Pasé toda la mañana sumergida en mi rutina de ejercicios, ese ritual que me permite escapar del estrés y encontrar un momento de paz. Al terminar, me paré frente al espejo y me miré con detenimiento.
La mujer que me devolvió la mirada era físicamente hermosa, con un rostro bien definido y un cuerpo tonificado por horas de entrenamiento. Pero a pesar de mi apariencia exterior, mi alma estaba completamente vacía.
Me sentí como si estuviera mirando a una extraña, alguien que había perdido su esencia en el proceso de cumplir con los estándares de belleza que la sociedad impone.
Me acordé de todas las mujeres que habían muerto en un quirófano, víctimas de su propia búsqueda de la perfección.
la vida me había enseñado una lección valiosa: que no importa cuánto nos esforcemos por ser aceptadas por los demás, si no nos aceptamos a nosotras mismas, jamás lo lograremos. La verdadera belleza no se encuentra en la apariencia exterior, sino en la aceptación y el amor que nos damos a nosotras mismas.
El ser humano tiene una tendencia innata a vivir con vacíos en la vida, y para llenarlos, buscamos la aprobación y la aceptación de los demás. Queremos que nos quieran, nos admiren y nos valoren, pero en el proceso, nos olvidamos de lo más importante: ¡aceptarnos tal cual somos!
Entreno kickboxing, un deporte que ha sido mi salvavidas, mi escape, mi terapia. Me ha ayudado a canalizar mis emociones, a liberar la tensión y la rabia que había acumulado durante años. Fue una forma de enfrentar los vacíos que dejaron mis padres, las heridas que no habían sanado. La depresión somatizada que me consumió durante tanto tiempo, la sensación de vacío y desesperanza que me acompañaba cada día.
Pero el kickboxing me dio una nueva perspectiva, me enseñó a luchar, a levantarme después de cada caída. Me ayudó a encontrar mi fuerza interior, a descubrir que era capaz de superar cualquier obstáculo. Y así, poco a poco, comencé a salir de la oscuridad, a encontrar la luz.
Ver a mamá y a papá en un ataúd fue como si mi mundo se hubiera derrumbado. Mi corazón latía con una fuerza desesperada, como si estuviera tratando de mantenerme viva, pero en realidad, mi corazón murió ese día, junto con mis padres. Fue como si una parte de mí se hubiera desvanecido, dejándome con un vacío que nunca podría ser llenado.
Ese fue el inicio de una vida marcada por la tristeza y el dolor. Era una niña de ocho años, que había vivido en un mundo de fantasía y seguridad, para tener que despertar en una realidad cruel y despiadada. La pérdida de mis padres me dejó sin rumbo, sin dirección, sin saber cómo seguir adelante. Fue como si mi brújula se hubiera roto, y no supiera cómo encontrar mi camino de nuevo.
Una vida sin quien te defienda te hace luchar por sobrevivir, te obliga a encontrar la fuerza dentro de ti para seguir adelante. Aprendí a tener carácter, a vivir y a decidir por mí misma, sin la protección y el apoyo de mis padres. Fue un camino difícil, pero me enseñó a ser fuerte, a ser independiente y a confiar en mí misma.
Físicamente, soy una mujer hermosa, con rasgos definidos y una presencia que llama la atención. Pero hay algo que me hace destacar, algo que es característico de la familia Kuznetsova: el color de mi cabello, ¡rojo! Es un color intenso, apasionado y vibrante, que refleja mi personalidad y mi espíritu.
Mi nombre es Laurent Petrucci Kuznetsova, Hoy cumplo diesiocho años , y aunque mi vida ha sido marcada por la adversidad, no me he dejado vencer. Llevo diez años encerrada en este internado, un lugar que se supone que debe ser un refugio para los niños y adolescentes que han sido abandonados o maltratados. Pero para mí, ha sido más como una prisión, un lugar donde he tenido que luchar por sobrevivir y por mantener mi dignidad.
Mi abuelo materno se hizo cargo de mí después de la muerte de mis padres, pero en realidad, nunca se ocupó. Solo tomó mi custodia y me envió a este internado, sin siquiera molestarse en visitarme o en saber cómo estaba. Fue como si me hubiera abandonado, como si no fuera digna de su amor y su atención.
