...Narrador...
— ¡Renato que alegre verte de nuevo! Pasa. Recibe la reina a su sobrino.
Renato es hijo de una de las hermanas de la reina Isabel, es el dolor de cabeza de la casa, la duquesa Mariana envió a su hijo con su hermana, para que sea corregido en batalla, el príncipe Renato sabe de guerra y también combate, pero derrocha el dinero en prostitutas y cantinas del reino donde la duquesa Mariana vive; así que fue convencida por la reina Isabel en que lo mandara a vivir un tiempo con ella, para que así, el rey Roger le enseñe sus habilidades y este en batalla cuando el rey Erick inicie la guerra.
Roger no soporta tanto a Renato, ya que no para de hablar y siempre tiene malos chistes que contar.
— ¿Y qué, Renato vivirá aquí? Pregunta el rey Roger, al ver las maletas de Renato siendo traídas por los sirvientes.
— ¡Primo, también es un gusto verte! Habla Renato con sarcasmo.
Se acerca a besar la mejilla de la reina y abraza a su primo.
— Madam, que bella es usted, saluda a la madre de Delia, luego hace lo mismo con la madre de las hermanas.
Todas ríen, por el coqueteo de Renato, únicamente Roger niega con la cabeza.
— ¡Pero qué hermosa mujer! ¿Quién es ella? Pregunta Renato.
— Ella es mi prometida y te pido respeto, habla Roger molesto, ya que las bromas de su primo no le agradan.
— ¡No te molestes, es hermosa! ¡Pero... y estas tres damas hermosas, ¿Quiénes son? ¡Habla con coquetería Renato!
Delia coquetea un poco, creyendo que el rey sentirá celo si lo hace.
— Ella es mi hija Delia, responde Elida.
— Mucho gusto, bella dama, responde Renato besando la mano de Delia.
— Ella es Danna y Mely, mis dos hijas, responde Mari.
— Amo el cabello rojizo, responde Renato, ambas son hermosas.
Ambas ríen con coquetería.
— Perdonen a mi sobrino, pero él es muy coqueto con todas las damas, habla la reina.
— Te equivocas tía, coqueteo con las más hermosas. Responde Renato riendo.
Roger niega con la cabeza y respira profundo.
— ¿Cuánto tiempo te quedarás? Habla el rey.
— Ni bien me he instalado y ya me quiere correr.
— Es solo una pregunta, responde molesto.
— Mi madre quiere que esté en tu ejército.
— Jjajaja, ¿acaso te mando a que murieras?
— ¡Claro que no, yo soy muy bueno y lo demostraré!
— Puff, ja eso espero. Responde Roger.
— ¡Bueno, dejemos de hablar de mí y vamos a comer, que muero de hambre!
Todas ríen y se dirigen al comedor.
Roger le dice Adelaida que se adelante, mientras que habla con un sirviente.
Todas caminan hacia la mesa, mientras Roger habla con un sirviente.
— Manda a llamar a mis invitados. Habla Roger.
— Como ordené su majestad.
Roger camina hacia el comedor donde todos se encuentran.
— Hijo, vendrá Rick a comer con nosotros. Pregunta la reina Isabel.
— Si madre, ellos vienen en camino, responde Roger.
— También vendrá, tú... Dizque soldado.
— Madre, es una de mis mejores soldados, bueno la única y primer, mujer soldado.
La reina levanta una de sus cejas.
— Quiero ver eso, quiero verla en batalla, aunque no es común que mujercitas peleen, pero claro que pueden haber mujeres usando espadas, arcos, etc. pero jamás se ha visto una mujer en batalla, ni mucho menos que vaya a la guerra.
— Te impresionará, responde Roger.
Adelaida siente una punzada de celos, por como Roger habla de una mujer.
Mientras que Delia siente celos por como el rey toma asiento con Adelaida, ella piensa que no le importa tanto como se expresa de la soldado, ya que la que se casara con él será Adelaida.
La vista de todos se fija en los llegados.
– Buenas noches, habla Eleonor.
