Capítulo 20

Manolo

Había Sido una noche caótica, después de la llamada de Mía, Pamela se puso histérica, espero que mi viaje a Valencia me ayude a desestresarme un poco, entro a la oficina de Antonio que me mandó a llamar.

- ¿Antonio cómo estás? - le pregunto a mi jefe que está un poco serio.

- Había empezado bien la mañana, pero un desayuno familiar lo arruinó, pero el resto todo bien. - mi papá tenía razón son bastante caóticos. - Pero siéntate Manolo, te mandé a llamar para darte las gracias. - me siento en la silla que está al frente de su escritorio.

- ¿Las gracias?. - le pregunto por qué no entendía nada.

- Me notificaron que no dejaste entrar a Mía a una clase porque llegó veinte minutos tarde.

- Una cosa son cinco, pero veinte ya es demasiado.

- Y por eso te quiero dar las gracias, no quiero que haya preferencias porque es mi nieta. - más que por eso lo hice por los dos.

- No señor, mire independientemente que sea su nieta, Mía es mi alumna y como cualquier alumna tiene que acatar las reglas, en un juicio no se lo van a perdonar.

- Y ella lo sabe muy bien, sé que será una excelente abogada, junto con Bella han realizado varios casos que les he podido conseguir, ya que Fernando no quiere que Mía esté en su bufete hasta que no se gradúe.

- Si sus propios padres no las ayudan como quieren que tengan experiencia.

- Fernando es un viejo lobo, pero es su empresa, por eso, trato que mis nietos tengan contacto con ese mundo antes.

- Y hace muy bien, mientras estaba en la universidad mi papá también me enseño mucho y ayudarlo era fascinante. - mi padre siempre ha sido mi mejor maestro.

- Yo me equivoqué mucho con tu papá sabes, pero bueno eso es el pasado y no vale la pena traerlo al caso, Manolo una vez más gracias y sigue así.

- Gracias a usted por la oportunidad. -le doy la mano y voy a salir de su oficina, cuando su voz me detiene.

- Espero que su matrimonio esté mejorando y recuerde que Mía es su alumna. - asenté con mi cabeza y salí de esa oficina.

Reviso mi celular y veo que Mía no ha mirado mi mensaje, lo iba a borrar cuando en la pantalla salía el nombre de Pamela.

- Pamela cuéntame, ¿Quieres seguir discutiendo?

- No cariño, estaba pensando bien las cosas y sé que estoy exagerando al pensar que tú y ella se conocían, pero entiéndeme, me haces falta tú.

- A ver, sabes que no ha sido sencillo para mí, no es fácil olvidar todo lo que pasó, vamos paso a paso, vale.

- Está bien, hablamos cuando regreses ¿Te parece?

- Claro que sí, nos vemos el domingo en la noche, un beso, adiós. - cuelgo la llamada y guardo mi celular.

Pasar con mi familia me puede hacer bien, así de pronto me olvidé de todos mis problemas.

Mía

Estábamos en el aeropuerto esperando que saliera el vuelo a Valencia, cuando veo que mi hermano viene hacia nosotros con su maleta, Bella me mira confundida.

- Yo no te iba a aguantar todo el fin de semana diciendo que lo extrañas, y menos borracha así eres peor. - mi amiga me sonríe y me da un abrazo.

- Gracias.

- De nada, y ve a saludarlo porque no sabe si salir corriendo o darte un beso. - Bella se va con mi hermano y como no tenía ganas de verlos besarse, reviso mi celular.

Se me había olvidado el mensaje de Manolo, lo abro por pura curiosidad "Pues lamentablemente me tiene que dar, porque tu cuerpo es el único que quiero que me dé calor" - por qué soy tan masoquista, porque me tengo que torturar, guardo mi celular y pongo mi mejor sonrisa para ese par.

- Me alegra que estén bien.

- Gracias por invitarme. - me dice mi hermano.

- Yo me voy a relajar el fin de semana y Bella en plan de enojada no es muy buena compañía, así que prefiero que estén como conejos a qué estén con caras largas.

- Luego hablamos de que no soy buena compañía, porque ya debemos viajar. - me dice la pelirroja, riendo.

