Me encuentro en mi habitación, comienzo a sentir los primeros rayos de sol en mi rostro y con ellos también un terrible dolor de cabeza que me recordará durante todo el día, el descontrol de la noche anterior; sin poder abrir los ojos tanteo con la mano, tomo una almohada y cubro mi rostro para dormir un poco más; llevo tanto tiempo deseando que este día no llegue, pero como todos sabemos el tiempo no se puede detener, por eso aquí estoy, luego de una larga noche con amigos y despedidas ha llegado el día.
Ya no pude volver a dormirme, comencé a escuchar la alarma y por más que desearía dejarla sonar, es demasiado molesta y aumenta mi dolor de cabeza. Levanto la punta de la almohada para que no me moleste la claridad, giro la mirada hacia el reloj extiendo mi mano y por fin mis oídos descansan, debajo del reloj se encuentra el boleto para el vuelo de hoy.
Llevo mucho tiempo posponiendo mi regreso, ya he agotado todos los recursos que tenía a mi alcance, las incontables excusas que he utilizado y con las que he logrado posponer mi regreso más de una vez, pero como todo llega a su fin hoy llegó el momento de regresar.
Es un hecho inevitable, debo regresar, de lo contrario mis padres vendrán por mí, ya me advirtieron varias veces, y debo madurar, asumir mis responsabilidades y sobre todo enfrentarme a lo que me espera.
Sé que ellos tienen muchos compromisos con los cuales cumplir, está de más decir que en la mayoría de ellos me han involucrado, algunos me corresponden como parte de la empresa familiar y futuro director de la misma, pero algunos compromisos van en contra de mi voluntad, como por ejemplo mi compromiso con Alina. Con eso tengo motivos de sobra para no querer regresar.
Me pongo de pie lentamente, quisiera lograr que los minutos no pasen, que este día sea eterno; me dirijo al baño, apenas puedo mantener los ojos abiertos, durante estos años he tenido muchos amaneceres como este, pero creo que de todos este es el peor; siento palpitar mi cabeza, tomo una ducha y luego me preparo un café que me será de gran ayuda, con la taza en mano vuelvo a ingresar al dormitorio.
Mis maletas se encuentran listas, siento algo de nostalgia, observo desde la ventana la ciudad, llevo seis años en este lugar, pero no han sido suficientes, se me han pasado tan rápido, veo que el coche que pedí ha llegado, ya no queda nada qué hacer, tomo las valijas y me dirijo al mismo.
Le indico que me lleve al aeropuerto, permanezco en silencio y durante todo el recorrido voy mirando por la ventanilla, realmente no quiero dejar este sitio, no quiero volver a Rusia, en realidad no quiero hacerme responsable de decisiones que otros han tomado por mí.
Trato de no pensar qué me espera al llegar a Rusia, con qué sorpresas me esperan mis padres, igualmente no les he avisado que regreso en este momento, solo se lo he dicho a Brenna, mi hermana, para que mi departamento esté listo.
Soy Owen Volkov, tengo veinticuatro años, nací y crecí en una familia de negocios, la empresa viene de familia, durante muchos años estuvo al frente mi abuelo, actualmente el responsable es mi padre, pero hace varios años que estoy preparado para hacerme cargo.
Mis padres se casaron jóvenes, nunca hablan sobre su relación de novios, no hay fotos de su compromiso, incluso sabemos que se casaron luego de que nació Brenna, suponemos que quizás las familias se oponían a esto, pero ellos no dan respuestas a nuestras dudas.
Mi padre asumió la dirección de la empresa y desde entonces siempre contó con el apoyo de mi abuelo, la familia Volkov es muy reconocida por la fabricación de autos de alta gama.
