(Alex)
Llego al parqueo de la cafetería y espero pacientemente desesperado.
Si estoy esperando, paciente pero desesperado por verla.
Pienso en la tontería que cometí, de llamar a Mirella y ponerla frente a Mi Pequeña, y lo que me dijo Elieth la esposa de mi amigo, espero que ella pueda perdonar cada estupidez que he cometido.
Después de un largo tiempo de espera, en el que he estado pendiente de cada vehículo y cada persona que ha llegado; veo llegar un carro nuevo, pero no muy lujoso.
Lo que no me esperaba es ver a mi Pequeña, bajarse de el, detrás de ella viene en otro carro, el primo menor de Jazzi, Santiago que también se baja de su vehículo.
Ella se ve feliz, supongo que está estrenando carro. Hubiera querido ser yo quien le sacara esas sonrisas; pero debo ser paciente, pronto sus sonrisas serán por mí y para mí.
Después de unos largos minutos de platicar rrecostados en el carro, veo que Santiago Mendiola, se está despidiendo.
Cuando, el tipo se sube a su vehiculo y se va, yo salgo, y camino a grandes zancadas, cuando está a punto de ingresar a la cafetería, me atravieso en su camino la tomó de su cintura; y la acercó totalmente a mí.
Ella se asusta, pero en el mismo momento veo como su cara tensa por el susto sé, se relaja al ver que soy Yo.
—Tonto, me asustaste.—Me dice colocando sus dos pequeñas y suaves manos en pecho.
—Cara mía, Pequeña, no tengas miedo de mí; Yo nunca te haría daño.—Le digo tocando con mis dedos, su precioso rostro y llevando a la vez un mechón de su suave cabello; detrás de su oreja.
Sus ojos están fijos en los míos, sus labios entre abiertos me llaman a probarlos, una vez más, el recuerdo del sabor de su boca completa, me hace desear saborearla de nuevo.
Por favor Preciosa, regálame un poco de tu tiempo, para explicarte y pedirte perdón.
—Mira ya anoche te deje claro que no tenemos nada de que hablar Bruno, asi que es mejor que te vayas.—Me dice tratando de hacer espacio para alejarse de mí.
Lo que me hace apretar, aún mas su pequeñísima cintura y atraerla aun mas hacía a mí.
—Por favor, dame una sola oportunidad, Pequeña mía.
Déjame explicarte.—Le digo suplicante.
—Está bien, pero ahora no. Estoy por entrar a mi trabajo y no tengo tiempo de nada, pero te daré un par de minutos a la salida; supongo que ya sabes mi horario, puesto que ayer y ahora has venido a la misma hora, así que puedes regresar a las 7 pm. —Me dice en tono serio.
—Gracias gracias, Cara mía.—Le digo sonriendo.
—Ahora suéltame.—Me dice viéndome a los ojos.
Aunque no quiero hacerlo suelto su cintura y me hago a un lado para que ella pueda pasar; me quedo parado, con mi corazón palpitando a mil por segundo.
Un par de minutos después sale un joven camarero y me ofrece una mesa, la cual acepto con gusto; pero le digo al joven que primero iré a mi automóvil por mi computador portátil.
Cuando regreso tomó la mesa y me acomodo allí mismo, tengo varios pendientes y que mejor lugar para trabajar que cerca de mi Jazzi, Voy a aprovechar el tiempo, para leer algunos proyectos y redactar los contratos que tenemos sin terminar.
Mi Jazzi, Ella no sabe que yo sé su nombre real, Jazziel Mendiola, Haaaa, Mi pequeña, Mi Preciosa.
Estoy tan feliz, estoy tan agradecido; no voy a desaprovechar esta oportunidad.
Veo a mi Pequeña salir y veo a su compañero que me guió a esta mesa decirle algo y señalar tres mesas incluyendo la mía.
Mi Pequeña se acerca, y me dice:
—Estas listo para ordenar "Bruno"— Me dice la pequeña, con su cara seria, cosa que me parece tan adorable.
—No me gusta que me llames Bruno, tu no Pequeña.—Le digo viendo sus bellos labios.
—Pero, tú me dijiste que así te llamas y que así te gusta que te digan, La verdad pensé que tu segundo Nombre te quedaba mejor; pero me equivoque, Bruno te queda muy bien.
—Que vas a ordenar Bruno.—Me vuelve a decir en modo sarcástico.
—Mira Pequeña, No quiero que tú me traigas la orden, yo iré a la barra a pedir.—Le digo viéndola a los ojos.
—Y por qué, no quieres que yo te traiga la orden. —Me dice la pequeña.
—Porque tu Mi Pequeña, no estás para servirme a mí, aunque sea tu trabajo.
No me siento cómodo, y no es por qué el trabajo de mesera sea denigrante, pero no es la posición en la que quiero tenerte; Yo debería estarte sirviendo a Ti, Pequeña.
—A mí no me afecta, es mi trabajo.
Puedes decirme tu orden.
—Toma la orden de los demás clientes Pequeña, yo iré por la mía a la barra.—Le digo guiñandole un ojo.
