Cap 4 Empezó el juego.

Llegó el nuevo día, y Aurora y Ricardo ya despertaban cada uno en su habitación.

*Regla número 1: Vivirán en la misma casa, en habitaciones separadas.

Aurora se estira, se levanta y va al baño, toma una relajante ducha, se viste con jeans, una linda blusa con estampado de pequeñas flores y unos tenis. Algo lindo, pero práctico, ya que hoy saldrán de viaje a la casa de Marjorie Linares, en Vail, Colorado.

Baja y ya está Ricardo sentado en el comedor desayunando. Al ver a Aurora se levanta y le extiende la mano invitando a sentarse a desayunar. Él se veía muy guapo, también con unos jeans que le quedaban ajustados en los lugares perfectos, una camisa azul celeste que enmarcaban bien si torso bien trabajado, ella nunca lo había visto vestido así, siempre con sus trajes formales. Está perdida en sus pensamientos cuando escucho a Ricardo preguntarle si se encontraba bien.

- Si, jefe, disculpe. Aún estoy un poco dormida. - responde y procede a tomar asiento.

- Bien Aurora, ya estamos listos, unamos fuerzas por lograr nuestros objetivos. - dijo Ricardo mientras le sonreía.

- Claro que sí jefe - respondió Aurora con mucha energía.

- Bien, desayunamos y el chófer nos llevará al aeropuerto, allí tomaremos el avión rumbo a Vail. Ya las maletas están en el auto. Solo falta que terminemos y nos vamos.

Terminaron de desayunar y salieron rápido al aeropuerto.

Mientras iban en el avión, iban hablando de como debían comportarse.

- Bien Aurora, debemos tratar de conocernos lo mejor posible para no cometer errores. Marjorie es una mujer muy perspicaz, no podemos cometer errores si queremos lograr nuestro objetivos.

- Si, lo bueno es que yo sé todo sobre usted, así que me será sencillo, en estos 5 años he aprendido mucho, digamos que fue como hacer una carrera universitaria. - dijo con una sonrisa de superioridad que Ricardo nunca había visto y que le pareció adorable.

- Entonces conoces TODO de mí. - dijo mientras se acomodaba en su asiento.

- Pues si jefe.

- A ver, que te pregunto primero - dijo Ricardo mientras ponían cara de pensativo. - A ver, ¿A qué soy alérgico?

- A los mariscos, al maní y a todo el que parezca ser humano. - respondió Aurora con una risita burlona. - noto la cara que puso Ricardo y dijo- Los siento jefe, se me escapó. No quería ofenderlo.

La verdad es que Ricardo después de lo que había pasado con Isadora se volvió un ogro, un hombre frío y distante solo enfocado en su trabajo.

- Muy ocurrente tu respuesta - dijo con una mueca - Yo también se a lo que eres alérgica.

- ¿Si? Dígame a ver si es correcto

- Al chocolate - dijo Ricardo con una sonrisa triunfal.

- Error - dijo Aurora.

- ¿Cómo que error? ¡Si Alfredo me contó que te llevo un chocolate y lo rechazaste porque eras alérgica!!!

- Soy alérgica, pero al Sr. Alfredo no al chocolate.

Este comentario le hizo tanta gracia a Ricardo que soltó una gran carcajada. Y le dijo a Aurora.

- No sabía que fueras tan ingeniosa, jajajaja

- Sr. Se que es su amigo. Pero la verdad me molesta mucho que siempre intenté acercarse a mí con otras intenciones. Por favor, guarde el secreto. - le pidió Aurora mientras ponía sus manos juntas como en súplica.

- Tranquila Aurora, este será nuestro secreto - le dijo mientras guiñaba el ojo izquierdo.

Este gesto le encantó a Aurora, que se ruborizó un poco. Y voltio la cara para que no se diera cuenta Ricardo.

Con esta conversación amena transcurrió el viaje. Y sin darse cuenta ya estaban el Vail.

Al salir de aeropuerto ya los estaba esperando el auto que los llevaría a la casa de campo de la Sra. Marjorie.

En el camino Aurora estaba extasiada con los hermosos paisajes. Ella la verdad nunca había salido de Nueva York. Ricardo no podía dejar de admirar su belleza y lo encantadora que se veía observando todo con tal asombro.

