NovelToon NovelToon
.5 Soy Mitad Angel Y Demonio

.5 Soy Mitad Angel Y Demonio

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Demonios / Romance / Completas
Popularitas:539
Nilai: 5
nombre de autor: cristy182021

Antes de que todo ardiera…
hubo un amor que nunca debió existir.
Un ser dividido entre la luz y la oscuridad.
Un alma incapaz de elegir entre lo que era… y lo que sentía.
Y en medio de todo… Nyra.
Ella no pertenecía a ese mundo.
Pero fue el error que lo cambió todo.
Lo que comenzó como una conexión imposible…
se convirtió en obsesión.
En traición.
En una herida que nunca dejó de sangrar.
Porque cuando llegó el momento de elegir…
alguien lo perdió todo.
Y años después…
el pasado no volvió para sanar.
Volvió para destruir.
Esta no es una historia de amor.
Es el origen de una guerra.
Del enemigo que nació del dolor…
y de la única persona capaz de detenerlo.
O de terminar de romperlo todo.

NovelToon tiene autorización de cristy182021 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 21

Después de ver el futuro…

quedarse…

ya no era un impulso.

Ya no era una emoción.

Ya no era esperanza.

Era una elección.

Y las elecciones…

siempre tienen precio.

Nyra no se fue.

Esa…

ya no era la sorpresa.

La sorpresa…

era que tampoco volvió a verme igual.

—Tenemos que hablar.

Su voz salió firme.

Sin temblor.

Sin dudas.

Y eso…

me preocupó más que cualquier enemigo.

—Lo sé.

Silencio.

Pero no era uno cómodo.

No era uno íntimo.

Era el tipo de silencio…

que existe antes de poner límites.

—No puedo seguir así.

El aire…

se tensó.

—¿Así cómo?

Nyra sostuvo mi mirada.

No apartó los ojos.

No suavizó nada.

—Sin saber…

Pausa.

—cuándo vas a perder el control.

Eso…

dolió.

Porque no era una acusación.

Era verdad.

—No puedo prometerte que no pase.

—No te estoy pidiendo eso.

Fruncí el ceño.

—Entonces ¿qué quieres?

Ella dio un paso más cerca.

Pero no fue romántico.

No fue suave.

Fue real.

—Quiero que no me mientas.

Silencio.

—Nunca más.

El mundo…

pareció detenerse.

Porque eso…

no era una petición.

Era una condición.

—No lo haré.

Nyra asintió.

Pero no había terminado.

—Y tampoco vas a apartarme.

El aire…

se volvió más pesado.

—Nyra—

—No.

Negó suavemente.

—Ya no decides por mí.

Silencio.

Eso…

ya me lo había dicho.

Pero esta vez…

no lo estaba diciendo.

Lo estaba estableciendo.

—Si esto va a ser peligroso…

Pausa.

Su mano señaló el espacio entre nosotros.

Lo invisible.

Lo que ya existía.

—Entonces yo decido quedarme.

El mundo…

se quedó sin aire.

—¿Estás segura?

Y entonces…

la verdad.

La más humana.

La más poderosa.

—No.

Silencio.

Eso…

no me lo esperaba.

—Pero lo hago de todos modos.

Algo dentro de mí…

cedió.

Porque eso…

no era valentía.

Era amor.

Y eso…

siempre da más miedo.

—Porque esto…

Su mirada no dejó la mía.

—vale el riesgo.

El aire…

cambió.

Algo dentro de mí…

también.

Y por primera vez…

no vi a una humana.

Vi a alguien…

capaz de quedarse donde otros correrían.

Y eso…

la hacía peligrosa.

Para mis enemigos.

Y para mí.

—Está bien.

Sus ojos se suavizaron.

Solo un poco.

Pero entonces—

—Aún no termino.

Eso…

no me gustó.

Nada.

—¿Qué más?

Silencio.

Largo.

Pesado.

Hasta que finalmente—

—Si vuelves a perder el control…

Pausa.

Más baja.

Más real.

—No vas a huir.

El mundo…

se congeló.

—¿Qué?

—No vas a decidir por los dos.

—Nyra…

—No.

Un paso más.

Más cerca.

Más firme.

—Si vas a caer…

Pausa.

Sus ojos brillaron.

—Entonces mírame…

Silencio.

—y vuelve.

El aire…

dejó de moverse.

Porque eso…

no era confianza.

Era una prueba.

Y yo…

acababa de aceptarla.

La decisión…

ya estaba tomada.

Ahora venía lo difícil.

Sostenerla.

El aire seguía quieto.

Demasiado quieto.

Como si incluso el mundo…

estuviera esperando.

Esperándome a mí.