Vamos a abordar el vuelo, necesito disfrutar de la brisa, el mar y la playa, ojalá encuentre un masajista que me quite este estrés que tengo.

**********

Llegar a Valencia me encanta, sentir la brisa costera y que recorra tu piel es una maravilla, el hotel me fascinaba.

- Me avisan si se van a encerrar en la habitación o van a ir conmigo a la playa, por fa para saber. - le digo al par que tengo detrás de mí. - en serio me urge un amigo.

- Que te urge que perdón. - me dice la pelirroja en el ascensor. - Yo soy tu mejor amiga, y siempre voy a estar para ti.

- Bueno, entonces nos vemos en diez abajo en el lobby. - llegamos al quinto piso y nos dirigimos a nuestras habitaciones.

No van a bajar, por lo menos no en diez minutos, mi celular sonaba y veo que es mi tío.

- Señor Martin Sanin, cuéntame a qué debo este milagro.

- Hola mi amor hermoso, te llamaba para ver cómo estabas, me dijo tu mamá que te fuiste de viaje con Bella y tu hermano.

- Sí, decidimos de último minuto viajar a Valencia, como no tenemos clases sino hasta el lunes y no tengo cinco de ganas de escuchar que necesito ir a terapia para controlar mi ira contra mi hermana.

- Vale te entiendo, la próxima vez me avisas, no excluyas a tu tío querido.

- Vale tío, bueno te dejo porque quiero disfrutar de la playa, te adoro, un beso, bye. - le cuelgo.

Antes de bajar al lobby, decido cambiarme y ponerme un short de jeans, mi top negro y la camisa larga blanca de botones la cual dejo abierta, me encantaba como me veía.

Bajo al lobby, como sé perfectamente que esos dos estaban ocupados, decido irme a la playa yo sola, lo que más me encantaba de este hotel es que estaba al frente de ella.

En mi recorrido por sentir la arena, me encontré un chiringuito, y como me urgía tomarme un trago, así que no lo pensé dos veces y me senté.

- Me regalas una cerveza por favor. - le digo al joven guapo que estaba enfrente mío, el cual me sirve este delicioso néctar.

Hoy me iba a olvidar de todo, saco mi celular para ver si el par de conejos me habían escrito y si, la pelirroja me escribió "No bajamos en diez, pero si en treinta, nos vemos ahora, te amo" "Cuando se desocupen, los espero en el chiringuito que está pintado de azul".

- Si es para olvidar, te recomiendo mejor el tequila, es más efectivo. - esa voz me saco de mis pensamientos, pero me estaba dando otros. - disculpa si te incomode no fue mi intención.

Que belleza era la que yo tenía al frente, un latino espectacular, con su cabello crespo, una barba no tan pronunciada, estaba divino.

- No tranquilo, mucho gusto Mía Montenegro. - le estiendo mi mano para saludarlo, la cual él acepta.

- Un placer Mía, me llamo Rodrigo Oviedo.

- ¿Mexicano? - le pregunto por curiosidad.

- Si, pero ya llevo dos años viviendo en Madrid, necesitaba escapar un poco del caos que es mi vida. - se veía un poco triste.

- Pues ya somos dos, entonces salud. - choco mi copa con él. - escapar de la vida o de alguien en especial.

- De mi vida, vivo de error en error, no sé si es porque me enamoro fácil o simplemente me ven la cara de pendejo.

- Pero porque dices eso.

- Porque siempre elijo mal, si no es el casado, es el que quiere experimentar, o si no es el estúpido que te dice es que a mí me gusta el poliamor no la monogamia, puedes creer. - no puede ser.

- Perdón, ¿Eres gay?. - tenía que preguntárselo.

- Claro mi amor, desde chiquito. - necesito algo más fuerte.

- Me regalas un tequila por favor. - le pido al barman, y de un solo sorbo me lo tomo.

- Eso cariño, algo me dice que nos vamos a llevar muy bien Mía.

Mientras mi queridísima amiga aparecía con mi hermano, decidí disfrutar de la playa con este mexicano espectacular, después de Bella nunca había conocido una persona así, sé que ellos dos se van a llevar muy bien.

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