NEVE
Me convertí en la mejor arma del reino, yo sola valía más que 50 hombres, mi magia se hizo tan fuerte que oír mi nombre era sinónimo de muerte, cuando domine mis poderes por completo avanzar fue rápido y lo que no habíamos logrado en años lo logramos en meses con mi ayuda.
La guerra acabo cuando yo apenas cumplía los 20 años, entramos al palacio de aquel emperador ambicioso y lo matamos con toda su familia y así mi rey tomo su lugar como el nuevo emperador de un imperio aún más fuerte.
- Neve ¿A dónde iras? – me pregunto el General Krieger
Durante estos años el General Krieger se convirtió en un padre para mí, y me gustaría pensar que el me considera como una hija, pero sería engañarme, para él solo soy un soldado más, no es que no me aprecie, convivimos mucho en estos años, pero se ver la diferencia, la mirada que le dirige a sus hijos esta de amor y cariño, mientras que a mí me miraba con solo un poco de cariño y mayormente con indiferencia.
- Tengo unos asuntos que arreglar, después probablemente vaya a la capital para continuar mi entrenamiento – le conteste
- Debes de recordar que no todo es pelear, la guerra termino y como todos te mereces unas vacaciones, por que no viajas un poco, talvez encuentres a tu compañero de vida – me dijo mientras me daba unas palmadas en la espalda y se iba de allí para reunirse con sus hijos, con su familia
Pienso en la palabras de mi maestro y creo que no estaría mal tomarme unas vacaciones y viajar, pero de encontrar una pareja, bueno eso no es para mí, y no por qué no lo desee, porque lo hago, me gustaría encontrar un hombre que me ame como yo a él y así a su lado formar la familia que nunca tuve, pero soy realista, tengo 20 años, la mayoría de las señoritas de mi edad ya están casadas o comprometidas, por lo que para muchos jóvenes ya soy algo mayor, otro factor que no ayuda es que soy un soldado, estuve muchos años rodeada de hombres, así que debido a eso la mayoría de los hombres piensan que no soy pura, y nunca se casarían con una mujer que ya estado con otro hombre, aunque nunca haya pasado, y si a eso le agregamos que a la mayoría les parezco un monstruo y me tienen, buen0 las probabilidades de que me case son de lo más bajas, por lo que intento no pensar en eso.
A la mañana siguiente me levanto temprano, tomo mis cosas y me dirijo a mi primera parada, a un lugar al que nunca creí que volvería, pero tengo asuntos pendientes aquí así como muchas deudas que cobrar, mi primera parada es una pequeña casita, de ella veo salir un pequeño niño que tiene moretones por todo el cuerpo y me lleno de ira, al parecer hermano solo supo seguir los pasos de nuestro progenitor.
- Señorita, me da para un poco de pan – me dice el niño al verme, y puedo verme reflejada en él, en sus ojos puedo ver como busca desesperadamente amor, así como yo lo busque por muchos años de parte de mi padres y nunca lo obtuve
- Te daré algo mejor, quiero que vayas a la posada y entregues esto a la encargada, ella te dará mucha comida si lo haces – le dije al pequeño y le di una carta con mi firma, ya había hablado con esta previamente, ella se encargaría de llevar al pequeño a donde puedan cuidarlo
El pequeño tomo el papel con felicidad y corrió hacia donde le había indicado, y yo decidí entrar.
- Hola hermano, me extrañaste – le dije al entrar y pude ver la sorpresa y el horror en sus ojos – veo que ya no eres tan valiente – le dije mientras congelaba sus pies para que no pudiera moverse y escapar
- Hermana piedad tengo un hijo – me dijo el muy sínico
- Te daré la misma que me diste a mi cuando te pedía que no me robaras, y en cuanto a ti hijo, ya está en un mejor lugar, lejos de ti – le dije y luego cree una daga de hielo, esto sería muy divertido
Para cuando salí de la casa de mi hermano ya era de noche y estaba cubierta de sangre, debo decir que resistió más de lo que imaginada, por lo que mi próxima parada tendrá que esperara hasta mañana.
A la mañana siguiente me dirigí a la casa de mi hermana, también tenía asuntos con ella, y la hice sufrir al igual que a mi hermano, la única diferencia fue que ella no duro tanto, murió tan solo con los primeros cortes, patético.
Como no tarde nada decidí seguir y hacer una última parada, a diferencia de las dos paradas anteriores donde llegue a lujares bastantes humildes, esta vez llegue a una gran casa, si bien estaba lejos de ser una mansión noble, si era lujosa, mis padres exigieron que se les tenía que dar algo por mi gran actuación en la guerra y al ser mis padres a ellos les fueron entregadas todas la recompensas que yo gane, pero hace unos días, le pedí al emperador que quería deslindarme de mis padres, por lo que ellos deberán regresar todo, así que yo me encargaría de darles la noticia.
Llego a la entrada y los guardias que pudieron me impiden el paso pero los congelo y sigo mi camino sin que nadie pueda impedirlo.
- Ya llegue padres – les digo entrando a la casa y puedo ver el miedo en sus ojos – acaso no esperaban que viniera – les digo
- Hija querida que bueno que llegaste - me dice mi padre y se me acerca y cuando quiero tocarme le congelo la mana para luego romperla dejándolo sin ella
- Monstruo – grita mi madre quien corre auxiliar a mi padre
- Es verdad, ustedes lo dijeron, soy demasiado peligrosa, ahora les diré lo que pasara, se irán de aquí sin hacer escándalo, ya que todo esto es mío, y ustedes no son nada, además aquí esta una orden imperial donde deberán devolver todo lo que gastaron ya que me pertenece – le digo con una sonrisa
- Somos tus padres, tu deber es darnos todo – me grita mi madre
- Te equivocas, no son mis padres, a partir de ahora cortamos lazos, así que largo al menos que quieran que yo los saque de aquí – les digo y la temperatura empieza a bajas rápidamente, sé que el peor castigo que les puedo dar es quitarles todo
Pero la ambición es la ambición, y yo cometí un gran error al darles la espalda, contra lo que me esperaba mi madre me ataco así que la tome de la cara para detener su ataque y la congele causándole la muerte, tan concentrada estaba en hacer sufrir a esa mujer que no note que mi padre se había levantado y me apuñalo por la espalda y pude sentir como la vida escapaba de mí, con mi último aliento mande un mensajero hacia el General, él se encargaría de este hombre, ya que se lo que valgo y el emperador no parara hasta hacerlo pagar, ya que por su culpa perdió un bien muy valioso
Y así por un estúpido error perdí mi vida, y en lo único que podía pensar fue en lo tonta que fui para terminar así, de una manera tan patética.
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Updated 55 Episodes
Comments
Stella maris Guerrero
Quien va a esperar que su propio padre la apuñale ?? y x la espalda cobarde .
2025-02-17
1
Tatys Maramotti Silva
Tanto luchar para morir como ella dice de forma patética 🤦
2025-03-10
1
Mary Gil Fermenal
de verdad que si bien patética
2024-12-27
1