Anoche le dije a Alice que no quería salir a cenar y en la por suerte no estaba, le toco entrar algo temprano, mientras que yo entraba a las 3 de la tarde…
Cuando termine de desayunar me puse a barrer y trapera, se me fue el tiempo limpiando, así que me empecé a arreglar para ir a trabajar, después de unos 20 minutos termine de arreglarme...
Me puse una camisa de botones de color beige, ya que era el uniforme de la cafetería, un pantalón de mezclilla color azul, unos tenis negros y por último me hice una cola de caballo para no traer el cabello suelto...
Salí del departamento, fui a la parada del autobús, hasta que llegue a la cafetería, al parecer había algo de gente, así que Sonia me pidió que me quedara en la caja, porque no tardaba en llegar la hora pico...
Sin darme cuenta ya eran las 5 de la tarde y la gente se empezaba a marchar, entonces comenzó a limpiar las mesas y acomodarlas, en eso se me fueron otras dos horas, pues había mucho que limpiar por la gente que estaba anteriormente...
Después recibí una llamada era Alice, diciéndome que saldría con unos compañeros del trabajo a un club nocturno...
— Entonces ¿Quieres venir con nosotros?...— Me pregunto con un tono de voz alegre...
— No sé, es que no conozco a tus compañeros y no quiero incomodar…— Le respondí un poco incómoda...
— No te preocupes, no pasa nada, ellos son buenas personas, entonces ¿bienes?...— Me dijo con insistencia...
— Bueno está bien, cuando salga del trabajo, voy con ustedes, solo dime adonde debo ir...— Le dije, ya derrotada por su insistencia…
Después de eso Alice colgó la llamada, me dijo que iban a ir al club nocturno que vimos la vez que me trajo por primera vez a la cafetería, el tiempo paso y ya casi era mi hora de salida si acaso faltaba unos 20 minutos para que saliera...
Entonces comencé a contar el dinero de la caja para entregársela a Sonia, ya que termine le hable para que revisara que todo estaba bien...
— Muy bien Stella, todo está en orden, si quieres ya te puedes ir...— Me dijo con una sonrisa y amabilidad...
— Gracias, entonces agarre mis cosas...— Le dije con una sonrisa...
Después fui por mi bolso y entre al baño para arreglarme un poco, por suerte la camisa me la podía amarrar en mi cintura y lo bueno que traía una blusa de tirantes abajo de la del trabajo, era de color amarilla, me solté mi cabello...
Luego me puse un brillo labial de color rojo, una sombras amarillas bajito, me enchine mis pestañas y me puse rimen…
Mire la hora, pues ya eran las 8 de la noche, salí de la cafetería y camine hacia el club, pues estaba a unas cuantas cuadras, tarde unos 10 minutos en llegar, yo estaba al otro lado de la calle del club...
Cuando estaba a punto de cruzarme para entrar al club nocturno, sentí que alguien me agarro mi brazo izquierdo y me jalo hacia atrás, entonces voltee para ver quien era...
— Rogelio, ¡¿Qué haces aquí?!...— Pregunte confundida y con miedo...
— Te dije que volvería, no es así...— Me dijo con frialdad...
— ¡¿Qué demonios quieres ahora?!, porque no me dejas en paz de una maldita vez...— Le dije mientras me soltaba de su agarre y enojada...
— Hay, pero que mal genio tienes...— Me dijo con burla y sacudiendo su mano...
— Ya déjate de tonterías y dime a que has venido...— Le dije ya casi alborde de la ira
— Vine a llevarte, para que seas la sirvienta personal de Camilia...— Me dijo con una sonrisa hostil...
Me quede en shock al escuchar tremenda locura, no podía creer lo sinvergüenza y bastardo que era Rogelio, en seguida cerré mis manos haciéndolos puños así como también los apreté...
—¡PERO QUÉ ESTUPIDEZ ESTÁS DICIENDO, YO LA SIRVIENTA DE ESA ZORRA!— Grite hirviendo de ira y viendo directamente a los ojos de Rogelio...
— ¡¿CÓMO HAS DICHO?!...— Me pregunto con una mirada fría y una voz hostil...
Rogelio comenzó a caminar hacia mí y me dio una cachetada la que hizo que callera al suelo, voltee para verlo nuevamente a los ojos con ira, así como también me tocaba mi cachete izquierdo, porque ahí fue donde me pego, me dolía...
— ¡NO LA VUELVAS A LLAMAR ASÍ, LA ÚNICA ZORRA ERES TÚ STELLA...
Ahora mismo vendrás conmigo a la mansión Merino, así que levantarte y ven conmigo por las buenas…— Me dijo con una mirada de odio y un tono de voz hostil...
No sabía que hacer, quería huir de él, pero mis piernas no respondían, quite mi mirada de Rogelio, para luego notar una sombra negra que me estaba cubriendo y entonces lo vi...
