En un momento el criminal logró dispararle a Montoya dos veces; el primer disparo a la cabeza, el segundo la golpeó en el abdomen con el chaleco antibalas, provocando que cayera al suelo. El criminal se disponía a rematar a la policía Moya así que salió de la pared y se acerca a la policía Montoya quien estaba en el suelo.
Al ver a la oficial muerta en el suelo con sangre saliendo de su cabeza, el criminal comenzo a correr para intentar escapar y para lograrlo se propuso pasar por el techo de la casa de al lado aunque una pequeña valla de alambre que dividía el techo de esa casa de la casa de al lado le dificulta la tarea. La valla de alambre era muy pequeña para treparla pero muy grande para pasar simplemente por encima así que El criminal intentó pasar por el costado, para evitar caer el criminal pasaba sujetándose de un tubo de acero oxidado que estaba sujeto al suelo y el cual sostiene el alambre.
Parecía que escaparía hasta que recibió un disparo directo en la pierna el cual lo hizo gritar. El disparo fue ejecutado por Daniel quien llegó en el momento justo y logró frustrar su intento de fuga disparándole a la pierna izquierda.
Ese disparo hizo que el criminal se retorciera violentamente y cayera hacia atrás. Aquel violento movimiento y posterior caída del criminal sumado al hecho de que el tubo que está sujetando estaba algo flojo provocó que cuando cayó hacia atrás lo hizo sacando el tubo del suelo y arrastrando con él la valla de alambre.
Cuando cayó lo hizo chocando su hombro y brazo contra el paredón que divide el patio de su casa del de su vecino el cual tenía los trozos de vidrio que ellos habían puesto los vecinos para evitar que saltarán el parador para invadir su vivienda. Al chocar los vidrios lo cortaron aunque la caída fue tan fuertes que la punta de algunos se le clavó en el brazo haciendo que casi quede colgado del codo. Hubiera quedado colgado si no fuera porque siguió cayendo así que el vidrio le causó una cortada que le abrió el brazo desde el hombro hasta el codo.
El adolescente y su madre escuchan un ruido en su patio así que el adolescente se levanta.
-¿A dónde vas Matías? -Le pregunta su madre preocupada.
-Voy a ver por la ventana. -Le susurra Matías a su madre.
Matías se acerca a la ventana para ver lo que sucede, al correr las cortinas puede ver al criminal que está tirado en su patio y sangrando del brazo. Matías sale corriendo de su casa y toma el arma que se le cayó al criminal antes de que él pudiera tomarla.
El criminal no llegó a tomar el arma antes que Matías así que se sujeta el brazo cortado haciendo presión.
-¿Qué hace? -Le pregunta el criminal a Matías.
Matías le apunta a su vecino criminal con su arma directo a la cabeza.
-¿Te acuerdas cuando me amenazaste a mí y a mi madre esa vez que te denunciamos porque entraste a nuestra casa?. -Le dice Matías a su vecino criminal. -¡Quien tiene el arma ahora drogadicto de mierda!
El criminal se asusta al ver a Matías apuntando a la cabeza, mientras la madre de Matías sale de su casa y lo ve.
-No me apuntes, estoy sangrando. -Le dice el criminal a Matías intentando darle lástima.
-¡Eso pasa cuando te metes en casa ajena! -Le dice la madre de Matías al criminal.
El criminal sigue intentando dar lástima pensando que Matías podría dispararle así que intenta ganarse su piedad solamente diciendo "Discúlpame".
La madre de Matías recuerda perfectamente los mensajes y llamadas que él y el resto de su familia le hacían a ella y a su hijo para amenazarlos así que está lejos de sentir lástima por él.
Daniel se acerca a la orilla Daniel ve al criminal tirado en el patio trasero de su vecino mientras Matías le apunta.
Matías ve a Daniel que lo observa seriamente así que le dice:
-Lo tengo, no se va a escapar.
-Gracias. -Le responde Daniel a Matías. -Ya voy para esposarlo..., llamen a una ambulancia por favor.
La madre de Matías al principio no iba a hacerlo, pero siente que debe llamar a una ambulancia al ver que el criminal estaba sangrando mucho; el costado de su camiseta azul oscuro estaba totalmente mojado y el suelo comenzaba a formarse un charco.
La madre de Matías le dice a su hijo un Ya vengo, y va al interior de su casa para llamar una ambulancia.
Daniel va a ver cómo está el policía Montoya.
Daniel ayuda a la oficial Montoya a levantarse, por suerte está viva el disparo solo le provocó un corte ya que solo le rozó el costado de la cabeza y la oreja. Lo que si ese era un corte bastante profundo así que Daniel sacó un pañuelo de su bolsillo.
-Haz presión con esto sobre la herida. -Le dice Daniel a la policía Montoya mientras le da el pañuelo.-Es un corte profundo, tal vez requiera algunas puntadas.
La oficina Montoya toma el pañuelo sonriente respondiendo con un cálido "Gracias". Ella quedó momentáneamente aturdida y siente un ligero mareo, pero solo eso. Es algo que Daniel agradece; no le hubiera gustado ir a la casa del policía Moya a explicarle a la familia que la mataron durante un operativo estando él a cargo.
-Hiciste un buen trabajo. -Le dice Daniel a la policía Montoya.
Mientras esperaban a la ambulancia Montoya atendió las heridas del criminal y lo desinfectó con alcohol que la madre de Matías le dio. Los gritos del criminal por el ardor hacían sonreír a Daniel y a la madre de Matías. Hasta que llegó la ambulancia Daniel improvisó un vendaje usando la camiseta del criminal.
Luego de poco más de 40 minutos la ambulancia llegó, Daniel hubiera preferido que no se derramara sangre, pero era un consuelo que nadie muriera.
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