Narra Khira
Después de surcar los mares de internet y toparme con unas noticias más turbias que el café que prepara mi tía abuela, y encima descubrir que quizás comparta sangre con Tsunade Senju, la maga de la cirugía que va a parchear a Obito de arriba abajo, ¡me sentí más confundida que un pulpo en un garaje! ¡Qué lío con esa historia de secuestros y parentescos! Mientras me debatía entre la incredulidad y la confusión, mis ojos se posaron en Obito, mi roca en este mar de caos. Por lo general, cuando charlo con él, todas mis preocupaciones se desvanecen, ¡pero ahora está a punto de entrar en quirófano y necesita descansar!
Lo observaba con el ceño fruncido cuando, de repente, noté que no llevaba puesto el colgante que nos regaló la abuela. ¡Vaya despiste! Así que me puse a buscarlo como si fuera un tesoro perdido y, al fin, lo encontré en una caja junto a sus cosas.
Decidí guardarlo como si fuera el último chocolate en una fiesta de niños hiperactivos, ¡nadie debía tocarlo hasta que Obito despertara! A pesar de la confusión familiar que me tenía más desconcertada que una cabra en una ferretería, en ese instante mi única misión era estar con él. Porque Obito, su abuela y nuestros amigos son mi cable a tierra, lo único que realmente me importa en este enredo de parentescos y secretos familiares. ¡Que mi padre haya secuestrado a mi madre o que mi madre sea prima segunda de Tsunade me importa menos que un paraguas en el desierto! ¡Lo único que ansío es salvar a mi querido Obito! ¡Que empiece el espectáculo! 🎉🚀
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¡Ay, mi amor, qué dramática soy! ¡Te quiero más que a un helado en pleno verano! - murmuro dulcemente a Obito, que dormía plácidamente. Noté unos ligeros movimientos en su rostro y en sus labios, pero decidí no interrumpir su sueño tranquilo. Le prometí en voz baja que nunca lo abandonaría y que encontraría la manera de que se recuperara por completo.
Antes de dejarme vencer por el sueño, le planté un beso en la mejilla, rozando casi sus labios que asomaban tímidamente bajo las vendas. ¡Qué más daba que estuvieran cubiertos! ¡Algún día podré besarlos de nuevo como si no hubiera un mañana! ¡Vamos, Obito, despierta y déjame demostrarte cuánto te quiero! 💋💖
Estaba en pleno mundo de los sueños cuando de repente fui sacudida por la voz estridente de un tipo malhumorado que irrumpió en mi santuario. Me gritó y me sacudió el hombro sin miramientos para despertarme.
"¡Eh, tú! ¿Quién diablos eres? ¿Dónde se ha metido Koko Uchiha? Esa mujer dejó a una desconocida al cuidado de su nieto en lugar de quedarse ella, ¡y encima me dijo que quería hablar conmigo!", espetó el intruso con un puro apestoso entre los dedos. Su actitud me sacó de quicio al instante, así que le arrebaté el puro con un gesto rápido, mientras él me miraba con desdén.
"La señora Uchiha está en su hogar descansando, y créeme, confía en mí como si fuera su propia hija, al igual que con Obito, que necesita paz antes de la operación de mañana. Si desea hablar con ella, le sugiero que vuelva mañana o aguarde en el pasillo, porque seguramente estará aquí temprano. Pero déjeme ser clara, si piensa seguir con ese tono, no permitiré que se acerque a ella", le espeté con firmeza, plantándome con determinación frente a aquel impertinente. ¡A ver quién es el que manda aquí! 💪🔥
¡Vaya personaje! El tipo soltó una risa siniestra, como si fuera el villano de una película. Me di cuenta enseguida de que no era del tipo que escucha razones. Así que, decidida, me levanté y lo encaré directamente, clavando mi mirada en la suya.
