Nunca imaginé que me casaría a los 18 años, con un hombre que casi no conozco y en una ceremonia tan simple y apresurada.
Recostada en la cama de mi nueva habitación no dejó de pensar en las sospechas de Emiliano, estoy muy preocupada por mi padre, si él tiene razón debemos reforzar la seguridad en el hospital.
No pude dormir, solo di vueltas en la cama. Antes de que suene mi alarma ya salí de la ducha y elijo mi atuendo de hoy.
En poco tiempo la noticia de mí "boda" se hará pública, ni siquiera mis amigos pueden saber la verdadera razón por la cual nos casamos, será difícil mentirles. Especialmente a Sonia, es mi mejor amiga.
Estoy lista para ir a la Universidad, llaman a la puerta.
- Adelante.
- Buenos días, ¿descansaste?
- Buenos días, no mucho. ¿Tú?
- Poco. ¿Estás lista?
- Sí, vamos.
- Antes de irnos te presentaré con Inés, la señora que se encarga de la limpieza. No tarda en llegar, recuerda que debemos comportarnos como recién casados.
- ¿No nos desatará el hecho de dormir en habitaciones separadas?
- Tienes razón, no lo había pensado. Pensaré en la manera de justificar la situación.
Al bajar escuchamos llegar a Inés y entramos en personaje, él me toma de la mano y caminamos juntos a su encuentro.
- Buenos días, señor Emiliano- saluda y la puedo notar sorprendida al verme a su lado.
- Buenos días, Inés. Te presento a mi esposa, Katherine. Te pido que la trates con el mismo respeto que a mí.
- Así será, señor Emiliano. Mucho gusto, señora.
- El gusto es mío, Inés- estrecho su mano gentilmente.
- En esta semana mandaré redecorar mi habitación a gusto de mi esposa y estaremos ocupando la habitación de invitados.
- Muy bien, señor. ¿Se le ofrece algo más?
- Es todo, Ines. Ten un buen día.
En el auto le comento que quiero visitar a mi madre al salir de la empresa.
- Estoy de acuerdo. Debes estar cerca de ella en estos momentos. Yo mismo te llevaré.
- También quiero aumentar la seguridad en el hospital, si tus sospechas son ciertas mi padre está en peligro.
- Me tomé el atrevimiento desde el primer día de dejar gente a su cuidado.
- Gracias, yo jamás hubiese contemplado esa posibilidad.
Llegamos a la Universidad, estaciona y antes de que abra la puerta él ya está haciéndolo. Extiende su mano para ayudarle a bajar, me sorprende tomándome por la cintura y deja un casto beso en mis labios.
A pesar de la delicadeza mi corazón late acelerado, el calor de sus labios contra los míos permanece. Me alejo fingiendo serenidad. Sonia me mira a lo lejos y me acerco a ella a paso lento, formulando lo que debo decir e intentando controlar mis emociones.
- Wow, ¿no me digas que pasaron la noche juntos?
- No solo eso, amiga. Nos casamos.
- ¿Qué? ¿De qué me perdí?
- Tú sabes que Emiliano me gusta y mucho, pues él también gusta de mí y ante lo sucedido con mi padre tomamos la decisión de casarnos. Él me ayudará a hacerme cargo de la empresa y podremos estar juntos.
- Aquí hay gato encerrado, soy tu mejor amiga y no me trago ese cuento.
- Te estoy hablando con la verdad, sé que fue una decisión apresurada, pero él ha estado ahí para mí y para mi madre desde el accidente de papá. Me ha demostrado lo mucho que le importo y eso es más que suficiente.
- Intento creerte, pero de verdad estoy impresionada.
- Entiendo, no eres la única.
- No me imagino al pobre de Teo cuando se entere. Y Antonio, ¿qué dijo?
- Antonio nada, su padre estaba furioso.
- Eso deja claro que sus intenciones contigo no eran buenas.
- Ya no me quedan dudas. EmEmilianoree que el accidente de mi padre fue provocado y eso me tiene muy mal.
- Entiendo amiga, ha sido muy difícil.
- Demasiado, mi papá no mejora y mamá está cayendo en depresión.
- ¿Y van a vivir con ella?
- No, Emiliano no quiere que haya malos entendidos y que se rumore que se está aprovechado. Estamos viviendo en su Penthouse.
- Me tienes que dar detalles de la noche de bodas.
Miro mi celular y me doy cuenta de que vamos tarde, la excusa perfecta para evitar esa conversación.
- Vamos tarde, después te cuento.
- No es justo, quiero saber.
- No es el momento, vamos.
El resto del día evado responder a la pregunta de mi amiga, no tengo la más mínima idea de que decir. Temo que se dé cuenta de que estoy mintiendo.
Por suerte no nos reunimos con los chicos en el receso y no tuve que contarles de mi matrimonio. En el estacionamiento ya me espera el chófer para llevarme a la empresa.