Narra Emmett
Dormí hasta las 12 de la tarde, me levante para bañarme, una vez que acabe me comencé a arreglar, me puse una camisa blanca de botones con mangas largas que me recorrí hasta el codo, un pantalón de vestir negro y unas botas negras...
Salí de la mansión, me subí a mi auto y conduci hasta el club, vi que estaban cambiando unas mesas, ya que se estaban deteriorando, subí a mi oficina...
Cuando abrí la puerta vi que Diego y Alex estaban a dentro tomando de mi tequila, cosa que me molesto, ya que este par no respetan nada...
— Se puede saber que demonios hacen aquí ustedes dos...— Les dije un poco irritado...
— Uy amanecimos de malas...— Dijo Alex con un tono de burla...
— Alex déjalo, que no vez que no le han dado sus buenas noches...— Dijo Diego mientras ponía su mano derecha en mi hombro y la otra en su bolsillo izquierdo de su pantalón así como también agachaba su cabeza...
— Déjense de estupideces y mejor pónganse a trabajar...— Respondí mientras me sacudía la mano de Diego...
— A eso hemos venido al parecer, los mexicanos le están bajando la calidad a la droga…— Dijo Alex mientras tomaba un sorbo del tequila que tenía...
— ¿Cómo que le han bajado la calidad?…— Les pregunte mientras dejaba las llaves de mi auto, en mi escritorio, para luego sentarme en la silla….
— Pues creen que pueden vernos la cara, porque ya consultamos con ellos y dijeron que eso no era verdad, así que pidieron una junta contigo...— Dijo Diego mientras se sentaba en el sillón que estaba enfrente de mi escritorio...
— ¡Estos malditos!, Diego organiza una junta para dentro de 1 semana, veamos que tienen que decir estos mexicanos...— Les dije mientras me recargaba en mi silla poniendo mi codo derecho en brazo de la silla y poniendo mi mano derecha en mi mentón...
Después de eso Alex y Diego salieron de mi oficina, fueron a checar las mesas que estaban poniendo, así cómo también checando que la barra estuviera llena con los vinos, tequilas, cervezas y el demás alcohol...
Yo, por otro lado, estaba revisando unos documentos referentes a mis empresas, pues tenía unos contratos que revisar detenidamente...
Pasaron las horas sin darme cuenta, con mi reloj vi que ya eran las 8:05 de la noche, decidí salir a fumar un cigarrillo, ya que la música del club me estaba molestando un poco...
Cuando salí note que al frente estaba una chica que se me hacía familiar, mientras me fumaba un cigarrillo, escuche como el hombre le grito además de que le dio una cachetada...
De repente escuche que ese hombre dijo el nombre de Stella, nuevamente mire a la chica y efectivamente era Stella, mi diosa..
Algo dentro de mí se rompió al ver como se hombre la golpeo, sentí una ira incontrolable, cruce la calle mientras seguía fumando mi cigarrillo, me puse en frente de ella en cuclillas acomodando mis brazos en mis rodillas...
Vi su cachete rojo e hinchado por el golpe, así como también noté que tenía miedo en sus ojos, no sé que fue lo que ese hombre le hizo, pero era bastante obvio que tenía mucho miedo y no dejaría que un bastardo como él, le hiciera más daño...
— ¿Quién te hizo eso? Stella...— Le pregunté mientras le tocaba su cachete con mi mano izquierda…
— Fue el hombre que está detrás de ti...— Me respondió con una voz baja y viendo hacia abajo...
Cuando ella terminó de responderme, la ayude a levantarse, con mi mano izquierda la agarre del brazo y los dos nos paramos...
Me voltee para ver al hombre, metí mi mano izquierda en mi bolsillo izquierdo del pantalón, con mi mano derecha tire el cigarrillo que me estaba fumando hacia la calle y al igual metí mi mano derecha en mi otro bolsillo...
— ¿Tú le hiciste eso?...— Le pregunté con una mirada fría y una voz tranquila...
— ¿Y tú quien demonios eres?...— Me pregunto con altanería...
— Primero respóndeme...— Le dije a punto de perder la paciencia...
— A, ya sé, eres su nuevo novio, pues déjame decirte que ella es una zorra pobre y huérfana, así que amigo no te conviene...— Me dijo con un tono de voz hostil y señalando a Stella...
Lo que ese hombre me dijo me enfureció y sin pensarlo lévate mi brazo derecho con mi mano hice un puño y con el lo golpe, haciendo que sé callera...
Y antes de que lo agarra a golpes, una camioneta blindada llego, bajaron la ventana y un hombre me disparo en el pecho, sentí como tres disparos penetraron mi torso, sin más caí al piso, solo escuchaba los gritos de la gente...
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