Capítulo 12

El horario de la policía es de 6:00 a.m. a 14:00 p.m. el turno de la mañana, de 14:00 p.m. a 22:00 pm. Turno de la tarde (el horario que suele tener Roberto) y de 10:00 pm a 6:00 am el turno de noche. Sabiendo los horarios de la policía él podía malabares el suyo para salir como máximo una o dos horas después de que Roberto se hubiera ido.

El problema ahora es que Daniel no puede confiar en que mañana Roberto vaya al empezar su turno a hacer guardia en el supermercado o que se quede ahí hasta que termine así que no podía quedarse dormido, por eso decidió no dormirse muy tarde para no quedarse dormido y poder actuar antes de que comience el turno de Roberto...

Mientras dormía Daniel tuvo un sueño algo extraño no era el típico recuerdo soñado del día de su adopción este era un sueño diferente incomprensible veía una silueta negra borrosa que estaba frente a él. Detrás de la extraña silueta había una luz extraña y brillante.

Daniel no sabía por qué, pero esa luz lo ponía bastante nervioso, un nerviosismo que lo hizo despertar muy exaltado.

Martes 08:00 am.

El barrio donde vive Daniel es Tikva (Km 30) ubicado en la ciudad de Felotimo en Argentina ubicada en el partido de La Espes en la provincia de Buenos Aires, perteneciente a la zona oeste del Gran Buenos Aires.

Daniel conduce su auto mientras intenta no pensar en el sueño, aunque él no le ve significado a los sueños para él solo son pensamientos o cosas del subconsciente. Su sueño podía ser alguna película o video que había visto, hasta podía ser de un momento en que vio al cielo; tal vez en sus vacaciones a la playa de Brasil. Daniel no la vio sentido a preocuparse por tonterías como esa lo único que le llamaba la atención es la extraña sensación que le provocaba aquella silueta. Intentó no preocuparse por tonterías como esa más porque ahora tenía algo muy importante que hacer. Daniel llegó en su auto a la calle Sol rojo al 400.

Esa era la casa donde ayer había ido con Roberto, ahora Daniel Sanders y varios oficiales de policía llegaron para allanar el lugar. Ese día Daniel tomó una decisión; ya no arriesgaría más su pellejo por Roberto.

Daniel sacó la orden de allanamiento de la guantera de su auto y la guardó en su bolsillo. Cuando salió de su auto con la orden de allanamiento en su bol decidido a hacer lo que en su opinión Roberto debía haber hecho desde que se enteró de lo que hacían en ese sitio.

Un total de 6 oficiales de policía acompañaban a Daniel esa mañana, así que un total de 3 patrullas estaban en el sitio. Daniel como oficial de las fuerzas especiales estaba a cargo de la operación, él junto a cuatro oficiales de policía fueron a la puerta de la casa mientras los otros 2 esperan afuera por si alguno intenta darse a la fuga.

Cuando derriban la puerta para entrar Daniel ingresa al hogar junto a 4 los agentes encuentran a algunos de los integrantes de esa familia. Apenas entran al sitio los primeros que ven son a un hombre y una mujer de entre 30 a 40 años junto a una señora de edad avanzada que estaban desayunando mientras ven un televisor de 75 pulgadas.

Daniel y otros dos policías van a registrar la casa el resto de la casa mientras deja a dos policías posando a las personas que estaban desayunando en la sala.

La casa era un sitio grande, un lugar con bastantes cosas y eso era algo difícil de creer si se veía afuera con manchas de humedad en la pared, óxido en una puerta con hoyos y ventanas llenas de polvo. Evidentemente, el aspecto descuidado del exterior de la casa es para no hacer evidentes los lujos con los que vivían en el interior, lujos que obviamente eran fruto de sus sucios negocios.

Uno de los oficiales patea una de las puertas del lugar la cual resultó ser la entrada a la habitación de la pareja que estaba en la cocina. Había una cama grande frente a la cual había otro televisor también de 75 pulgadas. El oficial revisó la habitación comenzando por debajo de la cama en caso de que hubiera alguien ahí escondido.

Mientras cuando la oficial de policía Montoya (una oficial transexual) fue a comprobar la pare de atrás de la casa llego a ver a uno de un joven de entre 20 a 25 años mientras salía corriendo por la puerta trasera tratando de escapar. La oficial de policía Montoya inmediatamente fue a perseguir al delincuente para evitar que se escapara.

Al salir al patio trasero pudo ver al criminal subiendo por una escalera hacia el techo de la casa, así que sin perder tiempo la oficial Montoya subió detrás de él. Al llegar arriba noto que esto sería más difícil de la cuenta, ya que había una casa a medio terminar, de hecho, le faltaba más que la mitad.

En el techo había apenas una pequeña pared de ladrillos y Escombros que decían que los fuertes vientos habían tirado parte de esa pared durante alguna tormenta fuerte.

-Entrégate boludo! -Grita la oficial Montoya apuntando en dirección a la pared.

El criminal se mueve dando un giro rápidamente para disparar, pero no logra acertar así que vuelve a girar cubriéndose con la pared donde impactó un disparo de la policía Montoya quien vuelve a gritarle que debe entregarse.

Debajo del lugar los dos oficiales que estaban abajo estaban intentando ayudar, pero otra pared no los dejaba ver bien lo que sucedía.

Los vecinos escuchaban lo sucedido en una de las casas una señora estaba con su hijo adolescente quien se ríe esperando que sea atrapado. Se escuchan los gritos de la policía Montoya y hacen reír al hijo de la señora al escuchar que le dicen Boludo al criminal.

La madre es una mujer de cabello pelirrojo teñido a la que se le notaban las raíces oscuras y su hijo era un, adolescente corpulento y casi sin cuello.

La madre recuerda cuando el mes anterior a ese la misma persona que está intentando escapar de la policía ahora entró a su casa con su padre durante la noche cuando dormían y les robaron la bicicleta de su hijo.

Recuerda que al despertar la bicicleta ya no estaba y era obvio quien era el responsable pues no era un secreto para nadie que ellos robaban. Un recuerdo amargo si se tiene en cuenta que el recuerdo no termina solo así porque hacer la denuncia no le sirvió de nada porque Roberto era el que acudía cuando pasaba algo y a cambio de dinero Roberto no hacía nada.

Gracias a Roberto esa familia de criminales podía hacer lo que quisiera y denunciarlos únicamente ocasiono que esa señora y su hijo recibieron amenazas por parte de esa familia de criminales.

Por lo que lo único que pudieron hacer fue poner vidrios rotos en el paredón para evitar de esa forma que vuelvan a saltar para entrar a su casa.

-Espero lo atrapen y ya podamos estar tranquilos. -Dice la señora que vive al lado mientras está sentada.

Su hijo deja de reírse un momento y voltea a ver a su madre para decirle:

-Ya era hora de que mandaran a alguien a hacer algo, espero que hayan sacado a ese policía que venía cuando llamábamos.

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