La verdad es que tuvimos una cena bastante agradable aprovechamos de hablar de varios temas como de su trabajo, de mi trabajo, de mis estudios; Santiago es una persona muy agradable, ciertamente tenía mucha razón la comida del lugar es una delicia al paladar, el vino ni se diga bastante gustoso y agradable, el quesillo no había probado uno tan rico como el de hoy, suave y cremoso--
- Santiago muchas gracias por la invitación de verdad que tenías mucha razón, la comida estaba perfecta...
- Te lo dije... --dice mientras toma un trago de su bebida-- Para la próxima vamos a comer una parrilla que la carne es espectacular y la ensalada ni se diga es totalmente buena, tienes que probarla... --dice mientras hace los gestos con sus manos y su cara lo dice todo--
- Está bien! --le dije de lo más tranquila--
- Es de verdad! --me quedó viendo, por un momento me sentí un poco intimidada-- Tienes algo en tu boca --trato de limpiarme con su servilleta pero mi reacción fue echar mi cabeza hacia atrás--
- Disculpa --me limpié--
- Tranquila... ¿Tina puedes este viernes?
- Para?
- Para venir por la parrilla --me dijo bastante alegre--
- Ah! Claro...
Santiago pidió la cuenta y yo aproveché de ir al baño, no me había dado cuenta de la hora y me puse un poco nerviosa porque ya era un poco tarde, me mire al espejo...
- Calma, calma Tina --me digo mientras hago los ejercicios de respiración frente al espejo-- Tranquila todo está bien, todo está bien...
Salí del baño y me dirigí a la mesa donde deje a Santiago...
- Todo bien? --me pregunta al verme llegar--
- Sí, es que estaba ocupado.
Llegamos al Conjunto Residencial, todo el camino se ve diferente ahora que le he perdido un poco el miedo a la noche y más aún cuando estoy acompañada. Mis primeras salidas en este horario después de lo que me pasó, fueron con Michelle y es que mi amiga es como mi guía y con ella me siento total y perfectamente segura, bueno y luego empecé a ir aumentando un poco mis horas de regresar sola a casa, pero hoy veo todo muy diferente se nota el brillo, lo vivo y alegre de la ciudad...
- Tina muchas gracias por regalarme estás horas, me la pasé muy bien contigo --me dice cuando vamos caminando a tomar el ascensor--
- Gracias a ti, Santiago me agrado mucho el lugar...
- Bueno, sabes que el viernes vamos por la parrilla... ¡Te va a encantar!
- Sí, espero que sí...
- Tina, me gustaría conocerte un poco más pues siento que podemos tener una buena amistad...
- A mi también me gustaría tener una amistad contigo...
Al día siguiente cuando llegue a la Boutique la Señora Matilde y Valeria me estaban esperando para saber cómo me había ido...
- Y? ¿Cuenta, para donde te llevo?
- Mi niña se porta bien, verdad?
- Tina, dinos algo que anoche no pude dormir pendiente...
- Como la pasaste?
- Primero se saluda... ¡Buenos días! ¿Cómo amanecieron? Bien, gracias yo también amanecí bien, desayunaron? Yo si, me tomé un rico café con pan tostado y un revoltillo, un jugo de lechosa...
- Tina! --dice Valeria con sus manos en la cintura-- No seas así, dinos cómo te fue?
- Me fue muy bien, Santiago... El fue bastante caballeroso, me llevo a un restaurante muy lindo y de excelente ambiente, costoso por cierto, la atención fue muy buena y la comida deliciosa... --ellas al pendiente de todo lo que les estaba contando-- Estuvimos hablando de su trabajo, del mío y de mis estudios, regresamos a casa como a las 10 de la noche y si la pasé muy bien...
- Te lo dije! Que bueno mi niña me alegra mucho que la pases muy bien...
Varios días después...
Hoy es viernes y ya es la hora de salida, no me había topado a Santiago en todos estos días así que pensé que se le había olvidado, entonces no me preocupe por un cambio de ropa ni nada, pero cuando iba de salida me di cuenta que la camioneta de Santiago estaba estacionada frente a mi trabajo...
- Hola! Cómo estás? --me dice al acercarse a mi--
- Hola! Bien y tú? --le digo algo confundida--
- Bien, gracias... Tina, estás lista?
- Pensé que se te había olvidado!
- Para nada! Solo, es que esta semana estaba un tanto ocupado --mientras hace el gesto con sus dedos-- Pero no me olvide de la cita que tenemos...
Nos fuimos por esa parrilla como le decía Santiago, la pasamos muy bien, él es una persona muy alegre, amigable pero sobre todo bastante caballeroso... Su trabajo es muy interesante ha viajado por diferentes ciudades y uno que otro país, se nota que es bastante humilde y cariñoso...
Una semana después...
Me desperté sobre la hora, me levanté casi a la volada, me metí al baño por un aseo súper rápido, saque unos jeans, una linda blusa en verde agua, unos cómodos botines negros, la chaqueta y bolso que ya había dejado listo y preparado la noche anterior, que hace juego con el calzado, me hice una cola pues no me daba tiempo para peinarme, coloque solo un poquito de compacto en mi cara, pase por la cocina por mi café que termine de llevar en mi vaso térmico, salí con el pan en la boca mientras me dirijo por el pasillo para tomar el ascensor...
- Apúrate... Apúrate que voy a llegar tarde... --digo parada frente a la puerta del ascensor-- Si no me hubiese quedado conversando con Michelle hasta tan tarde que luego no me pude dormir pensando en las locuras que se le ocurren... Ábrete sésamo --y como arte de magia se abrieron las puertas-- Gracias, ojalá todo lo que pida hoy se me conceda como con el ascensor, espero tomar bus rápido...
Salí del ascensor prácticamente corriendo hacia la parada de bus que queda a unas dos cuadras del Conjunto Residencial, voy a todo lo que dan mis piernas y cuando llegó a la parada había una tremenda cola...
- No puede ser! --me coloco la mano en la cara-- Ahora si es verdad que no voy a llegar y no tengo dinero para un taxi. ¿Disculpe señor, el bus ya paso?
- Si, mija hace ratito paso uno que venía ya lleno, casi no cabía nadie...
- Ya! Gracias...
Ya habían pasado como unos 10 minutos y pasaron unos buses pero la cola no avanzo mucho, de pronto escuche una corneta sonar y un auto que se estacionó un poco más adelante pero no le preste atención pues no conocía ese auto...
- Tina! --escucho que me llaman y cuando veo quien se baja del auto es Santiago que me hace señas, camine ese pequeño trayecto pero le dije al señor que me cuidara el puesto de la cola--
- Hola! Buenos días... --le digo asomandome a la ventanilla del auto--
- Buenos días! ¿Tina, cómo estás?
- Bien y tú?
- Para dónde vas?
- Para la universidad... Ve por tu culpa perdí el bus... --le digo al ver un bus que cargo a todos los pasajeros que estaban en la cola--
- No te preocupes! Sube que te llevo... --abrió la puerta desde adentro y paso para el asiento trasero unos papeles-- Sube Tina! --subí, acomode el cinturón de seguridad--
- Gracias, Santiago te lo agradezco mucho --miro mi reloj-- Ya estoy sobre la hora...
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Comments
Cinzia Cantú
Coincidencia que los acerca mucho
2024-07-13
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