El Relámpago que Detuvo la Guerra (Parte dos)
Herio: Maldito bastardo.
Ares: ¿Acaso te dolió? Ja, ja, ja, ja.
El Dragón Dorado acababa de perder un brazo ante el Dios de la Guerra. estaba frente a una terrible desventaja sin importar su tamaño o su velocidad se vio enormemente superado por Ares, a pesar de su situación Herio no estaba dispuesto a darse por vencido.
Herio: No te emociones Ares, el combate aún no ha terminado, seguiré peleando mientras esté en pié.
Ares: Interesante y tentador ¡Espartanos avancen!
Las tropas enemigas traspasaron la muralla y avanzaban hacia el reino sin importarles que Herio estuviera ahí, lo estaba pasando de largo.
Herio: Maldición no puedo detenerlos ni puedo escapar, si no les aviso, si yo no lo hago.
Ares: ¿Cuántas opciones te quedan? ¿Qué vas a hacer?
Herio: Veo que atacarán por el sur.
El Dragón Dorado resignado lanza una esfera de relámpagos hacia el reino en forma de bengala avisando por donde debían defenderse.
Berphomet: Herio ¿Qué pasa? ¿Por qué aún no vuelves?
Berphomet se dio cuenta de la señal, le ordenó a uno de sus soldados que fuera a avisarle al rey que el enemigo se acercaba por el sur y que desconocen la situación y posición de Herio.
Berphomet: ¡Soldados avancen por el sur!
El ejercito completo que cubría la muralla se dirigió al sur al tiempo que los Espartanos llegaron a la muralla y la batalla dió comienzo.
Berphomet: ¡Al ataque!
Ambos ejércitos chocaron, a pesar de que los dragones superaban en número a los Espartanos estos eran demasiado fuertes y hábiles, la batalla estaba bastante emparejada.
En la muralla exterior aún seguían Ares y Herio confrontandoce Ares no podía avanzar y Herio no podía regresar.
Ares: ¿Seguimos peleando o te vas a seguir lamentando?
Herio: muy bien sigamos con ésto.
Herio se puso de pie y rápidamente avanzo contra el dios el cual se defendió nuevamente con su escudo, Herio lo pateo por un costado, esta vez había logrado acertar su ataque; Ares intentando cargar otra vez contra el Dragón, fallando su ataque y este al esquivarlo lanzó un ataque por su espalda.
Herio: ¡Cañon Relámpago!
El Dragón Dorado creo un brazo de energía y ambos volvieron a pelear, Ares era incapaz de acertar un ataque por lo que comenzó frustrarse, Herio toma de la cabeza al dios y lo derriba quitándole el casco y alejándose de su oponente.
Ares: Eres formidable maldito, eso debo admitirlo, ahora devuélveme mi casco.
Herio: ¿Qué te devuelva tu casco? ¿Así como me devolviste mi brazo?
El Dragón Dorado ejerce presión sobre el casco hasta destruirlo.
Herio: Ahora sigue tu cabeza.
Ares se lanza a atacar a Herio y lo atraviesa con su en el ojo izquierdo, pero el Dragón Dorado también logra atravesar el hombro del Dios de la Guerra, haciendo que suelte su escudo. Herio toma la lanza y patea a Ares para alejarlo, arroja la lanza lejos de él y comienza a golpear al dios de una manera muy veloz por lo que este no legra defenderse de todos los ataques de Herio.
Herio: Acaso ¿Este es el poder de un dios?
Ares: No me subestimes basura.
Herio arroja a Ares el cual choca contra la muralla.
Ares: debes saber que ninguno de los dos está usando realmente todo nuestro poder.
Herio: Guarda silencio, solo dices porque te estoy derrotando.
Ares: No le creo ¡Fobos, Deimos!
Herio: Esfera Gigantesca de Relámpagos.
Herio intentaba contraatacar pero lo que Ares dijo no era un ataque sino que llamó a sus hijos, quienes atacaron velozmente a el Dragón Dorado cortándole las cuerdas vocales y atraviesan las piernas de Herio con sus espadas derribando le definitivamente.
Ares: No me lo creo, caíste tan fácil, parece que no conocías a mis hijos y ellos te dejaron fuera de combate tan fácil, creías que podías vencerme o que alguien vendría a ayudarte, pero creo que la ayuda vino a mí, ja, ja, ja, ja.
Ares toma nuevamente su lanza y se la clava a Herio en el corazón, uno de los hijos de Ares se acerca a él con un jarrón y vacía el líquido sobre su padre el cual estaba curando sus heridas y su otro hijo le pone un casco nuevo.
Ares: Sabes me encantaría quedarme y ver cómo mueres, pero creo que te dejare morir aquí. Deimos Fobos vayance de aquí regresen al Olimpo está guerra es asunto mío.
Fobos y Deimos: Si, padre, como órdenes.
Ares y sus hijos abandonaron al moribundo dragón dorado que en su mente solo podía pensar en la promesa que no podría cumplir y la mujer que aún esperaba su regreso.
Derribado en el suelo en un gran charco de sangre incapaz de ponerse en pie o incluso incapaz de mencionar una palabra vio la imagen de su hermano que le ofrecía su mano para que se levantase. Herio cerró los ojos.
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Comments
Anonymous
Chinga tu madre Ares
2021-03-31
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Anonymous
Por que???? No mamen, eso no debia pasar, por que a Herio?
2021-03-31
0
Anonymous
Noooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
2021-03-31
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