Eliane Croffman
Un permiso
Las horas pasan y con ellas solo aumenta mi aburrimiento, la mirada de Christian reflejan cuanto odia estar aquí.
—Recuerdame por que estoy aquí— Pregunta interrumpiendo mis pensamientos.
—Porque me tienes que cuidar— Aclaro a lo que su entrecejo se frunce.
—Señorita Croffman, la veo muy interesada en el tema, ¿me podría recordar lo que decía? — Cuestiona mi maestro mirándome retador a lo que miro disimuladamente a Christian quien solo me ignora al no saber que responder.
—Que...Hay diferentes texturas en las pinturas dependiendo del tipo de hoja o lienzo que utilizamos— hablo con inseguridad en mi voz.
—¿Lo decía?—pregunta mirándome fijamente y yo trato de disimular el nerviosismo que cargo.
—Ehh...s...si — aseguró tartamudeando.
—La próxima vez que quiera hablar con una persona hagalo fuera de mi clase, para que así por lo menos pueda estar segura de sus palabras y no deje su poca autoconfianza por el piso — escupe y todos se empiezan a reír de inmediato.— ¿Eh dicho un chiste o que?— interrumpe y todos quedan en silencio casi al segundo.
—Si profesor Bonadotti— respondo devolviéndole la mirada que me hecha a lo que puedo ver se asoma una pequeña sonrisa.
—Sigamos la clase— Termina con la conversación y sigue explicando.
Volteó mi rostro hacia christian para agradecer la gran ayuda de su parte, el aún ni siquiera se ha volteado a verme.
Menudo imbécil me ha conseguido mi padre.
✨. ✨. ✨.
La clase termina y todos se levantan cogiendo sus mochilas y se disponen a irse, me levanto del asiento dispuesta a hacer lo mismo pero una voz interrumpe mi acción.
—Eliane ¿verdad?— Una chica rubia, ojos azules y de contextura delgada me habla con una sonrisa en su rostro.
Christian se pone en modo alerta y le hago una seña con la mano que indica que no empiece una escena.
—Si así es— Le respondo desconfiada y sin acercarme mucho a ella.
—Soy Lia y verás... Mi amiga y yo nos preguntábamos si querías venir a una fiesta que vamos a organizar en mi casa, con todos los compañeros de clase— Cuestiona al tiempo que señala a una chica detrás de ella, pero a diferencia de ella está es morena y con un cuerpo mas voluptuoso.
—No creo tener tiempo— Respondo analizando sus facciones, buscando una pizca de hipocresia o sarcasmo en su voz.
—Oh, queríamos poder conocerte y que quizás si te caemos bien podamos ser amigas— Dice rascando su nuca con nerviosismo y su rostro mirando el piso.
—Bien, veré si tengo tiempo libre— Acepto sin más y su mirada se alza de manera brusca y con una mirada de sorpresa en el rostro.
—¿De verdad?—pregunta y yo asiento seria.— ¿Me das tu número?— pregunta y yo saco mi móvil para permitirle escanear mi código.
—¿Ya puedo irme?— Cuestiono un poco irritada ya que no soy de hablar demasiado.
—Eh., si adiós — Se despide.
—Adios — contesto.
— Llévame a mi casa— Le pido a Christian quien asiente a mi pedido.
Cuando vamos en busca del auto siento una mano tocar la mía y mi vista baja hacia ahí de inmediato.
Una mano venosa y blanca se encuentra entrelazando la mía y mi sorpresa no se hace esperar al notar de quien es la mano.
Christian...
—Que haces...?— pregunto mirándolo sonrojada y siento un pequeño apretón en mi mano, que me hace soltar un pequeño jadeo.
—Cuidarte, ¿que acaso ese no es mi trabajo?— suelta con una sonrisa ladeada y alzando una ceja hacia mi, mi mirada cayó en aquellos ojos grises que me detallaban sin vergüenza alguna y eso mas que molestarme... Me gustaba.
—Eh.. Lo puedes hacer desde lejos— Intento recomponerme quitando mi vista de el, pero una risita interrumpe mi accion dejando mi mirada en unos labios rosados entreabiertos.
—No sería divertido si lo hiciera— Asegura y mi atención se encuentra en el movimiento se sus labios, y no puedo evitar relamer los míos.