Esperando ver…

si realmente podía cumplir lo que acababa de aceptar.

Respiré hondo.

Una vez.

Dos.

Tres.

Pero no ayudó.

Porque la energía…

ya estaba despertando.

Lenta.

Pesada.

Inestable.

Como una tormenta…

contenida dentro de mi piel.

—Gabriel…

La voz de Nyra llegó clara.

Firme.

Cerca.

Demasiado cerca.

—Estoy bien.

Mentí.

Ella lo notó.

Claro que lo notó.

—No.

Silencio.

Un paso.

Solo uno.

—No lo estás.

El aire…

vibró.

—No te acerques más.

—No.

—Nyra—

—No.

Su voz no tembló.

No dudó.

No retrocedió.

Y eso…

me hizo perder el ritmo.

Solo un segundo.

Pero un segundo…

era demasiado.

La energía reaccionó.

Subió.

Más rápido.

Más oscuro.

Más… viva.

—Esto no es un juego.

Mi voz salió más grave.

Más rota.

Más difícil de reconocer.

—Nunca lo ha sido.

Ella dio otro paso.

Sin permiso.

Sin miedo.

—Entonces deja de intentar protegerme alejándome.

Silencio.

Algo dentro de mí…

se tensó.

Violento.

Antiguo.

Territorial.

—Nyra…

—Dijiste que no ibas a apartarme.

Eso…

atravesó todo.

La luz.

La oscuridad.

El miedo.

Todo.

—Y no lo estoy haciendo.

—Entonces deja de luchar contra mí.

El mundo…

pareció inclinarse.

Porque no estaba luchando contra ella.

Estaba luchando contra lo que despertaba en mí.

—No sabes lo que estás pidiendo.

—Entonces enséñame.

Silencio.

Mi respiración…

se rompió.

—¿Qué?

Sus ojos no dejaron los míos.

Ni un segundo.

—Enséñame cómo se ve.

—Nyra…

—No me voy a ir.

Pausa.

Más baja.

Más peligrosa.

—No esta vez.

La energía…

explotó.

No hacia afuera.

No hacia el mundo.

Hacia ella.

—¡NYRA!

Pero no la tocó.

Se detuvo.

A centímetros de su piel.

Temblando.

Girando.

Observándola.

Como si la reconociera.

Como si la estuviera…

leyendo.

El silencio…

se volvió insoportable.

—Gabriel…

Su voz cambió.

Más baja.

Más consciente.

—Está reaccionando a mí.

—Lo sé.

Mi respiración se volvió pesada.

Irregular.

Inestable.

Porque eso…

no era lo peor.

Lo peor…

era lo que estaba sintiendo.

—Gabriel.

—No.

—Dímelo.

—No.

—Gabriel.

Silencio.

Largo.

Cruel.

Hasta que finalmente—

—No quiero que te alejes.

Pausa.

Mi voz se quebró.

Más oscura.

Más peligrosa.

—Pero tampoco quiero…

Respiré hondo.

Y por primera vez…

admití la verdad.

—que nadie más se acerque.

El mundo…

dejó de moverse.

Los ojos de Nyra se abrieron apenas.

—Eso…

Pausa.

Más suave.

Más humana.

—suena normal.

Negué lentamente.

—No.

La energía…

se acercó un poco más a ella.

Más lenta.

Más consciente.

Más… íntima.

—No así.

Silencio.

—Entonces ¿qué es?

Mi voz salió apenas.

Casi rota.

Casi irreconocible.

—Es como si…

Pausa.

Más baja.

Más peligrosa.

—quisiera marcarte.

El aire…

se congeló.

El mundo…

también.

Nyra no retrocedió.

No gritó.

No corrió.

Solo me miró.

Directo.

Real.

—Entonces contrólalo.

Respiré con dificultad.

—Lo estoy intentando.

Ella negó suavemente.

Y entonces…

dijo exactamente lo que necesitaba escuchar.

—No.

Pausa.

Su voz atravesó todo.

—Hazlo por mí.

Y algo dentro de mí…

vaciló.

La energía…

tembló.

Se contrajo.

Se frenó.

Por un segundo…

realmente pensé…

que lo había logrado.

Pero entonces—

otra voz.

Fría.

Divertida.

Satisfecha.

Desde la oscuridad.

—Sabía que esto iba a pasar…

Mi sangre…

se congeló.

Porque ya conocía esa voz.

Y esta vez…

Federico no venía a provocar.

Venía…

a confirmar algo.

La voz de Federico no llegó como una amenaza.

Llegó…

como una confirmación.

—Sabía que esto iba a pasar…

El aire…

se rompió.

Mi cuerpo se tensó de inmediato.