Veo que mi pequeña sonríe con discreción, y eso es algo que me hace sentir feliz.
Voy por mi orden a la barra, cuando vengo de regreso, la encuentro en el camino, aprovecho para decirle en un susurro.
—Te vez preciosa, pequeña.
Luego camino hasta mi mesa, con mi orden...como mi almuerzo; después continuo haciendo mi trabajo, y pendiente de ver a mi Pequeña cuando sale a cumplir sus responsabilidades.
Después de 5 horas esperando en la cafetería terminó el turno de mi preciosa, la veo salir y viene hacia mí.
—Me imagino que hás de tener tus pompas adormecidas por estar 5 horas sentado.—Me dice la pequeña con un tono burlesco.
—Te imaginas muy bien, pequeña. tengo el trasero tieso de estar aquí esperándote, pero la verdad no importa, vale la pena esperar.—Le digo tocando su mejilla con mis dedos.
—Bueno, y nos quedaremos aquí o prefieres ir a caminar al jardín de la cafetería.—Me dice señalando el jardín que está a lado del parqueo.
—Que alivio, no tener que estar sentado le digo, señalando mi trasero y guiñandole un ojo.
Ella sonríe y camina hacia el jardín.
Cuando vamos a medio camino, Jazzi me pide un momento y saca su teléfono,
—debo llamar a Papá. —Me dice. Y la escucho hablar.
—Hola Papi, ya salí del trabajo, solo tomaré un té y salgo para casa, no te preocupes sabes que Mamá fue la mejor maestra de manejo que tuve y que reforcé mi aprendizaje cuando solicite la licencia de conducir.
Te amo Pa. Nos vemos otro momento, ahh y no te preocupes si llego un poco tarde; acuérdate que yo manejo despacio.—Mi Preciosa cuelga la llamada y me dice.
—Ahora sí, tienes dos minutos para decirme lo que quieres.—Me dice viendo su reloj.
—Queee, Espere 5 horas sentado hasta que se adormeció mi trasero para que Tú, Pequeña hermosa solo me des dos minutos.—Le digo en tono lastimoso.
—Lo tomas o lo dejas, tú decides y apúrate porque el tiempo corre.—Me dice seria y viendo siempre su reloj de muñequera.
—Lo tomo, Pequeña.
Antes que nada, quiero agradecerte por darme esta oportunidad.
Y como sé que debo apresurarme, quiero ser conciso.
Perdóname, ayer me comporté como un verdadero Patán, y se que no hay escusa que valga; pero quiero que sepas todo.
Estuve 15 días desesperado, porque me dejaste con el corazón paralizado cuando me besaste y te fuiste dejándome con ganas de más.
Ese beso hizo tal estrago en mí que me bloqueo y no sabía qué hacer.
Hasta que mi mejor amigo Karlo me abrió los ojos y me sugirió pedir los videos a la cafetería y con una imagen tuya pude pedirle a un contacto que puede ver las cámaras de la ciudad que rastreara para saber a donde te fuiste ese día.
Cuando ya tuve la información, me sentí eufórico feliz, yo a mis 36 años por primera vez me sentí desesperado por una mujer y necesitaba de ti, quería otro beso... quiero otro beso...
Asi que vine y me quedé esperando, aquí mismo en el parqueo, y llegaste, llegaste con otro hombre; eso no lo pude procesar, creí que era tu novio cuando vi que te abrazaba con confianza, me sentí enojado, frustrado, desilusionado, estaba celoso, y eso es algo que jamás había sentido, nunca en mi vida sentí celos por nadie, pues nunca me intereso nadie, hasta que tú llegaste.
Y segui cometiendo estupideces, llame a una mujer que siempre ha estado enamorada de mí, y quiero aclararte que no tengo nada con ella, le pedí que viniera, para que nos vieras juntos, en ese momento me dije, que si tú me habías besado teniendo novio no importaba que me vieras con Mirella, fui un estúpido, lo sé.
Me enfurecí más al ver tu reacción, te vi serena como si no te importaba y eso me dolió más.
Estaba tan enojado por sentir esto que siento por ti, y por no ser correspondido, pero como nunca me quedo sin saber lo que quiero. Le pedí a mi contacto me dijera quien era el hombre que te vino a dejar, allí descubrí que son tus primos.
Esa es toda la verdad, soy un idiota soy un patán, no sé cómo manejar esto que siento, jamás en mi vida me he sentido así. Por eso estoy aquí, suplicando tu perdón pidiendo una oportunidad para conocerte y que me conozcas...
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Comments
Mariela Robledo
wooo en dos minutos te dijo eso ,ella quedó en stock,procesando todo,jaja pero se lo dijo le entrego su corazón, ahora a darle una oportunidad.vamos!!
2024-08-02
0
Carmen Boggiatto
Guauuuuuu, si eso no es decir perdón , que cosa es? y una gran declaración x supuesto
2024-07-22
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Joaquina Garcia
uuff ya se confesó perdónalo
2024-06-27
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