Capítulo 11

Algo que Daniel aprendió de su padre cuando era pequeño fue a no rendirse así que no estaba dispuesto a olvidar sus ideales y mirar para otro lado mientras se cometían crímenes solo porque algunos oficiales si lo hacían. Eso le trajo un recuerdo de su infancia, un recuerdo del año 1990 cuando Daniel Sanders tenía 12 años él se encontraba jugando béisbol con su padre Tobías Sanders. Una vez cada dos o tres semanas dependiendo del tiempo, Tobías llevaba a Daniel a jugar béisbol y en algunas ocasiones salían juntos a ver partidos de béisbol. En esta ocasión Daniel y su padre, Tobías entraron a la cocina por un pequeño accidente.

-¿Qué paso? -Pregunto su madre preocupada.

-Lo golpee por accidente con la bola. -Respondió Tobías.

Fue un lamentable accidente aunque para algunos se podria decir que tambien fue comico; Daniel se habia asustado cuando Tobias arrojo la pelota por lo que cerro los ojos inclinando la cabeza cerca del bat provocando que la pelota que tobias habia lanzado lo golpeara en el ojo.

-Te pondré por hielo. -Exclamo Graciela.

-No, con un bistec es suficiente. -Replico Tobías.

-Carne entonces. -Respondió Graciela tomando un bistec de la nevera para ponerlo en el ojo de Daniel. -Sostenlo.

-Sí. -Le dice Daniel sosteniendo el frío trozo de carne sobre su ojo.

-Se le pondrá negro. -Aseguro Tobías.

-Soy pésimo. -Exclamo Daniel pensando que no pudo golpear la bola por tercera vez.

-No digas eso solo debes mantener el ojo en la bola, no literal o terminarás golpeándote siempre -Le respondió Tobías entre risas.

-Tobias no te rias! -Protesto Graciela conteniendo tambien la risa por ese chiste.

-Pero fueron 3 veces y no pude golpearla. Insistió Daniel sosteniendo aun el bistec sobre su ojo. Que era pésimo es algo que no podía evitar pensar, y es que tenía un bat de beisbol en sus manos y no era capas de golpear la bola tal ves deberia haber tomado una raqueta de tenis tal ves asi estaría mas cerca aunque pensaba que incluso asi fallará.

En ese momento Tobías se acerca a él a intentar animarlo.

-No te preocupes Dany, la práctica hace al maestro, con suficiente práctica podrías ser profesional. -Le dice Tobías poniéndole la mano en el hombro. -Un beisbolista profecional ¿te gusta la idea? hijo

-Yo quiero ser un agente como lo fuiste tú, servir al país y hacer que sea un lugar mejor. -Le responde Daniel a Tobías.

Tobías lo observa algo preocupado al oír eso, no estaba seguro de que a Graciela le gustara saber que Daniel tenia esa idea por lo que volteo a verla aunque para su sorpresa ella lo veia contenta. luego voltea a ver a Daniel otra vez y despues de unos instantes la sonríe diciendole:

-Eres joven, cambiaras de idea yo cuando era niño quería ser conductor de autos de carreras.

-¿Conductor de carreras? -Le pregunta Daniel sorprendido a Tobías.

Esa era una respuesta que Daniel no se esperaba, ya que pensaba que su padre siempre quiso ser oficial de las fuerzas especiales desde niño.

-De niño quise ser piloto de carreras y con el tiempo fui cambiando de parecer, lo hice conforme fui conociendo cosas nuevas y vi más posibilidades. -Le responde Tobías a Daniel con una sonrisa.

-Yo lo que ahora quiero es ser agente y cuando vaya a formar mi familia me retiré para dedicarme a otra cosa que también me gusta. -Le dice Daniel a Tobías.

-Hagas lo que hagas mientras sea lo correcto yo te apoyaré... mientras tanto ¿quieres seguir intentando? -Le pregunta Tobías a Daniel mientras señala la bola que tiene en la mano.

-¡Claro que si! Esta vez no fallaré! -Dijo Daniel mientras se ponía en posición de Bateo.

-No sé si sea buena idea, está lastimado. -Expuso Graciela.

-Por favor, mamá. -Suplico Daniel.

-Si, por favor, mamá. -Bromeo Tobías. -No puede hacerle más daño jugar un poco más.

Graciela solto una risita para luego responder:

-Esta bien, pero tenga cuidado.

-Si! -Victoreo Daniel. -Esta vez lo voy a lograr

Asi fue, Daniel no fallo, el logro batear para su sorpresa y de forma increible.

Este recuerdo llegó a Daniel mientras se encontraba listo para ir al trabajo y lo primero que debe hacer es despedirse de sus padres.

-Ya tengo que ir a trabajar. -Les dice Daniel a sus padres.

-Ten cuidado Dany. -Le dice Graciela mientras se despide de él con un beso en la mejilla.

Daniel ahora va a despedirse de Tobías y como siempre lo hace con un abrazo. La despedida cada vez que sale de su casa es la parte más difícil.

Daniel está orgulloso de seguir los pasos de su padre, al igual que Tobías está orgulloso de que su hijo lo haga, pero eso no quiere decir que no se preocupen por eso.

Daniel va hacia la puerta para irse al departamento de policía, pero antes pasa junto al espejo para verse como siempre lo hace antes de salir. Daniel es alguien que nació con un físico poco prometedor, tiene caja torácica pequeña lo que lo hace ver delgado.

Él comenzó a ir al gimnasio cuando le dijo a su padre que quería ingresar a las fuerzas especiales.

Ese mismo día durante la noche, (a las 22:10 hs Para ser exactos), Daniel ya se encontraba en su casa sentada frente a su computadora viendo videos de misterios y teorías. Sobre la mesa se podía ver la orden de allanamiento que Roberto le había mostrado hoy.

El video que estaba viendo Daniel iba por la mitad recién, pero sus ojos se cerraban de sueño así que cerró el navegador y luego apagó su computadora para levantarse de la silla y dirigirse hacia su cama. Daniel se quitó las zapatillas para irse a dormir, después de tantas horas de trabajo el aprovecha el tiempo que puede disfrutar en su casa, pero no podía quedarse más tiempo viendo videos por más que quisiera porque mañana volvería a su horario normal de la mañana además de que un día ajetreado le espera.

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