Capitulo 20

No

podía creer lo que había hecho. Le había enviado un mensaje tan directo y

necesitado, rogándole que saliera con ella de nuevo. Ahora se sentía tonta por

haber dejado ver sus sentimientos. Se preguntó si su amiga Esmeralda pensaría que

era desesperada o que no tenía autoestima. Incluso ella misma comenzó a dudar

de sí misma.

 La

memoria de su apuro por enviar el mensaje envalentonada por todo el dulce que había

comido y el momento embarazoso en que ella prácticamente con ese mensaje se

estaba declarando se hizo notar. Janessa sintió un enrojecimiento de vergüenza.

Janessa

seguia en camino al trabajo y decidió revisar su teléfono. Para su sorpresa,

vio que había enviado un mensaje a Rodrigo la noche anterior preguntándole si

le gustaría volver a salir con ella. Inmediatamente, sintió un nudo en su

estómago. Sabía que había sido impulsiva y que tal vez no había sido la mejor

decisión.

Después

de todo, ella había tenido una cita con Rodrigo solo una vez, y aunque había

pasado un buen rato, no sabía si quería volver a salir con él o si este mensaje

lo hacía parecer desesperada.

Janessa

se preguntaba si era demasiado tarde para retractarse y tal vez enviar otro

mensaje disculpándose por su acto impulsivo. Pero entonces, se recordó a sí

misma que era una mujer fuerte e independiente y que no había nada de malo en

expresar sus sentimientos.

Un

pesar de la incertidumbre, Janessa decidió seguir adelante con su día y ver lo

que sucedía. Tal vez Rodrigo respondería y tal vez no, pero eso era algo que no

podía controlar.

Janessa

llegó a la agencia de publicidad de su padre, donde trabajaba como diseñadora

gráfica, y se sintió nerviosa al pensar en su mensaje de la noche anterior.

Mientras caminaba hacia su escritorio, se dio cuenta de que su cara estaba

desencajada y reflejaba su ansiedad.

Ella

sabía que debía actuar normal, pero no podía evitar sentir vergüenza por lo que

había hecho. Cada vez que pasaba por uno de sus compañeros de trabajo, sentía

que su rostro se ponía aún más rojo de vergüenza, lo que la hacía desear poder

Desvanecerse.

Mientras

Janessa estaba distraída en sus pensamientos, de repente escuchó la voz de

Flori, la amable recepcionista de la empresa, que estaba siendo una especie de

figura materna para ella en el trabajo.

"Janessa,

¿estás bien?", preguntó Flori, notando que algo no andaba bien.

Janessa

se volvió y forzó una sonrisa. "Sí, estoy bien", mintió, sabiendo que

Flori no le creería.

Flori

frunció el ceño. "No te veo muy bien. ¿Quieres hablar de algo?"

Janessa

dudó por un momento, pero luego decidió que Flori estaba allí para ayudarla y

que necesitaba hablar sobre lo que le estaba pasando. Así que comenzó a

contarle a Flori sobre el mensaje que había enviado a Rodrigo y cómo se sentía

al respecto.

Flori

escuchó atentamente y luego le puso la mano amistosamente en el hombro de

Janessa. "Janessa, eres una mujer joven y hermosa, y no tienes nada de qué

avergonzarte. Si Rodrigo no está interesado, entonces sigue adelante. Y si lo

está, entonces date la oportunidad de ver lo que pasa. No hay nada de malo en

tomar riesgos en el amor."

Janessa

se sinceró con Flori y le explicó que no sabía si Rodrigo sentía lo mismo por

ella. Fue sólo una salida y, aunque disfrutó de su compañía, no sabía si él

estaba interesado en tener una relación más significativa.

"Lo

entiendo", dijo Flori con voz suave, "Pero eso no significa que no

debas ser honesta con lo que sientes. Si te gusta Rodrigo y te gustaría salir

con él de nuevo, dilo. Si él siente lo mismo, entonces excelente. Si no,

entonces al menos lo intentaste y podrás seguir adelante".

Janessa

asintió, agradecida por el consejo de Flori. Sabía que debía ser honesta con

sus sentimientos y no tener miedo de expresarse. Después de todo, nunca se sabe

lo que podría suceder si no se arriesga.

Así

que Janessa se centró en su trabajo y trató de no pensar demasiado en el

mensaje que había enviado. Sabía que había dado un paso arriesgado, pero

también sabía que era importante ser sincera consigo misma y con los demás. Con

esperanza, esperó a ver cómo reaccionaría Rodrigo y si habría una segunda

oportunidad para ambos.

Janessa estaba trabajando

en su escritorio, cuando escuchó un golpe en su puerta. Al levantar la cabeza,

se encontró con la sorpresa de que era Rodrigo, parado justo delante de ella y

con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro.

Janessa se sorprendió por

un momento, pero se recobró rápidamente y le devolvió la sonrisa. "¡Hola

¡Rodrigo! ¿Qué haces aquí?"

En su mente Janessa

Gritaba de la emoción del miedo de la pena, eran muchos sentimientos mezclados

juntos.

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Comments

Vycthorya Go

Vycthorya Go

ups que emoción

2024-06-08

0

Adriana Carrizo

Adriana Carrizo

totalmente de acuerdo

2023-11-07

11

Sara Vasquez

Sara Vasquez

me gusta pero se a vuelto algo monótona y un poco repetitiva, lo que la vuelve un tanto aburrida mi humilde opinión

2023-09-15

2

Total

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