Capítulo 7
Alejandra estaba reviviendo los momentos de angustia e incertidumbre que paso en el pasado cuando su padre estaba en etapa terminal por metástasis. Quedarse sola de nuevo, con un matrimonio en puerta, era difícil de asimilar.
En eso el doctor llamo a los familiares de la señora Carmen Ruiz viuda de Oñate, Alejandra se puso de pie.
—Soy yo doctor, cómo se encuentra mi abuela?—preguntó Alejandra
—Lamentó decirle que ya no podemos hacer más por ella, ahora solo debemos esperar. Por su edad su corazón está débil, no resistirá mucho. Ella está agonizando.—respondió el doctor
Alejandra no podía contener el llanto.
—Sería bueno que pasaras a despedirte de ella, el infarto que sufrió lamentablemente daño su cerebro y no puedo darle una esperanza de vida.—agregó el doctor
Alejandra bañada en sus lágrimas, se dirigió a la habitación donde se encontraba su abuela.
Se acercó al lado de su abuela y tomó su mano:
—Abuela, te amo. Lamento haberme perdido tantos años sin tu cariño, creo que también debía haber luchado por ti. hacer lo posible por estar a tu lado cuando mi padre se fue. Voy a casarme para que mejorara nuestra situación y poder ayudarte. Ahora todo el dinero que recibiré no servirá de nada. Que voy hacer sin ti, por qué te vas ahora que más te necesito—decía Alejandra mientras tomaba su mano.
El monitor comenzó a alertar que se había detenido su corazón, un grito desgarrador salió de Alejandra, una vez más le quitaban a alguien que la amaba. Los doctores entraron pero ya no podían hacer nada. De inmediato la sacaron de la habitación para hacer la determinación de la muerte.
Alejandra estaba en shock, sola en ese frío hospital. Esperando lo siguiente hacer el papeleo y contratar los servicios funerarios, para despedir a su abuela. Ella no tenía cabeza para hacer nada de eso, ella quería salir corriendo de esa realidad. La psicóloga se acercó a ella para darle apoyo, al igual que la encargada de los servicios funerarios.
—Tu eres Alejandra Oñate.—preguntó la psicóloga
—Si, soy yo. —respondio Alejandra
—Entiendo que no es un buen momento, tiene a alguien para llamarle para que esté con usted?.—preguntó la psicóloga.
Alejandra pensó en Jacob, pero realmente no le tenía la confianza aunque fuera a casarse con él.
—A nadie, solo somos mi abuela y yo. En cuanto a los servicios funerarios quiero lo mejor y quiero encinerarla para que descanse junto a las ceniza de mi abuelo y mi padre.—respondió Alejandra
Le entregaron la cotización y se fue al banco a pedir un cheque para la funeraria y para pagar el hospital.
Al día siguiente ya todo estaba listo, solo en la funeraria estaba ella y su compañera perla. No tenía más amigas, siempre fue solitaria y aislada.
Alejandra había olvidado que la buscarían en su casa para que la llevaran a comprar su vestido para la boda.
Diego entra a la oficina con Jacob para informarle lo que estaba pasando.
—Jacob, fueron a buscar a tu futura esposa a su domicilio y nadie respondió. Llame al banco para ver si ella no había retirado el dinero y huido. Al parecer si hizo dos retiros importantes mediante cheque.—dijo Diego
Jacob sentía que el corazón se le subía a la garganta, para salir por su boca.
—Continúa no te quedes callado, huyo de mi?.— preguntó Jacob
—No creo, uno de los cheques fue para el hospital la sangrada familia y el otro para un recinto funerario.—respondió Diego
—Entonces le pasaría algo? Pide la dirección y dile al chofer que saldremos para el recinto funerario.—dijo Jacob
Ambos hombres iban rumbo a la dirección de la funeraria, Jacob no podía pensar que estaba pasando, si ella estaba bien. Por qué no le había llamado. Más tarde llegaron a la funeraria y entraron inmediatamente a preguntar. La recepcionista confirmó que estaba la nieta en la cripta de la familia Oñate. Ambos caminaron hacia allá.
Jacob encontró a Alejandra sentada en frente donde estaban los restos de su familia. A Jacob se le cayo en ese momento la barrera que estaba creando con ella, se sentó a su lado. Alejandra estaba inconsolable, ella lo abrazó.
—Por qué no me llamaste?—pregunto Jacob
—Porque aunque vaya a casarme contigo, no quería molestarte.— respondió Alejandra
—Jamás vuelvas a pensar que me molestas, ahora me tienes a mi.—respondio Jacob
Alejandra se quedó en sus brazos eran tan cálidos. Se quedaron en silencio. Jacob sabía que ahora solo lo tenía a él, y él la protegería de todo.
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Updated 91 Episodes
Comments
Cinzia Cantú
Y lo bien que haces Jacob
2024-10-15
0
Elena Garcia
Buena acción de Jacob.
2024-10-07
0
Landys Gutierrez
que nazca entre ellos un amor que no lo destrulla nadie
2024-05-14
7