidad, ambos se abrazaron, refugiándose en los brazos del otro*

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play