Fui criado dentro de la empresa, conozco todo lo que ocurre dentro de ella, durante mi niñez recorrí una y otra vez esos pasillos, como el único hombre en la familia, crecí sabiendo que un día me haría cargo de ella y a pesar de estar lejos lo he estado haciendo, me he encargado de la mayoría de los asuntos, eso también es lo que me lleva de regreso, se han presentado grandes dificultades que no puedo tratar desde aquí.
Cuanto tenía unos diez años aproximadamente ingresó a la empresa un nuevo inversor, mi padre inició las negociaciones con él y nos ayudó mucho con las dificultades que se presentaron en aquel momento, entre sus tantos acuerdos y aportes se encontraba también su hija, Alina, mis padres no dudaron en arreglar un futuro matrimonio, en aquel momento aún era joven para comprender de qué se trataba y mucho más aún para oponerme.
El tiempo iba pasando, quizás en algún momento llegué a aceptar la idea, continuaba aprendiendo sobre la empresa, formando parte de eventos, etc.; pero una noche todas las ideas que tenía al respecto de aquel compromiso cambiaron.
Recuerdo aquella noche en particular, ya que marcó un antes y un después con respecto a esta cuestión, hubo un gran festejo en la mansión, yo tenía dieciséis años, luego de que todo finalizara me encontraba en mi dormitorio, pero como resultado de haber probado algunos tragos me invadía una gran necesidad de ingerir agua.
Iba camino al comedor por agua, pero me detengo al pasar frente al cuarto de mi hermana, ya que escuché ruidos, me acerque más a la puerta y pude oír su llanto, no dude ni un minuto en golpear y sin esperar respuesta ingresé a la habitación, vi a mi hermana tirada en su cama, hecha un mar de lágrimas, lloraba como si el mundo se estuviera derrumbando sobre ella, jamás había visto algo parecido.
No sabía qué hacer, cómo actuar y mucho menos cuál era la pregunta correcta en este momento; me senté junto a ella, la abracé y fue en ese preciso momento cuando comprendí que toda aquella felicidad y sonrisas de la noche, eran fingidas, realizamos el ensayo de su boda y recién logro ver que para ella no era algo feliz, no había motivo alguno para festejar.
Su rostro reflejaba una gran tristeza, no dejaba de repetir que no quería casarse, su matrimonio también fue arreglado desde que era muy pequeña, fue una imposición de nuestras familias y las habíamos aceptado sin decir absolutamente nada, pero al llegar el día ella sentía como su mundo se derrumbaba, ya no podía tener sueños y proyectos propios, sentía que en ese momento todo finalizaba para ella.
Conocíamos a Ryan hacía muchos años, al principio parecia que podía existir una amostad entre nosotros, pero cuando tuvo conciencia de lo que su compromiso implicaba se convirtió en un ser bastante despreciable, no hacía más que vivir de fiestas, en varias ocasiones su despreció hacia ella era bastante evidente, pero aun así ella debía cumplir el compromiso impuesto por mis padres, además de eso pienso que debió haber reaccionado un poco antes ¿Qué podríamos hacer horas antes del evento?
Por más que pensamos y pensamos no encontramos solución alguna, las posibilidades eran demasiado reducidas por más que huyera mi familia o aún peor la de él, la encontraría y además de tener que casarse convertirían su vida en un infierno, aunque hoy no estoy muy seguro de que haya diferencia entre lo que pudo ser y lo que fue.
Después de aquella boda comprendí que pronto ese también sería mi destino, uno que hasta ahora no me había preocupado, ni siquiera me había detenido a pensar en eso, desde entonces comencé a reflexionar noche y día en ello, cómo engañaría al futuro, cómo lograría evitarlo sin perjudicar a la empresa y los acuerdos de mi padre.
Fue entonces cuando decidí que quería estudiar fuera de Rusia, no solo quería hacerlo, debía, lo consideraba completamente necesario y lo convertí en mi principal objetivo, pero cuando se lo propuse a mi padre, se negó, ya que según él podría hacerlo también en Rusia sin descuidar la empresa y mis compromisos.
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