Subo directamente a la oficina de Emiliano, los empleados me observan con curiosidad. Afuera de su oficina se encuentra Rosalía, su secretaria.
- Buenas tardes, señora Ferré. Adelante, su esposo la espera.
- Gracias, Rosalía.
Llamo a la puerta antes de abrir, escucho voces.
- Hola, amor. Adelante- saluda Emiliano, frente a él se encuentra Ramón.
- Hola, cariño- respondo y me acerco, él se levanta y le doy un beso en los labios- Buenas tardes, señor Estévez- Emiliano se aferra a mi cintura y me acerca mucho a su costado.
- ¿Hay algo más que desees tratar conmigo, Ramón?- Le cuestiona mientras toma asiento y me acomoda en su regazo, comienzo a sentir mi rostro arder por la vergüenza.
- Buenas tardes, Katherine. No, eso era todo. Me retiro, permiso.
Los segundos que transcurren hasta que Ramón sale de la oficina me parecen eternos. Debo permanecer en las piernas de mi esposo hasta que se marcha y la presión de su mano cerca de mi trasero me está enloqueciendo.
- Lamento si te hice sentir incómoda, pero era necesario- me explica mientras me levanto y me acomodo en una de las sillas frente a su escritorio.
- Entiendo, no te preocupes.
- Necesitas aprender a controlar tus emociones, te pusiste de mil colores y eso te deja en evidencia.
- Va a ser muy difícil, nunca he tenido este tipo de cercanía con ningún hombre- admito bajando la mirada, avergonzada.
- ¿Quieres decir que eres virgen?- cuestiona Emiliano sorprendido.
- Sí, nunca he estado con nadie. Ni siquiera he tenido un novio.
- Vaya, estás llena de sorpresas. Tendremos que trabajar en nuestro papel de marido y mujer para no levantar sospechas.
- ¿Practicar?
- Sí, debemos de conocernos mejor. Así la gente no nos verá como si fuéramos un par de desconocidos que se casaron por un contrato.
- Entiendo.
- Y cómo parte de nuestra puesta en escena, necesitamos esto.
Saca de un cajón una caja negra cuadrada, se levanta y camina hacia mí. Se detiene a mi lado y se pone de cuchillas junto a la silla.
- Todo matrimonio tiene esto- abre la caja y dentro hay un anillo de compromiso y dos argollas de matrimonio- nosotros no podemos ser la excepción.
Toma mi mano y desliza por mi dedo anular el hermoso anillo de compromiso seguido de la argolla. Mis manos tiemblan, esto lo hace tan real. Se coloca su argolla y aunque intenta disimular se nota que también es algo que lo perturba. Después de todo él si estuvo a punto de contraer matrimonio hace algunos años y esto debió de traerle tristes recuerdos.
- Ok, es oficial. Quien mire tu mano podrá darse cuenta de que eres una mujer casada.
- Tus conquistas también se va a asustar con esa argolla en tu dedo.
- No he tenido conquistas, soy un hombre que sabe muy bien lo que quiere. Hasta el día de hoy no ha llegado la mujer que pueda ocupar el lugar de Julia en mi corazón.
Es la primera vez que me habla de su prometida y su voz tiene un dejo de melancolía.
- Lo entiendo perfectamente, cualquier mujer la tiene difícil, era muy hermosa.
Se levanta y me da la espalda visiblemente afectado por los recuerdos. El teléfono que está sobre su escritorio suena y nos saca de este incómodo momento.
- El señor Antonio lo espera.
- Hazlo pasar Rosalía.
Pongo mi mejor cara y Emiliano hace lo mismo.
- Katherine, no esperaba encontrarte aquí.
- A partir de hoy estaré aquí todos los días, aprendiendo los manejos de la empresa al lado de mi esposo.
Me levanto y me colocó detrás del sillón de Emiliano y apoyo mis manos en sus hombros, él gira su cabeza y besa una de ellas con ternura.
- ¿Tenemos algún asunto pendiente, Antonio?
- Es sobre el contrato con los franceses.
- Todo está listo, lo revisé personalmente. Estarán aquí el viernes. Si quieres revisarlos le diré a Rosalía que te los entregue.
- Sí, me gustaría.
- ¿Algo más?
- Es todo, permiso.
Después de que Antonio se va, Emiliano se concentra en comenzar a explicarme las cosas más básicas de la empresa y el tiempo pasa muy rápido. Salimos de la empresa tomados de la mano ante la mirada expectante de los empleados que aún no se acostumbran a vernos así.
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Comments
Edith Zenteno
Ummmm pienso que Ramón con su hijo mandaron a matar al padre de Katy
2024-07-12
3
Albalu HS
excelente 👍
2024-06-25
2
Eugenia Reinoso
buenísima me gusta mucho hasta el momento
2024-05-04
7