4. Camila Lancaster

Camila era la propietaria del bar del Satiro. Era un lugar muy popular entre los habitantes locales, tanto por la excelencia de sus comidas y bebidas como por la belleza de Camila. Aunque estaba casada con otro hombre, todos sabían que Camila y él no tenían una relación muy cercana y que, en realidad, ella era la verdadera dueña del bar. Camila era conocida por su habilidad para manejar situaciones difíciles y por su sensualidad y ardor cuando lo requería.

Cuando Cedric entró al bar con el bebé en sus brazos, todos lo miraron. Muchos no habían visto a Cedric en meses, así que pensaron que algo grave debe haber pasado. Otros pensaban que simplemente se había cansado de salir con mujeres distintas cada noche. Algunos incluso pensaron.

Camila estaba detrás del bar cuando Cedric entró con el niño. Ella se dio la vuelta y lo miró directamente en los ojos. Le dijo a uno de sus empleados que se encargara del lugar mientras ella cuidaba de Cedric.

Camila se acercó a la mesa donde se sentaba Cedric.

—Ha pasado mucho tiempo, observó que has traído sorpresas contigo— Dijo Camila refiriéndose al bebe.

Camila se acercó a Cedric y tocó su pierna. Cedric sonrió.

—¿Quieres algo para beber?— preguntó Camila.

—Sí,— dijo Cedric, —una cerveza, por favor.—

Camila se fue y volvió con una cerveza en su mano. Le ofreció el vaso a Cedric, quien tomó una sonriente toma. A medida que se relajaba en la silla, comenzó a notar que Camila estaba mirándolo de cerca. Tenía algo en sus ojos, algo que parecía querer dentro de ella.

—No he venido a beber, en realidad es sobre Lysander...— Empezó a decir Cedric.

—No,— dijo Camila, —simplemente me gustaría sentarme con ti y hablar un rato.—

Cedric sonrió y se sintió contento de que ella lo hubiera invitado a hablar con ella en lugar de simplemente hacer su trabajo. Le gustaba verla sonriente, como si el mundo le perteneciese y ella pudiera controlarlo todo. Le encantaba ver sus ojos brillar cuando le hablaba del amor.

Después de un momento de silencio, Camila se sentó en una silla al otro lado del bar y Cedric se acercó a ella. Ella tenía un par de botas rojas en sus pies que contrastaban con su falda corta de seda negra. Tenía un blusón de rayas amarillas y blancas sobre él, pero debajo llevaba una camiseta que le mostraba sus pechos.

Cuando Camila se sentó, sujetó su vaso de cerveza y lo levantó a su boca. Después de beber un poco, dejó caer el vaso en la mesa y miró arriba. Tenía los ojos oscurecidos por el alcohol y parecía estar pensando en algo muy especial.

—¿Quieres venir conmí al fondo del bar?— preguntó Camila. —Me gustaría hablar contigo por un rato.—

Cedric sonrió y, sin pensarlo mucho, dijo:

—¡Por supuesto!—

Camila se levantó de su silla y se fue hacia el fondo del bar. Cedric siguió a ella mientras sostenía al bebé en sus brazos. Cuando llegaron al fondo del bar, Camila se paró frente a un fregador grande y dijo:

—¡Vamos a poner este lugar en orden!—

Cedric sonrió y acomodó a Lysander en el fregadero.

—Te voy a dar una idea,— dijo Camila. —Vamos, besame.—

Cedric sonrió y, sin decir nada, se acercó a ella y la abrazó con fuerza. Ella puso sus brazos alrededor de su cuello y le dio un par de golpes en la espalda. Cedric, simplemente le puso los brazos en sus hombros y comenzó a besarla lentamente en la frente y luego en el cuello.

Camila sonrió y dijo: —Mmmm, mejor.—

Camila sonrió y comenzó a moverse un poco. Cedric había visto muchas mujeres en su vida, había tenido muchas relaciones, pero nunca había sido realmente apasionado. Pero Camila era diferente. Tenía algo especial que él no podía explicar. Un atractivo místico que le hacía sentir como si fuera el único hombre en el mundo para ella.

—¿Quieres una cerveza más?— preguntó Camila, levantando el vaso y viendo si aún tenía algo de líquido en él.

—No, gracias,— dijo Cedric. —Ya no puedo mas.—

Camila sonrió y se sentó arrodillada frente a él, mirándolo directamente en los ojos. Era una posición muy vulnerable para ella, pero Cedric sabía que ella lo hacía por su cuenta. Tenía algo de misterio en sus movimientos, algo que le hacía parecer más deslumbrante y atractiva.

Ella estaba mirando fijamente en sus ojos cuando él comenzó a deslizarse las manos por su cuerpo, hacia el cuello de la blusa y luego hacia sus pechos. Camila sacudió ligeramente la cabeza y dijo:

—Espera.—

Cedric se detuvo un momento y luego continuó con sus movimientos, dejando caer su brazalete de oro en el proceso. La joya brillaba en el suelo mientras ambos seguían besándose fervientemente. Camila sonrió y dijo:

—Espera.—

Cedric se detuvo otra vez y se quedó mirando a Camila, su rostro iluminado por la pasión en sus ojos. No podía creer que estuviera aquí con ella, que estuvieran juntos y que estuviera a punto de despojarla de su ropa.

—Espera,— dijo Camila de nuevo. —No quiero que te pongas loco.—

Cedric sonrió y se sintió un poco asustado por la situación. ¿Por qué no quería que lo dejara hacer? ¿Qué esperaba que le sucediera si lo dejaba seguir?

—Quiero tus brazos,— dijo Camila, moviendo las manos hacia los hombros de Cedric y luego hacia sus caderas. —Dame tus brazos.—

Camila estaba mirando fijamente en los ojos de Cedric mientras se apretaban los cuerpos y él la estaba deslizando las manos por su cuerpo. Le gustaba sentir sus dedos sobre ella, le gustaba la forma en que hacía vibrar sus pieles con sus movimientos. Luego, sin advertirlo, comenzó a quitarle el pantalón de Cedric, dejándolo desnudo desde la cintura para abajo. Camila tenía los ojos sellados en su rostro mientras sintió las vibraciones del poder del dragón en sus piernas.

Cedric pareció distraerse cuando Lysander empezó a llorar en el fregadero, seguro está incomodo por su posición y eso molestó a Camila.

—¿Qué está pasando?— preguntó con un sonrisa deslumbrante. —¿No te gusta lo que siento haciendo contigo?—

—No, no,— dijo Cedric, desesperado por retomar el contacto físico con ella. —Es solo... es solo mi hijo.—

—Puedes tener a tu hijo o puedes divertirte conmigo,— dijo Camila, sonriendo y mirando fijamente en los ojos de Cedric. —Decide lo que quieres hacer.—

Cedric pareció molestarle la situación y se sintió un poco asustado por su respuesta.

—No haría eso a un bebé,— dijo, levantando los ojos hacia Camila con una expresión de enfado en su rostro. —Él es mi hijo.—

Camila se dio cuenta de que Cedric era un imbécil, le golpeó en el hombro y lo empujó con la intencion de sacarlo fuera del bar.

—Vamos,— dijo Cedric cuando tomo a Lysander entre sus brazos.

Cedric apenas tuvo tiempo para ponerse el pantalón antes de salir del bar, corriendo en frente de todos con el bebé en sus brazos.

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Comments

VagaBond

VagaBond

Nunca pensé que un libro pudiera tocarme tanto el corazón. Esta historia me ha conmovido hasta lo más profundo. 🥺💓

2024-02-13

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