La tarde de un sábado, Sofía estaba en su pequeño apartamento junto a su hermano Jerónimo. El día había transcurrido tranquilo hasta que Jerónimo empezó a sentirse mal. Sofía, llena de preocupación, se apresuró a buscar los medicamentos que podían aliviar el dolor de su hermano.
Sofía: Jerónimo, ¿cómo te sientes? ¿Necesitas algo más?
Jerónimo, con una mueca de dolor en el rostro, asintió débilmente. La enfermedad en su corazón había empeorado en los últimos días, y cada episodio de dolor era más difícil de sobrellevar.
Jerónimo: Creo que necesito más pastillas... el dolor está volviendo.
Sofía, con expresión preocupada, se apresuró a buscar las pastillas recetadas por el médico.
Sofía: Aquí tienes, Jerónimo. Toma estas pastillas, espero que te alivien un poco.
Jerónimo tomó las pastillas con un vaso de agua, agradeciendo el gesto de su hermana.
Jerónimo: Gracias, Sofía. Eres lo mejor que me ha pasado.
Sofía sonrió con ternura, sintiendo un nudo en la garganta ante las palabras de su hermano.
Sofía: No tienes que agradecerme, Jerónimo. Haré todo lo que esté a mi alcance para que te sientas mejor.
Mientras tanto, en otro rincón de la ciudad, Carlos Potter se encontraba en el hospital, sometiéndose a un tratamiento para calmar el dolor de su enfermedad terminal. A pesar de su posición como patriarca de la familia Potter, Carlos enfrentaba su destino con valentía, consciente de que su tiempo en este mundo estaba llegando a su fin.
En la sala de espera del hospital, Carlos se encontró con Sofía, quien había acudido con Jerónimo en busca de ayuda médica. La mirada preocupada de Sofía no pasó desapercibida para Carlos, quien se acercó a ella con gentileza.
Carlos: Disculpe, ¿su hermano está bien?
Sofía, sorprendida por la amabilidad del hombre desconocido, asintió con gratitud.
Sofía: Está luchando contra una enfermedad en el corazón. Los ataques de dolor son cada vez más frecuentes.
Carlos asintió con comprensión, recordando su propia batalla contra la enfermedad.
Carlos: Lo siento mucho. Sé lo difícil que puede ser.
Sofía: Gracias... ¿y usted?
Carlos: También estoy aquí por motivos de salud. Pero no se preocupe por mí. Ahora lo importante es su hermano.
La conversación entre Carlos y Sofía continuó, y pronto descubrieron que tenían más en común de lo que imaginaban. A pesar de las diferencias en sus vidas, ambos compartían la carga de la enfermedad y la preocupación por sus seres queridos.
Carlos: Me llamo Carlos, por cierto. ¿Y tú?
Sofía: Sofía. Es un placer conocerte, Carlos.
Carlos: El placer es mío, Sofía. Espero que tu hermano se recupere pronto.
Sofía: Gracias, Carlos. Y espero que tu tratamiento vaya bien también.
Mientras tanto, en la mente de Carlos, surgía una certeza inesperada. Observando a Sofía, con su fortaleza y dedicación hacia su hermano, Carlos tuvo la certeza de que ella era la mujer indicada para Nicolás, su nieto. La dulzura y el amor que Sofía demostraba hacia Jerónimo eran cualidades que Nicolás necesitaba en su vida.
Carlos: *(Para sí mismo)* Sofía... podría ser la clave para el futuro de Nicolás.
Decidido a hacer todo lo posible para unir a Nicolás y Sofía, Carlos comenzó a idear un plan para presentarlos. Estaba convencido de que juntos podrían encontrar la felicidad y el apoyo que tanto necesitaban.
Mientras tanto, en el apartamento de Sofía, la tarde se desvanecía lentamente, pero su determinación por cuidar y proteger a Jerónimo seguía firme. Sin embargo, lo que Sofía no sabía era que su encuentro con Carlos en el hospital marcaría el comienzo de un nuevo capítulo en su vida, uno lleno de sorpresas y oportunidades que nunca hubiera imaginado.
Jerónimo finalmente logró estabilizarse gracias a las medicinas que Sofía le proporcionó. Aunque el dolor aún persistía, su hermana estaba allí para apoyarlo en cada paso del camino.
Jerónimo: Gracias, Sofía. No sé qué haría sin ti.
Sofía le sonrió con ternura, sintiendo un profundo amor y gratitud por su hermano.
Sofía: Estaré siempre contigo, Jerónimo. No tienes que preocuparte por nada mientras yo esté aquí.
Mientras tanto, en la mente de Carlos, la idea de unir a Nicolás con Sofía cobraba cada vez más fuerza. Observar la devoción y el amor incondicional de Sofía hacia su hermano le confirmaba que ella sería la pareja perfecta para Nicolás, alguien que pudiera brindarle el apoyo y la estabilidad que necesitaba en su vida.
Decidido a llevar a cabo su plan, Carlos comenzó a trazar los detalles de cómo presentar a Nicolás y Sofía. Sabía que debía actuar con cuidado y sutileza, asegurándose de que ambos tuvieran la oportunidad de conocerse y descubrir por sí mismos la conexión que él veía entre ellos.
Mientras tanto, en el pequeño apartamento, Sofía cuidaba de Jerónimo con dedicación y amor. Sin embargo, una parte de ella seguía pensando en el encuentro con Carlos en el hospital. La amabilidad y la comprensión que había mostrado aquel hombre desconocido la habían dejado intrigada y con la sensación de que algo importante estaba por suceder.
Sofía: *(Para sí misma)* ¿Quién será ese hombre y por qué me dio la impresión de que tenía un propósito al hablarme?
A medida que la tarde avanzaba y la tranquilidad regresaba al apartamento, Sofía no podía apartar de su mente la sensación de que su vida estaba a punto de dar un giro inesperado. Sin embargo, por el momento, su prioridad era cuidar de Jerónimo y asegurarse de que estuviera lo más cómodo y tranquilo posible.
Mientras Carlos continuaba elaborando su plan para unir a Nicolás y Sofía, recibió una noticia devastadora por parte de su médico. Después de una serie de exámenes y consultas, le informaron que su enfermedad era terminal y que le quedaba poco tiempo de vida.
Carlos se sintió abrumado por la noticia, pero su determinación por asegurar el futuro de su nieto no se desvaneció. Sabía que no podía permitirse dejar este mundo sin haber hecho todo lo posible para cumplir su deseo de ver a Nicolás feliz y acompañado por una mujer que lo amara y lo apoyara.
Con el tiempo limitado que le quedaba, Carlos decidió poner en marcha su plan, aunque tuviera que hacerlo a las malas. Sabía que la urgencia era imperante y que no podía permitirse esperar.
Mientras tanto, en el pequeño apartamento, Sofía continuaba cuidando de Jerónimo, ajena a los planes que se estaban fraguando en las altas esferas de la familia Potter. Aunque su mente estaba ocupada por las preocupaciones por su hermano, no pudo evitar pensar en el encuentro con Carlos en el hospital y en la sensación de que algo importante estaba por suceder.
Sofía: *(Para sí misma)* Ese hombre... había algo en él que me dejó intrigada. ¿Qué será todo esto?
A medida que la tarde avanzaba, la sensación de anticipación de Sofía se intensificaba. Sin embargo, lo que ella no sabía era que su vida estaba a punto de cruzarse con la de Nicolás de una manera que cambiaría su destino para siempre.
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