Paso alrededor de una hora desde el ataque de aquel ser. Lia y Carter limpiaron juntos el pasillo y anotaron las características del ser en un pedazo de hoja. Al poco tiempo Carter y Lia ya estaban fuera en el pueblo caminando rumbo a la tienda de ropa. Notaron que la sangre de aquel ser era corrosiva, pues dejo manchas y pequeños agujeros en la ropa, en la madera del pasillo y dejo rojiza la piel de Carter que entró en contacto. Tuvieron que deshacerse de la ropa y Carter uso ropa de Brand que le quedaba grande.
—Bienvenidos—hablo el vendedor apenas escucho la campanilla en la puerta sonando.
Era un hombre gordo y achaparrado, con una barba algo pruninciada y tupida, y sus facciones lo hacían ver confiable ante los ojos de Carter.
—¡Hola Enrique!—dijo Lia con alegría.
—Oh, pero si eres tu Lia, ¿qué te trae aquí?—preguntó y miro finalmente a Carter detrás de ella—. Ah, ya veo, ¿así que la esperanza de Ra'aft necesita más ropa otra vez?
—Sí... Tuvimos un pequeño percance con la ropa anterior—respondió Lia por Carter—. Quizá no vayas a creernos, pero una enorme mariposa entro en casa y nos atacó—revelo sin vacilar.
Enrique quedó en silencio un momento pensando y finalmente hablo:
—Ahora que lo mencionas, está mañana mientras abría la tienda un par de caballeros iban pasando y claramente los escuché hablar sobre anormalidades que han visto saliendo del follaje del bosque. Sobre seres... ¡raros y grandes!—decía recargando sus brazos en el mostrador de cristal—. Quizás es algo relacionado; las cosas en el pueblo estos días han estado bastante alteradas—miro a Carter—. Pero ve el lado positivo, el cazador de Crías de Lerna está contigo, ya quisiera yo esa protección. Apuesto a que convivir con él es algo increíble.
Lia quedó en silencio y Carter noto un ligero rubor en su rostro. <
—Necesito ropa que me permita ejercitarme adecuadamente.
—Hummm... déjame revisar en la bodega—dijo y fue allí atravesando una puerta a su derecha.
Carter permaneció en silencio y de reojo miraba a Lia jugar con su pelo aún algo ruborizada. No noto su mirada y Carter simplemente dejo de verla al sentirse apenado también.
—Aquí tienes—llego por la puerta con una pila de ropa sobre su antebrazo y la extendió en el mostrador.
Carter miraba con atención las prendas frente a él, de colores bastante suaves y un estilo medieval bastante remarcado, sus diferentes tipos de cuello y el material del que estaban hechas. Finalmente tomo dos de ellas y las miro por unos segundos.
—Así que esas, ¿eh?—preguntó—. Puede tomarlas—decía y sin que se diera cuenta de sus movimientos, las manos pesadas y trabajadoras de Enrique se colocaron sobre las de Carter en un acto benevolente—. Tomalas y llévatelas, tu serás el héroe de nuestro pueblo, tenemos confianza en eso jóven—aparto sus manos de él y dio unas palmadas en el hombro a Carter.
—Pero... Enrique, nosotros no podemos...—decía Lia.
—Tranquila pequeña—interrumpió y con su mano acaricio a Lia—. Este chico necesita prepararse... Este mundo no diferencia a los buenos ni a los malos.
Antes de que Lia pudiera decir algo de nuevo, y con un rostro que mostraba la madurez y determinación con que Carter a veces hacía las cosas en su otra vida dijo:
—No defraudaré a la gente de Ra'aft, este lugar me acogió sin dudar de mí como un extraño, dos de sus pobladores me salvaron—miro a Lia—. Doy gracias al cielo por su trabajo y por su ofrenda señor Enrique—se inclinó hacía él en señal de respeto y tanto Enrique como Lia quedaron en silencio. Lia sonrió con confianza y Enrique correspondió.
—Estamos seguros de eso joven, ahora vaya a entrenar con cuidado y cuídense entre ustedes, adviertan a la gente y en especial a los caballeros de la noble Samantha lo que vieron y les atacó.
Ambos salieron finalmente felices y Enrique se despidió de ellos en la puerta del local meneando la mano en el aire.
—Sonaste bastante valiente y determinado. ¿Acaso no tienes miedo?—inquirió Lia mirándolo.
—No lo sé. No recuerdo absolutamente nada de lo que pasó antes de que yo fuera rescatado—mintió—. Pero sé que quiero conocer mi propia fuerza y lo que puedo hacer por otros.
Lia miro a Carter mientras decía esas palabras y se fascinó. Aquel hombre a lado suyo de pronto tenía el aspecto de un caballero, se ruborizó, pero fiel a Carter, sonrió sin que él se percatara.
Ambos siguieron caminando hasta que vieron a un grupo de caballeros mirando algo en el suelo. Finalmente decidieron acercarse para investigar un poco y, recordando, hablar sobre el ataque que sufrieron.
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Comments
Dora Guzman Pacherres
Quien estará detrás de todos estos ataques. No creo que sea alguno de ellos más bien parece que alguien quiere conquistar todos los reinos.
2025-01-04
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