Al llegar a la entrada, Isabella y Carmela hicieron una reverencia muy formal, se enderezaron e Isabella presentó su invitación al duque y este observo que ella poseía el anillo del título nobiliario.
¿A que lleva todo esto? Pregunto el duque molesto y desconcertado
Lo siento excelencia, permítame presentarme, Condesa de Belgrave y mi acompañante, la Señora Carmela Klementain.
El conde no pudo negar la legitimidad de la invitación y el anillo, así mismo los demás invitados empezaban a llegar por lo que le dijo:
Bienvenidas, sin embargo tendrá señorita que explicármelo todo con detenimiento después, le parece?
Por supuesto excelencia.
Bien, por ahora, vaya a alojarse en sus habitaciones, mi nieta, Lady Georgina, las acompañara.
Claro- Respondió Georgina en un tono algo desconcertada y nerviosa.- Por aquí por favor …
Hicieron otra reverencia al duque y se marcharon en dirección a su habitación, la casa por dentro era totalmente rustica, muy vieja y hecha con piedra, sin muchos acabados finos, se veía que tenía por lo menos tres siglos y que la familia del duque la habían conservado en buen estado, e Isabella sabia el motivo, la ubicación en la que se encontraba la casa era perfecta para la caza y para pasar días muy muy tranquilos, seguro la casa tenia pasadizos y esas cosas, pensó Isabella.
Subieron una escalera y dieron vuelta a la izquierda, en la estancia de visitas, al llegar al corredor donde las damas se hospedarían las chicas florero salieron al asalto, Lady Prisilla y la señorita Alexandra.
-Lady Isabella ya ha llegado- dijo Prisilla
- ¿Qué dijo el viejo duque?- cuestiono Alexandra en tono de análisis por intentar averiguar lo que pasaba.
-¿Viejo duque?- inquirió Isabella
- Así nos referimos al Duque de Albarans- contestó Prisilla
Isabella miró a Georgina para saber qué es lo que ella opinaba
Fue mi idea- sonrió y alzó los hombros
Era la primera vez que Isabella veía a las tres chicas con su verdadera forma de ser, Prisilla era alta, de las que sobresalen dentro de un salón de baile por casi media cabeza, pelo castaño largo y medio rizado, tez blanca, boca grande, cuerpo esbelto, el de una persona atlética, seguramente practicaba algún deporte, tenía muy buen humor y era muy bella dejando de lado su anticuado atuendo, a simple vista la hacía lucir desgarbada, en realidad no la hacía lucir, pasaba desapercibida, el tiempo que Isabella la había visto en los salones de baile, siempre parecía más una solterona olvidada que una joven buscando marido, no sabía en realidad el motivo de porque no pudiera hacerlo, poseía todo lo necesario para darse a notar y conseguir algún partido considerable, si bien era hija de un barón y su dote era aceptable, no había ningún motivo para que no pudiera colocarse en una buena posición.
Luego esta Alexandra con cabellera larga y lisa, negro azabache que le llegaba a media espalda, ojos color violeta que aparentemente son de un azul grisáceo, de estatura normal con curvas perfectas disimuladas por su vestimenta, pero con una agudeza extrema, nada se le escapaba, habría que tener cuidado con ella y lo que decía, hasta estar segura de que podía confiar en ellas, sin embargo el motivo por el cual era una florero seguramente era que era la pupila de alguien y no la hija de un padre con título nobiliario, y su vestimenta lo confirmaba, tan sencillo que seguro la confundían con alguna doncella que con una buena y refinada dama, sin embargo su tutor el conde Portland no era conocido por ser un tacaño, al contrario era un buen hombre en general y era bien sabido el aprecio que le tenía a su pupila, algo andaba mal ahí.
Y por último estaba Georgina quien era toda una dama londoniense, refinada con buena apariencia, sin embargo había tristeza en sus oscuros ojos color café, su cabellera era larga color castaño, estatura mediana, tez blanca con unas chapas que resaltaban sus ojos y boca, era delgada pero con curvas, de hecho muy bella, de ella no entendía porque no se había casado y seguía viviendo con su abuelo que se notaba a leguas que solo era un estorbo para él.
Estas chicas eran un misterio para Isabella y no entendía el porqué de sus vidas si eran tan comunes y sencillas, porque no podían ser felices si lo tenían prácticamente todo, una vida normal y pacífica, disfrutar de lo que la sociedad les brindaba, la libertad de hacer su propia vida…
Se puede prescindir del protocolo entre nosotras entonces? inquirió Isabella con cierta armonía y un poco de cautela.
Y las tres contestaron al unísono; - Por supuesto! Y rieron.
Bien, Sra. Hopper, ya ha oído nada de formalismos estirados mientras estamos a solas con nuestras nuevas amigas, Dijo Isabella.
Está bien querida, pero nada fuera de lo inapropiado y vulgar, entendido?,- respondió Carmela, jugando su papel de chaperona
Isabella se volvió a ver a las chicas y les hizo un gesto de no le hagan caso, y sonrió traviesamente.
Bueno que hacemos en el pasillo?, vamos a su recamara para que descanse y estemos más cómodas y sin pájaros en el alambre, dijo Alexandra.
Cierto dijo Georgia, -su habitación será la última de la izquierda, y el de la señora Hopper, la habitación continua, perdona que sea una después de todas nosotras pero es la única que tiene habitación comunicada con la otra, la de la señora Hopper.
Gracias, que amable dijo Isabella.
Entraron en la habitación con algo de luz pues empezaba a ocultarse el sol en el horizonte, era una alcoba bastante amplia con detalles color crema y azul, los muebles bastante rústicos, algo lúgubre pensó Isabella, sin embargo era natural.
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Comments
T@ty Torres 💫✨
disculpen..que edad tiene Isabella?
2024-09-10
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