CAPÍTULO 1

Una vez mas me encuentro llorando en el departamento de mis amigas. Mi vida es un completo infierno, mi hermana Elisa no para de inventar cosas sobre mi y mi madre todo le cree. Pero esto ha llegado demasiado lejos, inventar que me acostaba con el dueño de la cafetería donde trabajaba porque a ella le gustaba y el la rechazo ha sido demasiado, que culpa tengo yo de que el sea GAY?!.... Pero Elisa no lo vio de esa manera, en su diminuto cerebro creyó que la rechazo porque tenia algo que ver conmigo y en forma de venganza le invento a mi madre que era la prostituta personal de Franco Leone, ocasionando que la respetada ginecóloga Bruna Rossi fuera hasta la cafetería donde hizo un gran escándalo y por si fuera poco me saco de ahí mientras me jalaba del cabello. Ha sido la peor humillación que he recibido por parte de ella y sobra decir que me despidieron de mi trabajo. Porque me odian tanto? Son mi familia!!

 

—Hasta cuando te vas a dar cuenta Isabella? —pregunto Chiara mientras se cruzaba de brazos—

—Son mi familia —conteste—

—No amiga —negó con sus manos Gina mientras me veía— Ellos no son familia, tu madre y la pesada de Elisa no hacen mas que tratarte como su sirvienta además de que siempre te insultan

—Tu mamá no te baja de que eres una prostituta por todo lo que le inventa la estúpida de Elisa —hablo Bianca—

—Y eres virgen!! —exclamo Chiara—

—Elisa arruino tu vida con eso —hablo Bianca— Tu madre ya no te permitió seguir estudiando porque solo irías a coquetear con medio campus

—Si supiera que su "inocente Elisa" es la prostituta numero uno de la facultad de medicina —dijo Chiara mientras resoplaba—

—Ya no hablemos de eso —pedí mientras bajaba la mirada—

—Si vamos a seguir hablando de eso Bella —hablo Gina— porque ni siquiera hemos tocado el tema de tu estúpido padre que no hace nada por defenderte de esas dos víboras que tienes en casa

—El esta muy ocupado en el hospital?

—Y eso que? —pregunto Bianca— No trates de defenderlo Bella —dijo mientras me veía fijamente— Nosotras tres hemos sido testigos de que jamás ha intentado defenderte de ellas, siempre se queda callado

—Te ha defendido mas mi papá que el tuyo —agrego Gina—

—Que quieren que haga? —hable con la voz entrecortada—

—Salte de esa maldita casa ya!! —exclamo Chiara—

—Ustedes saben que ya lo intente y mandaron a Marco a buscarme —dije mientras mantenía la mirada baja—

—Hay no —dijo Chiara mientras negaba con la cabeza— No hablemos de ese idiota que tiene por novio

—El.... El es bueno

—Es un bueno para nada Isabella —dijo Bianca— Esa cosa ni debería decir que es tu novio cuando jamás se ha comportado como TU novio

—Parece mas novio de Elisa que tuyo —agrego Gina— Siempre la defiende y esta con ella por todos lados

—Y tu ni siquiera lo amas —dijo Chiara mientras resoplaba— Solo estas con el porque tu madre lo aprueba

—Ya no se que hacer —dije mientras se cristalizaban mis ojos—

—Lo primero que harás es no regresar a esa maldita casa —dijo Bianca mientras me abrazaba—

—Y a donde me voy a ir? —pregunte mientras las veía— Me van a venir a buscar aquí en cuanto no llegue

—Podemos llevarte a la casa de mis papás —hablo Gina— Mi papá le dará una paliza a quien sea que vaya por ti

—Yo no quiero ocasionar ninguna molestia —dije un poco apenada—

—No eres ninguna molestia —dijo Gina mientras me abrazaba— Mis papás te adoran —sonríe— E incluso creo que te quieren mas a ti que a mi —ríen—

—Eso ni lo dudes —dijo Chiara—

—Entonces que dices —dijo Gina mientras me abrazaba por el hombro— Te escondemos en casa de mis papás?

