Franco
Estar con Karla, no voy a negar que se sentía mal, porque solo estábamos en una cama, porque no sé nada del arte que ella hace, no lo entiendo; pero ella me pidió que fuera a una de sus exposiciones y fui, en verdad me sentí muy incómodo, solo quise ser cortez, pero ahora no sé cómo salir del embrollo en qué me metí con ella al invitarla a mi casa como agradecimiento por estar mirando sus pinturas abstractas, que no me gustaron para nada.
Mi gran problema, definitivamente sería Ghinger, mi hija es muy posesiva, desde que su mamá se fue hace tres años nunca he llegado una mujer a la casa, no me sentía seguro con ella y menos hacerlo yo, por eso no entiendo porque se me ocurrió llegar a Karla.
No había hablado con la maestra, pero cuando me tocó hacerlo antes de que llegara la invitada y solamente, seríamos tres en la mesa está noche.
— No sé preocupe señor Rossi — me dijo sin mirarme, no sé si aún está ofendida por lo que le dije o en verdad no le gusto para nada.
No quiero que se sienta mal por no acompañarnos si siempre lo hace, pero no sabría cómo justificar su presencia y la de su hijas sin tener que decir que es solo por complacer a mi hija. Aunque yo también me he acostumbrado a ellas.
Cuando Ghinger bajo miro a Karla de manera extraña.
— La maestra ¿dónde está? — pregunta cuando se sienta.
— ¿La maestra? — me mira Karla confundida
— Hija, ella es Karla, una amiga y nos vino acompañar a comer hoy — sus ojos van hacia mi invitada.
— Hola Ghinger, tu papá habla mucho sobre tí — dice la mujer con tono cariñoso, algo exagerado que no le conocía.
— ¿Dónde está Alison? — Ghinger me vuelve a mirar con un tono de reclamo que no me agrada.
— No comerán con nosotros hoy, porque está Karla — digo cuando veo como empiezan a servir.
— ¡Dile a ella que se vaya para que Alison y la maestra vengan! — El tono de mi hija es de reproche y ahora no me gusta mucho.
Karla la miró desconcertada, no sabe que pasa.
— ¡Come Ghinger! — no hablo sobre el tema — espero lo disfrutes Karla.
Hoy hay cordero en salsa dulce con verduras y le serví un vino a mi invitada, se que le gusta.
— ¡No! — dice mi malcriada hija y cruza sus brazos en el regazo con cara de enfado.
— Come y tengamos una cena tranquila frente a nuestra invitada — aparento calma cuando se que Ghinger solo está siendo caprichosa en un mal momento.
— Franco podemos… — dice Karla y pone su mano en la mía.
— ¡Suelta a mi papi, no lo toques! — le grita Ghinger y la mujer me suelta asustada.
Sin embargo, suelto mis cubiertos y miro a mi hija, ya cabreado.
— ¿Quieres un castigo? — mira a Karla con rabia y luego me ve a mi. — Discúlpate con Karla.
La mujer la mira, esperando la disculpa y ella la ve desafiante.
— ¡Castigame! — me desafía.
— Ok, lo pedistes. No irás al proyecto de música, veré qué le invento al director — digo mientras tomo mis cubiertos y reanudo mi comida y la miro, se asoman las lágrimas, pero la conozco no dará su brazo a torcer muy fácil.
— Papi yo…
— No Ghinger, a mi no, es a Karla — le hablo con autoridad.
Ella mira a la mujer y veo como sus brazos caen a cada lado de su cuerpecito.
— Estoy enojada, no quiero hacerlo — dice, se que vendrá un argumento de esos que me harán reflexionar, ella es hábil — y el proyecto de Música es parte de la educación que quieres que tenga, no puedes quitartelo por una mujer que no aporta nada en mi vida.
Me quedo en silencio, quisiera reír¿de dónde saca mi hijas estás cosas?
— Cómo sabes que no aporta, si Karla es artista. ¿No es así? — la mujer me mira, está confundida y aturdida con toda la escena que ha hecho mi hija
— Si, hago pinturas y esculturas, puedo mostrarlas si quieres — le dice, pero se que es forzado lo que habla, y no creo que mi hija entienda tampoco lo que hace.
— ¿Haces casa con jardines? ¿Paisajes? ¿Haces retratos? — creo que muestra interés hasta que Karla me mira riendo.
— No, soy artista moderno, me expreso con colores y ..
— Solo haces rayas y esas cosas que puede hacer Alison que tiene 4 años. Ella también es artista, eso le dice la maestra siempre: Alison serás artista — se me sale una risa al ver la cara de Karla ofendida.
Me mira y cierro mi boca.
— Lo siento — le digo pero no puedo evitar reír otra vez.
— Yo también hago rayas sin sentido y me dice igual: Serás la mejor artista. Pero solo son rayas — sigue mi hija sin darse cuenta que ofende a la mujer.
— No todos saben de arte, y dudo que a tu edad sepas lo que es hacer arte, tu padre sí — dice y ella vuelve a tomar mi mano y noto que solo lo hizo para enfurecer a mi hija por ofenderla, la suelto.
— Bueno, no entiendo mucho ya te dije Karla, las pinturas que están en la casa las puso el decorador — la ofendí aún más.
— Ves, ni a papá le gusta lo que pintas si solo son rayas sin sentidos — sigue mi hija y veo como la cara de la mujer se pone roja.
— ¿Dejarás que siga insultándome Franco? — me mira.
La mujer me mira y luego a mi hija, esta última empieza a comer mientras la mira con mucha rabia.
— Solo es una niña Karla, cenemos…
— ¡Así nada más! — la mujer me mira — ella se sale con la suya y tú ¿no dices nada? ¿Te dió mucha risa sus comentarios?
