...ITANS:...
Después de llevar las maderas a la cocina y colocarlas en el pequeño almacén, la Señorita Sandra me ofreció un poco de agua, la bebí mientras me quedaba un momento descansando, estaba sudando, ese trabajo era demasiado pesado para una chica, aunque me quedó bastante claro con el golpe que me dió que si tenía fuerza, aún me dolía el pómulo, seguramente tenía una marca, fue un buen codazo.
Bebí de un solo sorbo y me ofreció más.
Sus ojos evitaban observarme, estaba actuando de forma tímida y su piel no dejaba ese color rosa después de que cometí la imprudencia de llevarme su dedo lleno de sangre a la boca, aún sentí el sabor a cobre y la calidez de su piel. Fué un impulso, solía hacer lo nismo con mi hermano pequeño cuando éramos niños porque lo veía de mi padre, quién cada vez que mi madre se cortaba los dedos él chupaba para parar la sangre, se daban sonrisas íntimas después.
Pero al llevarme el dedo de la señorita a mi boca el resultado fue muy diferente, provocó una ola de sensaciones en todo mi cuerpo, especialmente en la parte innombrable y se alimentó más con la reacción inocente de ella, se puso tan nerviosa y sonrojada, incluso me observó desconcertada como si hubiese hecho algo indebido, lo cuál lo fué y me sentí avergonzado, me ardieron las mejillas.
Al final no terminó siendo solo un gesto para parar la sangre y me llevó de nuevo a ese sueño.
Mejor ni pensar en eso.
Con la reacción de la señorita me quedó en claro que no era como Anabella, era una señorita inocente, también me lo aclaró el día que estábamos en el establo, el mismo día que cometí la torpeza de tomarle la mano sin razón coherente. No sabía lo que me ocurría pero estar cerca de ella me hacía actuar de forma indebida y eso estaba mal.
Me avergonzaba mis acciones, si mis padres se llegasen a enterar de que estuve con una mujer sin unión matrimonial sentirían una inmensa decepción y me iban a repudiar, mi madre siempre me dejó en claro que yo debía entregarme a una sola mujer y después de recibir la bendición del matrimonio, era lo adecuado pero había hecho todo lo contrario, había perdido la virginidad con Anabella, supo cómo envolverme para lograrlo y no me pude resistir, obtuve mi castigo por hacer semejante falta, recibí el peor dolor de mi vida y ahora que estaba empezando a sanar la Señorita Sandra me estaba provocando algo semejante pero más intenso.
Ésta vez no iba caer.
— Terminamos más rápido, por lo general me tardo como tres horas en acabar — Dijo la señorita para cortar el silencio.
— Vió la diferencia de trabajar en equipo.
Tomó un vol con uvas de la mesa y me ofreció — Es hora de una merienda.
Me senté después de tomar unas y empecé a comer.
Se sentó en el extremo y se llevó una uva a la boca.
— Desde niño aprendí a trabajar en equipo, con mis padres — Dije y me observó mientras masticaba.
— ¿ De dónde es ? — Preguntó después de tragar, comía con una delicadeza de nobles, incluso al tomar las uvas.
— De la costa.
— Oh, debe ser muy bonito despertar con la vista del mar — Dijo con cierta añoranza.
— Lo es.
— ¿ Sus padres todavía viven allí? — Preguntó mientras dejaba las semillas de la uva en otro vol pequeño, ella partía las uvas con los dedos, quitaba las semillas y luego se llevaba los trozos a la boca, era la primera vez que observaba a alguien comer uvas de esa forma, era curioso.
— Sí, ellos son artesanos, tienen una tienda en la ciudad — Dije y me observó con las cejas alzadas.
— Debe ser muy divertido crear jarrones y adornos... Más si es para venderlos, es un talento y al mismo tiempo un trabajo — Dijo maravillada y sonreí, sus ojos se abrieron de par en par en asombro — ¿ Usted también sabe de artesanía ?
— Por supuesto, aprendí de niño.
— ¿ Le gustaba ? — Siguió preguntando, bastante curiosa pero no me molestaba , asentí con la cabeza mientras masticaba — ¿ Y por qué no siguió siendo un artesano?
— Mi sueño de ser parte de un ejército era más fuerte — Confesé y sus ojos brillaron al observarme de nuevo desde que me llevé su dedo a mi boca.
