¿Qué te hicieron?

Contenido de abuso, violación, y uso de drogas

Mientras tanto Amaral y Darla buscan a su amiga Morena desesperadas dentro del establecimiento.

Arriba de la azotea cuatro chicos están divirtiéndose. Le tomaron fotos a Morena, estando desnuda, y grabaron un vídeo cuando Cristóbal le pasaba su miembro en cada parte del cuerpo de la pobre de Morena que había perdido la conciencia por culpa de la borrachera.

Cuando Cristóbal termino de divertirse poniendo y sacando su miembro en la boca de Morena,le vino una idea asquerosa en la mente, se puso de pie, se vistió, camino hacia Mariano y le dijo:

_ Amigo, es tu turno. Yo sé que quieres, te mueres de las ganas de cogerte a esa golfa presumida.

_ Qué dices? Si yo... Jamás le haría una cosa así. Es en serio gato, no quiero ser parte de esto.

_ Ja, ja, ja... No me digas que estás enamorado de ella, mírala bien (agarra con firmeza la cabeza de Mariano) desde hace mucho ella me ha pedido a gritos que la coja, como soy tan bueno le cumplí su deseo.

_ Tú eres un HDP... cómo puedes decir esa cosas? Tienes hermanas y una madre. Dime cómo reaccionarías si unos mal nacidos abusaran de ellas?.

_ Uyy hoy sí que me estás halagando mucho amigo, ja, ja,ja. La verdad es que no me importa (gira para su derecha). Amigos seguimos con la fiesta- le dice a los otros dos chicos que estaban tocando el cuerpo de Morena.

Así cada uno se turnaban para abusar el cuerpo de Morena que aún seguía desmayada. Mariano solo observa inmóvil con una mirada de tristeza, como penetraban con brutalidad a Morena. Los chicos se reían, tomaban mientras lo hacían. Pasó una hora desde que iniciaron el abuso, uno de los chicos le dice a Cristóbal:

_ Amigo gracias por este momento tan glorioso (le palmea la espalda) espero verla de nuevo ja, ja, ja.

_ De nada capo, ya tú sabes cumplo mis deudas.

El otro chico de cabello castaño con una mirada sombría le dice a Mariano:

_ Ni se te ocurra en abrir tu boca, esto se queda entre los cuatro. Sino te las veras conmigo.

_ No me amenaces imbecil, no te tengo miedo (lo empuja).

Justo se mete Cristóbal para separarlos y les dice:

_ Ya basta, amigos, hay que divertirse y tenemos que ser socios en esto. ¿Estás de acuerdo Mariano?

_ Así no me quiero divertir. Yo me largo amigo, nos vemos- dice Mariano a Cristóbal.

********

Mientras tanto Amaral ya cansada de buscar a Morena, se sienta en una silla que estaba junto a la escalera que va para la azotea y cuando estaba por encender un cigarrillo escucha un sonido en las escaleras, y se para rápidamente y lo ve a Mariano bajarse rápidamente, algo nervioso lo nota. Se acerca a Mariano y le pregunta:

_ Disculpa, viste una chica delgada, alta, cabello rojizo, vestida con una chaqueta rosa y una pollera negra con brillos?.

_ Emm... Creo que la vi hace media hora en esta escalera charlando con un pibe (suda al decirlo y con un nerviosismo).

_ Bueno, te lo agradezco.

Después de preguntarle esté se fue apurado hacia la salida.

Luego de saber donde podría estar su amiga, Amaral fue en busca de Darla para ir a buscarla en la azotea ella misma, ya que nadie las ayudaba.

La fiesta se podría decir que está buenísima, pero no pienso seguir en medio de esta intranquila noche, porque sabía que estaba de visitante con Morena, ya que ella era de Loma Hermosa, yo del otro lado de su casa y todavía no había podido entrar en ambiente. Este problema parecido con la primera joda del paraguayo que le di un trago a la birra. Como siempre pasaba el efecto fue inmediato para mí y Darla. Entramos en calor moviéndonos al ritmo de la música. Como me excitas, de Flor de Piedra, con un pibe que no conocía.

Me salgo de mis pensamientos y miro a mí alrededor y le digo a Darla:

_ Todo el mundo parece mirarnos con ojos apagados. ¿qué les pasa?-le digo a una chica que está en frente mío.

Tenían la piel algo pálida y su ropa parecía moderna, pero al mismo raída y descolorida, como si fuera vieja. Una chica empezó a moverse hacia ella con movimientos entrecortados y robóticos, como si tuviera que pensar cómo es caminar normalmente, acercándose con la cabeza tirada hacia adelante, el pelo negro tapándole la cara, doblado el torso en la cintura y los brazos tirados a los costados, casi tocando el piso.

La miro a Darla señalando lo que estoy viendo. Ella solo me dice:

_ Vamos arriba, está gente están actuando raro, parece que se drogaron.

Cuando llegamos a la azotea, escuchó cómo se cerraba con llave la puerta detrás. Entre susurros escuchó una voz entrecortada y reconozco una vos igual a la de Cristóbal, que decía:

Quédate callada. No hagas ruido-.

Con los brazos hacia adelante buscó en la oscuridad hasta que logró encontrar a Darla, podía escuchar que estaba buscando algo y de repente se encendió la luz.

Las manos de Darla tocaron mí cara y adivinaron las lágrimas que la mojaban y, moviéndome hacia ella, la abrazo. Cuando apoyó los brazos alrededor de su cuello sintió un líquido tibio y pegajoso que bajaba desde un lado hacia el piso, empapando el top que se había puesto.

— ¿Qué carajo es eso? — preguntó Darla— ¡¿Qué pasó acá?!-. Empujo las cosas que estaban en el piso.

Alguien nos respondió:

-uno de estos hijos de puta fue.

Estábamos seguras que es la vos de Morena.

Nos acercamos más a la puerta, al abrirla, la vimos a Morena desnuda, tirada encima de un cobertor empapada de una cosa blanca y viscosa. Con mucha angustia digo:

_ ¿Qué te hicieron?-.

Miramos hacia la derecha y vimos a dos chicos sentados durmiendo. Para el lado izquierdo vimos unos pies y al mirar hacía arriba, lo ví, estaba Cristóbal sentado con una mirada sombría, sujetando una daga que apuntaba hacia el cuello de Morena, y nos dijo:

_ Si la quieren viva vengan por ella (risa).

No tuve otra opción que sacar mi gas pimienta que me había regalado mi tío. Sin pensarlo salte hacia Cristóbal y lo tiré de la silla, con una mano le di un puñetazo y con la otra rocié el gas en su cara. Empezó a retorcerse en el piso y aprovechamos a sacarla a Morena. Le digo a Darla que sostenga sus pies.

Salimos ilesas del lugar, bajando las escaleras, nos fuimos a la cocina para limpiarla un poco y vestirla con un mantel que encontramos arriba del mesón. No sabíamos que ropa ponerle, sí ninguna trajimos ropa para cambiarnos.

Al terminar salimos rápido abrazando y agarrando Morena de la cintura. Nos fuimos caminando hasta una remisería y le dijimos al dueño que llame a la policía, que en X lugar están violando la ley.

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