2

Narra Eric.

Aun recuerdo la impresión que me llevé al conocer a Isabella, la dulzura de su mirada y la sonrisa tan atrapante que tenía, te dejaban mirándola durante largos periodos de tiempo. Obviamente, ella conectó muy bien con Aníbal, ya que, sus personalidades eran muy parecidas. Aunque también lo eran la mía y la de Anabella, pero ninguno de los dos nos podíamos dirigir la palabra.

Recuerdo que visitamos varias veces el pueblo y creo que a mis 14 años fue que conocí lo que sería el amor de mi vida. En una reunión social conocí a un almirante y por dios que embelesado con las historias de alta mar y con su traje, tan así fue mi enamoramiento que antes de comer los 15 ya estaba en listado en la marina.

Toque tierra un par de veces, antes de que a los 18 me nombrarán teniente, si así como les digo, a mis 18 años era conocido por como el Demonio de Alta mar, apodo que me gusta y al mismo tiempo no. me da el miedo y el respeto de mis camaradas y enemigos, pero también me pone un blanco en la espalda para que todos quieran matarme.

Según tengo entendido mi matrimonio se llevara a cabo cuando Anabella cumpla los 18 años. No es algo que realmente me interese, al menos no con ella, pero según mi padre debo cumplir con el honor de nuestra familia y representar con esta unión a ambas familias. No he podido visitar tan seguido el pueblo de los Lewis, a diferencia de mi pequeño hermano, tengo que embarcarme bastante seguido y tocar tierra después de varios meses.

A mis 21 años, volvía a mi casa después de una travesía de casi 11 meses, por alguna razón mi padre y mi hermano no se encontraban y los sirvientes tenían un aspecto lúgubre peor de lo normal.

¿qué es lo qué ocurre, Augusto?- le pregunte al sirviente de mayor confianza de mi padre.

Joven Amo, disculpe que no salí a recibirlo, Lord Black recibió hoy una noticia demasiado triste mi señor, la jovencita Lewis contrajo una enfermedad bastante grave y su vida depende de un hilo- sus palabras fueron un puñal directo a mi corazón.

No pensé dos minutos en procesar la información, si no me hubiese dado cuenta de que hablaba de Anabella y no de Isabella. A caballo era un viaje completo de dos días y medio, ganaba medio día, a diferencia de ir en carruaje, así que por lógica suposición debería poder alcanzar a mi familia y llegar junto con ellos.

Quizás fui demasiado impulsivo, pero lo cierto es que el miedo que tenía de perderla me carcomía en cada paso que mi caballo daba. Era como si los latidos de mi corazón se fuesen apagando por la angustia que sentía. Esos dos días de camino eran mi tortura, debía mantenerme cuerdo y no perder las esperanzas, mi caballo descansaba y comía en los pueblos que iba cruzando, pero yo no frenaba a dormir en alguna cabaña, pues quería llegar cuanto antes y juro que en algún punto me arrepentí.

Llegue casi exhausto a la mansión de los Lewis y la escena que vi ni bien cruce la entrada, fue un puñal directo al corazón. Mi amada secreta, lloraba desconsoladamente en brazos de mi hermano, y mi dolor era precisamente el de no poder ser quien la consuele, ni acaricie su pelo mientras descarga todo su dolor.

¿Eric?- mi padre me saca de mis pensamientos y giro a encontrarme con su mirada sorprendida, no solo por verme ahí, sino también por las condiciones en las que me encontraba. Estaba todo sucio y mi cabello estaba alborotado con hojas y ramitas enganchadas.

Lo lamento padre, no debí haber llegado así- hice una reverencia y vi que detrás de él salía el Señor Lewis con un semblante parecido al de un muerto al que obligaban a seguir viviendo.

El médico del pueblo había decidido sedar a la señora Lewis, luego de que está casi se ahogara en llanto. Anabella por una enfermedad respiratoria, había fallecido el día anterior, luego de pelear por su vida durante 10 días. Más allá de todo el ambiente sombrío, mis ojos seguían mirando a mi hermano y al amor de mi vida abrazados llorando. Fue en ese momento que recordé una carta recibida por el sirviente de mi padre, en donde me contaba que había descubierto que mi hermano tenía el plan de escapar con mi prometida, al parecer se habían enamorado e iban a ir en contra de la decisión de los adultos. Le pedí que no dijese nada, de esa manera yo podía desposar a la mujer que realmente amaba.

Me dieron una habitación donde pude asearme y prepararme para el velorio. Un cura llegaría a dar la bendición y al día siguiente el cajón iría al mausoleo familiar que se encontraba en el cementerio local. Anabella nos había abandonado a la edad de 16 años y en esa partida dejó no solamente el corazón de sus familiares roto, sino también el de mi hermano, que se mostraba fuerte aunque sus lágrimas cayeran de su rostro sin necesidad de hacer la más mínima fuerza.

Mientras el cura daba comienzo a la ceremonia, tuve que salir al patio a tomar aire, escuchar el llanto desgarrador de Isabella, me hacía querer cometer una locura, necesitaba llegar a ella y envolverla en mis brazos, prometerle que no la dejaría sola, que estaría ahí para ella, era capaz de dejarlo todo por solamente verla sonreír de nuevo.

¿Hijo que ocurre?- mi padre nuevamente me sacó de mis pensamientos. No podía mostrarme débil en su presencia, tenía que creer que era de hielo y sin sentimientos como siempre había sido.

Es solo que no soporto estar allí adentro, todo este lugar me sofoca, no debería haber venido- mis palabras salieron sin contemplación a quien las escuchara, no sabía que años más tarde me arrepentiría de haberlas dicho, aun cuando mi padre pensaba que mi dolor era por perder a mi amada y que no había otra razón para mi molestia.

Sin tan mal le hace estar en este pueblo y más precisamente en mi casa, puede retirarse cuando guste Teniente Black- maldije una y mil veces al oír su voz, cargada de dolor y de odio al mismo tiempo.

Señorita Isabella, pido disculpas en nombre de mi hijo, está abrumado con la situación- mi padre disculpándose por mi, era algo que no podía aceptar, debía decirlo yo mismo, pero cuando me di vuelta y la vi, sus ojos hinchados de tanto llorar, sus mejillas rojas de frotárselas para secarse las lágrimas y aun abrazada de mi hermano, quien la sostenía fuertemente, eso me lleno de coraje y ensombreció mi mirada.

Eres un idiota- fue lo único que salió de la boca de Aníbal, mientras me fulminaba con la mirada y se llevaba nuevamente a Isabella adentro de la casa.

mi padre no me dijo nada y me dejó solo en aquel lugar, la había cagado y en grande, todos estos años formando un carácter basado en el miedo de otros hacia mi y ahora había lastimado a la única mujer que conseguía derretir mi corazón.

Más populares

Comments

Erika Zuñiga

Erika Zuñiga

Excelente Historia 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻💖

2024-07-23

3

Carolina Acosta

Carolina Acosta

muy buena novela, gracias Pitufina 😊🌹

2024-06-07

3

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play