INTENTO DE CONQUISTA

...SANDRA:...

Observé por la ventana mientras la mañana despertaba, el día estaba soleado como siempre y la tranquilidad del campo me envolvió, habitual pero no indiferente, me pregunté si algún día iba poder salir de aquellos campos, conocer un nuevo mundo como lo hizo Liliam, aunque no parecía contenta cuando se la llevó el rey, el futuro de mi hermana había cambiado para bien.

Escuché sonidos provenientes de afuera, de allí podía ver una parte del establo y también del cuarto donde el General Itans dormía.

Sonreí cuando lo encontré entrenando cerca de un árbol, llevaba una espada y la movía con rapidez y gracia. Lo movimientos de ataque eran hábiles y preciosos, la hoja de la espada zumbaba contra el viento, haciendo un sonido metálico.

Su ceño fruncido mientras atacaba a un enemigo imaginario, podía ver como el sudor de su frente se deslizaba por su sien y su camisa estaba empapada. El cabello se le movía cuando saltaba y movía sus brazos y sus piernas. Me acerqué más al cristal de la ventana y me quedé admirando, me mordí el labio al notar como sus pectorales se marcaban, su ancha espalda también y sus muslos formados.

Imaginaba la cercanía de su cuerpo y un calor me envolvía, sobre todo en esa parte que solo él despertaba, apreté mis muslos.

No me preocupe de ser vista ya que era casi imposible que se percatara.

El General Itans era una tentación andante, el único que lograba que pensamientos atrevidos se colaran por mi mente.

Estaba más ansiosa de recibir mi primer beso, sería muy bonito tocar los sensuales labios del general con los míos, trataba de imaginarlo pero era casi imposible imaginar una sensación que jamás había recibido.

Además él no quiso besarme, estuvimos a punto. Obviamente no quería hacerlo y eso me decepcionaba un poco, me había llamado niña, obviamente yo no le parecía atractiva, ni mucho menos bonita.

Con mis atributos muchos chicos habían perdido la razón pero el General Itans parecía ser indiferente a mis encantos y quería que lo notara.

Podía negarle a mi padre, a Clara y a Derek lo que me ocurría con ese hombre del ejército pero no podía negarme a mi misma.

Me gustaba mucho, tanto que me costaba respirar, por las noches soñaba con él, con sus caricias y su mirada.

Una señorita como yo no debería tener esos pensamientos y tentaciones, no sabía lo que me estaba ocurriendo con ese hombre, desde su llegada no había dejado de pensarlo y de querer acercarme a él.

Antes de él yo no tenía ningún tipo de inquietud, mi vida era aburrida y sin ningún toque de eso indescriptible que estaba sintiendo.

Mi corazón seguía acelerado al pensar en la necesidad que me recorría el cuerpo cada vez que me rozó la piel.

— Si que te encanta ese hombre — Dijo Clara detrás de mí y me sobresalté, me giré, había llegado a mi lado sin que yo lo notara, me sonrojé, Clara tenía su mirada en el general — Hay que aceptar que si está candente.

— Clara, deja de hablar así, cuida tu lenguaje... Una señorita respetable no habla de esa forma — La regañé indignada, sintiendo celos absurdos de que mi hermana también le diera miradas impuras.

— Tranquila, a mí no me gusta, odio los soldados — Dijo, dándose cuenta de mis celos— Tú también estás pensando en lo sexy que es... Quieres besarlo, tocarlo... Sentirlo... No me juzgues cuando seguramente en tu cabeza imaginas muchas cosas impropias — Susurró contra mi oído y le dí una palmada en el glúteo, se alejó riendo, estaba demasiado atrevida.

Volví mi vista al General Itans — Será platónico.

— No lo creo, si hubo roces y miradas, no tardará mucho tiempo en sucumbir... Deja a ese inútil de Derek e inténtalo con el General Itans — Me aconsejó y alzo mis cejas, se volvió a acostar en la cama después de tomar un libro y empezó a leer.

— No puedo actuar por capricho.

— Noté que salieron a cabalgar... ¿ Al fin sucedió algo interesante? — Preguntó con sus ojos en las páginas.

— No.

Frunció el ceño.

El General Itans dejó de entrenar y se sentó en la yerba a descansar.

— Me pregunto cómo le estará yendo a Liliam con el Rey Evans — Susurré, Clara escuchó pero no dijo nada — Tal vez ella también tenga éste tipo de inquietud con su prometido...

— No es igual — Me interrumpió Clara molesta — Ese hombre se la llevó a la fuerza, Liliam es un espíritu libre y debe estar odiando comprometerse con el rey, así éste hermoso y tenga un cuerpo de dioses... La obligaron a dejar su hogar, no le dieron a elegir... En cambio tú estás sintiendo atracción por tu cuenta, nadie te está obligando, eres afortunada, muchas chicas no tienen la suerte de sentir atracción libremente pero aún así insistes en conformarte con ese Derek y no aprovechas la oportunidad de atraer la atención del general.

— Ya tuvimos ésta discusión — Me quejé y puso los ojos en blanco.

Volví mi vista de nuevo a la ventana y mi estómago se ahuecó. El General Itans se había levantado, estaba de pie y con su espada colgando de su mano, tenía la mirada elevada hacia la ventana, nuestros ojos se encontraron y nos quedamos observando por unos segundos.

Había notado que estaba en la ventana, hice un gesto de saludo con mi mano y me lo devolvió.

Después me dió la espalda y se marchó al cuarto.

