El niño se encogió de hombros bajando la mirada con resignación ¿a sus 10 años quien lo adoptaría?. Era algo impensable, ya que normalmente los niños que más eran adoptados eran los más pequeños, niños de 5 o 6 más o menos y había dos o tres niños de esa edad en el orfanato.
Dudo un instante en darse la vuelta, pero al final lo hizo lentamente. Cuando por fin se volteó a ver sobre su hombro asombro fue inmenso al ver que efectivamente la alegre y sonriente pareja lo observaba a él.
Ambos estaban usando ropa típica de los 80; el hombre usaba una camisa con corbata que usaba junto con tirantes, mientras que la mujer usaba un traje con grandes hombreras.
Él se levanta y se queda de pie junto a aquella silla sobre la cual estaba sentado. Estaba perplejo solamente mirando hacia la feliz pareja. El señor y la señora Sanders se acercan hasta quedar frente a él, es entonces cuando el señor Sanders se arrodilla frente a Daniel y con una sonrisa extiende su mano hacia él en tono amistoso.
-Hola amiguito, mi nombre es Tobías, ella es mi esposa Graciela. -Le dice el señor Sanders a Daniel mientras tiene su mano extendida frente a él.
Daniel se da cuenta de que tiene su boca abierta, en realidad la había tenido abierta desde que se levantó de la silla así que la cerró.
-Ho-Hola!.. -Respondió Daniel con una mezcla de emoción y timidez.
-Ella se llama Graciela. -Responde Tobías Sanders mientras señalaba a la señora Sanders.
-Hola, encantada de conocerte. -Le dice Graciela a Daniel con una gran sonrisa.
-Hola. -Le dice Daniel a Graciela.
Este era un momento fantástico, tanto que cuando Daniel bajó la mirada se dio cuenta de que todavía estaba estrechando la mano de Tobías quien le sonríe cálidamente. Al darse cuenta Daniel soltó la mano de Tobías, era tal la emoción del niño que no se daba cuenta de que le seguía sujetando la mano.
-¿Vos cómo te llamas?. -Le pregunta Tobías a Daniel mientras vuelve a ponerse de pie.
-Me llamo Daniel.-Responde Daniel a Tobías.
Graciela se acerca a Tobías y tomando su mano con cariño le susurra algo al oído. Luego de lo que Graciela le susurra Tobías le sonríe y asiente con su cabeza para luego volver a ver a Daniel.
-Bien amiguito, mi esposa Graciela y yo estamos buscando completar nuestra familia y nos preguntamos ¿qué te parecería formar parte? -Le pregunta Tobías a Daniel no pronuncia palabra alguna, tenía tantas cosas que quería decir que se le mezclaban todas las palabras en su cabeza; por un lado, quería agradecer, pero también quería decir que si, también quería preguntar por qué lo eligieron a él.
Intenté responder, pero como fue todo junto y al mismo tiempo así que cuando hablo solo se le escuchó susurrar algo que sonó parecido a yogamoso o algo así.
Tobias rio entre dientes.
Se le hizo evidente el nerviosismo del pequeño Daniel.
-Es un sí? -Le preguntó Tobías en tono amable.
-Si! -Respondió Daniel con emoción.
Daniel abrazó a Tobías apoyando la cabeza en su cintura. Tobías sonrió observando a Daniel y luego levantó su mirada en dirección a Graciela quien le respondió con una cálida sonrisa.
-Nos dijeron que hoy es tu cumpleaños y que no estás acostumbrado a celebrarlo. -Le dice Tobías a Daniel quien levanta la mirada para observar a Tobías. -Pero si te parece bien podemos celebrarlo hoy.
-Eso claro solo si lo quieres. -Añadió Graciela.
La cara de Daniel se iluminó con una gran sonrisa y asiente con su cabeza. Esa sonrisa marcó un cambio definitivo para esa fecha en aquel momento. Ese ya no era un día triste para él, al contrario, era un día que valía la pena recordar y ahora si tenía algo que celebrar.
De repente se oye un sonido bajo, al principio es muy bajo para distinguirlo, pero se va haciendo cada vez más fuerte.
Ese sonido era música, aunque no cualquier música, era una que le resultaba extrañamente familiar, pero a Daniel le tomó unos segundos recordar qué sonido es.
Sus ojos se abren estando en su cama, Daniel acababa de ser despertado por el sonido del alarma de su teléfono celular.
Hoy en la actualidad es lunes del año 2022 y Daniel de 44 años se acaba de despertar de un sueño maravilloso del día en que conoció a sus padres adoptivos, aunque Daniel no los llamaba padres adoptivos, para Daniel tanto Graciela como Tobías eran sus verdaderos padres.
Daniel no tenía el más mínimo interés en conocer a sus "progenitores" como él los llamaba, ya que para él esas personas no son sus padres y es que ¿Se le podía llamar padre a unas personas así? Daniel no creía eso.
Mayor parte de su infancia se sintió mal porque sus padres no regresaron a buscarlo, pero él mismo estaba y aún está agradecido por eso.
Daniel prefería no ver no cruzarse nunca con las personas que lo abandonaron ¿qué le dirían?, ¿qué no tenían dinero?, o tal vez dirían que no querían ser padres. Tal vez eran jóvenes cuando él nació, ¿¡Y Que?! Pensaba Daniel; habiendo tantos métodos anticonceptivos, habiendo la posibilidad incluso de esterilizarse ambos resulta que Daniel terminó abandonado como un perro porque sus padres eran unos inútiles irresponsables que seguramente culpan a la sociedad de que ellos no tuvieron las neuronas suficientes para cuidarse o aguantar la calentura.
Algo de lo que Daniel pensaba de niño en el orfanato eran las excusas que sus padres les pondría y los insultos con los que él les respondería, él odiaba el hecho de que haya padres que regresan a buscar a sus hijos y se los quitan a la gente que los adopta ¡Que poca vergüenza!.
Tiran a los niños como si fueran cachorros que dejan en una caja frente a la puerta del veterinario sin importarles nada y después creen que tienen algún derecho de decir que son padres.
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