— Es una niña, tu lo dijistes, no sabe de esas cosas — le insisto y le sirvo más vino para que se calme, pero la mujer se levanta de la mesa de golpe y bota el vino.
— Veo porque esa niña es así — dijo: esa niña de una manera tan despectiva que me cabreo.
— Un poco de respeto Karla, Esa como le dices, es mi hija y no me gusta tu manera de referirte a ella. — la reprendo.
Se que Ghinger le falto el respeto siendo grosera, pero no tiene autoridad de referirse de esa manera hacia ella.
La mujer bufa.
— ¿Tu hija? — dice y apoya sus manos en la mesa, veo su escote, ok, desde que llegó lo vi, sus pechos grandes sobresalen. — tu hija es una malcriada y grosera.
— Karla, creo que estás algo molesta sin razón — digo y recojo la copa que se derramó en la mesa — tampoco me gusta este tipo de cosas frente a Ghinger, vamos a la sala y hablamos.
Le muestro la mano para guiarla y la mujer me mira.
— ¡No me voy a calmar un carajo! — grita y levanto una ceja — C0j3s bien Franco, pero por eso no voy a aguantar las groserías de tu hija.
Lo que dijo me cabreo mucho más, la grosera fue ella delante de Ghinger a decir eso. Y veo que me tocará explicarle a mi hija su indiscreción.
— Ok, te acompaño a la puerta — le digo, tampoco me siento con intenciones de aguantar a una mujer así.
Podrá c0j3r bien, como dice ella, pero delante de mi hija no vendrá con sus groserías y vulgaridades.
La acompañé en silencio, ni a su auto, solo fue a la puerta y la cerré con rabia. Ahora siento que mi hija me querrá interrogante con eso que dijo Karla, C0j3s bien. ¿No podía ser más discreta esa mujer?
Llego a la sala y miro a Ghinger.
— Lo siento, no quería que tú amiga se fuera — dice cabizbaja y voy hasta ella.
— No fue tu culpa, cariño — le digo y le tomo la mano, para llevarla al sofá y sentarme con ella — pero no puedes ser grosera con la visitas.
Me siento y ella se sube a mis pierna, no esta tan pequeña como antes, el último año ha crecido y quiero pensar que es porque ahora está sana.
— No la insulte, solo…
— Ghinger te portaste mal, y lo sabes — ella apoya su cabecita en mi pecho y rodea mi cuello con sus brazos.
— Lo siento papi. — su voz baja y dulce.
— Que te diga que seas sincera y digas lo que sientes sin esconder nada, no quiere decir que lastimes a otros — acaricio su cabello rubio.
Se que ella me entiende bien, es una niña, tiene siete años pero es muy inteligente.
— Si invito a alguien a la casa, quiere decir que es importante y no puedes pórtate así — le digo y veo como se aprieta a mi cuerpo.
— ¿Es tu novia? — pregunta sin verme.
— No, Karla no es mi novia, solo una amiga — que es buena en la cama, solo eso, y no debí traer a casa, creo que lo hice para darle celos a la maestra, porque en cierta manera me sentía molesto desde que le dije que vendría una mujer y ella le dió igual.
¿No le gustó ni un poco?
— ¿Y eso que dijo? No entendí eso d…
— Karla no sabe lo que dijo — la interrumpo — estaba molesta..
— Si pero dijo — sus iris azules me miran curiosa, — que tu c0j3s bien y ¿que es eso de c0j3r bien?. ¿Qué haces?
Boto aire de mis pulmones.
— Es una manera de hablar, no para niños, así que no lo repitas — le aclaro y me levanto, levantandola en mis brazos, ya está grande mi niña.
— Pero ¿qué quiere decir? — la miro serio — ok ok no lo voy a repetir — dice poniendo los ojos en blanco.— solo quiero entender.
Suspiro y le digo lo primero que me viene a la cabeza.
— Solo que la paso bien conmigo, ahora ¿puedes olvidar el tema? — le pido y cuando la dejo en el suelo de su cuarto me mira con las manos en la caderas.
— Solo si no vuelves a traer a casa otra vez, no me gustó — ahora su cara de enojo y sus brazos cruzados sobre su pecho.
No creo que Karla quiera a verme otra vez.
— No te gusta ella o ¿ no quieres que traiga a alguien más? — le pregunto y nos miramos.
— Está la maestra — abro la boca y la cierro, no sé qué decirme — ella nos acompaña y siempre habla cosas interesantes y aprendo de ella.
Río, a mis adentro, en verdad ¿quién le dice esas cosas a mi hija?
— La maestra trabaja para mí, es eso, tu maestra por eso te enseña.
— Pero puedes c0j3r bien con ella también. — Casi río, pero me puse serio.
— ¿Qué dije de no volver a repetirlo? No estoy jugando Ghinger, no quiero que lo digas mas. — la reprendo a ella.
Ella me mira apenada sabiendo que en verdad me molesta, aunque en el fondo me dió algo de gracia eso de hacerlo con la maestra, me gusta, pero creo que a ella no le agrada la idea.
¿Porque no le gusto?
— Ahora: un baño y a dormir! — le digo y la veo correr y meterse a su baño. Espero afuera hasta que sale y le ayudo con el pijama.
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Comments
Ana Hernandez
Jajaja, la tuvo dificil, Franco eso le pasa por tener relaciones con locaaaas
2025-01-21
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Lala González
. jajajaja jajajaja jajajaja es lo que anhelado desde hace rato
2025-01-07
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Magdalena Bravo
jajajaja eso quisiera Franco con la maestra
2025-01-27
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