Capitulo 4: no se divertirme.

Amy despierta con la llamada de Máx, quien está muy preocupado por su carrera. Los patrocinadores más importantes están por abandonarla, a menos de que haga una aparición pública en la televisión para un programa deportivo y que participe de una entrevista con el diario "El gran jugador", algo de lo que no está muy de acuerdo.

—No puedo hacerlo, solo quieren burlarse de mi.

—Amy necesitamos a los patrocinadores no podemos perderlos, a pesar de que tengas dinero, ellos tienen publicidad, y sin publicidad , por más que tengas talento desaparecerás del patinaje, ¿eso quieres?

—Sabes muy bien que no. Nos vemos en un rato en la pista de patinaje —exclama cortando la llamada.

Amy se levanta, toma un desayuno proteico para tener mayor energía para el entrenamiento, y se prepara para ir a la pista de patinaje. Llega al lugar y se encuentra con Alex y Max dando vuelta por la pista.

—Hola —saluda con frialdad.

—Hola Amy —Alex le devuelve el saludo con dulzura, brindándole una sonrisa encantadora que hace que el corazón de Amy comience a latir con fuerza.

—Hola Amy —también saluda Max acercandose a ella.

—¿Como esta tu tobillo, Amy? — pregunta Alex.

—Esta... Bien —exclama perdida en esa sonrisa que ocasiona estragos en ella—ya no duele.

—Me alegra escuchar eso, recuerda que me debes una clase sobre el hielo.

—Si Alex, hablaré con Max y luego estoy contigo.

—Esta bien, te espero, mientras seguiré con mi trabajo —manifiesta Alex sonriendo, dirigiéndose hacia la pulidora, cayéndose en el camino.

—Debes enseñarle urgente Amy, puede hacerse daño—comenta Max.

—No se porque quiere este trabajo, si ni siquiera sabe caminar sobre el hielo, tendria que haber sido una condición para conseguir el trabajo ¿no te parece?

—Fue el unico que se presentó a la entrevista Amy, sabes que no hay muchas personas que soporten tu carácter. Y creo que Alex es muy paciente contigo.

—Querrás decir que soy muy paciente con él, mira lo que es la pista.

—No puedes negar que esta mejorando.

—Está mejorando, pero no sirve para este trabajo.

—No seas cruel, además solo lo haces para ocultar que te gusta.

—¿Qué me gusta? ¿Que Alex me gusta? Estas loco —exclama furiosa, que le gusten sus ojos y su hermosa sonrisa no significa que guste de él —háblame acerca de los patrocinadores, quiero comenzar con el entrenamiento.

—Esta bien, nos llamaron de "el gran jugador" quieren una entrevista exclusiva dentro de una semana, enviarán un periodista hacia aqui y quieren que te presentes al programa "lo mejor del deporte".

—¿Por que hacen esto? ¿Por que quieren humillarme de esa manera?

—Los necesitas, Amy, necesitas a los patrocinadores, yo estaré allí apoyándote, si te sientes mal te sacaré de ahí, no dejaré que te lastimen.

—¿Me lo prometes, Max?—pregunta algo nerviosa.

—Lo prometo, sabes que nunca te dejaría sola.

Amy comienza a entrenar rigurosamente, hace varios movimientos, que poco a poco su tobillo va soportando, intenta realizar el triple salto, pero vuelve a caer al suelo. Max corre hacia ella para ver si se hizo daño.

—Amy ¿estas bien? —pregunta preocupado.

—Si, estoy bien... — comienza a llorar y Max intenta tranquilizarla.

—Tranquila, todo estará bien.

—No podré hacerlo nunca, maldita sea —llora muy frustrada. En ese momento Alex se acerca a ellos con una taza de chocolate caliente en sus manos.

—Toma Amy —ella acepta la taza ñ, esta tan rico y dulce, que por segundos, se siente mejor— no tienes que darte por vencida, yo se que tu puedes, con Max confiamos en ti, demuéstrales a esos periodistas que no eres ninguna fracasada.

—Amy quiero que te vayas de aquí. Quiero que salgas y disfrutes un día solamente, sal y diviértete.

—No tengo amigos y lo sabes.

