¿Eres psicólogo?

Rodrigo se da cuenta de los sentimientos reprimidos que tiene Melisa. Le pide que llore si lo necesita.

— No tengo ganas de llorar. — Responde ella tajante.

— Llevo más de dos meses trabajando con usted. La conozco bien. Se que cuando está triste es cuando mejor oculta esa tristeza.

— ¿Eres psicólogo?

— Dije que la conozco.

— Me vale que me conozcas. Qué te importe un bledo lo que me pase, o lo que siento. — Rodrigo sube la velocidad del auto. Melisa se asusta. — ¿Qué estás...? Baja la velocidad.

— ¿Por qué?

— No me gusta. Baja la velocidad ahora.

— No quiero.

— Carajo estoy asustada. Baja la maldita velocidad.

— Dijo que me debe importar un bledo lo que sienta. Eso estoy haciendo.

— Eres un inconsciente. ¿Me quieres matar?

— No. — Melisa se pone nerviosa y se agarra con fuerza del cinturón. Rodrigo al verla tan temerosa baja de apoco la velocidad y se estaciona. Melisa sale de el auto y vomita a un lado de la calle. Rodrigo se preocupa y va con ella. — ¿Está bien? — Melisa de la una fuerte bofetada.

— Estás despedido. No te quiero volver a ver. Inconsciente. Idiota. — Rodrigo la observa tranquilamente.

— ¿Se siente mejor?

— ¿Qué? — Melisa no puede creer el descaro de su empleado. La hace pasar el susto de su vida y actúa cómo si nada.

— Creó que está mejor. La llevaré a su casa.

— No voy contigo a ningún lado.

— Señorita, la calle es peligrosa para una mujer tan hermosa. La llevaré. Recogeré mis cosas y me iré. No me volverá a ver.

— Eso espero. — Melisa entra de nuevo al auto y maldice a Rodrigo. Esté actúa fríamente.

... De regreso en la casa de Melisa, ella sube a su habitación y se queda ahí lo que resta del día. Por la madrugada escucha que tocan su puerta con impaciencia. Ella no quiere bajar. Se asoma por la ventana y no ve a nadie. De nuevo trata de conciliar el sueño pero antes de poder la puerta de su habitación recibe una fuerte patada.

Ella se sobresalta y busca entré sus cosas algo con que defenderse. La puerta recibe unas patadas más y se rompe. Ella enciende la luz y ve a Diego.

— ¿Tú?

— Eres una desgraciada. Una maldita. — Diego se va sobre ella y le da dos bofetadas. Melisa no entiende que está pasando.

— ¿Cómo te atreves a golpearme? — Ella sostiene una de sus mejillas, mientras observa a Diego con resentimiento.

— Eres un asco de mujer . Ojalá nunca te hubiera conocido. — Diego le pega de nuevo.

— ¿Por qué me haces ésto? ¿Qué te hice yo? — Melisa llora de dolor.

— Me hiciste lo más bajo. Lastimaste a la mujer que amo. Pero tú vas a pasar por lo mismo que ella.

— ¿De que hablas? — Diego tira a Melisa sobre la cama y le rompe la blusa. — Déjame. No te atrevas. — Melisa intenta con todas sus fuerzas quitárselo de encima.

— ¿No es lo que siempre has querido?

— Suéltame. Estás loco. ¡Ayuda! ¡Ayuda! — Melisa grita.

— Cállate. — Diego la golpea de nuevo. Ella se desmaya y no despierta hasta el día siguiente. Al observar a su alrededor lo primero que ve es el rostro de Rodrigo. Su ansiedad por la noche anterior se desvanece momentáneamente. El la ve despertar y lo primero que hace es preguntarle cómo está.

— ¿Dónde estoy?

— En el hospital.

— ¿Qué pasó?

— El señor Diego la golpeó y...

— ¿Abusó de mi? — Unas lágrimas brotan de sus ojos.

— No. Tranquila. Eso no pasó.

— ¿Seguías en casa?

— No puede contactar a Jesús y fui a buscarlo. Estaba borracho así que lo lleve a su casa y regrese con usted en la madrugada. La oí pedir ayuda y subí.

— Muchas gracias. — Melisa llora de felicidad al saber que su cuerpo no fue tomado de una forma despreciable.

— ¿Lo golpeaste?

— Si.

— ¿Le pegaste muy fuerte? — Rodrigo se molesta al pensar que ella está preocupada por ese imbécil. Pero no quiere mentirle.

— Si. — El baja la cabeza.

— Bien hecho. — Melisa se ríe. Rodrigo levanta la cabeza y al verla sonreír se le llena el alma. — Acércate. — Rodrigo obedece. Al estar muy cerca Melisa le besa la mejilla.— Nunca te separes de mi lado. Cuídame por siempre.

— Usted me despidió.

— ¿Puedes volver a trabajar conmigo?

— ¿Tendré un aumento?

— Si.

— La cuidaré toda mi vida si es necesario. — Ambos se miran con los ojos brillantes. Melisa está sumamente agradecida con el.

Foto de Rodrigo.

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Comments

Nanes

Nanes

esta pinche zorrita, seguro le mintió diciendo que Melisa mando que abusaran de ella, esto para tapar que obviamente no es virgen la desgraciada infeliz 😡

2025-03-13

0

Mabel Figueroa

Mabel Figueroa

yo también lo contrato, quien no quiere un guardaespaldas así??

2025-03-02

0

Monica Raquel Martin

Monica Raquel Martin

Rodrigo és un bombocito apto para ser devorado

2025-01-26

1

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