Cuando por fin llegaron, vieron una bellísima casa, rodeada de mucha vegetación y afuera una Sra. cómo de 60 años próximamente, con una cálida sonrisa. Era Marjorie que los esperaba.

Se bajan del auto y se acercan a la Sra. está se levanta y se dirige a Ricardo

- Ricardo, bienvenido a mi hogar, es un placer para mí.

- Muchas gracias por esta oportunidad - le responde Ricardo con una reverencia.

- Ella debe ser tu esposa. Es muy hermosa, tienes buen gusto. - dice con una sonrisa.

- Es un placer, soy Aurora. - le dice extendiendo su mano.

- Querida, no seas tan formal. - le dijo Marjorie para luego darle un abrazo. - Pero bueno, adelante, deben estar cansados del viaje.

Pasan los 3 y se sientan en la bella y cálida sala. Marjorie le ofrece café, y platican un poco del viaje. Luego pasaron al comedor y terminaron el día con la muy agradable cena, Marjorie era una mujer encantadora, se podía pasar horas platicando con ella darse cuenta.

- Bueno deben estar cansados, los llevaré a su habitación. Síganme por favor. - Se levantó Marjorie y los escoltó hasta la que sería su habitación por esa semana que pasarían allí.

- Está es la habitación, dijo abriendo y entrando a una cálida habitación, con una hermosa vista, chimenea, todo allí era encantador.

- Vaya, que hermosa, que vista - dijo Aurora. Y luego pregunto - ¿Aquí dormiremos los 2?

- Claro querida, son una pareja casada, no veo el problema, o ¿Hay algún problema? - pregunto Marjorie mientras veía fijamente y con suspicacia a Ricardo.

- No, no, para nada. Si más bien no podemos dormir separados, nos encanta acurrucarnos. No podemos dormir si no nos damos el beso de buenas noches, así estemos molestos ¿Verdad Cariño? - dijo Ricardo, mientras abrazaba a Aurora y la veía a la cara.

- Si, nos encanta hacer eso. - confirmo Aurora, mientras sentía que ese abrazo le hacían temblar las piernas.

- Bueno, fue una linda velada, los dejo descansar, mañana hablaremos de trabajo Ricardo. Descansen. - Dijo Marjorie mientras cerraba la puerta de la habitación y salía.

- Y ¿cómo vamos a hacer para dormir?, solo hay una cama. - pregunto Aurora, nerviosa señalando a la cama.

- Tranquila yo dormiré en el sofá.

Ricardo preparaba el sofá para dormir, cuando vio salir a Aurora del baño con una hermosa pijama de seda. Pijama que dejaba ver sus curvas y acentuaba sus lindos senos. Mientras él quedaba mudo viendo semejante espectáculo y ella corría a la cama a meterse bajo las sábanas para que no la viera.

- No me vea así - dijo cubriéndose toda con las sábanas. - Me traje está pijama porque no pensé que íbamos a compartir habitación. Me gusta vestir bien de día y de noche. Si hubiese sabido me traía unas pijamas de abuelita.

Ricardo no puedo evitar soltar una carcajada.

- Tranquila, no vi nada. Mejor vamos a dormir.

- Está bien jefe, gracias. Buenas noches. - Apago la luz y se acostó a tratar de dormir. Pero sentía que él podía escuchar el latir de su corazón de fuerte que latía. ¿Por qué me pongo así? ¿Qué te pasa, contrólate? Este es un matrimonio falso. Recuerda la regla número 2

* Regla número 2: No te puedes enamorar.

Mientras Aurora batallaba con sus pensamientos, Ricardo hacia lo mismo. No podía dejar de pensar en lo sexy que se veía Aurora en esa pijama, y en lo adorable que fue cuando cruzó la habitación corriendo para esconderse bajo las sábanas. Cómo una niña traviesa. Él también estaba diciéndose "Regla número 2, regla número 2, regla número 2".

Así, de tanto y tando pensar sumando al cansancio del viaje quedaron profundamente dormidos.

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Comments

Alicia Sague

Alicia Sague

😱😱😱😱 cuánto dura en el sillón 🤌🤌🤌🤌 viendo el monumento

2024-12-04

1

Anonymus

Anonymus

🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣a poquito que.les van a durar díichas reglas 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣

2024-05-05

3

GiovannaXchelMayaCejudo

GiovannaXchelMayaCejudo

las reglas se irán al carajo en los próximos capítulos seguramente

2024-03-27

3

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