Se escucha abrir la puerta de un clic. Los pasos cerca más y más, Norma siente que su corazón está por salir de su garganta.
En este momento de desesperación escucha la voz de Esteban, ese miserable poco hombre que solamente jugó con ella.
Se ríe de sí misma, por lo tonta y estúpida que ha sido al creer en los hombres. Logra escuchar la voz de Carlos más cerca todavía.
"Sé que estás aquí. Sal si no quieres si no quieres volver a ver a tus padres"
Ante el mayor miedo qué es perder a sus padres, coloca la pistola atrás el jean que lleva puesto y sale lentamente de su escondite para enfrentar a Carlos de una vez por todas, si no lo hará hoy, no lo hará nunca y esto continuará así por mucho tiempo.
Ahí está el maldito con una sonrisa diabólica en su rostro.
Trato de estar lo más tranquila, para que no note mi miedo.
"Aquí estoy", respondo con la misma sonrisa diabólica que él, él cree conocerme, más sin embargo ni yo misma me conozco en estos momentos.
Ya no me queda nada porque vivir si vivo o muero es lo mismo ya nada me importa.
Lo que no estoy dispuesta a permitir es que Carlos ponga sus sucias manos encima de mí.
Prefiero matarme antes de que eso suceda.
Se acerca lentamente y se queda a una distancia de un metro.
En el rostro de ambos solo hay determinación, sin importar cuál sea el resultado.
En el segundo siguiente, me empuja hacia el sillón. Con una mano toma mis dos manos y las lleva hacia mi cabeza. Con la otra, se empieza a mover hacia mis senos. No me resisto porque cuando lo hago él disfruta verme suplicar y ahora no estoy dispuesta a rogar por nada.
"Suéltame primero, y haré lo que tú quieras"
Solo por intuición saco la lengua pasándolo por la mejilla de manera provocativa.
Esto es lo más asqueroso que he hecho en toda mi vida hasta ahora.
"Pero mis ganas de sobrevivir me obligan a hacerlo, Carlos se detiene al momento de escuchar lo que acabo de decir y me observa sorprendido ante mi actual actitud.
"Nunca he hecho algo como esto, quiero que tú me enseñes todo lo que sepas"
Él no dice nada, me suelta la mano y de un tirón me quita pijama dejándolo hecha trizas.
Baja los ojos hacia mi entrepierna y sonríe.
Lo único que siento es repulsión y asco, me muerdo los labios con fuerza. Siento un líquido sabor salado a sangre en mi boc.
Me mordí tan fuerte, pero nunca sentí el dolor.
"Por favor tío, con cuidado" me dan ganas de vomitar.
Logro sacar el arma a velocidad de rayo para colocarlo debajo de un cojín del sillón, antes de que se dé cuenta que tengo el arma.
"Si haces una tontería, no me importaría romperte el cuello".
acostada en el sillón asiento varias veces con la cabeza haciéndole creer qué me tiene bajo su control.
Carlos se quita el pantalón y lo avienta a un lado con una sonrisa le digo:
"Quítate la camisa también", el tonto nunca pensó que tenía un arma conmigo, se quita rápidamente la camisa. Aprovecho la oportunidad y el arma ya esta en mis manos. Carlos abre los ojos como plato sorprendido todavía con una sonrisa y le digo: "¿Qué paso, tío? ¿Ya no me quieres?"
Empiezo a reírme como una maniática y psicópata.
Le apunto directamente a la entrepierna y con el susto, se le baja (la excitación).
Intenta quitarme el arma, pero lo esquivo rápidamente.
"Oye, no hagas una locura, dame eso".
Todavía desnuda, me apunto en la cabeza y sonriendo niego con la cabeza. "Si aprieto el gatillo, con uno bastará para poner fin a esto, pero no te daré ese gusto".
Estoy muriendo de miedo pero demuestro lo contrario, Carlos se acerca más y más tratando de arrebatarme el arma.
No sé de dónde saque la fuerza, pero no la suelta. Los dos empezamos a forcejear para tener el control del revólver, el arma todo el tiempo apunta a Carlos.
Con mi dedo en el gatillo tiro de ella, se escucha el disparo y vuelvo a jalar nuevamente.
Bajo lentamente la mirada al percibir un fuerte olor a sangre, me doy cuenta de que ambos proyectiles fueron a parar en la pierna de Carlos.
Todavía en shock cae de rodillas a mis pies.
"¡Maldita!, ¿qué hiciste? Te voy a matar, espera esto..."
Le hago un gesto con los dedos para que se calle, aún con las manos temblando le vuelvo a apuntar entre ceja y ceja.
"No grites, no hay nadie para ayudarte"
Me alejo de él, me pongo la ropa lentamente, me siento en el sofá con las piernas cruzadas sosteniendo el arma.
"Hoy llegaste a casa, no había nadie, estabas en la sala bebiendo una copa. Oyes ruidos, subes rápidamente por el arma, solo logras tomar dos balas.era un ladrón y al momento de forcejear con él se les escaparon dos tiros el cual llegó a tu pierna, ¿ok?"
Le quito las balas restantes, la dejo vacía y lo limpio con la esquina de mi pijama.
"Sueñas, no lo haré, haré que te encierren. Maldita tú ya..."
Solo niego con la cabeza y voy al vestidor a guardar las balas que quité.
Carlos sigue sangrándose en el piso, no podía levantarse.
"Si quieres morir adelante, aquí no hay nadie y si no te tratan, morirás desangrado, yo me largo de aquí".
Me voy a mi habitación y escribo una nota a mi madre.
"Madre a partir de ahora buscaré mi propio destino, no hay nada para mí en este lugar: "cada quien es responsable de su felicidad" como alguna vez me dijiste, ahora me toca encontrar la mía.
Adiós madre cuídate"
Tomo una mochila, meto la laptop y un cambio de ropa, me cambio rápidamente y me pongo la capucha de la sudadera.
Afuera, volteo a ver la hacienda de los MF donde fui feliz y donde me sentí peor que una basura.
Se escuchan los gritos de la escoria. No quiero que muera. Saco el movil de mi bolsillo y llamo al 911, cambiando mi voz.
"911, ¿cuál es su emergencia?" responden rápidamente
"Señorita mi esposo llegó de cacería, pasó por la hacienda de los MF y escuchó disparos y gritos, creo que hay heridos"
No soy tonta para usar mi nombre y mi identidad.
"Enviaremos una patrulla y ambulancia ahora mismo".
Cuelgo el teléfono, le quito el chip y lo apago. Me voy sin mirar atrás lo último que escucho son los gritos desgarradores de Carlos maldiciéndome una y otra vez.
"¡te voy a encontrar!".
A lo lejos se escuchan sirenas de patrullas acercándose.
Conozco esta hacienda como la palma de mi mano, he vivido aquí durante los últimos 17 años de mi vida.
En este lugar viví de todo, he hecho es llorar tanto que pudiera regar una cosecha completa con mis lágrimas.
No pude evitar pensar en Sebastián, Fernando y todo,¿Por qué tuvo que ser así? siento algo recorrer en mis mejillas.
Me limpio las lágrimas con ironía. Estoy llorando por personas que no se detuvieron a pensar en mí. Ahora viviré por mí misma.
De ahora en adelante no derramaré ninguna lágrima por nadie ni siquiera por mí misma.
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Comments
Rebeca Navarro
le hubiera dado en las bolas que ya no sirva para nada
2024-12-28
0
Clementina García
para que pedía lo hubiera dejado morir solo maldito sicópata
2024-06-02
3
Elide Rubio
que bueno que le diste un escarmiento al maldito sicopata
2024-04-22
1