CAPÍTULO 13

Tras una hora donde el visir devoró a más no poder a la doncella, se levantó, dejándola marcada con múltiples chupones en su cuerpo. Tomando una tijera de su cómoda, cortó la parte de la sábana donde tenía el manchón de sangre, como prueba de haberle robado su virginidad, y guardó el pedazo de tela en un cofre.

—¿Cuál es tu nombre?—preguntó dándole la espalda.

—Gertrudis, mi señor—respondió sonrojada.

—Despídete de tu antigua vida, hablaré con la reina Irene en el baile de hoy—expresó limpiándose un poco—le diré que te llevaré como mi concubina. Una vez entres a mi harén, te quitaré el nombre tan feo que tienes.

—¿Con...cu...bina?—preguntó decepcionada—pero... mi señor...

La doncella no estaba ofendida ni siquiera humillada porque Ibrahim dijera que su nombre era feo; sin embargo, deseaba a más no poder el ser escogida como su esposa.

—¿Qué pensabas? ¿Qué serias mi esposa?—respondió colocándose sus pantalones—no eres más que una criada, alégrate de que hayas perdido tu virginidad conmigo y te haga mi concubina, pero no más de eso.

Después de expulsar a la mujer de su habitación, quien salió al borde de las lágrimas solo con una sábana ocultando su desnudez. Podía ver las caras de burlas de sus compañeros, se sentía humillada; sin embargo, al menos había sido tomada por alguien tan importante como un visir.

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Tras recibir la promesa de su madre de volver a visitar y darle una respuesta sobre su petición, Anastasia volvió al palacio de invierno junto a sus dos hermanas. Le tranquilizaba saber que Diana no tuvo su primer día con el demonio ayer, así que podrían respirar un poco estando en el palacio.

La reina Irene, intentando animarles un poco a sus hermanas, las invitó a asistir al primer baile debut. Ya que no habían tenido uno y ni siquiera pudieron festejar su cumpleaños, un cambio de aires podría calmarlas.

No era necesario que salieran a bailar, podían observar todo desde uno de los palcos superiores, donde tendrían para comer y descansar. Anastasia, si bien no quería porque aquello le hacía recordar lo que vivieron con los demonios, aceptó ir al ver la ilusión de sus dos hermanas.

Si bien lograron colocarse los vestidos de su cumpleaños, que eran casi iguales, solo variaban de color, no lograron colocarse los tacones. Por ende, después de haberlas peinado y maquillado de manera más sencilla, solo pudieron colocarse unas zapatillas bajas.

Anastasia, quien quería que Scott la viera, empujó su silla de ruedas cerca de la habitación del hombre; sin embargo, lo que vería allí le partiría el corazón. No sabía el porqué Scott se lo había ocultado, pero lo vio en la cama con una doncella encima de él. Si ya él tenía a una mujer, debió habérselo dicho antes que tuviera falsas esperanzas.

Aprovechando que la puerta estaba entre abierta y que ella no había sido vista, le pidió ayuda a una de sus doncellas para retirarse de allí. La mujer, con lástima, cumplió con su orden.

—¡Lo siento!—dijo la doncella.

Scott se levantó, colocando en el sofá a la mujer. No sabía cómo, pero una de las cartas que había hecho con Jeremy salió volando del cofre y golpeó a la criada. Pidiendo ayuda a varios mayordomos para atender la herida de su cabeza, observó el cofre destruido con tres cartas allí adentro y la cuarta clavada en la pared.

—¿Por qué salieron volando?—susurró mientras recogía la última carta.

Las cartas con sangre santa solo reaccionaban, al igual que un objeto bendito, ante la presencia demoníaca. No obstante, la doncella no tenía ningún rastro, por ende, solo debía significar una cosa: había o un objeto demoníaco o un demonio en el castillo.

Aquello lo asustó, corriendo en búsqueda de las princesas y Anastasia, enterándose de que habían sido llevadas al salón de baile para observar el evento. No sabía como había podido pasar aquello, estando en tierra santa, pero debía encontrarlas pronto.

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Como miembro de la iglesia, solo tenía ropa de allí. Por ende, lo único que se pudo colocar era su traje de gala para eventos especiales, el cual contenía algunos símbolos. Alistándose por completo, viéndose por última vez su reflejo en el espejo, salió rumbo al salón del baile en compañía de Jeremy Jr.

—¿Está bien dejar sola a la abuela Baba?—preguntó el mayordomo.

—Está buscando quién o qué se pudo infiltrar en el palacio—respondió el próximo arzobispo—puede parecer débil, pero le da pelea al propio papa.

Jeremy Jr. asintió, no era que dudaba de la fortaleza de la abuela del papa; sin embargo, la estaba viendo más débil últimamente. Le preocupaba que algo le pasara. Una vez llegaron al salón de baile, apenas vieron a los primeros invitados llegar.

Según lo que le habían dicho, las princesas se encontraban en la tercera planta, por lo que los dos hombres ascendieron por la enorme escalera de caracol pegada a las paredes. Allí, el corazón de Scott dio un vuelco.

Sabía muy bien el nivel de la belleza de Anastasia; sin embargo, su vestido rojo y cabello rizado, recogido en un moño alto, hacía que se viera aún más hermosa pese a las heridas que tenía. No obstante, esta tenía la mirada apagada, como si estuviera conteniéndose las ganas de llorar.

—¿Ana?—preguntó.

Al entrar al parco, observó como las otras dos princesas estaban curiosas viendo lo que pasaba en el primer piso, por lo que aprovechó un poco la privacidad para pedir a las doncellas que se separaran un poco de la primera princesa.

—¿Ana?—volvió a preguntar.

Arrodillándose en frente de la princesa, tomó con cariño sus manos. Anastasia, dando un pequeño brinco, las separó enseguida y miró a otro lado. Estaba molesta, quería gritarle a Scott; sin embargo, no tenía derecho alguno a cuestionar sobre la vida amorosa del hombre.

"¡Soy una idiota! ¡¿Por qué tuve que enamorarme del mejor amigo de mi padre?!"

La primera princesa estaba enojada, su predilección por los hombres mayores en comparación a los hombres más jóvenes era una de las causas por las que no le interesó a ningún otro; sin embargo, solo era con el mejor amigo de su padre que su corazón actuaba como lo hacía.

Scott se sintió inquieto ante un aura de molestia que venía de Anastasia, por lo que se levantó y se sentó a su lado, presintiendo que posiblemente era él la causa de él estado de ella. Se sentía como un gatito pequeño siendo regañado por su madre.

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Comments

KAMELIA

KAMELIA

Por eso fue que el águila no lo eligió a él si no asu hermano, es odioso y prepotente

2024-06-17

0

Mitsuki G

Mitsuki G

Que no sea tonta está Anastasia al parecer un demonio entro ahí quien sabe cómo y engaño a Anastasia haciendo creer que está con una doncella que Anastasia sea lista y le diga que no sea tonta callada que diga su enojo y que Scott le haga que hable y le diga que sintieron un demonio que la engañó

2024-05-17

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