...DAPHNE...
Lo que hice anoche estuvo incorrecto, lo admito. En la próxima solo cerraré mi boca y no diré nada, aunque después de darle en su orgullo de macho dudo mucho que quiera acostarse conmigo. La cagué, con esto ya no me ayudará en el asunto ese de Travis.
Intuyo que Andrew no sale de su habitación debido a lo sucedido ayer, ya que normalmente lo veo salir muy temprano para trabajar, pero esta vez ni siquiera se ha asomado a ningún rincón de la mansión.
Decidida a poner fin a este asunto vergonzoso, me encuentro frente a la puerta de su cuarto, y justo cuando iba a tocar, se abre, revelándolo frente a mí con la mirada fija; sus ojos están rojos, ¿qué le habrá pasado?
—¿Se te perdió algo? ¿Qué haces levantada tan temprano?
—Estaba preocupada.
—¿Cuál es la razón de tu preocupación?
Explicarle que mi preocupación es porque pensé que me detestaba y no querría saber nada de mí no le vendría bien a mi imagen inicial de cuando llegué.
—Quiero hablar sobre lo que pasó anoche —cambio el tema, yendo a lo que realmente me interesa—. Vine a darte mis disculpas más sinceras.
—Olvídalo.
—¿Qué? —murmuro.
—No quiero hablar más del tema, olvídalo.
Siento que sigue enojado, su tono de voz e indiferencia lo delatan.
Pasa a mi lado, como evitando que continúe hablando, y lo sigo porque no permitiré que aquí acabe esta conversación. Apenas pone un pie en la sala, lo veo detenerse en seco, fijando su mirada estupefacta en un punto fijo. ¿Qué sucede? Sin intenciones de quedarme con la duda, lo alcanzo, poniéndome a su lado y notando a una mujer que está sentada en el sofá y que percibe nuestra presencia de inmediato.
—Tú… ¿Qué haces aquí? —guiándome por las expresiones de Andrew, luce como alguien perturbado; si antes estaba molesto ahora lo está mucho más, con la diferencia de que sigue conteniéndose.
—Antes que todo, muy buenos días —habla la mujer en un tono sereno, abandonando el sofá para acercarse—. Perdón por llegar sin avisar, quería que sea una sorpresa —curva una sonrisa en sus labios.
—¿Quién te dejó pasar? ¿Cómo llegaste aquí?
—¿Eso importa ahora? —sus ojos se posan en mí, y dibuja una sonrisa que podría interpretar de múltiples formas—. Tú debes ser Daphne, ¿no?
Nunca la he visto en mi vida, no entiendo cómo sabe mi nombre ni por qué se dirige a mí con tanta confianza.
—Tú trabajaste en Italia con Conrad Lancaster, ¿no es así? Oí que eras… ¿cómo decirlo sin que me lo tomes a mal? ¿Prostituta?
—Es suficiente, cállate —irritado, Andrew la interrumpe—. Di a lo que viniste y desaparécete antes de que te saque yo mismo a rastras de mi casa.
—¿Cuál es la necesidad de recurrir a la violencia, amor?
¿Amor?
—Un placer conocerte, Daphne —me tiende su mano que tomo solo por educación—. Soy Klara Lancaster, hija de Conrad y sobrina de Dawson; seguro ya los conoces, uno es mi padre, y el otro… bueno, el otro es el tuyo.
Nerviosa, retiro mi mano.
¿Conrad tuvo una hija?
¿Cómo sabe ella que soy hija de Dawson?
Esto no me da buena espina.
—Y no solo eso —añade, echándole un vistazo a Andrew—, también soy la ex novia de Andrew.
—Platiquemos en el estudio —decide él, y ella, complacida con lo que acaba de lograr, lo sigue; desapareciendo ambos de mi vista al instante.
Esto es grave, me niego a volver a ese maldito prostíbulo. No quiero que el huir de Conrad hace meses haya sido en vano para que ahora tenga cerca de mí a su propia hija que apenas sé de su existencia. Si esta tal Klara le comparte mi ubicación a su padre todo se irá al carajo. Las manos me tiemblan de solo imaginarlo, no quiero tener nuevamente de frente a ese maldito.
...RAHAB...
Odio pensar que me encuentro delante de él por el chantaje de Andrew, cuando la realidad es que lo hago por mi rencor hacia mi padre y porque no quiero que se salga con la suya.
—Van a tenderte una emboscada en Portugal para hacerte caer el negocio —expongo—, de la propia boca de Andrew lo oí. Ayer mi padre se contactó con un amigo y planearon la jugada, confiscarán la mercancía que tenías por objetivo enviar a Grecia.
—¿Manifestarme esto es tu forma de responder a mi propuesta?
—Aceptaré trabajar contigo solo porque es necesario, no porque me agrades —me pongo de pie—. Ya te dije todo lo que sé, vendré a verte si me entero de otra cosa.
—¿Y si te quedas para ayudarme a elaborar un plan?
—Ese no es mi trabajo, Travis.
Justo al girar, una chica entra con unos documentos en las manos; su rostro me resulta familiar, puedo jurar que la he visto antes en la casa de mi padre.
—Rahab, ella es Kamilla; anteriormente se dedicaba a pasarle información de todo tipo a tu padre, pero que ahora trabaja para mí, suplantando el puesto de Arlo que está fuera del país —me la presenta Travis, seguro notó mi intento de reconocerla.
—Un gusto —aunque la chica dice una cosa, su rostro expresa otra. Es raro, siento que no le agrada nada verme.
Me limito a ofrecerle una breve sonrisa con los labios cerrados antes de salir del estudio. Quiero llegar cuanto antes a casa, no quiero que mi padre note mi ausencia y empiece con sus interrogaciones.
Absorta en mis pensamientos, choco con una sirvienta que se disculpa apenada y se aleja. La puerta de la habitación de la que acaba de salir está abierta; parece ser un cuarto secreto, puesto que tiene una contraseña. ¿Será imprudente entrar a donde no me llaman? Mi curiosidad por saber qué oculta Travis puede más, así que entro sin cerrar la puerta para evitar quedarme atrapada dentro.
Luces rojas adornan la oscuridad de la habitación, por lo que ver con claridad no es tanto un problema. Parece una habitación normal con una cama, un sillón, esposas… y una soga sobre la cama. Además, hay un armario con puras prendas femeninas y sensuales. Desconcertada por todo esto, me detengo a observar múltiples fotografías en las paredes, calculo aproximadamente más de cincuenta. Los pelos se me ponen de punta cuando noto que en todas aparezco yo en compañía de hombres que vienen a mi cabeza en pequeños fragmentos; son todos mis ex novios que he tenido alrededor de cinco años, son recuerdos que hace un momento estaban enterrados. En la cabeza de todos hay una equis y manchas de sangre.
Un mareo invade mi cabeza, lo que me hace caer al suelo debido a la fuerte impresión.
Que alguien me explique por qué hay fotografías mías en esta casa, en esta habitación. ¿Por qué ese maldito guarda esto?
A estas alturas, no sé quién está más enfermo de la cabeza, si Andrew… o Travis.
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Comments
Andrea Barrionuevo
por lo que voy leyendo todos son unos enfermos no hay uno que valga la pena
Pero el peor de todos es Andrew
2024-06-25
0
Meiti 🥰🇲🇽
mmm creo tienen historia estos dos . o como
2024-04-03
1
Mili
demente 😱
2024-03-18
0