Es un nuevo día, Amy se levanta, se toma una ducha, desayuna y se pone su ropa termica para ir a la pista de patinaje. No pudo dormir en toda la noche de solo pensar en Max, lo llamó por teléfono varias veces pero no quiso contestarle, no puede dejar las cosas así, lo necesita, es uno de los mejores entrenadores del país, además de ser su único amigo.
Llega a la pista y se encuentra con Alex, quien está puliendola para dejarla perfecta y que ella pueda patinar sin problemas, pero la pista sigue siendo un desastre, el chico no ha aprendido nada y ella no es una persona que tenga el don de la paciencia.
Amy se acerca a Alex y este, con una tierna sonrisa, la saluda, dejándola un poco confundida, no puede negar que es muy lindo, mucho más que Max, dueño de unos ojos verdes increíbles y ahora puede distinguí, de una hermosa sonrisa.
—Buenos días Amy ¿como esta tu tobillo? —pregunta amablemente.
—Hola Alex, mucho mejor, ¿desde que hora estas aquí?
—Me alegro mucho Amy, desde las Max me dijo que viniera a esa hora todos los días.
—¿Has hablado con él? —pregunta ansiosa.
—No, ese fue el horario que me dio cuando empecé a trabajar —Alex tiene que dejar su oficina por varios días hasta que esto termine. Pero esta feliz de venir, nota que hoy esta de mejor humor, y hasta mucho más bonita que ayer, ¿puede ser eso posible? Se pregunta Alex. O quizás ayer con todo lo sucedido no se había dado cuenta de lo hermosa que es Amy Williams , una mujer que podría enloquecer a cualquier hombre, y él debería tener mucho cuidado, ya que las mujeres son su débilidad —¿tu has sabido algo de Max? Se fue de aquí muy enojado.
—Si lo se, tendré que insistir, no es la primera vez, se que volverá, me necesita y lo necesito.
—Muy bien, seguiré con mi trabajo si no te molesta.
—Oye Alex, se que estas poniendo tu esfuerzo pero no lo estas haciendo bien.
—¿No? — pregunta Alex decepcionado.
—No, lo siento, la pista deberia estar más limpia, si no podría caerme.
— Lo siento, volveré a limpiar y me dices si esta bien —Alex hace un movimiento con sus zapatos para nieve y cae al sueño.
—Y lo principal, necesitas aprender a mantenerte en el hielo, no puedes trabajar aquí si no lo haces—exclama Amy ofreciéndole la mano para levantarse y él la acepta muy amablemente. En ese momento, que sus manos se tocan siente un escalofrío muy fuerte, pero lo deja pasar.
—Podrías enseñarme, ¿no te parece? —manifiesta Alex dedicándole una hermosa sonrisa que la derrite por completo.
—Yo... —titubea, no sabe que decir, esta perdida en esa sonrisa —no puedo Alex —dice segundos, cuando recupera la calma—debo entrenar, nada puede distraerme, queda muy poco tiempo para las nacionales.
—Por favor Amy, aprendo muy rápido ya veras —exclama Alex, haciendo puchero, muy tierno, lo que hace que Amy sonría —¡oh Dios mio! ¿que he hecho? Logré hacer reír a Amy Willians.
—¿Que dices? —pregunta Amy poniéndose sería de nuevo. Incomoda.
—Tienes una hermosa sonrisa. Deberías sonreír más a menudo, tengo una idea tu me enseñas a patinar y yo te enseño a sonreír ¿que dices?
—Se reírme Alex...
—Si pero no lo haces. Te verías más bonita haciéndolo.
—Olvídalo Alex debo que entrenar. Además no tengo motivos para hacerlo.
—Por favor Amy hazlo por el bien de los dos, si yo puedo manejarme en el hielo puedo trabajar mejor y te beneficiaria a ti. Y te aseguro que puedo darte muchos motivos para sonreír, se contar muy buenos chistes.
—Viéndolo desde ese lado tienes razón. Esta bien te enseñaré Alex. Pero no necesito tus chistes, guárdatelos para quienes quieran escucharlos—exclama sería.