En este lugar, me enseñaron a no confiar en las personas, a no creer en la bondad y la compasión. Me dañaron física y psicológicamente, me quitaron la inocencia y la alegría de la infancia. No les bastó verme en un estado deplorable, no les bastó con mi sufrimiento. Querían que no existiera, que desapareciera de la faz de la tierra. Los abusos fueron demasiados, los malos tratos de mis compañeras y de las monjas sobrepasaron los límites de la crueldad y la indiferencia.
Pero lo que más me duele es que todo esto sucedió porque no tenía padres o alguien que me defendiera. Porque no venía de una familia con dinero o influencia. Porque era solo la protegida de Vladimir Kuznetsova, un hombre que nunca se preocupó por mí, que nunca me mostró amor o compasión. Pero yo nunca dije que él era mi abuelo. Yo llevo con orgullo el apellido de mi padre, un hombre maravilloso que se sacrificó por nosotros, por nuestra felicidad. Mi padre, un simple jardinero que entregó todo por nosotras, que nos dio todo su amor y su dedicación. Su único pecado fue enamorarse de la hija del gran Vladimir Kuznetsova, y por eso, fue castigado, fue marginado y fue olvidado. Pero yo nunca lo olvidaré, nunca olvidaré su amor y su sacrificio.
Un día, algo dentro de mí se rompió y me desafíe a mí misma. Dije "¡No más!" y decidí que ya no iba a permitir que mi vida siguiera siendo controlada por el internado. Me cansé de ser el juguete de las monjas y las compañeras que se burlaban de mí y me hacían sentir inferior. Me cansé de vivir en un lugar donde no me valoraban ni me respetaban.
Al decir "basta", logré convertirme en la mujer segura y decidida que soy hoy. Aprendí a valorarme a mí misma y a no permitir que nadie me haga sentir menos. Aún vivo con los recuerdos de mis padres y me duele, pero ya no con la intensidad que dolía años atrás. Con el tiempo, he aprendido a sanar mi corazón y a recordar los momentos más felices que vivimos juntos. Los amé y disfruté tanto como ellos lo hicieron conmigo, y aunque ya no están conmigo, sé que siempre estarán en mi corazón.
Hace dos años, ingresó una joven algo despistada pero alegre en mi vida, y desde ese momento, todo cambió. Llenó mi vida de risas, algo que jamás pensé volver a vivir después de tanto dolor y sufrimiento. Ella se convirtió en mi mejor amiga, y con ella, aprendí a confiar por primera vez en mi vida. Aprendí a saber lo que es la amistad, después de tantos años de soledad y abandono.
Ella siempre logra sorprenderme con su espontaneidad y su forma de ver la vida. Me saca de mi una mejor versión, con cada detalle, con cada gesto. Me enseñó a celebrar la vida, a encontrar la belleza en los momentos más oscuros. Me enseñó a no rendirme, a seguir adelante a pesar de todo.
Aunque ella salió de este internado hace un mes, y la extraño, hoy es un día especial. Hoy es el día en que finalmente salgo de este lugar, gracias a que mi abuelo requiere mi presencia por segunda vez en mi vida. No sé qué me depara el futuro, pero sé que estoy lista para enfrentarlo. Estoy lista para dejar atrás el dolor y el sufrimiento, y para encontrar la felicidad y la libertad que siempre he deseado.
Bajo del avión y mis ojos recorren el aeropuerto, absorbiendo la escena que se despliega ante mí. Familias enteras se reúnen, abrazándose con lágrimas de alegría en los ojos. Los abuelos besan a sus nietos, los padres estrechan a sus hijos en un abrazo apretado. El aire está lleno de risas y conversaciones animadas, y por un momento, me siento como una extraña en un mundo que no me pertenece.
La soledad que me rodea es como un manto pesado que me oprime. Me doy cuenta de que no tengo a nadie que me espere, nadie que me abrace y me diga que me extrañó. La nostalgia me invade, y por un momento, me siento como si estuviera caminando sola en un mundo que no me entiende.
Pero entonces pienso en Gaby, mi mejor amiga. Ella es la única persona que podría entenderme, que podría saber cómo me siento. Su sonrisa radiante y su risa contagiosa me vienen a la mente, y por un momento, me siento un poco menos sola.
