Una promesa difícil de llevar a cabo.
NovelToon tiene autorización de Enn Gómez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
OSADÍAS.
...GEORGE BECKER...
Cometí la osadía de comer en la recamara de mi subordinada, estando ella dormida y yo justo en frente.
Siendo sincero conmigo mismo, no me arrepiento en lo absoluto. Hacía bastante tiempo que no disfrutaba de una hermosa vista al momento de consumir los alimentos. Al término de esta acción diaria, trasladé mis maletas a mi antigua recámara, la que utilicé en mi niñez y parte de mi adolescencia, y la que, por cierto, también sufrió severos cambios
Comencé a desempacar y después de haber terminado, Gerónimo apareció. Se disculpó por no haber estado presente a nuestra llegada, y pidió que le cediera un poco de mi tiempo para tratar un asunto importante, algo que no negué.
Nos trasladamos a la oficina de mi padre, que pasó a ser de la de él cuando asumió el cargo de jefe. Tomamos asiento en el sofá e iniciamos la conversación.
- Los familiares cercanos del señor Alessandro, están exigiendo la lectura del testamento. – Confesó.
-Le dieron la espalda cuando supieron de su negocio, y ahora quieren las ganancias de este. Malditos hipócritas. – Me expresé.
-Parece que se han olvidado de todo el daño que le hicieron. – agregó Gerónimo.
-Apenas ayer me enteré de esto, así que, tuve que explicarle al abogado la situación que estamos pasando.
- ¿Te refieres a Evelyn?
-Sí. Ella todavía no sabe que él es su padre, ¿Verdad?
-No, y no sé de qué manera decirle. – No es un tema nada fácil. Ni siquiera puedo imaginarme la reacción que tomará al saberlo.
-Por esa razón, le pedí atrasar la lectura del testamento por treinta días, en los cuales buscaras la forma de confesarle tal secreto.
Entiendo que él me esté dejando esa responsabilidad a mí.
-Lo haré antes de la fecha. Y sobre ellos, “la familia”, ¿Se encuentran en el país?
-No, pero te aseguro que pronto lo harán.
- ¿Has averiguado algo sobre lo que pasó en Chicago?
-Tengo información, pero te la haré saber cuándo ya tengo algo concreto.
-Me parece perfecto. ¿Es todo? – No tengo prisa, solo que no quiero …
-No. – Respondió interrumpiendo mis pensamientos. - Sé que no tengo derecho de entrometerme en tu vida, ya tengo una mala experiencia con eso, pero te aclaré que todo lo que esté relacionado con la Srta. Owen, será de mi incumbencia y preocupación.
Ya se a lo que lo que me dirá. Encendió la tableta y me mostró un llamativo título con una espléndida imagen.
- ¿Ustedes son pareja? – Cuestionó en un tono molesto.
-No. – Respondí al instante.
Estaré aquí por muchos minutos más.
-Entonces, explícame.
...---------------------...
...TIEMPO ACTUAL...
La acción que hace unos segundos realicé, estaba a poco de salir de mi control, afortunadamente reaccioné y me alejé. Tal parece, que este día estoy cometiendo muchos atrevimientos hacia ella, y por lo que acontece, lo seguiré haciendo.
-En otras palabras, fingir nuestro noviazgo ante el público, pero estando a solas, usted seguirá siendo mi asistente y yo su superior. – Aclaré.
- ¿Esto implicaría un contacto corporal, dejar la formalidad, posibles caricias y besos?
-Sí. Perdóneme por haberla metido en esto, pero mis razones son más fuertes.
-No tiene por qué volverse a disculpar, yo también lo haría si estuviera en la misma situación.
-Entonces, ¿Cuento con su apoyo?
-Por supuesto, estoy con usted. – Sonrió y sentí un alivio.
-Gracias. – Una palabra sumamente sincera. – Le pido que termine de comer, ya que quiero llevarla a un lugar.
- ¿No trabajaremos?
-Eso será mañana, esto es más importante. – Asentó y siguió comiendo.
...HORAS DESPUÉS....
- ¡Gracias por traerme! – Sollozó y después me abrazó, dando por terminado su desahogo.
Estamos en el lugar donde los restos del sr. Alessandro descansan. Cuando llegamos, Evelyn cayó de rodillas ante la tumba y comenzó a llorar por aproximadamente una hora.
-Sabía que lo necesitabas. – Acaricié su cabello y dejé un beso sobre este.
La abracé por un corto tiempo, hasta que propuse terminar el día con un atrevimiento más. - ¿Quiere cenar conmigo? – Dije.
-Me encantaría. – Respondió.
Salimos del cementerio, y ya estando en la camioneta, llamé a Gerónimo para informarle de nuestra repentina salida.
En el trayecto a la ciudad, estuve analizando la conversación que tuvimos hace muchos días, pero en específico su pregunta:
- “¿Será en un restaurante a los que usted suele acostumbrar?” [Cap. 4]
Llegué a la conclusión de un incomodad con estos tipos de lugares. Así que, tomé la decisión de salir un poco de mi zona de confort y de cenar en otra clase de restaurantes.
Llegamos al lugar, y supe que hice lo correcto.
- ¡Restaurante de comida mexicana! – Se expresó con emoción.
- ¿Ya probó este tipo de comida? – Cuestioné. Esta es mi primera vez.
-Sí, es deliciosa. – Aseguró y entró al establecimiento.
Caminé detrás de ella, pero me detuve abruptamente cuando mis fosas nasales detectaron un aroma conocido y único.
-Rebeca. – Susurré.
...---------------...