16: ¿Qué pasó con Nolan?

...TRAVIS...

La terca de Rahab rechazó mi invitación de enseñarle sobre el negocio ayer, me dijo que no estaba preparada para esto, que lo pensaría y que luego me daría una respuesta concreta; el plan de hacerla mi aliada está fallando, y de ser así, deberé hallar otra técnica para tenerla cerca.

Hoy iba a viajar a Grecia para hacer llegar una importante mercancía, pero en vista a que debo estar presto para los cambios de opiniones de una mujercilla indecisa, preferí enviar a Arlo en mi lugar; es un hombre inteligente y sabrá reemplazarme muy bien. Además, elegí este agradable día para arreglar una situación que había dejado inconclusa.

—¿Qué haces aquí? —es lo primero que dice la rubia al levantarse rápidamente de su silla, clavándome esa mirada llena de amargura, fastidio y sorpresa.

Casi ni se nota que le acabo de arruinar el día.

Sin su permiso entro a la oficina, cerrando la puerta tras de mí.

—Buenos días, Melody.

—Eres un sinvergüenza. ¿Cómo puedes tener el descaro de venir como si nada a mi empresa?

—Vengo de paso, descuida. Quería saber cómo se encontraba mi hermana, es todo —arrastro una silla, sentándome al frente de ella—. Qué bien te ves sentada en el puesto de nuestro padre.

—Lárgate ahora mismo o llamo a los de seguridad para que te echen. No me provoques, Travis.

—Por favor, Melody, no vine con afán de discutir contigo. Siéntate y charlemos un rato.

—Tú y yo no tenemos nada que charlar, vete. No seas tan cínico para venir a reclamar tus derechos en esta empresa, fuiste un cobarde cuando me la entregaste y la abandonaste, así que no se te ocurra tocar ese tema o te juro que…

—Hey, tranquila. ¿Qué clase de hermano crees que soy para venir a quitarte algo en lo que has puesto tanto empeño?

—Entonces espero que no pongas peros cuando te llame para firmar los documentos en los que renunciarás absolutamente a los derechos que me vas a otorgar —regresa a su asiento—. Y si ya terminaste de hablar, retírate.

—Ya pasaron tres años, Melody, ¿hasta cuándo seguirás odiándome? —intento tomar su mano que aleja de mí tan pronto como nota mi movimiento.

—No es odio, es decepción.

—Todo lo hago por vengar a papá.

—¡Lo haces por ti, porque eres un egoísta! ¡Te rogué mil veces que no te metieras con esa familia, que desistieras de esa estúpida venganza, que pensaras un poco en nosotros, pero te importó un carajo y le declaraste la guerra al maldito de Dawson! ¡Ni siquiera pensaste en el riesgo que le hacías pasar a mi familia! ¡No tienes idea del miedo constante que sufro pensando que algún día perderé a mis hermanos!

Se levanta y se gira hacia el ventanal, dejándome ver las lágrimas que caen de sus ojos. La culpa vuelve a invadirme; sabía que venir aquí no era una buena idea.

—Perdón —me incorporo—. No era mi intención alterarte, solo estaba preocupado por saber de ti. Vuelvo otro día cuando estés más tranquila…

—No vengas, si no es para decirme que renuncias a esa venganza mejor no te aparezcas por aquí.

No sé en qué momento todo cambió, cuándo nos alejamos, pero siento dolor a pesar de que ella tal vez no lo note.

—Estaré esperando que me hagas llegar los documentos para firmarlos —digo antes de salir de la oficina. Las despedidas no son lo mío, es mejor terminar esto así.

...JESSA...

No sé si fue correcto traerlo a mi departamento, pero ya es tarde para arrepentirme. Anoche llamé a un médico que se encargó de revisarlo y curarle las heridas que resultaron no ser tan graves. Me desvelé cuidándolo y controlando su fiebre y dolores con medicinas; pero sinceramente ser “enfermera” no es lo mío. Aún no despierta, así que aproveché el tiempo para preparar el desayuno.

Mi pregunta es: ¿Quién le hizo eso y por qué?

No es por juzgar, pero ese tipo sí parece ser de los que buscan pleitos, quizás fue el culpable de que le haya pasado lo que le pasó; aun así, la violencia no es buena y no tiene justificación.

Escucho ruidos procedentes de mi habitación, donde está Nolan. ¿Habrá despertado ya? Llevo una bandeja de desayuno hacia la habitación y al entrar me lo encuentro a él, el idiota, levantado de la cama con una expresión confundida y aturdida, mirándome fijamente.

—Buenos días. ¿Cómo estás? ¿Te sientes mejor o te sigue doliendo el cuerpo? —dejo la bandeja sobre una mesita—. Te traje algo de comer, no te preocupes, el doctor me dijo que no había problema en que comas cosas como…

—¿Dónde estoy?

—En mi casa.