Camino a pasos lentos, con mi mirada fija en mis pies, intentó evitar ver el amor y la felicidad que rodea a otras personas. No quiero recordar que hay un mundo fuera de mi realidad, un mundo donde la gente se ama y se abraza. Pero al levantar mi mirada, veo a un hombre mayor con un traje impecable que se acerca a mí con una sonrisa en su rostro. En su mano sostiene un cartel con mi nombre escrito en letras grandes y negritas.
Mi corazón late con una mezcla de curiosidad y aprehensión mientras él se acerca a mí. __ ¡Señorita! ¡Qué alegría verla de nuevo! exclama, mientras sus brazos se extienden para abrazarme. Pero mi cuerpo reacciona de manera instintiva, he desarrollando una hafefobia, un miedo intenso e irracional al contacto físico con otras personas. Mi cuerpo se pone rígido y lo apartó, sintiendo una mezcla de vergüenza y frustración.
Él se aleja un paso, sonriendo aún, pero con una expresión de comprensión en sus ojos.
__ ¡disculpe mi atrevimiento, señorita! Me dejé llevar, es muy parecida a la niña Dasha, ¿Cómo estuvo su viaje?
__ Muy bien, pensé que me sentiría incómoda", digo con una sonrisa leve, mientras miro por la ventana del auto. Hace años que no viajaba en un avión. Fue algo tranquilo, el hombre que me ha estado acompañando, sonríe y asiente con la cabeza. "Me alegra que todo haya salido bien, señorita. Mi nombre es Francesco Rizzo, soy el mayordomo del señor Vladimir.
El auto es un Mercedes-Benz negro brillante, con asientos de cuero suave y un olor a nuevo que me hace sentir como si estuviera en un mundo diferente. Francesco Rizzo conduce con habilidad, mientras yo me siento en silencio, mirando por la ventana el paisaje que se despliega ante mí.
No sé qué pensar del por qué el abuelo me pidió que regresara, pero estoy segura de que no es nada bueno. Nunca voy a esperar que él me considere su nieta o me trate como tal. Por qué él siempre ha sido un hombre frío y distante, y no espero que eso cambie ahora.
Finalmente, llegamos a nuestro destino. Francesco Rizzo me abre la puerta del auto y me ayuda a bajar. Hay un joven algo tímido que me mira con curiosidad.
__ ¡Llegamos señorita!", dice Francesco, mientras me sonríe. Este es Matías, él se encargará de ayudarla con sus maletas.
Miro la entrada de la casa, y un torrente de emociones me invade. No tengo muchos recuerdos de este lugar, solo el día que me enteré que me iría al internado. Fue un día que cambió mi vida para siempre. Hoy, de nuevo estaré cara a cara con mi abuelo, y no puedo evitar sentir un poco de nervios. ¡Hace mucho que no sentía ese sentimiento! También despierta en mí la curiosidad, saber qué planes tiene, qué motivos lo llevaron a pedirme que regresara.
Pero esta vez es diferente. Ya no soy esa niña que estaba destrozada por perder su hogar, ¡esa niña asustada que no sabía lo que le depararía el futuro! Por no tener a alguien en quién refugiarse y desahogar todo el dolor, ya no soy esa niña que quería apoyarse en su única familia, esa niña que vivía en ese cuento de color rosa que creía en el amor filial.
Inhalo y exhalo, me doy fuerza mentalmente antes de entrar. Me preparo para enfrentar el rostro de la persona que se cree mi juez, la persona que se cree con el derecho de decidir en mi vida. Me preparo para enfrentar la realidad, para enfrentar a mi abuelo y descubrir qué planes tiene para mí.
Mi abuelo, Vladimir Kuznetsova, me mira con una actitud de superioridad que me hace sentir incómoda. Su rostro muestra un destello de cansancio, pero su voz sigue siendo potente y autoritaria.
__ ¡Deja de mirarme! Y ¡saluda como es debido a tu abuelo!", me ordena, con una mirada que me hace sentir como si estuviera en un tribunal.
__.Cómo está abuelo, ¡fueron muchos años sin verlo!", le respondo, con una sonrisa educada que intenta ocultar mi verdadera emoción. "Veo que el tiempo ha dejado su huella en usted."
