LAURENT Desafiando Mi Destino
Pasé toda la mañana sumergida en mi rutina de ejercicios, ese ritual que me permite escapar del estrés y encontrar un momento de paz. Al terminar, me paré frente al espejo y me miré con detenimiento.
La mujer que me devolvió la mirada era físicamente hermosa, con un rostro bien definido y un cuerpo tonificado por horas de entrenamiento. Pero a pesar de mi apariencia exterior, mi alma estaba completamente vacía.
Me sentí como si estuviera mirando a una extraña, alguien que había perdido su esencia en el proceso de cumplir con los estándares de belleza que la sociedad impone.
Me acordé de todas las mujeres que habían muerto en un quirófano, víctimas de su propia búsqueda de la perfección.
la vida me había enseñado una lección valiosa: que no importa cuánto nos esforcemos por ser aceptadas por los demás, si no nos aceptamos a nosotras mismas, jamás lo lograremos. La verdadera belleza no se encuentra en la apariencia exterior, sino en la aceptación y el amor que nos damos a nosotras mismas.
El ser humano tiene una tendencia innata a vivir con vacíos en la vida, y para llenarlos, buscamos la aprobación y la aceptación de los demás. Queremos que nos quieran, nos admiren y nos valoren, pero en el proceso, nos olvidamos de lo más importante: ¡aceptarnos tal cual somos!
Entreno kickboxing, un deporte que ha sido mi salvavidas, mi escape, mi terapia. Me ha ayudado a canalizar mis emociones, a liberar la tensión y la rabia que había acumulado durante años. Fue una forma de enfrentar los vacíos que dejaron mis padres, las heridas que no habían sanado. La depresión somatizada que me consumió durante tanto tiempo, la sensación de vacío y desesperanza que me acompañaba cada día.
Pero el kickboxing me dio una nueva perspectiva, me enseñó a luchar, a levantarme después de cada caída. Me ayudó a encontrar mi fuerza interior, a descubrir que era capaz de superar cualquier obstáculo. Y así, poco a poco, comencé a salir de la oscuridad, a encontrar la luz.
Ver a mamá y a papá en un ataúd fue como si mi mundo se hubiera derrumbado. Mi corazón latía con una fuerza desesperada, como si estuviera tratando de mantenerme viva, pero en realidad, mi corazón murió ese día, junto con mis padres. Fue como si una parte de mí se hubiera desvanecido, dejándome con un vacío que nunca podría ser llenado.
Ese fue el inicio de una vida marcada por la tristeza y el dolor. Era una niña de ocho años, que había vivido en un mundo de fantasía y seguridad, para tener que despertar en una realidad cruel y despiadada. La pérdida de mis padres me dejó sin rumbo, sin dirección, sin saber cómo seguir adelante. Fue como si mi brújula se hubiera roto, y no supiera cómo encontrar mi camino de nuevo.
Una vida sin quien te defienda te hace luchar por sobrevivir, te obliga a encontrar la fuerza dentro de ti para seguir adelante. Aprendí a tener carácter, a vivir y a decidir por mí misma, sin la protección y el apoyo de mis padres. Fue un camino difícil, pero me enseñó a ser fuerte, a ser independiente y a confiar en mí misma.
Físicamente, soy una mujer hermosa, con rasgos definidos y una presencia que llama la atención. Pero hay algo que me hace destacar, algo que es característico de la familia Kuznetsova: el color de mi cabello, ¡rojo! Es un color intenso, apasionado y vibrante, que refleja mi personalidad y mi espíritu.
Mi nombre es Laurent Petrucci Kuznetsova, Hoy cumplo diesiocho años , y aunque mi vida ha sido marcada por la adversidad, no me he dejado vencer. Llevo diez años encerrada en este internado, un lugar que se supone que debe ser un refugio para los niños y adolescentes que han sido abandonados o maltratados. Pero para mí, ha sido más como una prisión, un lugar donde he tenido que luchar por sobrevivir y por mantener mi dignidad.
