cuidare de ella

Mientras conduzco hacia la casa de Jade, no puedo evitar morder mis labios al imaginar todas las cosas que pasarán a partir de ahora. El solo hecho de pensar en cómo serán mis noches, en tenerla a mi lado, me llena de felicidad. Y más aún cuando pienso en lo mucho que quiero cuidar de ella. Es la mujer perfecta. Cuando la miro, me siento como un adolescente enamorado por primera vez. Es una mujer que me hace sentir rudo, pero a la vez tan nervioso. En fin, estoy emocionado por llevarla a casa y por todo lo que eso va a traer a mi vida. Una de esas cosas es que habrá alguien que siempre me esperará, y eso me hace muy feliz. Bien, tomaré un respiro, ya que he llegado a su pequeña casa y no sé si soy del agrado de sus padres. Bien, me daré prisa. Eso hará que también volvamos a casa muy pronto.

Lo primero que noto al bajar del auto es que hay niños jugando en el jardín. Supongo que son los sobrinos de Jade, lo que quiere decir que sus hermanos están aquí también. Algo que hace que me ponga aún más nervioso.

---Hola niños---digo.

---Chicos, miren, es el novio de tía Jade. Es muy alto---dicen los niños.

---Gracias, pequeños. Nos cargamos---digo.

---Oh, me gustaría, pero necesito pasar adentro para ver a su tía y a sus abuelos---digo.

Los niños hacen puchero mientras toco la puerta para poder entrar.

Toc, toc...

---¿Se puede?---pregunto, mirando a todos los presentes. La puerta estaba abierta porque vigilaban a los niños.

---Oh, Uriel, pasa. Mi hija no tarda en venir. Te vio venir, corrió a su cuarto para traer sus maletas. Pero ven, siéntate. Te ofrezco algo de tomar---dice la señora.

---Muchas gracias, señora. Lo que guste---digo.

---Bueno, los muchachos están tomando cerveza. ¿Gustas una?---pregunta.

---Sí, si está bien---digo. Me siento cerca de la puerta, pues la mirada de los hermanos de Jade están sobre mí y más aún la de su padre, que parece que quiere tragarme.

---Amor, estoy lista---dice Jade, interrumpiendo mis pensamientos. Hace unos momentos la vi hablando con mis sobrinos. Fue entonces cuando me fui corriendo al cuarto a buscar mi equipaje. Mis cuñadas me siguieron queriendo saber más acerca de mi amado.

---¿Estás bien?---pregunto, porque lo veo muy tenso. Fue cuando voltee y vi que mi padre y hermanos se lo estaban comiendo con la mirada. No pensé nunca en que lo había dejado solo con mi familia. ¡Qué tonta soy! Pensé.

"Mi vida, así amor estoy bien. Tu mamá me dio una cerveza para tomar."

"Ok amor, entonces te la tomas y nos vamos ¿te parece, cielo?"

"Así, sí como tú digas cariño."

"¿Y te irás así nomás, hermanita?" mientras le toma un trago a su cerveza.

"Pues, ¿cómo o qué debo hacer para irme? He hablado con mis padres ya", dije con firmeza.

"Bueno, señor y señora Hernández, he venido hoy aquí para darles la cara sobre la propuesta que le he hecho a su hermosa hija Jade. La verdad es que si estoy nervioso, pues sé que toda su familia está hoy aquí reunida y eso me hace transpirar un poco más de lo normal, pero quiero que por favor acepten que ella viva conmigo. Bueno, quiero decir que ustedes vean bien nuestra decisión de vivir juntos."

"¿Qué es lo que tratas de decir muchacho? ¿Que vas a probar si mi hija es la mujer con la que quieres pasar el resto de tu vida? Mira muchacho, si eso son tus planes, por favor desiste de ellos. Ya vi una vez a mi hija, a mi única hija, sufrir y me partió el corazón. No puedo y no toleraré que sufra una vez más."

"Señor, entiendo su temor. Creo que si yo tuviera una hija, haría justamente lo mismo, pero quiero que sepa que me he enamorado de su hija desde el momento que la vi y cada momento que he pasado a su lado he sido muy feliz y sé que ella también. Ansió pasar cada segundo de mi vida a su lado. No puedo ni quiero dejarla porque, sin temor a equivocarme, me he enamorado y sé que ella siente lo mismo. Así que por favor le pido que me dé la oportunidad de hacer feliz a su hija."

"Bien, Uriel, ¿te llamas verdad?"

"Sí, señor. Uriel Capell para servirle."

"Bien muchacho, yo solo quiero advertirte, pero realmente no me puedo oponer si esa es la decisión de mi hija, yo la respeto. Solo por favor cuídala y pues espero, y no estoy presionando, pero espero que puedan casarse, ya que ella es mi única hija", palmada en el brazo mientras se sienta.

"Ya padre, deja a Uriel, lo estás asustando. Pensé que todo estaba bien", mientras hace una carita tierna.

Disculpa hija, solo quiero que estés bien. Y lo estaré padre, créeme - sonríe. Bien, déjenme abrazar a mi niña. Cuídate hija, por favor, y no tardes en venir a visitarnos. Si, hermanita, te vamos a extrañar. Por favor, ven a visitarnos pronto.