Sin pensárselo dos veces, se acercó a Obito con su puro, llenando la habitación de humo y haciéndolo toser. En ese momento, mi valentía se encendió como una llama y le agarré el pelo con fuerza para apartarlo de Obito. "¿Quién te crees para tocar a mi amorcito así, maldito!", le espeté mientras me empujaba, a punto de golpearme. ¡Pero no iba a permitirlo! Con la determinación en los ojos, pulsé la alarma con fuerza para llamar a las enfermeras en mi ayuda.
"Tu actitud me revuelve el estómago, así que más te vale largarte ahora mismo antes de que llame a la seguridad del hospital", le lancé con tono amenazante, plantándome como una roca frente a él.
El individuo pareció sorprendido por mi reacción, pero al final decidió dar media vuelta y salir de la habitación. Me dejé caer en la cama, respirando profundamente para intentar calmarme después de ese tenso episodio. ¡Vaya día de emociones! ¡A ver quién se atreve a meterse con mi Obito de nuevo! 💥🚑
Después de la experiencia turbulenta, mis manos aún temblaban ligeramente. Sin embargo, al mirar a Obito, que parecía esbozar una sonrisa como si hubiera estado al tanto de todo, sentí que la calma regresaba a mí.
"Tranquilo, Obito, ese tipo no volverá a causarnos problemas", le susurré, intentando transmitirle tranquilidad. "Me gustaría hablar con la abuela si lo ves, no quiero que sufra también. Hemos pasado por tanto y no sé qué haría si algo le sucediera".
Obito parecía asentir con su mirada y su sonrisa, como si estuviera de acuerdo conmigo. Me acerqué a él y lo abracé con fuerza, buscando reconfortarlo y, al mismo tiempo, aplacar mis propios miedos desatados por aquel hombre. A pesar de todo, me sentía aliviada de ver a Obito mejorando, ¡nada podía empañar ese sentimiento de felicidad! 🤗💕
Mientras yacía ahí, tan quieto como una roca en un río de montaña, escuchaba cada susurro del drama que se desenvolvía entre Khira y ese tipo, Madara Uchiha, mi tío abuelo. ¡Vaya familia la mía! Siempre rodeado de personajes con ego más grande que una montaña de helado en verano. ¡Madara, el intimidante! ¡Yo, Obito, el sedado!
Khira, la dulce y tímida Khira, enfrentándose a semejante coloso. ¡Sorpresa tras sorpresa! Pensé que se desmayaría al verlo, pero ahí estaba ella, plantándole cara como si fuera un gatito maullando a un león. ¡Qué valiente, por todos los dientes de Kakashi! Ella, tan menudita y frágil, desafiando al titán con más coraje que un ninja sin miedo a una misión suicida.
¡Oh, cómo ansiaba despertar y correr en su defensa! ¡Pero qué va! Mi cuerpo, hecho pedazos como un jutsu mal lanzado, me mantenía en el suelo como un fideo de ramen pasado de cocción. ¡Ay, la impotencia de querer abrazarla y consolarla en su temblorosa soledad!
"Tranquila, Khira, aunque mi lengua esté más dormida que un gato en una estufa caliente, estoy aquí contigo, en espíritu y en sedación. ¡Eres una heroína! ¡Nunca vi a nadie enfrentarse así a mi tosco tío, el guerrero de las guerras pasadas! Tú vales más que un barril lleno de ramen en un día de hambre", intenté decirle en mi mente, enviándole ondas de apoyo y valentía en este cóctel de emociones entre vendas y máquinas pitando.
¡Ay, las enfermeras y sus pociones mágicas para calmar la ansiedad! Khira, ansiosa como un gato en una pescadería, no paraba de aferrarse a mi mano, buscando mi protección como aquellos tiempos en los que éramos críos y ella creía que yo era un superhéroe con capa y todo.
"Mmm... Qué ganas tengo de decirte cuánto te quiero, Khira. ¡Prometo salir de esta! Aunque tendré que posponer mi carrera ninja en la Universidad Ramen, así que estaremos juntos un buen rato más", murmuré en mi mente, deseando poder articular esas palabras en voz alta.
¡Y de repente, apareció Rin como un ángel enviado por los dioses del ramen! Con su bandeja de comida, trajo un poco de alivio a la situación. ¡Menos mal que Khira tenía a alguien con quien charlar y no solo a un Obito parlante pero inmóvil!
