Capítulo 2

MÍA

Abro el grifo de la ducha y siento como el agua caliente recorre todo mi cuerpo, me llena de energía.

Peino mi pelo después de una ducha reconfortante y lo seco con el secador, y me pongo un vestido corto negro sin mangas, con unas sandalias para no sentirme incómoda en la arena, salgo del baño y me encuentro a mi amiga con un vestido rojo que combina con su cabello.

-Estás divina- sonríe al decírmelo- hoy los italianos estarán rendidos a tus pies y no te vienes de esa fiesta sin haberla disfrutado.

-Eso no significa que me voy a acostar con el primero que me sonría- le digo en tono de advertencia- prometo disfrutarla.

Salimos del cuarto del hotel y nos dirigimos a la playa que para suerte mía era al frente de este, así si me aburro puedo irme al hotel sin ningún inconveniente.

La fiesta se veía muy bien, había una fogata, varias personas bailando, una barra con bebidas, un moreno se acercó a nosotros y nos saludó de doble beso.

-Bellas, están divinas- una sonrisa de oreja a oreja se asomó en su rostro. - Te molesta si me llevo a tu amiga.

-Tranquilo, ve y disfruta- Bella me da un beso en la mejilla, pero antes de irse me dice- disfruta, tienes de donde escoger- y se marchó con él.

La fiesta se veía chévere, pero no conocía a nadie y no me sentía cómoda, decidí irme a sentar en un lugar lejano del ruido, a mirar el mar.

-Pensé que era el único que prefería la soledad- casi me da un infarto al escuchar esa voz, miro hacia un lado y veo un hombre en toda la extensión de la palabra, con la oscuridad no se detallaba bien su físico, pero lo que se veía deslumbraba- ¿hablas español?

- Si perdón, mucho gusto Mía- le extiendo mi mano para saludarlo y él la estrecha con delicadeza.

-Manolo, es un placer Mía, ¿española?

-Sí, señor- No podía dejar de mirarlo, tenía unos ojos cautivadores.

-Sé que soy el más viejo que puede haber aquí, pero tampoco para que me digas, señor.

Yo solo podía reírme de su ocurrencia

-Tampoco creo que seas tan viejo como dices.

-Treinta años siempre se ven diferente.

Esos treinta años lo hacían ver todavía más interesante- Treinta años, todavía es ser joven, yo tengo veinticinco, espero eso no te espante- le digo sonriendo.

-La edad son solo números, lo importante es que cada número se viva y deje un bonito recuerdo, treinta años con muchas cosas bonitas y otras no tanto.

-En eso concuerdo contigo, perdón mi imprudencia, pero tú eres español también cierto.

-Así es, pero vivo en Italia hace muchos años y jamás pensé encontrar en este lugar una mujer tan bonita, que me hiciera olvidar mis problemas.

-Entonces ya somos dos, porque yo también vine para olvidar, el problema es que no lo he conseguido todavía.

-Espero poder ayudarte en eso- Se asoma una sonrisa en sus labios, en esos labios carnosos que tiene.

No sé si era la brisa o los tragos que ya me había tomado, pero esos me dieron el valor de acercarme un poco a él, su respiración la sentía cerca a mis labios.

-Me encantaría, pero no quiero que sea por copas.

- ¿Eres casado? - Lo miré a los ojos y luego a los labios.

-Cien por ciento soltero- su aliento olía menta.

-Eso es todo para mí.

Me llené de valor y por primera vez no me di las consecuencias, no pensé en nadie más, sino en mí, sus manos pasaron de mi cuello a recorrer mi espalda, mientras sus labios recorren mi cuello, en menos de un minuto me deshago de su camisa y con mis manos recorro su pecho.

Poco a poco nuestras prendas terminan en la arena mientras nuestros cuerpos se mueven al compás del agua, mi respiración se agita, nunca había estado con un hombre que me hiciera sentir lo que estaba sintiendo, empiezo a moverme más rápido haciendo círculos con mi cintura.

Oírlo Gemir es como música en mis oídos, nadie me había hecho disfrutar tanto como él, como dicen, la experiencia no se improvisa.

Esa última semana fue maravillosa y más junto a Manolo, como la buena Bella dice el sexo te hace olvidar de todo, no me acordé ni de mi familia, ni Felipe, de nadie, solo disfrute y me divertí, aunque haya sido solo una semana la viví como nunca.

-Si en algún momento vuelves a tener algún problema y quieres escaparte de ellos, recuerda que en Sicilia todo se puede olvidar.

-Con gusto vendré, fue un placer conocerte Manolo.

Ese fue el fin de unas vacaciones y la hora de enfrentar la realidad había llegado, Bella y yo estábamos en el avión unas cuantas horas nos separaban de nuestro destino.

-Lo que paso en Sicilia, se queda en Sicilia- las palabras de Bella me sacaron de mis pensamientos- y lo bueno que la pasaste- su sonrisa burlona no se hacía esperar.

-Lo que paso en Sicilia se queda en Sicilia.

Las vacaciones terminaron y en dos días empezaba nuestro último semestre para graduarnos como abogadas.

Manolo Cortes

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Comments

Erika Valadez

Erika Valadez

ojalá y se encuentren de nuevo,hacen bonita pareja

2025-03-15

0

Fabiola Cuevas Sandoval

Fabiola Cuevas Sandoval

que guapo 😘 😍

2024-12-11

2

Mariana Amaya

Mariana Amaya

y si con ese Manolo te olvidas de lo que sea ;) 😉

2024-11-12

2

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