—¡Gracias por ser mi compañero de viaje! Lamento haberme puesto histérico en el aterrizaje —le digo a Israel.
—No te preocupes, fue un gusto conocerte —su mirada me examina por algunos segundos—. ¿Cómo irás a casa?
—Mi primo vendrá a recogerme. De hecho, ya no tarda en llegar.
—Está bien. Creo que es el momento de despedirnos.
—Sí, eso parece —me acercó a él, estrecho mi mano y corresponde—. ¡Cuídate mucho!
—Tú también. ¡Deseo que todo se solucione en tu casa!
—Sí, gracias por los buenos deseos —por qué, evidentemente, durante el viaje le conté la razón sobre mi regreso a Puebla.
Suelto su mano y así, nos alejamos. Él toma su rumbo y yo el mío. Comienzo a caminar en dirección a la salida, Hiram está mirándome. ¡Me da gusto verlo!
—¡Al fin te vuelvo a ver!
—Sí. ¿Me extrañaste? —Me animo a preguntarle.
Sonríe.
—La neta sí. Pero que bueno que ya estás de regreso. ¡Te ves un poco más moreno que antes!
—¡Estoy bronceado!
—Te ves bien. ¿Disfrutaste?
—Sí. ¡Bastante! Yo...
Me quedo observando un letrero en un negocio del aeropuerto. Me dio curiosidad y en mi interior, tenía muchas ganas de cambiar mi estilo para lucir diferente. ¡Esa óptica me daría esa oportunidad!
—¿Pasó algo? —Hiram se anima a preguntarme
—Quiero hacerme el examen de la vista que promocionan allí. ¡Quiero usar lentes!
—¿Usar lentes? Pero tú...
—Necesito cerrar y abrir ciclos en mi vida. ¿No ves que mi hermana se acaba de fugar con uno de mis pretendientes? —Le recuerdo a él.
—Sí, es cierto. ¡Qué mala onda de parte de tu hermana, no puedo creer que...!
—No digas más. ¡Quiero lucir diferente al regresar a casa! —Estoy decidido a intentar cosas nuevas.
...🩵🩵🩵...
Bajo del auto. Siento nervios de entrar a mi casa. ¿Cómo estará todo? ¿Qué tan dolidos estarán mis padres?
—¿No quieres entrar? —Hiram me mira con curiosidad.
—Sí, solo que, estaba meditando un poco en las posibilidades.
—Todo estará bien. ¡Tranquilo! No fue tu culpa que ella y Rodrigo se fugaran.
—Sí. Estoy consciente de ello.
Hiram lleva mi maleta, siento que la tierra del suelo cruje con los pasos que doy y el clima fresco es algo que sí extrañaba con mucho anhelo. ¡Aquí no hace calor!
Me detengo en la puerta principal, trago saliva. Hiram abre y el aroma a casa inunda mis pulmones. ¡Estoy de regreso! Entro sin miedo, escucho ruido en el comedor y sin dudarlo, me dirijo a esa parte de la casa.
—¡Hola! Ya regresé —es lo primero que se me ocurre decir.
Mis padres se sorprenden, Lea no les había dicho nada sobre mi regreso y esto era una sorpresa para ellos.
—¡Estas de vuelta! —Mi madre es la primera en levantarse de su silla y se acerca a mí para abrazarme con todas sus fuerzas.
—¿Me extrañaron? —Les preguntó a mis hermanas.
La mesa se sentía vacía, sin Lea y sin Carla. ¡La vida estaba cambiando para todos!
—Obvio que no te extrañamos, pero dime algo, ¿dónde conseguiste esos lentes? Te ves superguapo —dice Jimena.
Me ruborizo.
—¡Gracias! Quería cambiar de estilo —me limito a decirle.
—Siéntense, coman con nosotros —dice mi padre.
Hiram y yo hacemos caso.
Al terminar de comer, le pido a mi padre unos minutos para poder hablar en su despacho. En sus ojos se irradiaba el cansancio, seguro no había podido dormir bien estos días y en su corazón existía angustia. ¿Por qué?
—¿Cómo has estado? —Me animo a preguntarle.
—Bien, un poco cansado, me duelen las rodillas.
—¿Fuiste a checarte?
—Sí, y hasta me hicieron estudios, pero el médico no logra darme medicación apropiada.
—No te preocupes, deberías descansar estos días. Yo me encargaré del huerto y el gallinero.
Su rostro se iluminó, parecía feliz con mis palabras.
—¡Qué bueno que regresaste! Te extrañé mucho hijo.
—Yo también los extrañaba. Aunque Lea me estaba insistiendo en que me quedara más tiempo.
—¿Cómo está tu hermana? ¿Le va bien en su hogar?
—Ella está feliz. Parece otra persona en el sentido de que ahora es una mujer de ciudad.
—Como cambia la vida.
—Cambia muy rápido.
Asiente, me mira con atención y suspira.
—Mientras te fuiste, pasaron cosas aquí.
—Lo sé, estoy consiente de ello.
—Carla se fugó con Rodrigo. ¡Y aún no sabemos nada de ellos! Lo más seguro es que estén en la ciudad.
—Puede ser. ¿Ella no contesta el celular?
—No. Manda a buzón cada vez que le marcamos.
—¡Ingrata!
—¿Cómo te sientes tú?
—Estoy bien. Claro, si me siento preocupado por ella, no entiendo por qué razón se fugó. Si Rodrigo le gustaba y quería algo con él, bien podrían haber hecho las cosas bien.
—Sí. Tienes razón.
—Ambos fueron unos cobardes por huir como delincuentes —expreso de forma natural.
—¿Quieres un trago de tequila? Para que ambos calmemos nuestras penas —la oferta de mi padre me sorprendió un poco, era la primera vez que él me ofrecía beber.
—Está bien. ¡Quiero beber contigo!
Mientras él preparaba los vasos, mi mente meditaba en la posibilidad de ahogar mis penas. ¡Como Frida Kahlo! En mi corazón había un poco de resentimiento a causa de dos hombres que literalmente jugaron con mi enamoramiento. ¡Al final fueron unos cobardes!
Di un trago de tequila. ¡Me sentí mejor!
—¿Crees que se hayan casado? —Me atrevo a preguntarle.
—No lo sé. Nunca dieron motivos de que ambos sintieran cosas románticas el uno por el otro. Aún no entiendo como fue que tomaron esa decisión, principalmente él. ¡También te quería!
—Rodrigo me quería, Héctor también. Ambos fueron cobardes, pero no importa, eligieron de acuerdo a lo que su felicidad les pedía.
—¿Hablaste con Héctor?
—Sí. ¡Y no me lo vas a creer!
—¿Pasó algo?
—Resulta que me lo topé en Cancún.
—¿Es en serio?
—Sí. Pudimos platicar —bebo más, quiero sentirme un poquito mareado para desahogarme con mi padre—. Al final, pude aprender algo importante. Que las cosas no sucedan también te salva de ser infeliz.
—Es cierto. Ahora Rodrigo tendrá que lidiar con una mujer tremenda y chismosa.
No puedo evitar reírme.
—Carla tendrá que lidiar con un hombre que la indujo a huir. ¡La convirtió en una cobarde! Podré de ella, me da lástima.
—¿Y no sientes enojo hacia tu hermana?
—No tengo razón para enojarme con ella. Ella no tiene la culpa.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 38 Episodes
Comments