Mami, vendré, no te preocupes. No es como si me mudara de ciudad o país - mientras la abraza muy fuerte. Se gira para responder a sus hermanos - no se preocupen hermanos, me mantendré en contacto - en tono sarcástico. Bueno, que te valle bien. Gracias - mientras hace una risa falsa. Cuñada, te deseo la mayor felicidad. Si, linda, sé feliz, te lo mereces. Muchas gracias - sonríe. Niños, vengan y díganle adiós a la tía - se agacha para abrir sus brazos y tomar entre ellos a sus tres sobrinos. Adiós mis niños, los extrañaré mucho. Por favor, pórtense bien, ok, y les traeré regalos. A quien lo haga, tengan en cuenta que les preguntaré a sus madres. Él es su novio. Si, pequeño. Entonces, le podemos decir tío. Si, claro que me puedes decir tío - mientras se baja para saludarlo. Cuida a mi tía, por favor, tío. Lo haré - mientras le sonríe.

Bien, familia, nos vemos - mientras salen de la casa para ponerse en marcha hacia su casa.

Amor, ¿estás bien? - mientras le coloca el cinturón de seguridad. Amor, amor. Sí, perdón, perdón, cielo, me distraje. Lo sé, cariño. Creo que no es fácil para ti dejar a tu familia, pero por favor no me abandones - junta sus manos en señal de súplica.

Ja, ja, ja, no te dejaré, qué susto. Pensé que te bajarías del auto y volverías con ellos. Mmm, no, no señor. Usted me dijo que me mudara y no solo saqué mis cosas de casa de mi padre, sino que hice que mi corazón haga un espacio para ti. Ósea como, yo me mudé a tu corazón. Si - asintió sonriendo. Mi vida, vez eres increíble. Lo crees - mientras mira sus labios. Sí, si lo creo - mientras se acerca a sus labios muy despacio para dejar un beso suave pero profundo.

"Esto parece un sueño", dice ella. "No lo es, mi amor. Es la realidad. Bueno, cielo, vamos a casa", responde él. "Pues vamos", sonríe ella.

Mientras conduce, el sol pega en su rostro y de inmediato él la mira, diciendo lo que le causa el sol al manejar. Pero la verdad es que ella no entiende muy bien lo que dice, porque un pensamiento invade su cabeza: el hecho de pensar que esto pueda ser tan solo un sueño. Teme que se pueda volver en una pesadilla o que este sueño tan maravilloso acabe por terminar. Esa sensación de miedo la invade y no la deja disfrutar el momento. Esa inseguridad la grita y le dice que no es nada, no hace más que bajar su cabeza.

"Mi vida, ¿qué es lo que estás pensando?", pregunta él, mientras toma su mano para ponerla sobre su pierna. "He, a nada. Disculpa, me perdí en mis pensamientos por un momento", responde ella. "Mi vida, por favor, no tengas miedo", le dice él. "¿Qué?", se sorprende ella. "Sí, amor, puedo notar que esos pensamientos son acerca de nosotros", le dice él. "Sí, una parte. Siento mucho que te hayas dado cuenta", responde ella. "No, no te preocupes. Pero debes de creerme cuando te digo que haré todo por hacerte feliz. Y también te pido que hagas lo mismo. Sí, prométeme que nunca te rendirás con nuestro amor, pase lo que pase, porque yo no lo haré", le dice él. "Sí, mi amor, te lo prometo", sonríe ella. "Gracias, mi vida", le dice él.

"Amor, por cierto, ¿puedes pasar a la farmacia?", le pregunta ella. "Claro, mi vida. ¿Qué necesitas?", responde él. "Compraré unas pastillas del día después. ¿Recuerdas que no usamos protección?", le dice ella. "Ah, sí. Está bien. Pero, amor, ¿por qué no dejamos que pase lo que tenga que pasar?", pregunta él. "Amor, aún no estoy lista", responde ella. "¿Es por el tiempo que llevamos juntos?", pregunta él. "No, no es por eso. Sabes, necesitamos planearlo muy bien, ¿no crees?", se sonroja ella. En el fondo, sabía que no podía quedar aún embarazada. "Está bien, mi vida. Allí hay una farmacia Guadalajara. Vamos", le dice él. "Ok", responde ella.

"Buenas tardes, ¿me da unas pastillas del día después, por favor?", pide ella en la farmacia. "Sí, claro. ¿Algo más?", pregunta la dependienta. "No, sería todo", responde ella. "No, señorita. Unos condones, por favor", interrumpe él. La dependienta le muestra unos condones, pero él prefiere otros. "No, los de abajo, por favor", pide él. No quería que fuera la joven de la tienda la que escogiera los condones que iba a usar con su mujer, y menos cuando ella tenía su mirada sobre él. "Muy bien, serían 345, por favor", dice la dependienta. Él paga con tarjeta, pero le informan que no tienen sistema. "No te preocupes, amor. Tengo efectivo", dice él. "Está bien, cielo. Gracias", responde ella. Ella recibe su cambio y le dice "gracias".

Mientras salimos de ahí, siento distancia entre él y yo, pero me quedo callada, pensando que es solo una idea mía el pensar que él está raro.

---Amor, hemos llegado.

---Sí, no recuerdo muy bien porque aquella noche estaba tomada---ríe.

---Amor, perdón.

---¿Por qué?---lo miré a los ojos, sabía lo que me iba a decir.

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Comments

Yajahira Brea Dominguez

Yajahira Brea Dominguez

cuando actualiza

2023-04-08

2

angiiiehillel😋❤

angiiiehillel😋❤

que hermoso ojala sigan así, y puedan resolver todo mal entendidos

2023-04-08

2

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