"¿Alguien entró aquí? ¡Kakashi me habló de eso!" Rin, la mensajera del bienestar, preocupada por la salud de Khira, quien se aferraba a mi lecho como una lapa ninja.
"No me importa si ese hombre rondaba por aquí mientras Obito estaba solo. ¡Prefiero quedarme a su lado pase lo que pase! Además, ¡estoy más perdida que un gato en una biblioteca con todo este embrollo familiar que he descubierto!", respondió Khira con un tono entre preocupado y decidido, mostrando su lealtad y valentía en medio de la confusión. ¡Qué trío más enredado y emocionante se estaba formando en esa habitación de hospital!
En medio de esa intriga familiar que parecía sacada de un drama ninja, Khira no pudo contener su preocupación y decidió llamar a Kakashi para que se asegurara de que la abuela de Obito no quedara desamparada ante la posibilidad de que aquel tipo misterioso hiciera de las suyas. ¡Ah, qué valiente y decidida era Khira, luchando por su familia como una verdadera heroína de Konoha!
"Kakashi, por favor, ¡no dejes sola a la abuela de Obito! ¡No puedo soportar la idea de que sufra por culpa de ese individuo desagradable! Solo deseo que Obito se recupere pronto y podamos volver todos juntos a casa. ¡No me gusta estar lejos de mi hogar! ¡Este viaje ha sido una montaña rusa de emociones, pero ver a Obito así... me destroza el corazón", confesó Khira con voz temblorosa y vulnerable, revelando sus miedos y anhelos en medio de la tormenta.
Rin, siempre tan reconfortante y optimista, respondió con palabras de aliento: "Tranquila, Khira, todo saldrá bien. Obito es más fuerte de lo que crees, y entre todos lo cuidaremos y protegeremos como un tesoro ninja".
¡Pero la sorpresa no terminó ahí! Khira soltó una bomba de información ninja digna de un episodio de conspiraciones y misterios. "¡Tsunade Senju será la doctora que cure a Obito! Y eso no es todo... ¡descubrí que mi madre es parte de su familia! ¡Hija de Tobirama Senju, nada menos! Pero la historia se vuelve más enigmática... ¡desapareció con mi padre misteriosamente, y acabaron en el mismo barrio donde hemos vivido siempre hasta que murieron, dejándome al cuidado de Obito y la abuelita!", reveló Khira, sumergiendo a todos en un mar de preguntas sin respuestas. ¡Qué enredo familiar digno de un jutsu de confusión!
¡Rin, la voz de la razón y la calma en medio de la tormenta ninja! Con su sabiduría reconfortante, trató de tranquilizar a Khira sobre la conexión familiar con la renombrada Tsunade Senju, la doctora que ahora cuidaría de Obito.
"Sí, Khira, debes confiar en Tsunade Senju. ¡Es una de las mejores médicos de Konoha! Su familia ha sido clave en la historia de nuestra aldea. Hashirama, su abuelo, y Tobirama, sucesor, fueron verdaderos héroes que protegieron Konoha en incontables ocasiones", explicó Rin, destacando la importancia de la familia Senju en la historia shinobi.
Pero para Khira, en ese momento, todo eso pasaba a un segundo plano. Sus pensamientos y emociones estaban centrados en Obito, en su recuperación y en el futuro que anhelaban juntos.
"No importa quiénes sean ellos... Lo único que deseo es que Obito se recupere y podamos volver a casa. ¡Quiero verlo sano y cumplir nuestros sueños de estudiar en la universidad y estar juntos, sin miedo ni obstáculos que nos separen! Extraño su voz, sus palabras de amor y cariño... su presencia que ilumina mi vida", confesó Khira, acariciando suavemente el rostro de Obito con un gesto lleno de amor y esperanza en medio de la incertidumbre. ¡Qué corazón valiente y lleno de amor el de Khira, luchando por un futuro mejor junto a su amado Obito en medio de la adversidad ninja!
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