Era el mediodía, y un “ser” se movía por la espesa y exuberante jungla a gran velocidad, saltando y esquivando los obstáculos de la selva lo más rápido que podría, evidentemente escapaba de algo.
-No debí alejarme tanto de la aldea- pensó con tristeza
Se llamaba maku y era un “hatti" algo que se veía a simple vista por sus rasgos, baja estatura, piel azul verdosa, cuernos azules y complexión similar a los niños humanos.
-No podría hacer otra cosa…. Sin comida. mi esposa e hijo morirían de hambre-
Maku lamentaba su destino, los hatti estaban casi al fondo de la cadena alimenticia eran pequeños, débiles, no tenía garras ni dientes, en este entorno llena de criaturas masivas era un milagro como no se habían extinguido aún.
Sin embargo, había una cosa en la que los suyos eran buenos, y eso era en “cavar” se podría decir que era gracias a eso, que su especie todavía siguen con vida.
Sin embargo, no importa que tan bueno sean en hacer agujeros todavía tienen que salir a buscar comida, cada vez que su raza sale a buscar alimento, alguno de ellos (o la mayoría) no vuelven.
-Si la situación no cambia la tribu está condenada.
-Ojalá pudiera regresar con algo de alimento para mi familia- dijo muestras corría, en sus manos había un fruto (similar a un melón).
Giro en un gran árbol con la esperanza de perder a sus depredadores, un “diente feroz”(como un tigre), y un “viento sangrante” (como un cóndor).
Pero al darse la vuelta se puso pálido.
-Un “dragón rojo” ¡!!!!- grito con terror
Ante sus ojos había un ciempiés gigantesco, con cabeza grande y garras afiladas, color rojo intenso, era difícil estimar su tamaño, pero probablemente sea de más de 30 metros (10 erguido)
Cualquiera gritaría de miedo al ver semejante criatura, el dragón rojo era básicamente el rey del bosque no solo por su tamaño y fuerza (que no es poca cosa) si no por las potentes llamas que este escupía por su boca.
-He terminado, mi vida se acabó, Mia, Xio, cuídense bien- dijo, resignado a su destino-
Nadia había podido derrotar nunca a un dragón rojo, ni siquiera las bestias más fuertes que actuaban en manada, no era algo que los débiles y delicados hatti pudieran vencer.
-Alabado sea Bishuth- dijo mientras se preparaba para su inminente destino
Bishuth era la deidad en la que creían los hatti, donde hay inteligencia hay mitos y seres de gran poder, según los hatti, Bishuth creo el cielo y la tierra, dio vida a infinidad de criaturas con sus innumerables ramas, era el padre de todo, y velaba por el equilibrio en la naturaleza.
-Aun así, ¿porque Bishuth crearía criaturas semejantes?– grito
sí Edam escuchara eso diría algo como- fui descuidado ¿ok?-
fue en ese momento que el dragón rojo miro como si dijera (¿qué hace esta larva en mi territorio?) inflo su abdomen y soplo con desdén.
Un rayo de llamas voló en dirección a Maku, incluso las bestias que lo perseguían se dieron la vuelta y huyeron despavoridas.
-termino-
-.-
-….-
-……-
-Ya mori?-
Maku abrió los ojos, solo para ver que aún seguía vivo. muro a su alrededor, todo estaba en silencio y los animales incluso he dragón rojo todo había desaparecido.
………………………………………
-Ufff eso estuvo cerca- dijo Edam
Sintió los pensamientos de una criatura inteligente por esta zona, solo para ver a un nativo siendo perseguido por un ciempiés y algunas bestias.
-¿Tiene buena o mala suerte? - Miro, en su mano estaba el ciempiés de 30 metros retorciéndose buscando desesperadamente una forma de escapar.
¿Como nadie ve a un insecto de 30 metros flotando en el aire se preguntarán? Eso es por supuesto porque coloco una barrera a su alrededor, no quiere hacer pensar a la fauna, que los dragones rojos además de escupir fuego ahora son capaces de volar. (¿qué ironía no?)
-Sin embargo. Bishuth he?-
Edam vio como el “hatti” se ida torpemente, incrédulo de como sobrevivió.
-¿Puedo leer las mentes?- Según parece podía entender aproximadamente lo que decían y pensaban los hatti.
-Eso resolverá la barrera del idioma, no tendré que aprenderme cada palabra de su dialecto (aunque siento que no sería difícil con este cuerpo)
-Me gustaría verlos en detalle, pero antes tengo que hacer algo-
Apunto con un dedo y la tierra de dividió, una gran futura de apareció en el espacio debajo de él.
-Esto separar a los dragones rojos y criaturas similares de los hatti- no queremos que desaparezcan en mi próxima visita.
Con eso levito en dirección a la aldea “colmillo rojo” que vio en los recuerdos del aborigen.
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