— Llegó muy lejos, ahora no solo forma parte de un ejército si no que también es el líder — Me elogió.
— ¿ Qué hay de usted Señorita Sandra?¿ Cuál es su sueño ? — Pregunté y se quedó un momento en silencio, me observó en blanco — Sé que le gusta pintar... ¿ A caso no piensa en dedicarse de lleno a eso ?
— No en estos momentos — Murmuró, concentrándose de nuevo en la uva en su mano.
— ¿ Por qué? — Apoyé mis codos de la mesa y la observé detenidamente.
— Porque tengo otros asuntos y no podría vivir de mis pinturas — Su rostro era de decepción.
— El retratista del palacio vive de ello, usted podría vivir de la pintura también, podría venderlas o también retractar a personas y cobrarles por ello — Sugerí pero negó con la cabeza.
— No soy buena haciendo retrato, jamás estudié, no tengo experiencia... — Me observó tímidamente.
— Es muy buena, no necesita de clases, es la práctica que permite mejorar...
— No, no podría — Me interrumpió.
— ¿ Por qué no puede ?
— Porque tengo que ayudar a mi padre, no puedo dejarlo solo y tampoco a mi hermana... — Dijo tensa y me quedé callado.
— Es una lástima, es muy talentosa — Dije y esos ojos verdes se quedaron en mí.
— No lo soy... Solo es un pasatiempo, sé que no llegaría lejos si decido hacerlo, además no voy abandonar a mi familia...
— Sigue siendo muy modesta, no reconoce el talento que tiene o le da miedo... Me parece un desperdicio y usted no debería sacrificar su futuro... Su padre puede contratar a gente que lo ayude y su hermana ya sabe caminar y comer sola...
Frunció el ceño ante mis palabras y se levantó.
— ¡ Usted no es quién para entrometerse en mis asuntos, menos opinar sobre mi vida y mis decisiones ! — Dijo enojada y me quedé tenso, cerré mi boca, su reacción me dejó desconcertado, me observó con molestia.
— Señorita Sandra — Musito pero me fulminó con la mirada.
— ¿ Qué sucede aquí? — Preguntó ese tal Derek, entrando en la cocina y apareciendo de la nada, me observó de forma acusatoria y luego observó a Sandra con preocupación — ¿ Ese hombre te hizo algo ?
Sandra se relajó y negó con la cabeza — No, no me hizo nada.
— ¿ Estás segura? Estás alterada.
Me levanté y observé a ese hombre de forma firme.
— Jamás le faltaría el respeto a la señorita, a ninguna dama Señor Derek — Dije y me evaluó con desconfianza.
— No sé quién es usted y no podría conformarme con su palabra — Se atrevió y sostuve su mirada, se acercó a la señorita y rodeó su cintura, quise quitar su brazo de ella.
— Tiene mi palabra de general, bajo ningún concepto le faltaría el respeto a la señorita — Dije y me evaluó despectivamente, la Señorita Sandra se alejó del toque lleno de posesión y me tranquilice.
— Eso espero, ya que ella tiene quien la defienda... Debería mantener la distancia con Sandra — Me advirtió y sentí una irritación, sentí ganas de darle un golpe en su rostro de niño afeminado pero recordé que el era el pretendiente y yo no era nada.
— Derek, el General Itans no... — Intentó decir ella pero el infeliz siguió.
— Si tiene una pretensión con Sandra vaya retirándola.
Movió su mano con desdén hacia mí y me contuve de aplicarle una llave.
— Descuide, no tengo ningún tipo de pretensión con la señorita.
— Más le vale General Itans, si lo que dice es verdad supongo que no le importará dejarme a solas con mi amada — Dijo mientras sonreía hacia Sandra, ella parecía incómoda pero asentí con la cabeza.
— Por supuesto, mi asunto aquí ya acabó.
Me alejé y salí de la cocina.
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Comments
Gertrudis Abreu Robles
Sandra eres estúpida o qué??? por qué tanto complejo de inferioridad??? tu familia cayó en la pobreza si y qué??? acaso por eso no pueden mejorar, por eso debes abandonar tus sueños??? te tienes que conformar con el estúpido de Derek??? 😒😒😒😒😒
2025-01-17
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Mel G.
La verdad es el tipo de perfil de hombre que me encanta
2024-12-20
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Priscy Agudelo
Bol (tazón sin asa o cuenco )
2024-11-11
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