Me percaté de que llevaba un blusón transparente que no cubría mis senos por completo pero él ya había visto todo y me aparté de la ventana.

Busqué una ropa en mi armario.

Me quité el blusón y lo cambié con mi vestido floreado de hombreras recogidas.

Me peiné y dejé mi cabello suelto, coloqué un poco de labial rosa y froté mis labios entre sí mientras me observaba al espejo.

— Eso me indica que seguirás mi concejo — Dijo Clara al notar que me estaba acicalando de más.

— Lo intentaré — Acepté y sonrió — Haré todo lo posible para atraer la atención del General Itans.

— Debes estar preparada para salir rechazada — Me aconsejó.

— Correré el riesgo.

Las mujeres también podíamos tomar la iniciativa, no había nada de malo en eso, siempre y cuando no sobrepasara el límite de seducción mi dignidad no saldría perjudica.

— ¿ Rechazarás a Derek?

— Lo haré... Se lo diré cuando venga.

Tampoco podía jugar con sus sentimientos. Yo no sentía nada por él, en el pasado sí pero ahora mi sentimientos habían cambiado.

— Me parece bien.

...****************...

Bajé a la sala y encontré el General Itans, más fresco y con otra ropa.

Sus ojos viajaron por mi vestido hasta mi rostro cuando me detuve frente a él. Ahora me sentía más nerviosa sabiendo que iba hacer lo posible para que correspondiera a mis pretensiones, sin que lo supiera lo iba conquista, no iba confesarle lo que sentía sin antes estar segura de que él también sentía lo mismo, era la primera vez que haría algo así.

Sonreí y el General Itans me devolvió la sonrisa de forma amigable, me acobarde por un momento al recordar la vez que se había ofendido por mi toque casual en su pierna. Si lo hubiese hecho adrede no hubiera salido tan bien pero yo no iba intentar algo tan atrevido, el General Itans era respetable y caballeroso, jamás caería en ese tipo de seducción, estaba casi segura que ninguna mujer lograría atraparlo con esa idea.

— Buenos días — Dijo e hizo una reverencia.

— Buenos días.

— Le queda muy bien ese vestido — Me elogió sin que lo esperaba y me sonrojé de nuevo.

— Muchas gracias... Usted también se ve muy bien... Bueno siempre se ve bien... No digo que se vea mal los demás días... Usted... se ve bien... — Mi lengua se trabó como una tonta e hizo un gesto de diversión, no podía hacer un simple piropo, era ridícula, no quería que me viera como un bufón sin gracia.

— Gracias — Sonrió de esa forma varonil, su encantador hoyuelo asomándose.

— De casualidad lo ví entrenar.

— Debo mantenerme en forma o perderé fuerza.

Escuché pasos y mi padre apareció.

— Oh, me alegra encontrarlos juntos — Dijo y me tensé, el General Itans tomó distancia — Tengo noticias que darles.

— ¿ Qué sucede padre ? — Pregunté, parecía demasiado emocionado.

— Acabo de recibir el primer pedido de especias de un comerciante de Silon — Dijo y salté de alegría, abracé a mi padre.

— Felicidades papá, esto si es una buena noticia — Me aparté y aplaudí.

— Felicidades Señor Cuper — El General Itans elevó su mano y mi padre la estrechó.

— Muchas gracias General Itans.

— ¿ Cuándo debes llevarlo ? — Pregunté.

— La semana que viene... Quiero que tú vayas conmigo, así aprenderás como se hace negocios — Me dijo y fingí emoción, no me gustó pero no podía negarme a acompañarlo, mi padre borró su sonrisa — Recordé que no podré ese día.

— ¿ Por qué?

— Debo pagarle a los campesinos... Y tengo otras obligaciones... Y ya no puedo cambiar el día, ya le dí mi seguridad a los comerciantes.

— ¿ Debo ir sola ? — Pregunté sin ánimos.

— Yo puedo ir con ella — Se ofreció el General Itans.

— Oh, lo agradecería mucho — Mi padre sonrió — Les daré la lista de comerciantes y la cantidad de especias que se deben entregar a cada uno.

— ¿ No es mucha molestia? — Le pregunté al General Itans y negó con la cabeza.

— No, mi ayuda será necesaria, usted no puede con tanto peso y aprovecharé de conocer el pueblo, jamás he ido.

— Le encantará, es sencillo pero las personas son muy amables — Dije y mi rostro ardió de nuevo ante su mirada.

— Hay que brindar por eso — Mi padre se marchó emocionado hacia la cocina.

— Su padre es bueno en lo que hace — Dijo él.

— Sí, debió verlo antes de que cayera en banca rota... Era muy eficaz y con Liliam a su lado... Ellos eran un excelente equipo... Mi padre se sentía muy orgulloso de ella — Sonreí con un poco de nostalgia — A veces me siento un poco torpe de no poder ayudarle como lo hacía Liliam.

— Le aseguro que usted es de mucha ayuda para él — Se llevó las manos a los bolsillos de sus pantalones — Debe sentirse orgulloso de sus hijas, a pesar de ser diferentes cada una tiene su escencia y eso es más que suficiente para hacer sentir pleno.

Mi estómago sintió las mariposas.

— ¿ Le parece?

— Estoy seguro.

— Me gusta mucho — Dije sin querer y abrió sus ojos de par en par.

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Comments

Mel G.

Mel G.

Espero que así como hablas actúes Clarita

2024-12-20

0

Mel G.

Mel G.

Se le destrozará el corazón 😮‍💨

2024-12-20

0

Mel G.

Mel G.

De la v

2024-12-20

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