Mi abuelo frunce el ceño, como si no estuviera seguro de qué hacer con mi comentario. __¿Qué insinúas?", me pregunta, con una sonrisa que parece más una forma de burla, Pero luego se pone serio. A ti te han favorecido estos años, ya eres una joven mujer y ¡muy hermosa!, me dice, con una sonrisa que parece más una forma de alimentar su ego. ¡Todo es gracias a la sangre de los Kuznetsova!
Me río interiormente al escuchar su comentario. __ Abuelo, creo que te olvidas de que mi padre también tenía un papel en mi creación, le digo, con una sonrisa que parece más una forma de desafiarlo.
Mi abuelo se pone rojo de ira, y puedo sentir su furia. __¡Niña ingenua, veo que las monjas no te enseñaron nada!", me grita. ¡Ve con Francesco, él te indicará tu habitación! ¡Descansa! ¡Te espero muy puntual esta noche! Tendremos una comida muy importante."
Me inclino ligeramente, simulando un saludo militar. "Como ordene mi general", le digo, con una sonrisa que parece más una forma de burla.
Sigo a Francesco en un gran silencio, mirando cada detalle de esta hermosa mansión. Quiero tirarme en una cómoda cama y dormir el resto de la tarde.
__ Francesco, ¿sabes por qué es importante la comida?", le pregunto, mientras caminamos.
__ Tengo entendido que vendrá la familia Ivanov, me responde. "Serán socios de su abuelo, y él quiere que la conozcan."
Me pregunto qué hay detrás de esta comida. ¿Qué relación tienen los Ivanov con mi abuelo? ¿Qué secreto esconde mi abuelo?
__ ¿Hay algo más que deba saber?", le pregunto a Francesco, con una mirada que busca más información.
__ Creo que eso es todo, señorita", me responde, con una sonrisa que parece más una forma de evasión.
Me doy cuenta de que Francesco no me está diciendo toda la verdad. La verdad es que no confío en mi abuelo. Sé que algo está planeando, él nunca se ha preocupado por mí, ni mucho menos ha querido tenerme cerca de él. No lo conozco, pero puedo deducir que es una persona que le gusta tener a todos bajo su control
He pasado toda la mañana de reunión en reunión, no me ha dado tiempo ni para almorzar, ¡me cuesta entender! ¿Qué pasó? ¿que llevó a esta situación a la empresa? Ernesto se hizo cargo de una empresa solvente, ¡una de las mejores económicamente! Todo esto me tiene agotado mentalmente; prometí ayudar a sostener la empresa a Bastian y se nos fue de las manos y solo por confiar en la persona equivocada.
me dejó caer en el sillón de mi oficina, cierro los ojos por un instante tratando de encontrar una solución.
__ Nicolai necesito tu ayuda, la empresa no está en su mejor momento, los bancos se niegan a prestarnos, la producción de está temporada está pausada, no hay liquidez para solventar la materia prima, tenemos pedidos atrasados, las tiendas exigen mercancía, una de las franquicias más importante nos dieron un ultimátum si no entregamos su pedido en un mes nos demandarán, y harán válido una de las cláusulas que colocaron si no cumplíamos el contrato, Ten son las demandas de los bancos por incumplimiento, ¡pronto llegarán demandas de todas partes!
__ Ernesto toda la mañana estuve reunido con los bancos y me enteré de lo que has hecho esto es un caos sabes ¿Cómo reaccionará Bastian cuando se entere de todo esto?
__ por eso vengo a tí Nicolai, necesito que me ayudes.
Ernesto entra a mi oficina sin ninguna educación, pidiendo mi ayuda, no entiendo por qué lo hizo ahora, ¿por qué no lo hizo a tiempo cuando la empresa empezó con la crisis?
¿Cuándo pasó todo esto Ernesto? Me levanto de mi escritorio y voy hacia donde está parado, le veo una sonrisa en su rostro, la sonrisa más hipócrita que le haya visto, lo tomó del cuello de su camisa, ¿por qué nos mintió? me da rabia conmigo mismo por ser tan confiado, nunca lo he sido, pero lo hice con Ernesto ¡eres un imbécil! Dime, ¿dónde está todo el dinero de la empresa? ¿Qué es toda esta porquería? tiró los papeles que tenía en mi mano ¿por qué los bancos no se contactaron antes conmigo?