Se toma el tiempo de asimilar la situación en la que está y toma su camisa llena de sangre que me atreví a quitarle anoche.

—Hey, ¿a dónde crees que vas? —me pongo en la puerta, obstaculizando su paso—. El doctor dijo que debías reposar y no levantarte aún de la cama.

—No te metas en lo que no te importa y deja de estorbar. Quítate de mi camino.

—Claro que me importa, no quiero que haya sido en vano quedarme cuidándote toda la noche.

—Yo no te pedí que lo hicieras, como tampoco te pedí que me trajeras a tu casa. Fácilmente podías dejarme tirado en la calle. Si esperas que te agradezca ve sentándote, porque jamás te daré las gracias por algo que no te pedí.

—Eso se llama solidaridad y humanidad, grandísimo idiota. ¿Tu mami nunca te enseñó eso? No, seguro que no. Quizá por eso te dejaron así ayer. ¿Y sabes qué? Dejaré de ser tan bondadosa con gente estúpida como tú.

No terminé de hablar cuando lo oí quejarse del dolor. Con cuidado lo llevé a la cama, recostándolo nuevamente.

—Tengo que irme —repite el necio, ¿no tiene otra cosa que decir?

—Te irás cuando te sientas mejor.

Me apresuré a buscar su medicina y servirle un vaso de agua que tomó sin llevarme la contraria.

Me fijo en el celular de Nolan cuando empieza a sonar con el nombre ‘Odessa’ en la pantalla. Supongo que es su novia quien lo está llamando, ya que él no tarda en agarrar el celular, levantarse de la cama y salir de la habitación. Yo decido seguirlo.

—Mínimo quédate a desayunar, no vaya a ser que te desmayes en el camino.

—No quiero. Gracias por tu ayuda, pero en la próxima solo ignora si ves a una persona muriéndose en la calle, no es bueno que traigas a desconocidos a tu casa.

—¿Puedo saber quién te hizo eso?

Frena sus pasos justo al abrir la puerta.

No fue una pregunta oportuna, lo dije sin pensar, la curiosidad me estaba matando.

—Andrew —contesta mirándome de reojo antes de salir.

...DAPHNE...

—¿Qué pasó con Nolan? —rompo el incómodo silencio entre los dos.

—No entiendo.

—Tú y yo sabemos perfectamente porqué no acepté irme con Nolan ayer.

—No, no lo sé —sonríe el imbécil de Andrew.

—Quería evitar que lo lastimaras si cruzaba la puerta de esta mansión con él, pues me queda claro que eres un desgraciado que no valora la amistad de los demás.

—Qué mal concepto tienes de mí —le da un sorbo a su taza de café.

—¿Mandaste a hacerle algo sí o no? —me levanto, apoyada en la mesa, decidida a reaccionar según su respuesta.

—Quita esa cara, mujer. En cuanto saliste del estudio mandé a echar a Nolan, pero no lo toqué, te lo prometo. No soy tan cruel para lastimar a un pobre chico preocupado por su hermana.

—Entonces explícame por qué te escuché hablar hace un rato con unos hombres acerca de haber mandado a golpear a alguien.

—Nolan no es el centro del mundo; encargué un trabajo que iba dirigido a otro tipo, descuida.

Se pone de pie tras revisar la hora en su reloj.

—Discúlpame, tengo que dejarte desayunando sola o se me hará tarde para ir al trabajo.

—¿Qué clase de trabajo?

Es la pregunta más estúpida que he hecho en mi vida. Es claro a lo que se dedica.

—Me encontraré con tu padre en el puerto.

—Esa cosa no es mi padre.

—Di lo que quieras, igual su sangre corre por tus venas.

Sin prisa se acerca a mí, levantando mi mentón con sutileza mientras tengo esos ojos verdosos examinando hasta lo más profundo de mi alma a través de los míos. A pesar de mi posible resistencia, con cuidado siento sus labios entrar en contacto con mi boca; tan raro, tan dulce, tan diferente, tan adictivo. Sin necesidad de profundizar el beso, me genera esa necesidad de querer más. Sonriendo, se aleja de mí.

—Voy a llegar tarde. Te espero esta noche en mi habitación, procura utilizar el regalo que he dejado en tu cuarto.

Sin darme tiempo a reaccionar, sale del comedor, dejándome en un trance en el que aún no asimilo que este tipo acabo de besarme.

¿Qué sucede contigo, Daphne? No es el primer tipo que te besa.

Pero…

Se sintió tan bien.

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Comments

jzfkfxlgcl

jzfkfxlgcl

Le gusto !....

2024-12-01

0

Karina Jaime

Karina Jaime

no entiendo a esta piba, le gustan todos. ni ella sabe q quiere!

2024-06-13

0

Nubia

Nubia

Bien dicen que hacerle un favor a un malagradecido es como ofenderlo

2024-03-08

0

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