Si bien el postre le levantó un poco el ánimo y provocó que se lo comiera todo, Beatrice seguía sin querer comer nada. Ni siquiera un poco de sopa que se le fue ofrecida. Serena, la duquesa de Rosaria, solo pudo callar su preocupación cada vez más creciente.
Llegada la tarde, los médicos le habían preparado por orden de su cuñado, que seguía fuera de la ciudad, un baño medicinal para ayudarla un poco.
Una vez llegara a la academia de medicina, allí recibiría un tratamiento nucho más completo, pero por ahora debían hacerle lo básico.
—¡Vamos cariño!—suplicó su madre—es por tu bien...
—No quiero—se negó aún acostada en la cama.
—¿Por qué?—preguntó la duquesa Serena.
Beatrice desvió su mirada, intentando negarse a responder. Quería pensar en la calidez que había sentido por parte de Murad, a la hora de probar su postre.
—¿Hija?—cuestionó de nuevo su madre.
—No quiero—susurró viendo sus manos vendadas—ver mi cuerpo.
La segunda princesa bailarina agachó su mirada llorosa, temblando del miedo. Recordar lo que pasó, mientras veía su cuerpo, era una tortura para ella. Su madre, al verla, sin más palabras, supuso lo que la aquejaba.
—¿Te gustaría una venda?—preguntó—será más fácil para ti sin ver.
Su hija asintió, provocando que ella quedará más tranquila que se dejaría bañar y aplicar el tratamiento. Una vez la vendaron, ayudaron a levantar.
Todos, hasta su madre, tuvieron que aguantar las lágrimas a medida que la princesa quedaba sin ropa y sin vendajes. No solo sus costillas estaban claramente marcadas, evidenciando el hambre que pasó, sino también la tortura que vivió, donde inclusive uno de sus senos había sido mutilado.
—¿Mamá?—preguntó nerviosa Beatrice.
Preocupada y temerosa de su cuerpo hecho una misera, bajo un poco la mirada avergonzada ante el silencio sepulcral que había, segura de que todos la estaban viendo mal. Fue así que, tras pasados unos segundos, sintió el cálido beso de su madre en su frente.
—Todo estará bien, hija mía—expresó la duquesa.
Con cuidado, Beatrice ingresó a la bañera, sintiéndose un poco extraña por la sensación del agua en su cuerpo y un poco de ardor en este, pero tras varios minutos, su cuerpo por fin pudo relajarse un poco al sentir el efecto sedante de dolor que tenían las hiervas medicinales en este.
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Luego de su baño, fue de nuevo vendada y con una bata ancha, la colocaron en su cama después de sentirse muy cansada. Inclusive durar dos minutos de pie era mucho, provocando que sus piernas temblaran por la debilidad que sentía.
La duquesa, mientras su hija descansaba, había comenzado a preparar el equipaje para su viaje a la academia. El nieto de su esposo, el príncipe Samuel, había sigo asignado para ser el escolta personal y el encargo de liderar la guardia que acompañaría el carruaje.
No sabía por completo los detalles del plan, pero según lo que había entendido, partirían en la noche del día siguiente, para poder salir de la capital los más discretos y silenciosos posibles. Pensando en eso, una punzada hizo que diera un brinco, al recordar algo.
—Cariño mío—se acercó con una cajita pequeña—tu padre me dio esto para colocártelo, pero lo había olvidado.
—¿Qué es?—preguntó un poco somnolienta.
—Es un anillo—se lo colocó encima de su dedo vendado—te protegerá ante cualquier cosa.
Beatrice observó curiosa el hermoso anillo en su dedo, parecía uno de compromiso. Tan solo pensar en eso, no pudo evitar recordar los hermosos ojos de Murad. No podía negar que le parecía hermoso, hasta que él fuera mucho mayor que ella, le parecía atractivo.
—Mamá—dijo en un susurro—¿Crees que alguien como el sultán pueda gustarle yo?
—¿Hija?—preguntó un poco confundida.
Dejando de lado un vestido que estaba empacando con ayuda de una criada, se sentó al lado de Beatrice y comenzó a escucharla. Cada palabra hizo que pensara enseguida en Anastasia, su primogénita, y no pudo evitar reírse un poco al ver que dos de sus hijas habían heredado sus gustos por los hombres mayores.
Recordando en lo que su hija mayor sufrió después de la sobreprotección que ella le había dado, temerosa de perderla junto a sus demás hijas, suspiró con un poco de vergüenza. Fuera lo que fuera, así sea con los intereses amorosos de ellas, las apoyaría hasta el final.
—¿Estaría mal si me gusta alguien tan mayor?—preguntó Betty.
—Por experiencia propia te digo, que entre más añejo, más delicioso el vino—respondió un poco apenada aunque sonriente—si te gusta el sultán, yo te apoyaré.
—No, está bien—susurró triste—ningún hombre quisiera estar conmigo, no quiero hacer las cosas incómodas a su majestad, después de ayudarme.
—Hija—dijo con tristeza Serena—no te trates así, mi amor.
—¡Es la verdad, mamá!—espetó frustrada mientras soltaba varias lágrimas—¿Qué hombre sensato se enamoraría de una maldita que está destinada a morir? ¿De una mujer cuyo cuerpo fue mutilado y está incompleto?
Se tapó por completo con su manta, cerrando sus ojos con fuerza mientras ignoraba la voz de su madre. No quería hablar con más nadie, se sentía con el corazón amargo, en especial porque deseaba la dulzura que el sultán le transmitía, pero creí que era indigna de ser merecedora.
Lo único que anhelaba era dormir todo lo que pudiera, tan profundo que no notara el paso del tiempo, y que solo tuviera que despertar para irse del palacio rumbo a la academia de medicina. Aunque, estaba un poco emocionada por poder ver de nuevo los ojos tan hermosos del sultán.
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AL DÍA SIGUIENTE...
Cuando la noche llegó, un carruaje con varios guardias estaba en una de las salidas auxiliares del palacio, listo para salir en secreto de la ciudad, usando la oscuridad de la noche como camuflaje. Con cuidado, la última en llegar fue Betty, quien estaba siendo transportada en silla de ruedas.
La segunda princesa, ocultándose bajo una capa igual que la de las demás personas, sentía retumbar su corazón al notar que allí se encontraba Murad, observándola con aquellos ojos que enternecían su alma y la hacían sonrojar.
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Comments
Linupe
pobrecita Beatriz sufrió más que Anastasia 😭
2024-09-14
0
Mitsuki G
Al parecer solo comió lo que le dió Murad debería ser el que le haga su comida para que agarre fuerzas y pobre Beatrice fue quien peor le fue con el demonio ya que la mutilo pero se ve que le gusta Murad y el le demostrará que él la va querer así tal cual está ya que él sabe de lo sufrió ya que su madre igual sufrió al igual que él por él desgraciado de su padre ambos se van apoyar para ser mejores y superar todo lo vivido
2024-08-16
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