—Gracias Amy, sabía que lo harías y lo te preocupes yo te enseñaré a sonreír, mis chistes son adictivos, escuchas uno y querrás que te cuente más —manifiesta Alex que se acerca a ella sin caerse. Quiere abrazarla como agradecimiento, pero ahora si cae y arrastra a Amy con el, cayendo al suelo, sobre ella.
—Oh no Amy ¿estas bien? —pregunta preocupado —Lo siento mucho —Alex no puede mover un solo musculo, se queda prendido en los ojos celestes de Amy, que ojos más bonitos, piensa él, y Amy tampoco puede hacerlo porque también está cautivada por los ojos de Alex, no pueden dejar de mirarse y él esta a punto de besarla, cuando sienten una voz a sus espaldas.
—Hola Amy, Alex —saluda Max regresando a la pista de patinaje. Alex rápidamente se levanta de arriba de Amy algo incómodo — lamento interrumpir —acota, burlándose de la incomodidad de ambos.
—Solo estaba tratando de ayudar a Alex con el hielo y me arrastro con él, o aprendes rápido o te vas de aquí —manifiesta muy enojada, mas fría que el mismo hielo, ¿como pudo cambiar tanto su humor de un momento para el otro? piensa Alex, sabiendo que si Max no aparecía, seguramente la habría besado.
—Lo siento Amy, pero recuerda que prometiste enseñarme —le recuerda.
—Lo haré, cumplo con mi palabra, no ahora, debo hablar con Max, puedes seguir haciendo tu trabajo.
—Esta bien, cualquier cosa me avisan, estaré por allí.
—¿Que sucede entre Alex y tu? — pregunta sorprendido, una vez que el joven se alejo de ellos.
—Absolutamente nada, sabes que no tengo tiempo para estar con alguien, solo pienso en las nacionales.
—Quizás deberías tener tiempo para estar con alguien, creo que te haría más humana Amy.
—¿A que has venido?— pregunta enojada.
—Me llamaste unas doscientas veces, pensé que querías que vuelva, se lo obstinada que eres, que no te darás por vencida, así que quiero estar aquí para ayudarte.
—Gracias Max, estoy mejor, ya no tengo dolor, Robert me infiltro y me recetó unos analgésicos muy fuertes, empezaré poco a poco, se que fue un grave error lo que hice ayer
—Me alegro que hayas recapacitado Amy, nunca vi a una persona que amara tanto el patinaje como tu, sabía que entenderías que solo quiero ayudarte.
—Lo sé, Max y te lo agradezco, sabía que no me dejarías, eres el unico que me soporta
—Lo hago porque te quiero, piensa lo de Alex, Amy, no estaría mal que salgas con alguien y te diviertas un poco, necesitas descansar y no estar tan pendiente del patinaje—le aconseja.
—No saldré con él, no es de mi tipo.
—No mientas, vi como se miraban. Estaban a punto de besarse.
—¿Estas loco? , no tengo tiempo para tonterías hay que entrenar —exclama yendo a la mitad de la pista.
Alex no puede sacar sus ojos de Amy, es tan bonita, y por más que intenta esconderla tiene una sonrisa muy dulce, no puede creer lo obstinada y perseverante que es, y tampoco puede creer que él este haciendo lo que su jefe le pidió, involucrarse en la vida de Amy, aunque viéndolo bien, no tiene una vida, solo dedica su tiempo a patinar, como le gustaría invitarla a tomar un trago, a disfrutar de la noche, a bailar, para sacarle un poco la amargura que tiene en su rostro y hacerle olvidar un poco del patinaje, pero Alex sabe que aunque le va a costar lo va a hacer, si ella es obstinada el también lo es.
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Updated 20 Episodes
Comments
Betty Saavedra Alvarado
Alex te va a enseñar a reírte para que no seas tan amargada en las pequeñas cosas del mundo está la felicidad
2023-10-13
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Juliet
siempre me gustó las historias de patinaje, tienen buenas lecciones
2023-04-25
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Angelik Maria Ramirez Sanchez
me encanta
2021-12-24
0