Mi abuelo materno se hizo cargo de mí después de la muerte de mis padres, pero en realidad, nunca se ocupó. Solo tomó mi custodia y me envió a este internado, sin siquiera molestarse en visitarme o en saber cómo estaba. Fue como si me hubiera abandonado, como si no fuera digna de su amor y su atención.
En este lugar, me enseñaron a no confiar en las personas, a no creer en la bondad y la compasión. Me dañaron física y psicológicamente, me quitaron la inocencia y la alegría de la infancia. No les bastó verme en un estado deplorable, no les bastó con mi sufrimiento. Querían que no existiera, que desapareciera de la faz de la tierra. Los abusos fueron demasiados, los malos tratos de mis compañeras y de las monjas sobrepasaron los límites de la crueldad y la indiferencia.
Pero lo que más me duele es que todo esto sucedió porque no tenía padres o alguien que me defendiera. Porque no venía de una familia con dinero o influencia. Porque era solo la protegida de Vladimir Kuznetsova, un hombre que nunca se preocupó por mí, que nunca me mostró amor o compasión. Pero yo nunca dije que él era mi abuelo. Yo llevo con orgullo el apellido de mi padre, un hombre maravilloso que se sacrificó por nosotros, por nuestra felicidad. Mi padre, un simple jardinero que entregó todo por nosotras, que nos dio todo su amor y su dedicación. Su único pecado fue enamorarse de la hija del gran Vladimir Kuznetsova, y por eso, fue castigado, fue marginado y fue olvidado. Pero yo nunca lo olvidaré, nunca olvidaré su amor y su sacrificio.
Un día, algo dentro de mí se rompió y me desafíe a mí misma. Dije "¡No más!" y decidí que ya no iba a permitir que mi vida siguiera siendo controlada por el internado. Me cansé de ser el juguete de las monjas y las compañeras que se burlaban de mí y me hacían sentir inferior. Me cansé de vivir en un lugar donde no me valoraban ni me respetaban.
Al decir "basta", logré convertirme en la mujer segura y decidida que soy hoy. Aprendí a valorarme a mí misma y a no permitir que nadie me haga sentir menos. Aún vivo con los recuerdos de mis padres y me duele, pero ya no con la intensidad que dolía años atrás. Con el tiempo, he aprendido a sanar mi corazón y a recordar los momentos más felices que vivimos juntos. Los amé y disfruté tanto como ellos lo hicieron conmigo, y aunque ya no están conmigo, sé que siempre estarán en mi corazón.
Hace dos años, ingresó una joven algo despistada pero alegre en mi vida, y desde ese momento, todo cambió. Llenó mi vida de risas, algo que jamás pensé volver a vivir después de tanto dolor y sufrimiento. Ella se convirtió en mi mejor amiga, y con ella, aprendí a confiar por primera vez en mi vida. Aprendí a saber lo que es la amistad, después de tantos años de soledad y abandono.
Ella siempre logra sorprenderme con su espontaneidad y su forma de ver la vida. Me saca de mi una mejor versión, con cada detalle, con cada gesto. Me enseñó a celebrar la vida, a encontrar la belleza en los momentos más oscuros. Me enseñó a no rendirme, a seguir adelante a pesar de todo.
Aunque ella salió de este internado hace un mes, y la extraño, hoy es un día especial. Hoy es el día en que finalmente salgo de este lugar, gracias a que mi abuelo requiere mi presencia por segunda vez en mi vida. No sé qué me depara el futuro, pero sé que estoy lista para enfrentarlo. Estoy lista para dejar atrás el dolor y el sufrimiento, y para encontrar la felicidad y la libertad que siempre he deseado.
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Updated 94 Episodes
Comments
Liliana Ester Doretto
me gusta ,me parece interesante como está planteada....
2025-02-27
0
Miguel Obando
Me gusta
2024-02-15
2
Anonymous
me gusta el primer capitulo
2024-01-17
0