Delia y Adelaida la recorren con la mirada.
Roger también observa a Eleonor con discreción.
— ¿Cómo puedes decir que esta belleza es un soldado? Habla Renato.
Roger únicamente lo ve con seriedad.
Eleonor toma asiento a la par de Rick, cerca de Renato.
— ¿Cómo te llamas hermosa? Pregunta Renato.
— Me llamo Eleonor.
— ¡Hermoso nombre! Sujeta la mano de Eleonor y la besa lentamente.
Adelaida piensa rápidamente que el coqueteo es solo con la persona que te casaras, no comprende por qué Eleonor es tan admirada, únicamente por saber usar una espada.
Roger raspa su garganta.
— Eleonor, como fue que decidiste ser un soldado. Pregunta la reina Isabel.
— Desde pequeña aprendí, siempre quise ganarme la admiración de mi padre, pero nunca lo logré.
— ¡Dijiste que no conocías a tu padre! Habla Roger
— Lo dejé de conocer cuando nunca me acepto como su hija y cuando trato a mi madre de lo peor y cuando le dejamos de importar.
— ¿Cómo se llama tu padre? Pregunta la reina.
— ¡Él se llamaba Ricardo! No tenía ningún puesto importante y tampoco estuvo cuando el rey Erick invadió nuestras tierras.
— Cuéntanos un poco más sobre ti, habla la reina.
Eleonor comienza hablar, mientras Delia la ve con desprecio y piensa, que no es una dama ni mucho menos de tener un buen puesto, ya ve por qué es un soldado, por qué no es ni digna de estar en la mesa del rey.
Adelaida la ve y también observa cómo el rey Roger la observa, y se pregunta ¿Tiene que hacer algo como Eleonor, para ser admirada así? Sus celos la atormentan, pero es una Dama y debe disimularlos.
Todos ríen en la mesa y Roger intercambia miradas con Eleonor, las hermanas ven eso algo sospechoso y le hablan a Delia.
— ¡No crees que el rey observa demasiado a la soldado! Habla Danna.
— Pobre ilusa, el único puesto que puede tener es de soldado, jamás podrá llegar al trono ni mucho menos ser la esposa del rey. Responde Delia, ella no me importa, es solo alguien que ira a la guerra y morirá, pero Adelaida, a esa si la quiero lejos, solo un milagro haría que desapareciera.
— Tienes razón, pero ni a su prometida ve de esa manera, como ve a la soldaducha. Habla Mely.
Eleonor ve a Roger junto a Adelaida y en su corazón y en su mente, piensa en que esos sentimientos no deben pasar a convertirse en... Amor. Ya que la que sufrirá será ella y no el rey.
Renato observa a Eleonor.
— Sabes, deseo pelear mañana contigo, ¿Quiero saber si es cierto lo que dijo Roger? Que eres una de sus mejores soldados.
Eleonor voltea a ver a Roger y le sorprendió el comentario que hizo de ella.
— ¡Claro que sí! Yo encantada de no defraudar a su majestad. Responde Eleonor.
— No creo que lo hagas, responde Roger.
Y Adelaida raspa su garganta, cambiando el tema.
— Y cuéntanos Eleonor, ¿Cuántos años tienes? ¿Ya hiciste tu debut?
— Tengo 24 años y no hecho mi debut, eso lo hacen solo las de la realeza.
— Comprendo, entonces ¿nunca has tenido propuesta de matrimonio?
— Nunca. Responde Eleonor un poco incómoda.
— Si, ya que a tu edad muchas están casadas o a punto de estarlo. Habla Adelaida.
— ¿Tú cuántos años tienes? Pregunta Eleonor.
— Tengo 23, pero he tenido muchas propuestas de matrimonio, por qué esperaba a mi rey. Responde Adelaida viendo al rey Roger.
Delia toma de su copa y tuerce la mirada.
— ¡Creí que las de tu edad ya estaban casadas! Responde Eleonor.
Y las hermanas comienza a reírse en murmuró.
— Señoritas, las reprende su madre.