_ ¡cálmate Nicolai! "retira mi mano de su cuello y se sienta" te explicaré, pero necesito que me ayudes a convencer a Bastián, ¡él debe casarse! Para salvar la empresa.
Llevo cuatro años trabajando para esta empresa como abogado, me frustra no haberme dado cuenta antes de todo este desastre, no entiendo por qué los bancos nunca se contactaron conmigo, aunque pensándolo bien, mi secretaria es muy cercana a Ernesto, tal vez la utilizo para que no me pasará la información ¿cómo no me di cuenta de toda esta situación? ¿Cómo Bastián tampoco lo hizo? Aún no puedo creerlo, ¿por qué cuando la empresa está tan hundida, sale todo esto a flote? por más que lo analizó no le encuentro una solución, necesitamos con urgencia inyectar una gran cantidad de Dinero e iniciar con la producción, lo único que plantea Ernesto es vender un treinta por ciento de las acciones y es viable, pero por la situación en la que está pasando la empresa las pagarían a muy bajo costo, Ernesto me entrega un contrato donde se especifica qué hay una persona interesada en ellas la cantidad que especifica el pago es mayor a lo que valen en este momento, me imagino que es por la condición que coloca el socio; y es que Bastián se case con su nieta para asegurar su capital.
¡Irónico! corte todo laso con mi familia por qué mamá quería que me casará por conveniencia, con una mujer a la cual ni conocía, solo por acrecentar la fortuna de mi madre "Irina Verona de Berlusconi " una mujer con clase, poderosa, arrogante, con un porte de superioridad, ¡eso es lo que muestra al mundo! pero en realidad es una mujer llena de frustraciones, día a día la deteriora la soledad, su dolor, han pasado veintiún años desde que papá nos abandonó por otra mujer y ¡aún ella no lo supera!
De niño escuchaba como todas las noches lloraba, como gritaba a una foto de papá, siempre lo culpó, le decía que era el hombre más egoísta del mundo, por dejarnos, también lo culpe y no solo por abandonarnos si no por todos los malos tratos que recibí de parte de mi mamá por qué ella desquitaba toda su frustración conmigo, pero crecí y entendí que mi papá solo fue tras su felicidad, que nunca amo a mi mamá, cómo podía dejar ir su felicidad por vivir en un hogar que se le impuso, un hogar dónde solo se destruyen los dos, mis abuelos los obligaron a casarse por unificar dos grandes familias y conseguir un heredero, el ser humano es tan egoísta que solo viven por cumplir sus deseos, por imponer su voluntad, sin importar cuántas personas dañan a su paso.
Esas fueron algunas de las razones por las cuales deje a mi familia, mi nombre es Nicolai Berlusconi Verona tengo veinticinco años, un hombre que le apasiona su profesión, estricto en su trabajo, que es leal a sus amistades, y aún más con; Bastián, es mi mejor amigo y un hombre que me a ayudado a salir adelante sin tener que depender de mi familia, y hoy estoy aquí con las manos atadas, no encuentro una solución para sacar la empresa a flote, la única solución que es viable es la que da Ernesto, tendré que ir con esa persona y ver en realidad qué es lo que busca al querer comprar las acciones y por que quiere que Bastian se case con su nieta.
¡Estamos en un restaurante esperando! la verdad no e querido pedir nada, mientras que Ernesto va en su tercera copa de whisky lo veo nervioso no entiendo mucho su actitud, miro mi reloj y faltan cinco minutos para la hora acordada, levanto mi vista y me sorprende ver a un hombre mayor junto a Dante mancini, un abogado excompañero de universidad, es un hombre muy competitivo siempre tratando de sobresalir en la universidad y no lo logro porque siempre Fui el mejor y lo hice porque quería agradarle a mi madre, que me viera como a un hijo no como la persona que le recordaba a mi padre ¡nunca lo logré!
se acercan a nosotros, miró todo el lugar queriendo encontrar a la mujer que quiere casarse con Bastián ¡pero no logró mirarla! Me da mucha curiosidad y me intriga el saber ¿por qué quiere casarse con alguien que no la ama?...
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