—asentí mientras mis ojos cristalizados— Gracias por ayudarme

—Somos tus mejores amigas —dijo Bianca mientras sonreía— Siempre vas a contar con nosotras

 

Las cuatro chicas salieron con rumbo a la casa de la familia Martinelli donde ya las esperaban Alonzo y Alina Martinelli, padres de Gina

 

—Estas segura que no hay problema con que yo me quede? —volví a preguntar mientras nos acercábamos a la puerta—

—Ya te dije que no Bella —contesto Gina mientras abría la puerta—

—Es que de verdad no le quiero ocasionar....

—NIÑAS!! —grito la señora Alina—

—MAMÁ ALINA!! —gritaron Chiara y Bianca—

—Ya ves —dijo Gina mientras me veía— Ellos están contentos de tenernos aquí —dijo para después ir a abrazara a su madre

—Ven aquí hija —dijo el señor Alonzo mientras abría los brazos para darme un abrazo—

 

Bella no dudo en recibir su paternal abrazo, pues durante años el señor Alonzo y la señora Alina eran lo únicos en darle ese amor paternal que tanto añoraba. Una vez que se aferro a el no pudo controlar las lágrimas que venia reteniendo en todo el camino.

 

—Ya no llores cariño —decía el señor Alonzo mientras acariciaba mi cabello— Te he dicho muchas veces que las princesas no lloran

—Y...Yo no soy una princesa —conteste mientras sollozaba—

—Las cuatro son mis princesa —contesto con una gran sonrisa el señor Alonzo—

—Si te preparo la lasaña que tanto te gusta, vas a dejar de llorar mi amor? —pregunto la señora Alina—

—Si —conteste mientras hacía un leve puchero—

—Ahora le hago su lasaña a mi niña —dijo la señora Alina para después ir a la cocina—

—Vieja loca —hablo Chiara— Solo quiere que la consientan

—Y eso que no quería venir —agrego Bianca—

—Te recuerdo que son mis papás —dijo Gina fingiendo celos—

—Ahora son míos —conteste en broma—

—Que descarada!! —exclamo Gina—

—Bien dicen que las que se ven inocentes son las peores —dijo Chiara—

—Ya dejen a mi niña viejas montoneras —me defendió el señor Alonzo mientras reían—

 

El tiempo pasaba y el animo de Isabella subía un poco, y es que el amor de familia que le brindaban en esa casa la hacía olvidarse de todo. La señora Alina hizo la rica lasaña que tanto les encanta a aquellas cuatro chicas, todos comieron muy animados aunque el señor Alonzo no dejaba de preguntar el porque del estado de Isabella. Después de tener esa rica comida llego la hora de la verdad.

 

—Ahora si pueden decirme que fue lo que paso con Isabella? —pregunto el señor Alonzo—

—De verdad no me paso nada —conteste mientras desviaba la mirada—

—Que paso? —volvió a preguntar el señor Alonzo mientras veía a las demás—

—Pues que mas va a pasar papá —contesto Gina— Lo mismo de siempre

—Si hija —intervino la señora Alina— Pero que fue?

 

Gina les conto cada detalle de lo que había pasado en la cafetería con la madre de Isabella. Ambos se pusieron furiosos al escuchar lo que había pasado y es que no podían creer que una madre tratara asi a su hija

 

—Esa mujer no debería de llamarse madre —dijo la señora Alina muy enojada—

—Definitivamente no te vas de aquí —agrego el señor Alonzo—

—P...Pero yo no quiero ocasionarles ninguna molestia

—Tu no nos ocasionas ninguna molestia cariño —dijo la señora Alina mientras sostenía mi mano— Nosotros las queremos como si fueran nuestras hijas —sonríe—

—Mientras estés aquí no te va a faltar nada hija —dijo el señor Alonzo mientras sonreía para calmarme—

—Gracias —conteste con los ojos cristalizados— Les prometo que buscare un trabajo y les ayudare con los gastos de la casa

—No es necesario hija —dijo el señor mientras dejaba un beso en mi frente—

—Tengo sentimientos encontrados —hablo Gina—

—De que hablas? —pregunto Bianca—

—No se si sentirme celosa por toda la atención que recibe Bella de mis papás —rieron ante su comentario—

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Comments

Maria Alexandra La Cruz

Maria Alexandra La Cruz

Me fascina como escribes /Heart/

2024-02-07

2

Mya

Mya

me encanta

2023-10-04

3

Oliver Bedoya

Oliver Bedoya

que pereza otra novela de la pobre niña sumisa, tonta y sufrida

2023-10-04

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