Subo mi mirada y el se encuentra mirando a mis labios con atención.
—Ya...— Carraspeó intentando aclarar mi voz — ¿Nos vamos?— pregunto y el levanta su mirada encontrándose con la mía.
—Si— Alega antes de soltar mi mano y seguir caminando hacia el auto.
¿Sufrirá de algún problema psicológico como por ejemplo la bipolaridad?
Nos subimos en el auto y el viaje a casa fue silencioso, ignorando la presencia del otro.
De camino llega un mensaje a mi móvil con la dirección de la dichosa fiesta y la hora.
—¿Iras?— pregunta Christian sin despegar su mirada de enfrente.
—Aún lo estoy pensando— Aclaro y el asiente sin más.
—Deberías divertirte un poco, después de todo aún eres joven.
—¿Eso crees? — cuestiono insegura.
—Sin duda, no todo es entrenamiento— Asegura volteando su mirada hacia mis ojos, algunos mechones rebeldes de su cabello negro caen en su frente y yo trato de evitar mirarlo de más, El parece notarlo porque no dice nada mas y continuamos en total silencio.
Luego de un rato de camino llegamos a la casa y voy directo a la oficina de mi padre, cuando llego toco la puerta y espero una respuesta.
—Adelante— se escucha y abro la puerta para brevemente entrar.
—¿Algo importante Eliane?— cuestiona levantando su mirada hacia mi.
—¿Quiero ir... A una fiesta— habla con la vista fija en el y parece un poco sorprendido porque su ceño se frunce de inmediato.
Más aun así se mantiene al margen.
—No te lo voy a prohibir, puedes divertirte por ahora, pero eso si, tendrás que pedirle su compañia a Christian, ya que su labor no implica acompañamiento a fiestas— Asegura levantándose de su escritorio y colocándose un chaleco en sus hombros.
—Bien— Acepto sin más y el me mira diciéndome sin palabras que le diga dónde estaré.
Mando la dirección de donde estaré junto con el nombre de la chica a su móvil, Revisa la informacion y se dispone a salir de la oficina.
Suspiro despacio y cierro los ojos por unos segundos para luego salir también de la oficina e ir directo a mi cuarto y tomar una ducha.
Me despojo de mi ropa y coloco en mi cuerpo la bata de baño que suelo usar cuando estoy sola en mi cuarto, me siento en la cama con la mirada en el techo y en eso siento que tocan la puerta.
—Maldicion...— susurro con rabia y abro la puerta encontrándome con Christian quien de inmediato pasea su vista por mi cuerpo.
—¿Necesitas algo?— Cuestiono con una mano en la cintura retadora.
—Tu padre envío esto para ti— me tiende una pulsera negra que yo cojo al instante.
—Gracias— le agradezco a lo que el asiente y se voltea para irse—¿Christian?— Llamo y voltea su rostro hacia mi.
—¿Irias conmigo a la fiesta?— Cuestiono con el rostro hacia bajo, con un poco de verguenza.
casi de inmediato siento como su mano se dirige a mi Menton alzándolo y acercándose a mi a pasos lentos, las mejillas me empiezan a arder conforme se va acercando y mi respiración se vuelve irregular, las piernas me empiezan a flaquear y quiero moverme pero las piernas no me hacen caso en lo absoluto, quedamos a pocos centímetros y empiezo a creer que puede escuchar los latidos de mi corazón.
Sin poder evitarlo mi mirada baja a sus labios al tiempo que nuestras respiraciones se mezclan de una manera exquisita, su rostro se aproxima a mi cuello inhalando mi olor haciendo que mi piel se erize de una manera escandalosa cuando una de sus manos roza mi muslo de manera suave y distante, sus anillos frios golpean la piel de mi muslo y suelto un pequeño jadeo involuntario.
—Sera un placer Eliane— susurra a mi oído para luego con una sonrisa arrogante separarse de mi e irse dejándome agitada y con las mejillas tan rojas como un tomate.
Porque Diablos estoy hiperventilando...
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Espero les haya gustado el capítulo✨
Me gustó mucho escribirlo...
Iran juntos a la fiesta ¿Que podría pasar?🌠
¿Porque christian acepto de ese modo la invitación de Elaine?
Byeee✨💖
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