La energía alrededor de Nyra reaccionó.

Más rápido.

Más agresiva.

Más… consciente.

—Federico.

Mi voz salió baja.

Oscura.

Peligrosa.

—Hola, Gabriel.

Apareció.

Sin sombras.

Sin prisa.

Sin miedo.

Como si no hubiera entrado en nuestro espacio.

Como si siempre hubiera pertenecido ahí.

Pero esta vez…

no me miró a mí primero.

La miró a ella.

Y sonrió.

No con maldad.

Con certeza.

—Interesante…

Nyra no retrocedió.

Pero su respiración…

sí cambió.

Más corta.

Más consciente.

—No te acerques.

—No hace falta.

Pausa.

Su mirada seguía sobre ella.

Estudiándola.

Midiéndola.

Aprendiéndola.

—Ya está pasando.

El aire…

se volvió más pesado.

—¿Qué quieres?

La voz de Nyra salió firme.

Sin temblor.

Eso…

lo hizo sonreír un poco más.

—Nada que no sea evidente.

—Entonces vete.

—No.

Silencio.

—Quiero ver hasta dónde llega.

Eso…

no me gustó.

Nada.

—No es un espectáculo.

Federico me miró por fin.

Y sonrió.

—Todo lo es.

Dio un paso.

No hacia mí.

Hacia ella.

La energía reaccionó de inmediato.

Violenta.

Protectora.

Instintiva.

—¡ALÉJATE!

La explosión de mi voz…

hizo vibrar el suelo.

Pero Federico no se detuvo.

Solo sonrió.

—¿Ves?

Pausa.

Su voz bajó.

Más fría.

Más cruel.

—Ni siquiera tengo que tocarla.

El mundo…

se inclinó.

—Cállate.

—No.

Otro paso.

Más cerca.

La energía explotó otra vez.

Pero esta vez…

no fue hacia él.

Rodeó a Nyra.

Lenta.

Precisa.

Como si la protegiera.

O la reclamara.

—Interesante…

Federico sonrió.

De verdad.

—No sabe si protegerte…

Pausa.

Más baja.

Más peligrosa.

—o marcarte.

El mundo…

se congeló.

—CÁLLATE.

Mi voz ya no sonaba humana.

—Dilo.

—¡CÁLLATE!

—Dilo.

Silencio.

Largo.

Cruel.

Hasta que finalmente—

—Quieres que sea solo tuya.

El aire…

dejó de moverse.

Porque eso…

era verdad.

Y lo peor…

era que yo también acababa de descubrirlo.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

—¡NO!

La energía explotó.

Directo.

Violenta.

Real.

Golpeó a Federico en el pecho.

Lo obligó a retroceder.

Pero no cayó.

Nunca caía.

Solo sonrió.

Más satisfecho.

Más seguro.

Más peligroso.

—Perfecto.

Y entonces…

la voz que lo cambió todo.

—Basta.

El mundo…

se detuvo.

Nyra dio un paso al frente.

Entre los dos.

No con poder.

No con magia.

Con decisión.

—Los dos.

Silencio.

Su mirada se clavó primero en Federico.

—Tú no decides lo que siento.

Luego en mí.

Y eso…

dolió más.

—Y tú…

Pausa.

Sus ojos brillaron apenas.

No con miedo.

Con verdad.

—No puedes seguir usando el miedo como excusa.

El aire…

se volvió más pesado.

—Nyra…

—No.

Negó suavemente.

—Mírame.

Silencio.

Eso…

ya lo había oído.

Pero esta vez…

era diferente.

Más profunda.

Más definitiva.

—Si esto está dentro de ti…

Pausa.

Su voz bajó.

Más suave.

Más peligrosa.

—entonces decide.

El mundo…

esperó.

—¿Qué cosa?

Sus dedos temblaron apenas.

Solo un poco.

Solo lo suficiente…

para demostrar que también tenía miedo.

—Si vas a protegerme…

Pausa.

Más baja.

Más real.

—o si vas a reclamarme.

El aire…

se rompió.

Silencio.

Uno largo.

Uno mortal.

Uno del que ya no había vuelta atrás.

Y entonces…

algo dentro de mí…

respondió.

No con palabras.

No con poder.

Con un símbolo.

Una marca.

Oscura.

Luminosa.

Viva.

Apareciendo lentamente…

sobre la muñeca de Nyra.

Los ojos de Federico…

se abrieron por primera vez.

Sin sonrisa.

Sin control.

Sin cálculo.

Solo…

sorpresa.

—No…

Pausa.

Más baja.

Más peligrosa.

—Eso no debería existir.

El mundo…

dejó de respirar.

Y por primera vez…

Federico…

tuvo miedo.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play