Adelaida siente un enojo y humillación a la vez.
— Pues como te digo, he esperado al rey, por qué estoy enamorada de él desde que lo vi, por eso siempre rechacé a todos.
Todos se quedan impresionadas, por las fuertes declaraciones de amor, es muy extraño que alguien declare su amor frente a todos, ya que los matrimonios siempre son arreglados y sin amor.
Eleonor siente una punzada en su corazón... Él no está enamorado de ella, pero ella sí, piensa Eleonor. Ella creyó que fue un matrimonio arreglado, aunque para Adelaida no, pero para el padre de Adelaida si, ya que él deseaba que su hija se casara con el rey, así que no dudo ni un segundo en firmar el acta de compromiso, no le hubiera importado si su hija amaba o no al rey; por el hecho de que ser parte de la familia Real los hará más poderosos.
Roger voltea a ver a Eleonor, pero en su interior él sabe que no ama a Adelaida y no puede decir lo mismo, para el rey Roger su matrimonio está siendo formado por obligaciones de la corte, ya que un rey debe tener una reina a su lado, por qué debe tener hijos y no gobernar solo, porque para la sociedad el que gobierne solo se ve mal.
— Nunca había visto a su dama declarar su amor, eres muy valiente, habla Renato.
La reina sonríe y acaricia la mano de Adelaida.
— Eres la primera mujer que declara su amor de esa manera, habla la reina.
— Al parecer el rey no la ama, habla Mely en voz baja.
— Por supuesto que no, un punto a mi favor, responde Delia tomando de su copa.
— Serás una excelente reina, habla la reina Isabel.
— Eso espero su majestad.
— También una buena madre, ya que deseo muchos nietos.
La cara de Delia se distorsiona y Eleonor se convence más en que lo que siente por el rey es simple atracción, la cual se sacará de la cabeza.
— La cena ha estado exquisita madre, gracias por tan grata bienvenida, creo que es hora de ir a descansar, ya que hemos tenido un largo viaje y mañana debo seguir con mis labores.
— Por supuesto hijo, me alegra que todo te gustara.
Adelaida siente un dolor y vergüenza por dentro, ya que el rey no respondió nada, pero ella sabe que él no la ama como ella quisiera, se siente estúpida al declarar su amor de esa manera. Pero no le importa nada, por qué ella desea ser la reina y moriría de dolor si alguien ocupara su lugar.
Todos se levantan de la mesa y cada uno se marcha a su dormitorio, Roger acompaña a Adelaida a su carruaje.
— Perdón su majestad por lo dicho en la mesa. Habla Adelaida de camino al carruaje.
— No se disculpe princesa.
La tristeza la invade más, ya que el rey no responde lo que ella quisiera escuchar.
— Fueron unas lindas palabras, espero...
El rey se queda callado y ella solo espera que él diga, espero enamorarme de ti también o deseo enamorarme.
— Espero casarme pronto con usted princesa, responde.
Adelaida suspira, arrepintiéndose por dejarse llevar por los celos, desea regresar el tiempo y no declarar su amor de esa manera.
— Yo igual su majestad, espero tenga una buena noche, se inclina y se encamina a su carruaje, el cochero le abre la puerta y está por subirse.
— La ayudo princesa. Roger está por ayudarla, pero...
— No se preocupe su majestad, puedo sola, sujeta su vestido e ingresa al carruaje. Que tenga una buena noche. Le habla y Roger nota que está molesta.
— La veo mañana princesa.
— Como guste su majestad, responde sin verlo.
Roger sonríe y niega con la cabeza, ya que nunca había visto tan molesta a la princesa.
El carruaje se pone en marcha y desaparece de su vista.
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Comments
Jessica
q feo estar enamorado solo
2023-07-16
0
china hernades
hay no me gusta adelaida, que pesar q el rey no la ame ,y que el rey ya se enamoro de otra , ba a sufrir nuestra querida ,
2023-07-15
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Lacarvel
Que pesar enserio casarse en esas condiciones
2023-07-15
2