—Lo sé, pero...que dices Alex, ¿no te gustaría salir con Amy a tomar unos tragos y a bailar? necesitas diversión y eso seguro ayudará a que te recuperes más rápido.

—Por supuesto que si Max—exclama Alex, se lo dije, si ella me enseña a mantenerme en el hielo, yo la ayudaría a sonreir. Tiene razón, Amy necesitas salir y esta noche tu y yo saldremos a divertirnos.

—Lo siento Alex, agradezco tu ofrecimiento pero no quiero.

—¿Por que no quieres? ¿Te da vergüenza que te vean con alguien como yo? —pregunta.

—¿Con alguien como tu? —manifiesta Amy, sabe que si la ven con él seria la más envidiada del lugar.

—Si, tu tienes mucho dinero y yo soy un simple empleado tuyo.

—Olvídalo Alex no es por eso, es que yo... No se divertirme... Lo unico que disfruto hacer es patinar .

—Y eso esta muy mal. Te llevare a un bar cubano a bailar salsa y tomar unos buenos mojitos, veras que mañana estarás como nueva, te lo garantizo.

—Alex yo...

—Vamos di que si, paso por ti a las 10, no acepto un no por respuesta.

—¿Y si mi respuesta es no?— lo desafía.

—Tendré que renunciar.

—¿Crees que eso me molestaría? Sabes muy bien que no sirves para este Trabajo.

—Soy lo unico que tienes Amy, nadie quiere trabajar contigo, solo Max y ahora yo. Así que si me necesitas. No puedes negar que estoy mejorando —exclama Alex que con un movimiento vuelve a caer al suelo—aunque en lo que no mejoro es en el hielo.

—Tendré que ayudarte o te haras daño y luego me llevaras a juicio—él comienza a reírse por su comentario y Amy queda obnubilada por su sonrisa, por décima vez en el día.

—Estas muy a la defensiva mi querida Amy, y eso tiene que cambiar, pero acepto la propuesta de que me enseñes.

—Yo no te hice ninguna propuesta Alex.

—Acabas de hacerlo, dijiste que me ayudarías, no estés a la defensiva conmigo, soy tu amigo—su comentario hace que se sienta culpable por lo que está haciendo, engañando a Amy para involucrarse en su vida. Su jefe está muy contento con su trabajo y él está realizando un buen informe sobre ella, se siente una basura, pero de eso depende su trabajo.

—¿Mi amigo? Tu no eres mi amigo, solo eres mi empleado.

—No te preocupes Amy, dame tiempo, seremos muy buenos amigos.

—La dejo en tus manos Alex, cuídala, que no beba mucho alcohol—exclama Max.

—Descuida, está en buenas manos. Gracias por la confianza.

—Oye ¿Qué creen que soy? ¿un juguete que ustedes deciden por mi?—pregunta enojada.

—Vamos Amy no seas tonta, ¿no te gustaría escuchar música, tomar unos tragos, y bailar toda la noche? he visto varias coreografías tuyas y muchas veces has elegido la salsa.

—Eres cubano ¿cierto?

—Pues si lo soy. Desde pequeño vivo en Estados Unidos, pero llevo la salsa en la sangre, es imposible ser cubano y que no te guste bailar. Que dices ¿vienes conmigo? —pregunta Alex poniendo su carita tierno que hace sonreír a Amy —¿lo ves? Se quieres venir conmigo, solo te haces la difícil, pasare por ti a las 10.

—Esta bien, esta bien acepto, solo si me dejas en paz. Y ahora prepárate porque te enseñaré a patinar sobre hielo.

—¿Patinar? —pregunta sorprendido.

—Si, es más fácil que caminar con esos zapatos térmicos.

—Está bien. Sus deseos son ordenes —Alex hace la señal de capitan, llevandose su mano a la cien, lo que hace que Amy comience a sonreir— eso quiero que hagas—exclama Alex —que sonrías.

—Ya dejate de tonterías y empecemos antes de que me arrepienta —manifiesta borrando su sonrisa y poniéndose dura otra vez, nadie volverá a hacerle daño como lo hizo Michel.

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Betty Saavedra Alvarado

Betty Saavedra Alvarado

Alex no debes mentir a Amy ella ya sufrió una decepción de Michael

2023-12-31

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